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Terapia de la Universidad Complutense de Madrid.

CARACTERÍSTICAS DEL TALLER

Esta actividad se efectúa en el marco de un Taller de Artes Plásticas realizado en el Hospital de Día de un Centro Psiquiátrico. Los integrantes son pacientes con enfermedades mentales. El grupo contaba con unos doce participantes cada día, todos ellos seguían otros tratamientos terapéuticos y, en principio, asistían a otros talleres. Aproximadamente un 40% eran mujeres y un 60% hombres. La edad media fue de 28 años, aunque la mayoría eran jóvenes de 20 o 22 años. El nivel cultural, intelectual y social difería notoriamente entre los pacientes, como así también los posibles signos externos de enfermedad.

Los participantes no tenían más experiencia artística que la del Instituto o la Escuela por lo que, como cualquier adulto que se enfrenta a una clase de arte sin estar habituado, al principio se sintieron algo inseguros, considerándose sin talento ya que en la escuela “sacaban malas notas en dibujo”. Esta situación se modificó rápidamente por la satisfacción que descubrieron.

En cuanto a los trastornos que presentaban, en su mayoría eran enfermos de esquizofrenia, aunque hubo algunos casos de trastorno de la personalidad y alguna depresión mayor. Todos los participantes seguían tratamiento farmacológico, que en algunos casos producían efectos secundarios como temblor en las manos, dificultad en la concentración o somnolencia.

Los pacientes con estas características, además de sufrir una enfermedad mental con su propia sintomatología, muchas veces soportan una serie de situaciones personales y sociales, que hacen su vida más difícil. No hay dos casos iguales, aunque el problema del grupo familiar, suele ser una constante. En ocasiones, la situación de la familia no les permite atenderlos correctamente, muchas veces el comportamiento agresivo les convierte en un elemento difícil de soportar.

Muchos de estos enfermos y enfermas han tenido que abandonar sus estudios pues, aunque sigan teniendo una inteligencia normal, tienen problemas de concentración y de asertividad, además de incapacidades de relación que les dificultan desarrollar una carrera. Algunos pueden haber cursado estudios o haber trabajado pero han tenido que abandonar a causa de su enfermedad. Lo mismo ocurre con personas que se habían casado y sus matrimonios se habían deteriorado o estaban divorciados.

Hombres de mediana edad, continuaban viviendo con sus madres, después de que su familia primaria se hubiera desmembrado, sus padres divorciado y sus hermanos se desentendieran totalmente de ellos. En ocasiones, aún teniendo familias que se interesan por ellos, se escapan de sus casas durante largos períodos o se dedican al vagabundeo. Estas situaciones les llevan a sufrir situaciones propias de la marginalidad, a veces con episodios de vejaciones, abusos y peligro físico. Algunas personas logran volver por su propia decisión, otras veces son rescatados, en condiciones lamentables, por servicios sociales o sanitarios y reenviados a sus familias.

En el taller también había pacientes que, además de su enfermedad, tenían otros trastornos, especialmente de tipo adictivo. Jóvenes bulímicas o con períodos de dependencia al alcohol y las drogas, pasando épocas de considerable promiscuidad sexual, con peligro para su salud física y mental. Estas situaciones vitales van más allá de la propia enfermedad mental. Aunque en cierta medida, puede que se vean desencadenadas por ella, no todos los esquizofrénicos tienen estos problemas. Otros, en cambio traen una historia de constantes ingresos en centros psiquiátricos, algunos por largos períodos, con lo que conlleva de positivo y negativo una vida institucionalizada.

DESARROLLO DE LAS SESIONES

Uno de los objetivos del taller era apoyar el desarrollo de la autonomía de cada uno de los participantes, por lo que se trataban de potenciar todas las tareas que pudieran ser realizadas por el alumnado sin la presencia de la profesora, para que asumieran responsabilidades por pequeñas que parezcan. Debían llegar con cinco minutos de antelación, preparar las mesas para el trabajo y repartir el material, al final había dos o tres responsables que se turnaban para de recoger, lavar las paletas y ordenar.

La secuencia de trabajo diario era la siguiente: - Llegada de los alumnos en compañía de la asistente.

- Motivación de la clase, según programación. La motivación puede provenir de varias fuentes, a veces es totalmente natural, cuando los participantes están interesados en algún tema en particular. Otras veces, recae sobre el coordinador la responsabilidad de estimular sus intereses para que el proceso de creación,tenga significado para el alumno.

- Trabajo creativo, individual o grupal. La función de la coordinadora en este momento, era dejarlos libres pero estar "presente" para orientarlos con la pregunta apropiada, hacia un posible descubrimiento.

- Recoger materiales, reorganizar las sillas en grupo, para ver la exposición de los trabajos en la pared.

- Comentarios de los trabajos. Era absolutamente indispensable en este taller, reservar un tiempo para comentar el trabajo entre todos. Que expresaran verbalmente si les había gustado la actividad, si habían podido cumplir con la consigna propuesta o si la han modificado y como se han sentido mientras trabajaban. Cada uno hablaba del suyo, y luego se podían hacer los comentarios sobre trabajos de los compañeros que les llamaran la atención. En general, los comentarios sobre los otros eran elogiosos o resultaban ser preguntas para comprender algo que les sorprendía, a veces también daban la propia interpretación de lo que pudo querer significar el compañero o compañera.

Planificación de la actividad

Aparte del taller de Artes Plásticas, los pacientes seguían sesiones de “psicopintura” con una planificación específica y dirigidos por una psicóloga. En estas sesiones se elaboraban dibujos a lápiz en folios blancos, que podrían considerarse más como esquemas explicativos, que como trabajos plásticos.

El programa de psicopintura consideraba temas tales como:

- las etapas de la vida: infancia, adolescencia, juventud y madurez. - las relaciones familiares, padre, madre, hermanos.

- las relaciones con los otros, amigos, compañeros del hospital. - cómo se veía en el pasado, cómo se ve en el presente y el futuro. - la relación con su enfermedad.

Saber de la existencia de esta actividad, planteó la necesidad de trabajar con temas totalmente distintos, para no superponer consideraciones, aunque la utilizada en “psicopintura” fuera una temática que también se utiliza con frecuencia, en talleres de expresión plástica.

Las obras gráficas del taller no se realizaron a la manera de test diagnósticos, ni pretendiendo interpretaciones psiquiátricas. Esta característica, hacía que el taller de “Plástica”, fuera diferente de todos los otros talleres que estaban coordinados por personal sanitario, médicos o auxiliares. No se generó una relación paciente- terapeuta, sino que los integrantes pasaron automáticamente a considerarse “alumnos y alumnas”.

Algunos integrantes del grupo, acostumbrados a tratar casi exclusivamente con personal sanitario, manifestaron una cierta tranquilidad -y hasta satisfacción- al advertir que, al menos, en el taller de Plástica “no había otro terapeuta”. Era un taller de Plástica que coordinaba una profesora de pintura por lo que el grupo no sentía que les trataran como a enfermos y enfermas. Esta diferenciación de roles aportó una libertad que creemos fue de una gran importancia en los resultados.