Dice la legislación: ‘En la medida que la educación obligatoria es un
derecho de todos, resulta obligado hacer todo lo posible para que todos aprendan y progresen y, y por tanto, se trata de buscar y agotar todas las vías, métodos y medios de enseñanza que les permita aprender y alcanzar los objetivos educativos", por difícil que sea "siempre se puede avanzar, siempre se puede aprender”’. (Junta de Andalucía, 2001)
Una vía para facilitar esto, podría ser la integración en la escuela del arteterapia (según el 1er Congreso Mundial de Arte, la tarea de los arte-terapeutas del siglo XXI”)
El texto anterior, del cual estoy convencida, es uno de los mejores fragmentos de la legislación educativa andaluza. Aunque se refiere a “la atención al alumnado con discapacidad” y el uso más habitual del arte terapia en la escuela sea en el ámbito de la Educación Especial, en España existe la “integración escolar” - que como cualquier término, sometido al cambio, algunos llaman ahora: “inclusión”-. Esto quiere decir, que en todos los centros ordinarios nos encontrarnos no uno, sino un número importante de alumnos que por un motivo u otro precisan de alguna medida de atención especial, necesitan que se atienda su diversidad, alumnos con necesidades educativas especiales (n.e.e.), aunque sus deficiencias no lo sean en el ámbito de las discapacidades motóricas o físicas, ni siquiera por limitaciones permanentes y/o profundas, pero que también necesitan ayuda para la consecución de los objetivos educativos.
En general, la realidad educativa actual precisa, para todos, un aspecto terapéutico. En los “medios” se nos presentan con frecuencia casos de violencia escolar, de agresiones, maltratos, vejaciones… quizás por la falta de comunicación y de confianza que existe entre alumnos, profesores. A veces uno se pregunta como es posible que nadie se dé cuenta de que un niño esta sufriendo, pasándolo mal…. ¿Como puede aguantar una niña de siete años una fuerte infección de oído, sin decir nada, sin atreverse a hablar? ¿Nadie se da cuenta de su preocupación aunque no sea capaz de hacer los ejercicios “que siempre hace bien”?. Tendríamos que trabajar con esa niña. Quizás su “vergüenza por hablar” no sea “normal”, pero, ¿no
deberíamos trabajar también con la maestra?: ¿por qué no se atrevió la niña?; quizás también con el grupo-clase: ¿nadie se dio cuenta?...
Tenemos miles de ejemplos (reales): como el niño que es objeto de una adaptación curricular de la que más tarde sabemos que no queda constancia; de los alumnos que son objeto de acosos y burlas constantes en la propia aula, a veces incluso por parte del profesorado; de alumnos a los que se les “baja” el nivel curricular” para obtener resultados; o cuyos motivos para “pasar” o “molestar”, son depresiones enmascaradas (o no); alumnos des-integrados por motivos personales y/o sociales; alumnos que lamentablemente, odian el momento de volver a la escuela; alumnos con los que se debieran trabajar la autoestima, la confianza en uno mismo, el compañerismo, …; dificultades tanto cognitivas como emocionales que se debieran trabajar y para las que, en muchos casos, “no hay tiempo”. Ya lo dicen los orientadores y profesores de pedagogía terapéutica: “se encuentran desbordados”.
Sin embargo, la escuela envuelta en reformas y contrarreformas, entre luchas de horas por los contenidos, se olvida de lo esencial: de la persona y su desarrollo integral, objetivo primordial.
En la escuela actual, los arteterapeutas, podríamos tener un papel importante porque la escuela (y la sociedad en general) hoy, lo precisan.
