INVERSIÓN, PRODUCTIVIDAD Y CRECIMIENTO: RECUPERACIÓN Y AVANCES MODERADOS
BALANZA COMERCIAL COMO PROPORCIÓN DEL PIB, 1950-1998 (Porcentajes3)
Países 1950-1973 1974-1982 1983-1991 1992-1998 Argentina 0.2 1.0 2.5 -2.3 Bolivia 4.9 5.3 -4.5 -7.7 Brasil -1.8 -4.4 2.3 -0.3 Chile 3.1 -3.9 4.6 3.0 Colombia -0.8 -0.1 0.4 -3.1 Costa Rica -3.6 -7.0 -2.3 -1.0 México -0.9 -1.0 3.3 -2.4 Perú 2.0 -1.7 1.7 -3.2 Promedio simple 0.4 -1.5 1.0 -2.1
Fuente: Elaborado por los autores, sobre la base de estadísticas de la Com isión Económ ica para Am érica Latina y el Caribe (CEPAL).
a C alculados en dólares constantes.
Por consiguiente, la cuestión de la vulnerabilidad es muy importan te, con dos componentes separados pero relacionados entre sí. Uno se centra en el comportamiento de la cuenta corriente, tanto la balanza comercial como los pagos de factores (dividendos e intereses). Aunque la cuenta corriente habitualmente está en déficit en los países en desa rrollo, hemos visto que el tamaño del déficit varía apreciablemente. Contra las expectativas de que las reformas reducirían los déficit, ocu rrió exactamente lo contrario hasta fines de la década de 1990. Para evaluar la importancia de esta tendencia, debemos saber si hay inver siones en marcha que pudiesen aminorar la brecha.
El otro componente de la vulnerabilidad externa tiene que ver con el tipo de capital extranjero que financia el déficit en cuenta corriente. En el capítulo II se presentaron pruebas indicadoras de dos tendencias divergentes en la afluencia de la década de 1990, en comparación con el período anterior a la crisis de la deuda. Por una parte, aumentó la inestabilidad de dicha afluencia de capital debido a la importancia cre ciente del capital de corto plazo. Por otra parte, la inversión extranjera directa constituyó una proporción mayor de la afluencia total de capital.
Como la IED es el tipo más estable de capital, y a menudo está vinculada a las exportaciones, los gobiernos instituyeron políticas para atraer este tipo de flujo.
En términos generales, la vulnerabilidad externa continúa siendo un tema prioritario en América Latina y el Caribe, como quedó demostrado durante la contracción de la actividad económica en América del Sur en 1998-1999. De cierta manera, las reformas exacerbaron el problema con la apertura irrestricta de la cuenta de capital en muchos países. Al mismo tiempo, la nueva inversión estimulada por las reformas puede estar produciendo exportaciones que son menos sensibles a las fuertes fluctuaciones de precio. Una medida del éxito de las reformas y las políticas asociadas a ellas en el futuro será su capacidad de reforzar los resultados positivos y, a la vez, de reducir al máximo los negativos.
H. Co n c l u s io n e s
En la mayoría de los países del proyecto, la inversión y la productividad laboral recuperaron en la década de 1990 sus niveles anteriores, después de haber experimentado grandes caídas en la década de 1980. Si se las mide utilizando promedios simples, ambas variables están ahora a un nivel igual o levemente superior al que tenían a fines del período de substitución de importaciones. Una tendencia similar se dio en el creci miento de los países del proyecto, pero el proceso de recuperación fue en este caso menos completo; el crecimiento en la década de 1990 se man tuvo por debajo del crecimiento logrado en el período base 1950-1980. Para predecir cuál es el camino futuro del crecimiento es preciso contar con datos sobre la inversión y la productividad en el ámbito sectorial.
A nivel agregado, las reformas, especialmente la privatización y la liberalización comercial, pero también la apertura de la cuenta de capi tal, tuvieron un impacto positivo en la inversión y en el crecimiento. De acuerdo con los resultados econométricos, este impacto fue bastante pequeño. Sin embargo, la información cualitativa acerca de los niveles sectorial y de empresas presentada en el capítulo VI apunta a que las reformas pueden haber sido más importantes en esos niveles de lo que indican los resultados econométricos a nivel agregado. No tenemos resultados econométricos acerca a la productividad, pero los análisis de contabilidad del crecimiento indican que éste fue el factor decisivo que
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explica el comportamiento de los países de alto crecimiento frente a los de bajo crecimiento. Las reformas propiciaron una asignación más efi ciente de los recursos, pero la estabilización macroeconômica también cumplió un importante papel.
