Arrancando viejas raíces
SEMANA 6 ERRADICANDO MALES COMUNESEsta es nuestra última semana del viaje y, como al final de toda expedición, tenemos sentimientos mezclados de nostalgia y satisfacción. Nostalgia porque estamos concluyendo este camino y satisfacción por las victorias que hemos logrado.
Deseamos por lo tanto, dedicar estos últimos días para ayudarle a entender como superar las heridas de alto impacto que comúnmente destrozan la vida de las personas. Nos referimos a perdonar la infidelidad, el abuso sexual o la ofensa económica.
Seguramente no podremos dar solución a todas sus interrogantes, pues son temas sumamente complejos. Pero, en base a verdades bíblicas y testimonios, queremos darle aliento y esperanza para superar sus problemas, cualesquiera que estos sean.
Si usted tiene la bendición de no haber sido golpeado por una de estas tragedias que mencioné, siéntase dichoso, y como un acto de servicio a Dios, lea estos cinco capítulos para tener argumentos, y así, poder ayudar a otras personas que no hayan tenido su misma bendición.
Concluimos nuestra travesía con dos propuestas a nivel nacional, invitándolo a unirse con nosotros a un movimiento que logre erradicar los males comunes que como país nos tienen fragmentados.
Día 36 - SENANA 6
Erradicando males comunes: Arrancando el dolor de la infidelidad "Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová". (Jeremías 3:20)
La situación era de lo más incómoda y dolorosa que uno pueda imaginarse. Mildred había revisado el teléfono celular de Joaquín; Y encontró material pornográfico y comunicaciones con una mujer con quien sostenía una relación fuera del matrimonio. Joaquín no negó nada de lo sucedido; entendió que no era merecedor del perdón pero sí necesitado de él; comprendió que sería necesario un gran esfuerzo de su parte para recuperar lo que en un instante había perdido: la confianza de su esposa.
Mildred se encontraba nuevamente en el mismo dilema de una situación que, en el pasado, estuvo a punto de destruir su vida. Joaquín era su segundo marido, porque su matrimonio anterior había terminado a causa de la infidelidad de su esposo. Este momento la situaba nuevamente en una encrucijada: la opción e incluso el derecho de terminar con esa relación, o seguir adelante.
Pero algo había cambiado desde el momento que terminó aquella primera relación hasta el instante en que la infidelidad de Joaquín salió a luz: Ella ahora tenía una relación personal con Jesús. Ahora estaba dispuesta a hacer todo lo que estuviera dentro de su responsabilidad por conservar su matrimonio. Pero, ¿cuál sería el fundamento sobre el que podía apoyarse para lograr que «Lo que Dios había unido, no lo separará el hombre»? La respuesta: obediencia.
Logramos arrancar el dolor de la infidelidad cuando:
1- Perdono como un acto de misericordia
Milred optó, en un principio, por hacer todo aquello que pudiera lastimar y causarle dolor a Joaquín. Se rehusó a toda conversación y contacto físico él. Pero comprendió que la primera en hacerse daño al alimentar el rencor era ella misma. Joaquín no lo merecía, pero entonces entra el aspecto de la misericordia: no dar el mal que alguien merece y otorgar el bien del que no es digno. «Porque misericordia quiero, y no sacrificio» (Oseas 6:6),
Recuerde que Dios nos ha otorgado la capacidad de controlar nuestras
reacciones. Jesús dijo: «a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra» (Mateo 5:3), Mostrando que no podemos ser controladores de ¡as acciones y reacciones de otros, pero sí tenemos el dominio propio para poder elegir nuestras propias reacciones.
"Definitivamente no sentí el deseo de tener contacto físico o sexual con él comentó Mildred, pero la Biblia me mostró que no debía negarme a él (1 Corintios 7:5). No lo entendí en ese momento y me costó mucho aceptarlo, pero me entregué en obediencia. Dios luego respaldó esa sumisión
devolviendo los sentimientos".
2- Confieso mi necesidad ante otros
"Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo". (Gálatas 6:2, NVI).
