Una red social es una agrupación social formada por personas conectadas por alguna relación común. Puede unirlas el parentesco, la amistad, intereses comunes, intercambios, creencias, la intención de ampliar o compartir conocimiento, de encontrar pareja, de buscar prestigio, etc.; existen mil y una razones para relacionarse. Las redes sociales unidas a las nuevas tecnologías han ampliado y facilitado la manera de vivir conectados socialmente. Ya no es preciso conocerse en persona o quedar físicamente, sino que se puede tener una vida social a través de los nuevos medios.
Son sitios web en los que los usuarios comparten contenidos (imágenes, fotografías, vídeos) y experiencias (desde contar en tiempo real a sus amigos el nacimiento de un hijo, hasta compartir juegos desarrollados para practicar de forma social, en los que unos necesitan de la ayuda de otros para completar los objetivos).
La verdadera complejidad del diseño de interacción de una red social estriba en lo que puede hacer o no un usuario con respecto a los demás, en función de su relación y de la protección de sus datos personales. Una red social debería dar todo el control posible a un usuario sobre lo que otros ven de él, sobre qué quiere compartir, con quién y cuándo; de lo contrario, el usuario puede sentirse inseguro rápidamente, sin conciencia sobre lo que está sucediendo y sin interés en compartir nada.
Han evolucionado desde las que tenían como objetivo conseguir cuantos más amigos mejor, y llenar el sitio de contenido, hasta las que intentan centrar la interacción social en temas concretos, donde los usuarios comparten más intereses (las denominadas redes verticales), o las redes generalistas, que limitan esa interacción a los más allegados.
Tal como las entendemos hoy, surgen globalmente más o menos a partir de 2008. En un primer momento, lo importante era el mero hecho de «pertenecer» a la red y, en ocasiones, los usuarios se daban de alta simplemente por curiosidad, pero se ha ido avanzando hacia la búsqueda de la red que mejor encaja con los gustos y necesidades personales o en la que se pueden encontrar amigos, contactos profesionales o expertos en los temas que más interesan. Existen multitud de redes sociales, cada una con sus peculiaridades; mientras algunas enseguida pasan de moda, otras nacen con fuerza y permanecen: los usuarios se adaptan y eligen la que más les conviene en cada momento.
evoluciona de distinta manera, algunas se reinventan, aparecen nuevas aplicaciones, cambian las reglas del juego…, por todo ello comentaremos las pautas básicas para poder moverse en ellas de manera general, sin entrar en detalle, excepto en el caso de Twitter, que, por su especial idiosincrasia, merece un tratamiento aparte.
Tipologías
Recordemos que las redes sociales no son sino el reflejo de las relaciones que, como seres humanos, creamos en entornos fuera de internet. Como tales, se adaptan a una tipología tan variada como necesidades y deseos tienen sus usuarios. De este modo podemos segmentarlas según su temática, su enfoque, por el objetivo que persiguen, por el segmento al que van dirigidas, etc.
La distinción más extendida y común es la que se establece entre redes generalistas y redes
segmentadas, también llamadas horizontales y verticales, respectivamente. Entendemos por redes
generalistas u horizontales las que están enfocadas a todos los usuarios sin distinción, para que hagan uso de la red según sus preferencias personales. Las dos redes más conocidas con este enfoque son Facebook y Twitter. En ninguno de los dos casos hay limitaciones en cuanto a la entrada de usuarios, ni a su edad o condición, e incluso se usan corporativamente como perfiles empresariales. La distinción la realizan los propios usuarios con el empleo que hacen de ellas.
Las segmentadas o verticales son aquellas que, por una u otra razón, solo se dirigen a un sector de la población o del mercado. Un caso muy claro es el de Linkedin, comunidad de profesionales principalmente enfocada al networking y a las relaciones laborales. Este tipo de redes se puede presentar y clasificar de muy diversas maneras.
Podemos hablar, por ejemplo, de segmentación por el tipo de contenido. Sirven como ejemplo Youtube, red basada en el vídeo, y Flickr, centrada en la fotografía. Es interesante el caso de la española Tuenti, en la que el tipo de usuarios que ha ido registrándose y utilizándola, generalmente adolescentes, ha hecho que se segmente por edad.
Las redes sociales pueden clasificarse de múltiples maneras: Por aficiones. Por ejemplo:
Lectura: Lecturalia (www.lecturalia.com), Librofilia (www.librofilia.com), Qué libro leo (www.quelibroleo.com), Good Reads (www.goodreads.com), aNobii (www.anobii.com). Videojuegos: Rolbook (www.rolbook.com), TagUin (www.taguin.com), Nosplay (www.nosplay.com), Uberchar (www.uberchar.com).
Viajes: Minube (www.minube.com), Iwannagothere (www.iwannagothere.com), Trourist (www.trourist.com), Dopplr (www.dopplr.com), Un millón de elefantes (www.unmillondeelefantes.com).
Costura: Crochet social network (www.crochet.enbusca.com), Ravelry (www.ravelry.com), Hobzy (www.hobzy.com).
(www.tvmascotas.com).
Vino: Uvinum (www.uvinum.es), Snooth (www.snooth.com), Naked Wines (www.nakedwines.com), Social Grapes (www.socialgrapes.com), Wine Clan (www.wineclan.com).