Hablar de la educación, supone hablar del mundo, porque niños y adolescentes lo que hacen es reflejar las pulsiones del mundo en el que viven: falta de atención, desinterés, incapacidad de concentración, de escucha, hiper- individualismo, ansiedad, escasa resistencia a la frustración, a la espera, a la incomodidad o al esfuerzo, desánimo y falta de coraje por otro lado, exigencia de premios y recompensas, resistencia a aceptar normas y límites, a aceptar explicaciones centrales sometiéndose sin embargo a planteamientos dogmáticos o simplistas, zapping (no solo ante la televisión), supremacía del flash y de lo anecdótico…
Muchos alumnos se comportan de manera grosera, muestran elevada agresividad, desinterés y pasividad por todo; otros se muestran retraídos, otros comenten actos vandálicos, faltan a clase, tienen problemas de incomunicación, sentimientos de culpa o inferioridad, adicciones, estrés, depresión, ansiedad, fobias, anorexia, etc.
El fracaso escolar se ha convertido en un problema común importante… En general, muchos alumnos presentan indicadores de riesgo de inadaptación personal y/o social.
Y el profesorado no está mejor; especialmente aquellos que están en zonas deprivadas socialmente, en barrios marginales ya que el grado de fracaso escolar, agresividad, inadaptación, etc., es mayor allí. En estas zonas, el estrés y las bajas entre los docentes, son las más elevadas. Por eso, con el profesorado, también podemos y debemos trabajar.
CON EL PROFESORADO
Al arteterapia nos ayuda a hablar, cuando existen por ejemplo, problemas de relación… podemos compartir y reflexionar juntos, buscar cauces… Nos ayuda a pensar en nosotros mismos… entrando así en un proceso de crecimiento y desarrollo personal. La práctica artística favorece la motivación intrínseca, esencial en una profesión que precisa de “vocación”, sentido de su misión, como diría Edgar Morín (2005).
Como confiamos en las posibilidades del arte terapia, en la mayoría de los cursos que impartimos realizamos alguna actividad-ejemplo. En los comentarios tras una dinámica y una realización plástica, un profesional del departamento de orientación, comentaba de su trabajo: “me siento con un montón de niños con dificultades que se amontonan a la puerta esperando entrar, experimento una sensación de impotencia ante tantas necesidades". Pero además fue capaz de revelar a sus compañeros, lo que no había sido capaz de manifestar en otro momento: "me siento sin mesa”; “sin saber donde situarme": Aunque el lugar que más habitualmente ocupa, lo representa en un dibujo en la esquina de abajo izquierda, y a pesar de que por muchos otros sitios en el dibujo, pone ventanas por las que entra la luz, en “su sitio”, -dice- “no hay luz”... (sus compañeros comentan que la ventana tiene la persiana estropeada y que hay que arreglarla…), pero ella “se refiere a otra cosa”, -insiste-, “se siente como un anexo, como un clip” (en el dibujo lo pinta, arriba a la derecha).
Partiendo de la psicología positiva (Seligman), de la importancia de reconocer y trabajar sobre las fortalezas y virtudes que todos tenemos y tienen los que nos rodean (nuestros alumnos también), una profesora quiso mostrarnos con su trabajo, la capacidad de ayuda de su hijo, enfermero, de estar siempre dispuesto a tender su mano, su generosidad. Para plasmarlo, nos fue pidiendo colaboración a todos, nos pintaba la mano para dejar nuestra huella en su papel; quiso que con ello que fuera un trabajo común, con la colaboración de los demás… Y hubo quien no la cedió… ¿por qué?... Y, ¿por qué se sintió mal quien solicitaba la ayuda?...
