Internet, y en concreto las redes sociales, se ha convertido en un entorno social en el que la personalización e individualización del usuario resultan fundamentales para desarrollar todas las posibilidades de presencia y relación que nos ofrece. Desde este punto de vista, la personalización de las cuentas y de los perfiles se hace necesaria como paso previo al desarrollo y la gestión de la propia presencia en internet.
La personalización es la adecuación de la presencia de un usuario en la red o redes a las que pertenece. La identidad es evidentemente fundamental en el ámbito digital, pues nos permite formar parte de redes, medios sociales, foros u otros entornos de relación en los que los individuos (o marcas que actúan como individuos) son la fuente de las relaciones y los contenidos y en los que, sin una identidad concreta y diferenciada, es imposible participar.
Se conoce como relevancia la diferenciación por generación de valor del individuo o marca, habitualmente nacida de contenidos creados, compartidos o referenciados, y que posicionan al usuario como nodo importante dentro de sus redes. La perceptibilidad es, por su parte, la posibilidad de llegar a los entornos del usuario en los que se puede acceder a sus contenidos y tomar contacto con él. Sin la personalización y la individualización que conlleva, resultaría imposible.
La personalización de las cuentas de un usuario requiere conocer los entornos en los que se mueve y las herramientas. Es fundamental, porque cada usuario requiere de una concreta y única, de acuerdo con sus características y sus capacidades particulares, que definirán el diseño de cada perfil de presencia.
Para la personalización de las cuentas propias son fundamentales diversos factores:
La imagen. Como se verá en el apartado siguiente, es la primera impresión que se ofrece, un primer sello de presencia y un primer filtro que va a diferenciarnos, o no, de los demás.
La cantidad de contenidos que somos capaces de generar. Una forma de que los perfiles y cuentas propios se diferencien de los demás es desarrollar un proceso de generación de contenidos interesantes y constantes. De este modo se consigue mantener una presencia adecuada en los entornos que se frecuentan y ser así más visibles. La intensidad ha de conseguirse tanto por el volumen de los contenidos como por el momento de su publicación o difusión. Es interesante ocupar el mayor rango temporal posible para que la presencia sea constante, siempre sin llegar a ser abusivo.
La calidad de los contenidos que se ofrecen. En este apartado hay que prestar atención tanto a los temas que van a generarse como al cuidado de los formatos, ya sean escritos o audiovisuales. La temática es una buena forma de personalización, porque dependiendo de la exclusividad de la misma se puede conseguir mayor o menor relevancia.
En conclusión, la mejor estrategia de actuación es tener presentes todos estos elementos y factores para diseñar una presencia integral en la que todos los entornos se encuentren de alguna manera conectados por una filosofía y modelo común que potencie la homogeneización de nuestro perfil y acentúe nuestra personalización como usuario único para nuestras redes y entornos.
El perfil
El perfil es, a grandes rasgos, la identificación que un usuario utiliza en internet para ser reconocido y tener una presencia concreta. Es la marca personal o profesional, lo que hará que se le reconozca en las distintas redes sociales y foros. Puede ser de diferentes tipos, dependiendo de las necesidades u objetivos, y tanto individual como de empresas o entidades.
Un perfil se configura en función de diversos elementos, como la identificación del usuario o su nivel de privacidad o de presencia, con el objetivo claro de conseguir una imagen coherente en las distintas redes sociales, con un nombre similar y una actitud que lo defina en su faceta personal. Veamos cuáles son esos elementos:
El avatar es la imagen que representa al usuario en la red. Suele ser de pequeño tamaño y no necesariamente tiene que ser una fotografía o una imagen antropomorfa. Puede utilizarse el fragmento de una imagen, una foto de una mascota, un logotipo, una nube, etc. Lo que elijamos nos va a simbolizar, así que es importante tener claro el objetivo para el que hemos creado el perfil. Si va a utilizarse profesionalmente, se recomienda que se trate de una fotografía actual, en la que se reconozca al usuario y que se vaya renovando según vaya cambiando de aspecto físico (por ejemplo, si se afeita la barba o se corta el pelo, debería sincronizarlo con su imagen en las redes sociales). Por otra parte, no es recomendable cambiar demasiado a menudo la imagen, para que las personas con las que el ususario se relaciona no se desorienten o dejen de reconocerlo.
El nombre o nick, del inglés nickname, es un alias que se utiliza en algunas plataformas, medios sociales o foros. Puede ser el propio nombre u otra palabra que identifique al usuario. En algunas redes, como Facebook, pueden coexistir innumerables perfiles con el mismo nombre, sin embargo otras, como Twitter, exigen que sea exclusivo, no puede haber más de un usuario con el mismo nombre.
El perfil debe estar en consonancia con la estrategia presencial del usuario en internet. Es decir, si se quiere desarrollar una presencia profesional en la que se busca crear una imagen valiosa y con una reputación concreta muy enfocada al entorno laboral, lo normal es utilizar, tanto en el avatar como en el nick, o la imagen y el nombre propios, o algún otro identificador inequívoco. Puede darse el caso de que se busque una identificación con una actividad profesional concreta, para lo que se deberá utilizar la imagen personal en el avatar pero introducir esa actividad en el nick (juanmárquetin, por ejemplo). Se trata así de identificar en la mente del lector esa actividad con el nombre y mejorar la posición personal en el mercado.
desarrollar. Su elección no es un asunto menor, puesto que puede facilitar o dificultar la relevancia de la presencia personal en la red internet. Por ejemplo, veamos el caso de una mujer llamada: Ana María López Vicario. Evidentemente, este nombre es demasiado largo para utilizarlo como nick o identificación. La primera opción sería Ana López Vicario, pero sigue siendo extenso. La segunda opción sería Ana López, pero es demasiado común, por lo que se podría tomar la decisión de elegir como nombre en la red Ana Vicario. Este se adaptaría en las distintas redes sociales como «Ana Vicario», «anavicario» o «avicario», dependiendo del medio, pero siempre con la misma estructura.
El avatar y el nick reflejan las intenciones de privacidad. Si se quiere mantener un alto grado de anonimato lo lógico es utilizar un nick que no sea el nombre real y un avatar en el que no se refleje la imagen actual. Una presencia más personal suele estar relacionada con entornos de ocio, en los que no se pretende un enfoque profesional. Puede darse el caso de que la misma persona tenga varias presencias y perfiles para no mezclar su estrategia profesional con su representación personal o de ocio.
Otro elemento imprescindible del perfil en casi todas las redes sociales es la descripción del usuario. En Twitter, se llama bio; en Facebook, acerca de; en Slideshare, información personal; en Linkedin, perfil…; en cada red social tiene una denominación, pero siempre se trata del mismo espacio, en el que el usuario puede definirse, contar quién es, qué hace y cómo ponerse en contacto con él.
La elección de un tipo de perfil no se puede centrar solo en el nick, el avatar y la biografía, también hay que prestar atención al tipo de presencia que va a desarrollarse, al contenido que se comparte y dónde y de qué manera va a moverse. Un perfil inadecuado puede dar al traste con la estrategia de marca personal y márquetin, así como con el trabajo destinado a un mejor posicionamiento en internet.
Lo que sí parece claro es que, sean cuales sean la estrategia y el tipo de perfil, nunca se debe engañar en los datos personales. Es decir, se puede utilizar un nick que evidentemente no sea el nombre real (retador), pero no uno que parezca verdadero pero que sea falso, y la misma regla se ha de seguir con el avatar. No hacerlo así puede provocar la expulsión del usuario del medio social y su salida de la red en la que se mueve.