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Erradicando males comunes:

A

RRANCANDO LA RAÍZ DE LA INDIFERENCIA

"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios". (Mateo 5:9)

Nehemías se encuentra a la mitad del camino a completar la visión que Dios colocó en su corazón; restaurar la ciudad de Jerusalén. A pesar de que ya se ha terminado la reconstrucción del muro, aún falta algo. Hay una profunda división en el pueblo, y ese desacuerdo tiene un origen económico.

"Y hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos. Había quienes decían: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos; por tanto, que se nos dé trigo para que comamos y vivamos. Había otros que decían: Nosotros tenemos que empeñar nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas para conseguir grano, a causa del hambre. También había otros que decían: Hemos pedido dinero prestado para el impuesto del rey sobre nuestros campos y nuestras viñas. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, y nuestros hijos como sus hijos. Sin embargo, he aquí, estamos obligando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que sean esclavos, y algunas de nuestras hijas ya están sometidas a servidumbre, y no podemos hacer nada porque nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros». (Nehemías 5:1-5, IBA)

Nuestra nación necesita reformas en muchos niveles. Uno de los cambios que urgen es la reconciliación. Así como el pueblo de Jerusalén estaba profundamente dividido, nuestra nación está dividida y no solamente por problemas económicos. Estamos divididos por la discriminación racial, por una lucha de clases, muchas familias están separadas por problemas de deudas, por ofensas de infidelidad sexual, y muchas otras razones más. Antes de que nuestra nación pueda empezar a cambiar en otros aspectos, debemos empezar con una transformación a través de la reconciliación.

Siendo hoy nuestro último día en esta travesía para conocer nuestro corazón, deseo invitarlo a soñar con una nación que logra desvanecer las divisiones y nos tomamos de la mano como hermanos para salir adelante. Estoy consciente de que no podemos cambiar toda la nación en un instante, pero sí podemos

empezar hoy mismo el cambio sembrando una semilla de unidad, proclamando que habrá una verdadera y profunda reconciliación en nuestro país.

Como cierre de nuestra campaña queremos imitar a Nehemías, y hacer un llamado a la reconciliación nacional.

1. Tú y yo debemos hacer una contribución práctica

Nehemías llegó a Jerusalén luego de que fuera incomodado por Dios por el terrible estado en el que se encontraba la ciudad. No se quedó paralizado al escuchar las malas noticias, sino que decidió tomar una acción práctica e iniciar la reconstrucción de ¡os muros. Dios lo respaldó y terminaron con la muralla en sólo cincuenta y dos días. Pero la labor aún no había terminado. Faltaba mucho por hacer. Además del muro de piedras, tenían que construir un muro de unidad entre los ciudadanos: Pequeños tomándose de ¡as manos con grandes, ricos con pobres, sabios con ignorantes, haciendo una gran pared de cooperación para el verdadero desarrollo de la ciudad. Pero esta no era la realidad. Hasta ese día, los ciudadanos se habían ocupado solo de sus propios intereses y sin proponérselo habían llevado la ciudad a un estancamiento económico, producto del egoísmo. Ahora que Nehemías descubre esta faceta de la crisis, en lugar de quedarse conforme con la gran obra que ya hizo, decide continuar con pasión hasta ver a una Jerusalén totalmente restaurada.

2. Tú y yo debemos rebelarnos

Veamos, cómo Nehemías se involucra completamente para hacer una contribución notable a la eliminación del pecado de la usura.

"Entonces me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras. Se rebeló mi corazón dentro de mí, y contendí con los nobles y con los oficiales y les dije: Estáis cobrando usura cada uno a su hermano. Y congregué contra ellos una gran asamblea. Y les dije: Nosotros, conforme a nuestras

posibilidades, hemos redimido a nuestros hermanos judíos que fueron vendidos a las naciones; y ahora, ¿venderéis a vuestros hermanos para que sean vendidos a nosotros? Entonces se quedaron callados y no hallaron respuesta". (Nehemías 5:6-8, BLA)

Quiero invitarlo a que usted y yo seamos los Nehemías que necesita nuestra nación para acabar con los pecados que nos tienen fragmentados. Debemos rebelarnos contra el estado actual de las cosas, enojarnos si es necesario y pelear contra los males que están dividiendo a nuestra querida nación. Si amamos realmente a nuestra patria, deberíamos comprometernos a hacer una contribución práctica y positiva en favor de la reconciliación. Podemos empezar hoy determinándonos a combatir los siguientes pecados:

a. Rebelémonos contra la discriminación:

