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Arrancando viejas heridas Bitácora de Vuelo:

Erradicando males comunes: Arrancando el dolor del abuso

Semana 6: Arrancando viejas heridas Bitácora de Vuelo:

Lea 1 Pedro 2:9, (LBA): "Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable".

¿Qué dice este versículo acerca de mi identidad?

¿Qué debo dejar en el pasado para empezar a vivir bajo estos parámetros?

SEMANA 6 — Día 38 Erradicando males comunes

Erradicando males comunes: Arrancando el dolor de la ofensa económica

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón».

(Mateo 6:19-21, NVI)

“Un león que al parecer era utilizado para cobrar cuentas por el colombiano Carlos Mario Jiménez, ex jefe paramilitar extraditado a Estados Unidos, fue decomisado durante una redada en el noroeste de Colombia," informó el 13 de marzo, la cadena Internacional de noticias EFE. Por curioso que parezca, este incidente saca a luz los extremos a los cuales puede llegar el deseo de cobrar una deuda pendiente.

Estando en la recta final de nuestro viaje queremos tocar un tema sumamente común, y éste es: ¿Qué hago cuando alguien me debe dinero?

En situaciones normales, lo corriente es que la persona que debe, pague.

Además, es lo que la Biblia ordena y espero que sea su caso. Y que si le deben a usted, al final de un tiempo recupere su dinero. Sin embargo, ¿qué hacemos cuando sabemos que el deudor no se hará responsable de la deuda? ¿Cómo nos libramos de la sensación de haber sido timados o estafados? La respuesta es obvia: Debemos perdonar la ofensa económica.

A continuación le sugiero tres verdades que le ayudarán a perdonar. Puedo perdonar fácilmente la ofensa económica cuando acepto que:

1- El dinero es calificado en la Biblia como riquezas injustas

El dinero es una invención humana. Por lo tanto, Dios no lo reclama como yo. De hecho Jesús nos advirtió que el régimen económico en el que vivimos es un sistema injusto. En lugar de pelearnos por acumular más de estas riquezas injustas, deberíamos ganar amigos con ellas.

“Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas". (Lucas 16:9)

Arrancando el dolor de la ofensa económica

El dinero representa una riqueza injusta por varias razones.

A. Hay países que fabrican dinero sin respaldo de verdadera riqueza. B. Hay personas que podrían falsificar dinero.

C. Muchas veces el dinero no refleja exactamente el trabajo o el esfuerzo realizado por una persona. Es decir, hay personas que trabajan poco y ganan mucho, y personas que trabajan mucho y ganan poco.

De esa manera podría seguir enumerando razones por las cuales la riqueza de este mundo es injusta. Pero mi objetivo es explicarle que existen las riquezas justas y estas son las que Jesús nos invita a acumular. «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». (Mateo 6:19-21, NVI)

Si usted entiende este principio, fácilmente comprenderá que: 2. Es muy caro perder mi vida por el dinero

Debemos reconocer que es atractivo tener dinero. Quien tiene dinero, tiene la capacidad de hacer muchas cosas en este mundo. Sin embargo, corremos el peligro de perder lo más importante por lo trivial. Es decir, perder nuestra vida tratando de acumular dinero.

En cierta ocasión Jesús previno a un hombre acerca del peligro de desperdiciar su vida buscando riquezas injustas. "Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee". (Lucas 12:13-16).

La avaricia puede robarnos la vida, pues podemos invertir todo nuestro tiempo tratando de acumular riqueza para, al final, descubrir que hemos perdido la vida. El amor a! dinero es sumamente peligroso, ya que tiene la capacidad de despertar una sed insaciable en nosotros, de tal manera que puede aun apartarnos de la comunión con Dios. Por eso la Biblia nos habla del concepto del contentamiento:

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que,

teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores».

(1 Timoteo 6:6-10) Hablando específicamente del caso de que a usted le deban dinero, y que por diversas razones intuye que ya no le van a pagar, su justo deseo de recuperar lo que le pertenece podría llevarlo a desperdiciar parte de su vida en el proceso. Según el pasaje anterior, poner su amor en recuperar el dinero que le deben puede:

• Despertar codicias necias: Hay quienes frecuentemente regresan al punto de sentirse enojados por el dinero que alguien les debe. Una codicia necia, pues regresa consistentemente.

• Despertar codicias dañosas: En otras ocasiones nos ilusionamos con que el deudor pagará la deuda y seguimos desperdiciando nuestra vida creyendo las falsedades del engañador. Esto daña nuestro corazón.

• Trae destrucción: Si permitimos que este deseo crezca, puede traer destrucción. Hay muchas historias de familias que fueron divididas e incluso se dieron asesinatos por deudas económicas.

• Pérdida de la fe: El amor por el dinero no es un problema menor, pues tiene el potencial de enfriar nuestro corazón a tal grado que renunciemos a nuestra fe. El amor por el dinero compite directamente con el amor que le tenemos a Dios.

• Muchos dolores: El final de la carrera por acumular riquezas tiene una bandera que dice «mucho dolor». Aquí no hay un final feliz. Aunque se recupere el dinero, el sendero de vida invertida en ello estará marcado por una serie de experiencias tristes, que en nada equivalen al dinero recuperado.

Si usted ha estado batallando con alguno de esos sentimientos deseo invitarlo a considerar que:

3. Es mejor buscar la bendición de Dios

Jesús fue categórico al invitarnos a poner todo nuestro amor y pasión en buscar las cosas de Dios más que el dinero. Por eso dijo: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33).

Dios esta sumamente interesado en cuidarnos como verdaderos hijos. El desea suplir todas nuestras necesidades y nos muestra aquí el camino correcto, que consiste en buscar primero su reino y su justicia, entonces recibiremos lo que necesitamos para nuestro sustento.

En el caso de una deuda pendiente que nos está robando nuestra victoria espiritual y que puede extraviarnos de la fe, deberíamos perdonarla. Al hacerlo, estará confiando más en Dios para suplir todas sus necesidades que en el dinero. Recuerde lo que dice el Salmo 23:1: "Jehová es mi pastor; nada me faltará".

El camino que aquí se nos presenta sí tiene un final feliz, pues consiste en confiar en Dios y esperar que sea Él quien provea la riqueza. "La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella" (Proverbios 10:22). Qué maravilloso contraste. En tanto el amor al dinero viene acompañado di mucho dolor, la bendición de Dios suple todas nuestras necesidades, pero no añade tristeza con ella.

Bitácora del vuelo