En otros momentos, trabajamos sobre las visualizaciones creativas, excelente técnica de relajación -entre sus variadas aplicaciones-, proponiendo que cada uno “visualice una escena agradable, relajante, positiva” a la que poder
recurrir en determinados momentos y que luego debía plasmar sobre papel; reflexionando sobre la importancia de observar, percibir, darse cuenta…
Esto se plasmó en obras como “El ´paquito´ al amanecer”; el puente sobre el río Guadalquivir más grande de Sevilla, por el que a muchos les da miedo pasar, debido al gran número de accidentes que allí se producen, y por el que esta profesora tenía que cruzar cada mañana. Se dio cuenta de que desde que estaba en el grupo, “miraba de otra manera”, “era capaz de descubrir placer, de sentirse bien”. Si esta imagen era antes para ella el reflejo de tener que madrugar e ir al trabajo sin muchas ganas, ahora era capaz de descubrir y disfrutar de la belleza de las luces del puente, de la salida de sol…
Decía un profesor (que trabaja en un Instituto de Enseñanza Secundaria de una de las zonas marginales más famosas de Sevilla: el Polígono Sur), que él, desde que estaba asistiendo a las sesiones de arte terapia, se había dado cuenta de que “al menos miraba con otros ojos”. Sabía que no podía cambiar la realidad, que cada día tenía que ir al instituto y que tendría delante un numero elevado de alumnos desmotivados, agresivos… sin embargo ahora, parecía que había aceptado la realidad, la veía, eso era lo que había… y ya está… eso mismo hacía que se enfrentara a ellos cada mañana con mucha más tranquilidad parecía que se la transmitía y las cosas le iban mucho mejor.
Arteterapia no es el simple análisis descriptivo, psicoanalítico de una obra… Cuando estamos realizando una actividad artística, llevando a cabo un proceso creativo… como experiencia de flujo (Csikszentmihalyi) –nos implica, nos hace sentir bien, nos relaja… como recurso de expresión facilita la comunicación – porque hablamos de lo que hemos hecho, de lo que vemos, de lo que hemos sentido, de lo que sentimos, de lo que nos recuerda y en lo que nos hace pensar… Y en la medida en que uno se va expresando, va entrando en un proceso de reflexión y análisis, y encontrando nuevos significados. Uno va identificándose, reconociéndose, uno se va dando cuenta, cayendo en la cuenta, entendiendo su realidad y la que le rodea (insight).
En un intento de aprehender la realidad para construirse, una persona es capaz de mirar más allá, es capaz de reconocer los muros y buscar cauces para derribarlos, cuando descubre otras posibilidades, y en este intento de aprehender la realidad va comprendiéndose a él y a los demás, va “haciéndose”, “construyéndose” uno mismo y junto a otros… La imagen interacciona, se convierte no solo en medio de representación y conocimiento sino además en un poderoso medio de transformación.
CON NIÑOS EN AMBIENTES DESFAVORECIDOS Volvamos a ellos.
En la misma línea del texto con el comenzábamos, la normativa sobre la Educación Especial en Andalucía, en la Ley de Solidaridad en al Educación, proclama que “No se puede hablar de calidad de la educación si el sistema
educativo no ofrece, en la práctica, oportunidades de progreso para TODOS y para TODAS, en un contexto integrador, que no segregue y en el que se disponga de un conjunto de medidas, recursos y profesionales especializados para hacer realidad los principios de igualdad de oportunidades en la educación e individualización de la enseñanza”.
Esta ley viene a consolidar y reforzar las actuaciones de compensación: compensar desigualdades para dar respuesta a las necesidades y situaciones actuales. Porque el objetivo es erradicar lo que impidan que todos y cada uno de los andaluces consigan desarrollar el máximo de sus capacidades personales. Pertenecer a determinados colectivos, familias económicamente desfavorecidas, que generalmente residen en determinadas zonas urbanas o barrios con especial problemática de índole sociocultural, supone un riesgo de fracaso y abandono escolar. Nosotras hemos llegado a encontrarnos con alumnos de 6º de primaria, con doce años, que no sabían escribir ni su nombre.
Niños que tienes que recoger para que vayan al colegio y no han ido porque están viendo la tele con el abuelo… Niñas que con 12 años tienen que ir al mercado con mamá o la tía o cuidar de los hermanos pequeños… o la que al acabar primaria dejará de ir a la escuela porque según el padre, en secundaria, “hay mucho golfo”. Mientras, para sus compañeros actuales, el robo, -entre otra cosas-, es algo habitual …
¿Qué hacemos con estos niños?