Debemos comprometernos a no discriminar a nadie por su origen étnico, por su situación social, la zona donde vive, el estilo de ropa que usa, su acento o cualquier otro tipo de elemento distintivo que pueda ser usado para denigrar a otro ser humano, "pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús"

(Gálatas 3:26-28).

b. Rebelémonos contra el odio:

Debemos convertirnos en cristianos que practican con regularidad el principio del perdón. Que seamos conocidos en nuestro entorno, no como personas rencorosas, sino como personas que tienen un corazón de niño que se atreve a perdonar fácilmente. "Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos". (Mateo 18:3- 4).

c. Rebelémonos en contra del conflicto:

Guatemala ha sido marcada por treinta y seis años de guerra interna. Sus calles se han teñido de sangre. Y una contribución práctica que podemos hacer es convertirnos agentes de paz, ayudando a los que están dolidos a enterrar el pasado con lo que hemos aprendido en esta campaña. "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios". (Mateo 5:9).

3. Tú y yo debemos actuar con fe

Nehemías se había ganado la autoridad moral y práctica para desafiar a la gente de Jerusalén a hacer una contribución. Nehemías hace un llamado al perdón. Pide a los dueños de ¡a deuda que hagan un "borrón y cuenta nueva", e inicien así una nueva época para la ciudad.

"Y agregué: No está bien lo que hacéis; ¿no debéis andar en el temor de nuestro Dios a causa del oprobio de las naciones enemigas nuestras? También yo y mis hermanos y mis siervos les hemos prestado dinero y grano. Os ruego, pues, que abandonemos esta usura. Os ruego que hoy mismo les devolváis sus

campos, sus viñas, sus olivares y sus casas; también la centésima parte del dinero y del grano, del mosto y del aceite que estáis exigiendo de ellos.

Entonces ellos dijeron: Lo devolveremos y no les exigiremos nada; haremos tal como has dicho. Y llamé a los sacerdotes y les hice jurar que harían conforme a esta promesa". (Nehemías 5:9-12. BLA).

Increíblemente, el llamado de Nehemías funciona. Los dueños de la deuda deciden perdonarla, restituir las tierras y los bienes que han obtenido de esa manera. Esto hace que la economía de la ciudad se reactive.

Deseo terminar este viaje invitándole a que iniciemos un movimiento de reconciliación que produzca un cambio genuino en Guatemala. Usted y yo podemos perdonar y bendecir a guatemaltecos distintos a nosotros. Podemos compartir algún bien que Dios nos ha dado con familias que están en necesidad. Podemos empezar a tratar dignamente a todos los guatemaltecos renunciando al racismo.

Nehemías logró lo que nadie se esperaba: La reactivación de la economía a través de un perdón colectivo de deudas. Imitemos a Nehemías en su determinación por lograr el cambio en Jerusalén y seamos nosotros los iniciadores, colocando nuestro grano de arena de la construcción de una Guatemala solidaria.

DÍA 40

Bitácora de Vuelo:

Hagamos juntos esta oración:

Señor, yo quiero convertirme en una persona que haga un aporte verdadero a la unidad nacional. Hoy declaro que *MI PAÍS necesita una verdadera y

profunda reconciliación.

Me comprometo a hacer una contribución práctica. Perdono y bendigo a otros *COMPATRIOTAS que no son como yo. Te pido que me concedas la satisfacción de ver a mi nación completamente transformada por tu poder. En tu nombre Jesús. Amén.

*En el original: Guatemala *En el original: guatemaltecos

CONCLUSIÓN

Hemos llegado al final de nuestro viaje, sin embargo, no es el final del camino. Lo invito a que lo considere como el punto de partida hacia la conquista de una vida de plena victoria espiritual. La Biblia nos señala una meta sumamente alta: desarrollar la estatura de Jesucristo. "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo." (Efesios 4:13).

Ahora que conoce un poco más las profundidades de su corazón, espero que no se conforme con el diagnóstico o con sanar una o dos heridas, sino que se disponga a repasar los conceptos aquí aprendidos, para permitir que paso a paso el Espíritu Santo vaya conduciéndolo hacia la perfección en Cristo Jesús.

Deseo con todo mi corazón que a partir de hoy, experimente una victoria continua, tal como lo dice 2 Corintios 2:14: "Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento."

Así que bienvenido al club de los que procuramos desarrollar un corazón conforme al de Dios.