• No se han encontrado resultados

Autoritarismo y democracia

In document Historia IV (página 179-181)

Casos de populismo

3. Autoritarismo y democracia

Gentileza Mario T

oral, Memoria visual de una nación.

El caso chileno

“La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Solo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo… El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse. Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida”.

Fragmento del discurso de Salvador Allende, Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973.

Documento 7 Fecha País 1962 Argentina, Perú 1963 Guatemala, Ecuador, República Dominicana 1964 Brasil, Bolivia 1966 Argentina 1968 Perú, Panamá 1971 Bolivia 1972 Ecuador 1973 Uruguay, Chile 1976 Argentina

En1964 los militares se tomaron el poder en Brasil e instauraron la primera dictadura que aplicó tácticas de represión y aniquilamiento sistemático de los “enemigos internos”.

América Latina contemporánea 179

La mayoría de los gobiernos militares que se establecieron en América Latina se caracterizaron por los siguientes aspectos:

– La institución militar asume el poder para reestructurar la sociedad y el Estado, de acuerdo con la Doctrina de Seguridad Nacional.

– Eliminación o reducción drástica de la actividad política, prohibiendo los partidos políticos, clausurando el Congreso y evitando la competencia electoral pluralista. – Se busca eliminar la participación de los sectores populares en política; se controlan los medios de comunicación, mediante la clausura o la censura; se persigue, encarcela o exilia a los oponentes políticos, considerados como una amenaza para la seguridad interna del país.

– Los militares no movilizan a sus seguidores ni crean un partido político, sino que integran a individuos e intereses privados (tecnócratas) al régimen.

La mayoría de los gobiernos militares aplicó una política represiva, que generó un problema de violación a los Derechos Humanos, expresado en gran cantidad de víctimas, entre detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, torturados y exiliados. Hasta el día de hoy, la lucha a favor del pleno esclarecimiento de estas violaciones ocupa un lugar central en las sociedades latinoamericanas, que por muchos años, incluso fueron negadas u ocultadas por las autoridades militares y por civiles que justificaban estas medidas.

País Período N° víctimas

Guatemala 1961-1996 150.000 Colombia 1964-2001 150.000 Bolivia 1971-1982 1.300 Uruguay 1973-1984 300 Chile 1973-1989 3.100 Nicaragua 1975-1979 50.000 Argentina 1976-1983 30.000 El Salvador 1979-1992 50.000 Perú 1980-1995 20.000 Nicaragua 1981-1990 50.000

José del Pozo, Historia de América Latina y del Caribe, 1825-2001, Lom Ediciones, 2002.

*Muertos y detenidos desaparecidos.

Víctimas* de violencia política

Los derechos humanos en Argentina

“En nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los desaparecidos... Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado?, ¿por qué?, ¿dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus celdas, la justicia los desconocía y los habeas corpus solo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inútiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa. Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que solo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana”.

Ernesto Sábato, (compilador), Nunca más. Informe de la Comisión Nacional sobre la desaparición de personas, Argentina, Eudeba, 1984. Fragmento.

Documento 8

La deuda externa aumentó considerablemente en la región: entre 1970 y 1980, pasó de 27.000 millones a 231.000 millones de dólares y en 1990 llegaba a los 417.000 millones. Los acreedores de los países latinoamericanos son los gobiernos de los países desarrollados y algunos organismos como el Banco Mundial y el FMI.

La alianza entre los militares y quienes detentaban el poder económico fue otro de los fenómenos que caracterizó a los gobiernos militares. Varios uniformados se integraron a los directorios de empresas nacionales, estrechando los lazos con los tecnócratas. Aunque hubo militares que reivindicaron una política económica nacionalista, la tendencia fue la de reformular el desarrollo, vinculando a las economías de América Latina con el capital transnacional y estableciendo el modelo neoliberal. Las economías latinoamericanas se abrieron al mercado y a la inversión extranjera y se redujo el papel del sector público.

La penetración de empresas transnacionales fue creciendo hasta terminar por sepultar los procesos de industrialización que se habían iniciado hacía varias décadas. El sector industrial nacional se estancó e incluso fue parcialmente desmantelado, de modo que América Latina, nuevamente volvió a centrar su atención en el fomento del sector exportador. Sin embargo, en varios países la apertura al comercio internacional y las políticas de libre mercado favorecieron la diversificación de las exportaciones. En Chile, tras haber tomado el poder, la Junta Militar aún no podía poner fin a las altas tasas de inflación. En ese momento un grupo de economistas neoliberales, la mayoría de ellos graduados en la Universidad de Chicago, lograron poner sus teorías a prueba, impulsando una drástica política de ajuste. A fines de la década de 1970 ya se hablaba del “milagro chileno” y los Chicago Boys contaban con el absoluto respaldo del gobierno.

Implementación del modelo neoliberal

In document Historia IV (página 179-181)