La Administración plantea los planes de compensación educativa. Dice así la Ley, en su artículo 1: Objeto de la Ley y principios de actuación:
1. Que tiene por objeto garantizar la solidaridad en la educación, regulando el conjunto de actuaciones que permitan que el sistema educativo contribuya a compensar las desigualdades, asegurando la igualdad de oportunidades al alumnado con necesidades educativas especiales.
2. La educación de este alumnado tenderá a alcanzar dentro del sistema educativo los objetivos establecidos con carácter general para el resto del
alumnado y se regirá por los principios de normalización y de integración escolar.
Además, según la ley, la administración garantizará la inclusión de proyectos de compensación educativa en los centros que posibiliten la integración social, la normalización educativa y la reducción del desfase escolar. Y fomentará la colaboración con asociaciones, organizaciones u otros agentes… (Y por ahí podemos movernos nosotros y las asociaciones a las que pertenecemos…)
También nos dice la normativa (artículo 10.1 del Decreto 167/2003, de 17 de junio) que para compensar el desfase curricular:
- Se podrán adecuar espacios, tiempos y agrupamientos de forma flexible y adaptada.
- Se podrán tomar medidas para facilitar la integración escolar.
- Se favorecerán actividades para favorecer un adecuado clima de convivencia en el centro.
- Habrá actividades complementarias y extraescolares de compensación educativa.
- Se realizarán actuaciones del centro dirigidas a la prevención, control y seguimiento del absentismo escolar.
- Y actividades dirigidas a mejorar la integración del centro en su entorno, facilitando el desarrollo de programas socioeducativos de educación no formal.
- Actividades de apoyo familiar, etc.
El caso es que sea de una manera u otra, por planes de compensación educativas u otras medidas acordadas con el centro, hay una brecha en el sistema educativo (volvemos a repetir) para que entremos los arteterapeutas en la escuela y atendamos a las necesidades de muchos de sus componentes (no sólo niños).
Éstos son los objetivos, las posibilidades, pero, concretamente, ¿qué podemos hacer? Y especialmente con estos alumnos de zonas marginales, ¿qué podemos hacer? Porque la Junta de Andalucía ha editado guías para la atención educativa al alumnado con sobredotación intelectual, con discapacidad psíquica asociada al retraso mental, con déficit visual, con trastornos del espectro autista, con discapacidad auditiva, alumnado con enfermedades crónicas, alumnos con discapacidad motora… Pero no hay guías para la atención educativa de niños con deprivación sociocultural, u otras problemáticas derivadas de ella (que obviamente y también según dice la ley, tienen necesidades educativas especiales y necesitan apoyos y ayudas para que sea real su integración).
Aunque la escuela teóricamente intenta “compensar desigualdades”, intenta incorporar medidas para "compensar" los déficits socio-culturales mediante programas, técnicas y recursos complementarios a la actividad docente ordinaria. “Se reinvindica una escuela comprensiva” que atienda la diversidad intentado “agotar todas las vías, métodos y medios de enseñanza que les permita aprender y alcanzar los objetivos educativos". Se destinan partidas económicas… o crean planes de compensación… A pesar de las leyes y reformas que nos prometen calidad educativa y nos hablan de integración e inclusión, la experiencia nos demuestra que no todos tenemos derecho a la educación. A pesar de las leyes, la realidad es la que es… y no es la escuela inclusiva de la sociedad de la información y las comunicaciones. La realidad, sobre todo en estos ámbitos, es otra.
Tienen ordenadores: dos en una clase a la que no asisten regularmente más de ocho-diez alumnos y que utilizan para imprimir dibujos para colorear; Tienen periódico gratuito diariamente: el “As”; pero algunos de estos niños, como decíamos antes, no saben escribir su nombre (la excusa es que durante sus al menos seis años de escolarización, han faltado mucho a clase). Es verdad que a lo mejor, son casos aislados, pero lo mas grave es que niños que pasan diez o doce años por la escuela, no saben leer ni escribir bien y suspenden matemáticas (no son pocos, y no es sólo en zonas marginales…), muchos de estos alumnos “aguantan” la secundaria; suspenden, pero luego se presentan a las pruebas de adultos y se sacan su graduado o simplemente se ponen a trabajar y por fin se acaban sus años de “fracaso”. ¿Para qué les sirve a estos niños la escuela?