El desempeño de la inversión, la productividad y el crecimiento fue heterogéneo en los distintos países. Tres casos muestran una tendencia similar con respecto a las tres variables. En Chile, las tres variables aumentaron notoriamente en comparación con períodos anteriores, en tanto que en México y Brasil las tres disminuyeron (o se mantuvieron estables, como en caso de la inversión en México). Estas características de uniformidad son las previstas, ya que se sabe que la inversión, la productividad y el crecimiento se refuerzan mutuamente, pero la mayo ría de los países tuvo un desempeño más variado.
Chile logró un círculo virtuoso entre las tres variables sólo a partir de mediados de la década de 1980, más de un decenio después del comienzo de sus reformas; hasta ese momento, el desempeño económico había sido extremadamente inestable. Los resultados positivos, como los aumento de la inversión y de la productividad total de los factores, se vieron estimulados por políticas macroeconômicas congruentes con las reformas, gracias al cambio de las políticas después de la crisis de co mienzos de los años ochenta. Estas políticas redujeron la incertidumbre por la vía de la colaboración entre los sectores público y privado. Ade más, aunque Chile fue beneficiario de considerables montos de capital extranjero, mantuvo sus cuentas externas bajo control merced a un rá pido incremento de las exportaciones y una elevada tasa de ahorro interno, incluido un superávit fiscal.
Brasil y México, por el contrario, no han conseguido estimular una relación sostenida y positiva entre la inversión, la productividad y el crecimiento, si bien México puede estar encaminado en esa dirección con los ajustes de las políticas luego de la crisis de comienzos de los años 1994-1995. El factor clave en ambos casos fue la incongruencia entre las reformas y las políticas macroeconômicas, centradas en el uso del tipo de cambio para controlar la inflación. En México, ello ocasionó un cuantioso déficit en cuenta corriente, que hizo vacilar a los inversionistas en cuanto a emprender proyectos de gran envergadura, que podrían haber estimulado un mayor crecimiento. La situación en Brasil fue más seria. Las reform as tuvieron que coexistir con la hiperinflación hasta 1994, y luego las altas tasas de interés para proteger
el tipo de cambio sobrevalorado ampliaron el déficit fiscal y dificultaron la inversión. Aunque la situación cambió en forma parcial después de la devaluación de enero de 1999, el resultado no está aún claro.
Los otros casos muestran una configuración variada, en que o la inversión o la productividad superaron sus niveles anteriores, pero no ambas. Entre los casos mixtos, en Argentina, Bolivia y Perú hubo un aumento del crecimiento en comparación con el período base, mientras que éste bajó en Colombia y Costa Rica. A primera vista, la diferencia puede atribuirse a las tendencias de la productividad, pero los determi nantes de la productividad probablemente se relacionaban con las con diciones iniciales cuando comenzaron las reformas. Es decir, el primer grupo de países se enfrentó a circunstancias especialmente negativas, por lo cual perdieron oportunidades de inversión y de avances en la productividad en comparación con sus vecinos más aventajados. Una vez que se pusieron en práctica las reformas y las condiciones económi cas se hicieron más estables, comenzaron rápidamente a dar alcance a los otros (catching up) y a aprovechar las oportunidades perdidas, en gran parte mediante un mayor acceso a los flujos de capital extranjero. Queda por verse si estos beneficios se mantendrán. Los países que habían tenido un buen desempeño anteriormente no tuvieron esa opor tunidad; pueden incluso haber salido perdiendo con respecto al otro grupo desde el punto de vista de la inversión.
Las reformas no eliminaron, y pueden haber exacerbado, la vulnera bilidad externa. Los déficit comerciales volvieron a niveles no vistos desde la década de 1970. La mayor importancia adquirida por los flujos de capital de corto plazo en el financiamiento de los déficit se tradujo en nuevos problemas para la gestión macroeconômica. Además, dados los déficit comercial y en cuenta corriente, una baja pronunciada de los flujos financieros podría causar una grave recesión si los gobiernos tie nen que frenar la econom ía para im pedir el estallid o de crisis cambiarias. Este proceso fue evidente en el período que siguió a la crisis de 1998 y especialmente en 1999. Cabe repetir que necesitamos más datos concluyentes a nivel sectorial y microeconómico para eva luar las perspectivas futuras.
El análisis a nivel agregado puede ofrecer una visión profunda y útil de las características de la inversión, la productividad y el crecimiento, y puede también proporcionar datos para vincular las reformas a esos procesos. Puede describir la heterogeneidad entre los países con respec
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to a la inversión y dar orientación para la sostenibilidad del proceso. Al mismo tiempo, un nivel agregado de análisis, que es característico de la mayoría de los estudios sobre las reformas, deja muchas preguntas pendientes, sobre todo con respecto a las formas de cambio estructural que se han instrumentado en las diversas economías y a las caracterís ticas de las tendencias que se dan en la inversión y la productividad. Todo ello es información esencial para poder hacer recomendaciones encaminadas a mejorar las políticas existentes.