Por edades o estados vitales: embarazo (Elembarazo: www.elembarazo.net), adolescentes ( Tu e n t i : www.tuenti.com), abuelos (Abuelosenlared: www.abuelosenred.net), salud (Somospacientes: www.somospacientes.com), genealogía (Myheritage: www.myheritage.es). Por contenido: vídeos (Youtube: www.youtube.com o Vimeo: www.vimeo.com), música ( M ys p a c e : www.myspace.com o Playeek: www.playeek.com), fotografía (Flickr:
www.flickr.com), enlaces (Delicious: www.delicious.com), presentaciones (Slideshare:
www.slideshare.com).
Por estatus social, por género, por intereses sexuales o religiosos, por idioma, por perfiles profesionales, geolocalizadas, y un largo etcétera.
Hay redes sociales para todos los gustos. Por ejemplo, hay dos tipos que están principalmente enfocadas a la empresa y a la gestión, las comunidades de crowdsourcing y crowdfunding. Las primeras son las que utilizan la ayuda de la comunidad para desarrollar proyectos concretos, como Innocentive, dedicada a la innovación y que desarrolla este tipo de proyectos entre sus miembros. Las comunidades de crowdfunding se dirigen a la financiación colectiva, de modo que sus miembros participan con pequeñas cantidades en los proyectos que les resultan más interesantes entre los que presentan otros usuarios. Un ejemplo es Lanzanos donde existen varias propuestas de proyectos para ser financiados.
Otro tipo de red es la que se establece por su origen. El caso más claro es el de las redes verticales creadas por entidades privadas, como, por ejemplo, las comunidades nacidas en torno a equipos de fútbol que tienen su propia red social donde sus seguidores se relacionan y comparten o comentan asuntos comunes. Suele ser necesario hacer una solicitud de ingreso para acceder a ellas y pueden haber sido generadas por la propia empresa, por una asociación o por cualquiera que lidere una comunidad de intereses.
Es normal que existan muchas redes ya que no es muy complicado crear una, hay software y plataformas de servicios de red social que permiten crearlas en internet desde el principio, como pueden ser Ning o Elgg, entre otras.
Como se puede observar, hay una tipología muy variada y extensa porque en realidad las redes sociales no son sino la materialización de la capacidad y el deseo de los seres humanos de unirse, asociarse o encontrarse en espacios comunes para desarrollar actividades compartidas, sean estas del tipo que sean.
Lenguaje
comunicación requiere de pautas que beneficien la comprensión mutua y el respeto en contextos con mucho público potencial. El lenguaje, como elemento común de comunicación y entendimiento, se convierte en la herramienta fundamental.
Cuando hablamos de lenguaje no nos referimos únicamente al lenguaje escrito, sino a todo el conjunto de elementos que nos permite comunicarnos a través de internet. En este sentido podemos hablar de los elementos audiovisuales, la fotografía, la escritura, la música, los emoticonos o cualquier expresión para relacionarnos.
El significado y la fuerza de un contenido determinado se ve muy influenciado por el tipo de lenguaje que utiliza. Por lo general el lenguaje visual (vídeo y fotografía) suele ser mucho más atractivo que los otros; ello no quiere decir que la escritura y la oralidad no sean importantes, sino que, dependiendo del objetivo que se busque, será más apropiado utilizar uno u otro.
El contexto en el que se publican los contenidos es otro factor fundamental para comprender la fortaleza o debilidad del lenguaje usado. Por ejemplo, si se quiere participar en una comunidad de adolescentes, como Tuenti, se debe adaptar el mensaje a los gustos de esa comunidad y utilizar el soporte y tipo de lenguaje que en ella resulta más atractivo; en cambio, si se está en un entorno profesional o técnico, como la red Linkedin, la manera de expresarnos deberá ser distinta.
El lenguaje es, por tanto, la base de la comunicación en las redes sociales y, como tal, deberá desempeñar un papel central en la estrategia de creación y publicación de nuestro contenido. Se deben definir unos objetivos (personales, profesionales, de ocio, educativos, mixtos…) y conocer el contexto, de modo que se tenga claro qué tipo de presencia se va a potenciar y a desarrollar. El siguiente paso será elegir las herramientas óptimas para un desarrollo eficaz, hay que ser consciente de la propia capacidad de uso, es decir, del conocimiento que se tiene de las herramientas y del tiempo del que se dispone para utilizar una u otra, ya que algunas (el vídeo, por ejemplo) requieren de más dedicación para su creación y publicación.
A continuación definiremos el tono que va a utilizarse, la manera de transmitir, teniendo en cuenta los objetivos, el tipo de red, el público que nos escucha, el contexto y las herramientas que cada uno puede emplear. Se puede elegir un tono profesional o informal, o utilizar el humor, la ironía, la reflexión o la concreción técnica. De lo que se trata, en definitiva, es de construir una imagen, una reputación, una presencia coherente utilizando el lenguaje adecuado como uno de los elementos fundamentales para ello.
No estamos sino trasladando a las redes sociales comportamientos de fuera de la red. El lenguaje se convierte así, dentro de sus muy distintas formas, en el vehículo de comunicación, comprensión y conocimiento con el que nos relacionamos en las redes sociales.