7. La acción comunicativa
7.1. Karl Bühler
Bühler sistematizó las relaciones entre los conceptos de acción verbal, produc-
to lingüístico, acto verbal y forma lingüística, Sprechhandlung, Sprachwerk, Sprech akt y Sprachgebilde, respectivamente, de Humboldt. Y lo hace desde el enfoque de la
lengua (langue) y habla (parole) de Saussure, es decir, el aspecto social y el indi- vidual. Pretende resolver así la relación interna y externa que la acción del acto locutivo concreta como palabra, su producto, lo cual implica una forma de rea- lización. Acción, acto producido y forma. El vocablo acción remite en alemán (Handlung), no lo olvidemos, a mano, Hand. Evocamos con él algo manual, operativo, como si la boca se homologara con la mano al hablar. Nos referimos a lo que realizamos con las palabras. Entre mano y boca, boca y mano, hay una correspondencia estrecha, de tal modo que a esta interacción se debe gran par- te de la construcción y comprensión del mundo. A cada palabra la subtiende un
haz de relaciones objetivas que ella concreta y atesora. En tal sentido es «una ac-
ción humana». El acto locutivo «está entre acciones y él mismo es una acción».53
Ahora bien, analizadas sus determinaciones, desvelamos los principios en él ac- tuantes, las leyes y normas de producción que la caracterizan.
El lenguaje desvela una vez más la relación de fundamento y fundado, prin- cipio y realización concreta.
Bühler estudia las relaciones establecidas entre aquellos conceptos y dentro de la relación más general, ontológica, del sujeto hablante y el objeto percibido al tiempo que lo comunica a alguien refiriéndolo, es decir, intersubjetivamen- te. La perspectiva del sujeto (I) enfoca los fenómenos del lenguaje en cuanto ac-
ciones (A) y actos verbales (Ao) y la intersubjetiva (II) comprende los productos
y formas lingüísticas. A su vez, en cuanto afecciones de los sentidos, diferencia entre dos grados de formalización, uno inferior (1) y otro superior (2). Estructura entonces el quadrifolium o «esquema de cuatro campos» con seis relaciones fun-
damentales, dos de ellas oblicuas:54
I II
1 A P
2 Ao F
El resultado final, la forma producida, es el verdadero objeto lingüístico,
del tipo de las ideas, y también del orden lógico, como «clases de clases»,55 por
ejemplo la categoría nombre sustantivo, que tanto indica árbol como caballo, idea,
emoción, suceso, etc. Cada forma o unidad lingüística es, viene a decirnos Bühler,
objeto con una relación implícita de clase lógica a elemento suyo designado, un conjunto de casos y relaciones respectivas. La palabra es acto relacional de co- nocimiento, síntesis compleja de captación proyectiva múltiple.
Esta visión cuadriculada de la acción lingüística (A) no favorece la com-
prensión del dinamismo procesual del acto (Ao) como unidad sintética (1: 2) ni
la identificación de esta con el producto (Ao: P) realizado en tanto forma espe-
cífica: Ao (F) P. La forma resulta el producto relacional (R) de la acción concre-
53 Bühler, K., Teoría del Lenguaje, op. cit., p. 71. 54 Ibid., p. 69.
ta. Y como la acción es siempre humana, tal producto se realiza funcionando en medio de otras acciones, conforme a fines, intereses, estrategias, previsiones, expectativas. Es forma (F) funcionando. Bühler presupone en las relaciones li-
neales, anguladas, de A — Ao, A — P, Ao — F, P — F, y cruzadas, oblicuas,
entre A y F y Ao y P,
A P
Ao F
una proyección interna, reversible, de tal modo que cada fase implica una fun- ción. Por otra parte, las relaciones oblicuas y cruzadas nos indican precisamente la transición de la acción lingüística, pues, en tanto que se produce, está siendo acto, es decir, una forma.
Obtenemos entonces una correlación categorial que será básica para nues- tra comprensión del lenguaje. Cada término establece una relación con funcio- nes precisas: X (R) F. Aplicada a la figuración de Bühler, diremos, como ya hi- cimos en otro estudio, que la acción verbal resulta producto lingüístico cuando se determina acto en forma concreta. Hay un tránsito interno que se replica al pronunciarla nuevamente. Y sucede así tanto en el emisor como en el recep- tor. En virtud de esa coincidencia transitiva o f lujo noético de la acción verbal cuando mentamos o referimos algo, lo así mentado, referido, adquiere visos de tema o identidad propositiva. Es lo propuesto como decir en el habla. Pro indica la posición de esta tendencia.
Debemos saber entonces cómo, por qué se concreta la acción en acto. Y su concretud no es otra que la síntesis polirradiada de algo comprendido con in- tención de comunicarlo. Dentro de cada una de las casillas de Bühler hay una relación intersubjetiva Yo-Otro cuyo intersticio es el mundo de los objetos rea- les, evocados o imaginados. La acción recubre lo comprendido, de tal modo que el producto verbal (P) es la intersección Yo-Otro, su instancia intersubjeti- va. Comprende un momento de realidad en sentido horizontal, de rostro a ros- tro —digámoslo así—, y vertical, de mente a realidad, o viceversa, pero con efecto polirradiado de imaginación mutua respecto de aquel intersticio de mun- do comprendido.
Coseriu se percató de la intersección que Bühler establece entre los concep- tos de Humboldt y Saussure al situar verticalmente la energeia en la posición su-
jeto y al ergon en la intersubjetiva o interindividual. A su vez, al eje horizontal corresponden, verticalmente, el habla (parole), concreta, la lengua (langue), abs-
tracta, de Saussure, con lo que obtenemos este otro esquema:56
acción verbal acto verbal ENERGEIA Humboldt concreto formal PAROLE LANGUE individual subjetivo «extraindividual» intersubjetivo Saussure producto lingüístico forma lingüística ERGON
La intención de Coseriu al proyectar en la teoría de Bühler los conceptos básicos de Humboldt y Saussure es determinar un área de «abstracción interme- dia» entre la lengua entendida como «institución social» o norma y como sistema, es decir, código de relaciones funcionales por oposición lingüística (casa, pasa,
gasa). La norma participa de los dos enfoques entre el habla concreta y el siste-
ma abstracto o lengua: «contiene sólo lo que en el hablar concreto es repetición
de modelos anteriores».57 Le añade luego, decíamos anteriormente, el tipo o posi- bilidades de realización que el sistema aún tiene en tanto «principios de confi- guración» o «su posibilidad infinita de ulteriores realizaciones, muchas de ellas
“inéditas”».58
Observaremos que en todos estos esquemas se mantiene la relación inter- na, interpretativa, de las funciones intencional e intuitiva del conocimiento. La mente humana tiende a comunicar algo que concreta como forma según la función que establece en el medio social. La tendencia es la intención y, lo con- creto, lo intuido con ella. Su relación interna formaliza funcionando en un en-
56 Coseriu E., Teoría del Lenguaje y Lingüística General, op. cit., p. 50. 57 Ibid., p. 95.
torno o circunstancia determinada. Es decir, la acción lingüística nos descubre la relación interna del Texto.
Las divisiones operadas por la lingüística inciden en el mismo punto al que queríamos llegar. El lenguaje no se entiende sin el principio inherente de inter- pretación entre algo genérico o abstracto y concreto, algo intencional e intuiti- vo, un horizonte y el individuo que observa. Lo verdaderamente emplazado en- tre Yo y Otro para cualquier acción cognoscente o interpretativa es el lenguaje, la correlación oído-ojo-mano del entorno comunicativo. Sintetiza y disyunta difractando. Une y divide distribuyendo a medida que conoce y comunica.