Decía el texto del principio que había que “buscar y agotar todas las vías, métodos y medios de enseñanza”. Si el objetivo de la educación obligatoria es conseguir un desarrollo lo más armónico posible de nuestros alumnos, preparar a los niños para su vida en sociedad, ¿qué estamos haciendo?
Hablábamos de “des-integración”, pero en estos casos, no parece que sea así: los alumnos de barrios marginales con estas características, no se sienten mal, ni desplazados, quizás porque éste es su “estereotipo” habitual. Por ello, cuando nos planteamos trabajar con ellos, nuestra intención es ofrecerles alternativas que les permitan salir de él, ser uno mismo e integrarse en la sociedad (y no sólo en su reducido círculo de la familia y el barrio)
La Fundación Yehudi Menuhin lleva a cabo por escuelas de todo el mundo el programa mus-e utilizando el arte y la creatividad como recurso para favorecer la integración social y cultural de alumnos marginados. En él, música, artes plásticas, danza, teatro y otras formas de expresión, se “cuelan” en las aulas y ¡en horario escolar! , ocupando al menos el 10% del tiempo lectivo. Y en España tiene suscrito desde 1996 convenios con el Ministerio de Educación, llevándose a cabo
en centros públicos de Madrid, Cataluña, Extremadura, Andalucía, Asturias, Murcia, Melilla, etc.
Para ello “contrata a artistas” de distintos ámbitos que “enseñan su arte” a los niños. Sólo pueden asistir si van al resto de las clases y así se intenta disminuir el absentismo escolar en estas zonas.
En general en estos ambientes desfavorecidos, en casos extremos de elevada violencia, agresividad, absentismo escolar, etc. (como en las aulas de educación especial, en proyectos de educación social o fuera del sistema educativo formal) podemos hacerlo porque a la Administración, comunidad educativa y padres, en el fondo, no les importa ya lo que se haga.
Ejemplos como el del programa mus-e de la Fundación Yehudi Menuhin hay muchos. Si ellos lo hacen, ¿porqué nosotros no? ¿Por qué no podemos ofrecer proyectos en los que por medio del arteterapia favorezcamos la formación integral, especialmente de estos alumnos de zonas desfavorecidas social y económicamente? Y en general de toda esa realidad compleja y problemática de agresividad, ansiedad, etc. que está emergiendo en la escuela.
¿ARTETERAPIA EN LA ESCUELA?
Ante esto, ¿Y por qué reducir el Arteterapia a los centros de Educación Especial, a ámbitos marginales?
¿Cuál se supone que es el nivel de desarrollo optimo de un niño y cómo se alcanza? Preguntémonos en general, qué hacen los niños en las aulas, para qué sirve la escuela, y cuál podría ser, en ellas, nuestro papel.
En esta sociedad, en la que por ejemplo, la imagen se han convertido en un medio indispensable de conocimiento y comunicación mientras en las escuelas seguimos insistiendo en el "texto escrito“… Inmersos en un mundo cuyo cambio se desarrolla a una rapidez vertiginosa que nos impide aprehender este presente... Un mundo discontinuo, y que a la vez nos hace extraños en él...
... Se han perdido las certezas ideológicas, las verdades no son inmutables, la razón es manipulable.... Se duda de la utilidad de muchos saberes escolares… Son muchos los elementos y los estudiosos que interrogan a la escuela y muchas voces que se alzan pidiendo un cambio de raíz… La educación está llamada a evolucionar... pero permanece prácticamente inmutable frente a un entorno que está en constante evolución. Beltrán (2004) propone que la educación debía
plantearse, desde el comienzo..., qué significa educar, cuál es el papel del profesor, del papel del alumno, el significado de los contenidos…
La educación hoy ha perdido su sentido, pero tiene otro:
“Convertirse en un escenario en el que niños y niñas sean capaces de