Confesar y buscar la ayuda en otros es un proceso doloroso pero liberador. Reconocer nuestra necesidad delante de terceros, no hace sino generar un espíritu humilde que se convierte en el terreno adecuado para que Dios pueda restaurarnos totalmente.
Joaquín buscó apoyo en un grupo de hombres para dejar atrás la relación de infidelidad y las adicciones sexuales de las cuales se había dejado esclavizar. "Fue el mismo dolor que produjo la vergüenza, lo que hizo que resultara un
remedio efectivo" indica Joaquín. Por su parte, Mildred encontró en otras personas la oportunidad de ser escuchada y derramar todo el dolor que esto involucró, dejando salir de su interior lo que le hacía tanto daño. Como
esposos, finalmente ambos buscaron la ayuda en otra pareja madura para que los acompañara en el proceso de restauración.
"Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos". (Mateo 18:19) Cuando se busca ayuda en el proceso de
restauración, se hace más sencillo romper las cadenas del rencor; todo se vuelve más fácil.
3. Establezco límites de protección hacia el futuro de la relación
Como todo mandamiento, el perdón tiene un carácter personal e individual. Para llevar a cabo la reconciliación se necesitan dos personas, es una calle de dos vías.
Perdonar es una decisión sostenida que sana nuestra alma, limpia y libera nuestro corazón. La reconciliación no siempre puede producir esto. Si la otra persona no hace un compromiso por modificar la conducta que ha lastimado, aI reconciliarnos podemos dejar una puerta abierta a seguir siendo lastimados. “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres". (Romanos 12:18)
Observe las primeras tres palabras del versículo anterior: "Si es posible", y luego el énfasis de la responsabilidad individual, "en cuanto dependa de vosotros". No siempre es posible la restauración de una relación si la otra persona no está dispuesta a realizar un cambio. No estoy en contra de unir lazos relacionales por medio del perdón, pero sí le animo a tener cuidado en no caer en un estilo de vida de relación que le pueda estar afectando. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida". (Proverbios 4:23)
Para Joaquín fue necesario establecer nuevas reglas en la relación de pareja que involucraron la rendición de cuentas, cambios en la conducta e incluso la aceptación de la afirmación de Mildred, que una nueva infidelidad de su arte, haría terminar la relación de manera definitiva. "Estoy dispuesta" confirmó Mildred, "a perdonar una nueva infidelidad, pero no a continuar con él". También Mildred estableció que estaba totalmente de acuerdo en que parte de su responsabilidad será no volver a recordar por medio del reproche esta situación. Establecer límites es estar dispuestos a vivir un estilo de vida apegado a la transparencia y veracidad.
Los límites son sanos en nuestras relaciones para filtrar lo que dejamos salir y entrar a nuestra vida, y la reconciliación es un momento preciso para establecer esos límites y determinar si la otra persona está dispuesta a espetarlos. Cuidar nuestro corazón luego de una ofensa implica dos factores: perdonar y ser sabios al momento de tomar la decisión de la reconciliación.
4- Reciclo mi dolor y lo uso para sanar el dolor de otros
“Hoy, ambos tenemos un firme compromiso por ayudar a otras parejas que pudieran estar en amenaza, o estén atravesando una situación como la nuestra enfatizó Mildred. Por lo único que volvemos a mencionar aquella situación es cuando sabemos que será de ayuda a otros". "Acuérdate de engrandecer su obra, la cual contemplan los hombres". (Job 36:24)
Compartir con otros la experiencia de la restauración es someterse a un proceso de perdón continuo, fortalece nuestra vida, nutre la relación y el propósito por el cual Dios la permitió. De esta manera valoramos el perdón recibido por parte de Él.
Por difícil que parezca, lograr una combinación perfecta entre perdón y reconciliación luego de la infidelidad, es posible. Sencillamente obedezca. Cuestione lo menos posible los mandatos de Dios y evite un desgaste innecesario. Él fortalece la fe cuando somos obedientes. Brinda la capacidad de perdonar cuando aprendemos a disfrutar de su perdón y arrancar el dolor que produce la infidelidad.