• No se han encontrado resultados

MODELO DE PARTICIPACIÓN POR INFLUENCIA EXTERNA: PROCESO PARTICIPATIVO DEL II PLAN DE ACCIÓN PARA LA

4.1 La participación en Mozambique

4.1.2 De 1992 a 1999: ayuda humanitaria y reconstrucción del país

Con la firma del Acuerdo de Paz, en 1994 fueron realizadas las primeras elecciones libres en Mozambique, monitoreadas por las Naciones Unidas. Desde entonces las elecciones nacionales y municipales ocurren con regularidad y “si no son totalmente libres, al menos son lo suficientemente libres para ser aceptadas por la comunidad internacional” (Buur y Baloi, 2009)284. La propia Frelimo salió victoriosa de las elecciones de 1994 y el país políticamente más estable inició un período de reformas institucionales y económicas. La influencia de la comunidad internacional que fue creciendo al largo de los años de guerra fue determinante en el rumbo del país en los años 1990, que se caracterizan por el cambio de la orientación económica para una economía de mercado, privatización de empresas estatales y bancos.

Aunque De Renzio y Hanlon (2009) afirmen que dentro de la Frelimo había un grupo que refutaba la línea neoliberal, buscando la aproximación con un modelo nórdico de capitalismo en el cual el estado podría tener un papel más intervencionista en el desarrollo promoviendo un “proyecto nacional” más coherente, la parte dominante de la Frelimo estaba de acuerdo con el modelo capitalista de intervención mínima del estado y de prevalencia del sector privado. Con el apoyo de la parte dominante de la Frelimo, la comunidad internacional tuvo gran influencia en la construcción de una economía de mercado en Mozambique, con incentivos financieros y políticos.

En la mitad de los años 90, sin embargo, una serie de críticas empezaron a cuestionar la efectividad de los programas de ajustes estructurales que habían sido adoptados tanto en Mozambique como en otros países en desarrollo. De Renzio y Mulley (2006) citan tres principales cuestionamientos a los programas de ajustes estructurales: 1) en algunos países las medidas de los programas tenían poco apoyo, lo que resultaba en la no implementación de condicionalidades significativas para el programa; 2) en los países que implementaban las medidas los resultados del desempeño económico fueron menos que satisfactorios; y, 3) el costo social de las reformas estructurales eran extremadamente altas. Además de los cuestionamientos sobre la efectividad de los programas de ajustes estructurales, los donantes internacionales también empezaron a volverse más atentos con lo que Cassen et al. Llamaron de “proliferación de proyectos” descoordinados, que afectaba negativamente la capacidad financiera y humana de los gobiernos receptores, dificultando la organización y planificación presupuestaria de los mismos.

Debido a las críticas a los programas de ajustes y en el inicio de un proceso de cambio del modelo de cooperación internacional, a partir de 1995 fueron reducidas las restricciones impuestas al gobierno mozambiqueño. Con esto, en la segunda mitad de los años 90 Mozambique pasó por un período de fuerte crecimiento económico y de reducción de la pobreza285. Para De Renzio y Hanlon (2006), el proceso de transición a la democracia realizado por Mozambique combinado con el crecimiento económico del país, con la reducción de la tasa de la población viviendo por bajo de la línea de pobreza, con los altos índices de inversión extranjera directa y con el apoyo de los donantes hizo de Mozambique “una historia de éxito” para la comunidad de donantes internacionales286

.

El proceso de abertura y de cambios en el país creó condiciones para la entrada de las ONGs de los países desarrollados. Éstas, a su vez, necesitaban de ONGs locales para trabajar en cooperación y por lo tanto tuvieron un papel fundamental en la creación y expansión asociativa de Mozambique. La Constitución de 1990 que había consagrado la libre asociación posibilitó, en el período pos-guerra, de relativa estabilidad política y cambios económicos, la creación y proliferación de diferentes organizaciones no gubernamentales incentivadas y financiadas por los donantes. Para Negrão (2003), se asistió en la década de 1990 a “la formación acelerada de ONGs locales donde la lengua utilizada en las reuniones era el inglés, los recursos venían del exterior, la elección de personal era en detrimento del tejido productivo y administrativo local, se usaba metodologías hasta el momento desconocidas y, sobretodo, respondían a agendas concebidas y elaboradas en el exterior”287

. Para el autor, se buscaba configurar la sociedad civil mozambiqueña en el formato de las ONGs del Norte, las ONGs del desarrollo.

No obstante, inicialmente las organizaciones creadas, como resalta Negrão (2003), estaban orientadas a la prestación de servicios y ninguna tenía como prioridad la investigación o un trabajo de advocacy. De acuerdo con Francisco (2007), la apuesta en la recuperación de infraestructuras sociales básicas, principalmente en las zonas rurales, destruidas por la guerra fue la principal característica de gran parte de las ONGs y asociaciones internacionales y nacionales que empezaban a proliferarse en el escenario mozambiqueño.

285

En una situación poco usual, resaltan De Renzio y Hanlon (2009), la comunidad de donantes internacionales, que venían apoyando a Mozambique desde la independencia y durante la guerra, “se rebelaron” contra las medidas exigidas por el FMI e hicieron una protesta público. El FMI redujo las exigencias y según De Renzio y Hanlon (2009) esto también llevó a un cambio de poder ascendiendo en este momento el Banco Mundial.

286

Solamente al final de los años de 1990, según Negrão (2003), tiene inicio un movimiento de cambio del perfil de las organizaciones de la sociedad civil mozambiqueña. La organización de la sociedad civil llamada Grupo Moçambicano da Dívida (GMD), por ejemplo, fue creada para acompañar el proceso de perdón de la deuda y las condiciones impuestas al país.

Documento similar