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EMPLEO Y EQUIDAD: DESAFÍOS PERMANENTES

CAMBIOS EN LA OFERTA LABORAL, 1950-2000“

Porcentajes Porcentajes

1950 1955 1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 ...Tasa total de participación (T ÏP )

--- Aumento de la población en edad de trabajar (PET) ...Aumento de la población económicamente activa (PEA)

Fuente: Jürgen Weller, R eform as económ icas, crecim iento y em pleo: los mercados de trabajo en A m érica Latina y el Caribe, Santiago de Chile, Com isión Económ ica para Am érica L atina y el C aribe (CEPAL)/ Fondo de Cultura Económ ica, 2000.

a Inform ación basada en prom edios ponderados de 20 países de A m érica Latina y el Caribe.

la TGP puede bajar a medida que los participantes de la fuerza laboral secundaría se retiran del mercado, sea para continuar sus estudios o para aprovechar otras oportunidades. Durante la fase descendente del ciclo económico (por debajo de la tendencia de largo plazo), surgen situaciones equivalentes. La TGP puede aumentar conforme la fuerza laboral vuelve al mercado; si persisten las condiciones económicas ad­ versas, puede disminuir la participación al perder las personas la con­ fianza en sus posibilidades de hallar trabajo.9

9. En la década de 1990, por ejemplo, la TGP en América Latina tuvo las siguientes fluctuaciones: i) alza en el contexto del crecimiento, debido a que se advirtieron oportunidades provenientes de la demanda (1991-93); ii) baja, todavía en una situación de crecimiento, debido a una dism inución de las presiones provenientes de la oferta (1995); iii) alza en época de recesión, debido a una mayor presión de la oferta (1995); iv) baja durante una recesión, debido a que se advirtió que la situación de la demanda era desfavorable (1996); v) regreso a la prim era etapa al reanudarse el crecimiento (1997), y vi) mayor participación durante una recesión (1998), tal como había ocurrido en 1995.

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El otro cambio importante en la fuerza laboral tuvo que ver con los niveles de educación y experiencia. En términos de logros educaciona­ les, los índices generales de educación de la región a comienzos de los años noventa fueron muy buenos de acuerdo con las normas internacio­ nales, especialmente en lo concerniente a la educación primaria y la terciaria, aunque se rezagaron un tanto en el caso de la educación se­ cundaria.10 A mediados de la década, casi todos los países habían alcan­ zado tasas brutas de matrícula cercanas al 100% en el nivel primario, y también había aumentado la matrícula en los niveles superiores.11

Si bien los jóvenes permanecían más tiempo en el sistema educacio­ nal, una alta proporción de la fuerza laboral todavía tenía un nivel educacional muy bajo en la mayoría de los países del proyecto. La si­ tuación era particularmente seria en Brasil, donde casi 60% de la fuerza de trabajo tenía seis años o menos de estudios a mediados de la década de 1990.12 Al mismo tiempo, la transición demográfica y especialmente la reducción del crecimiento de la PET dieron lugar a un incremento del promedio de edad de la población económicamente activa de la región, lo que significa que la fuerza laboral era más experimentada y que se habían relajado las presiones de la oferta de personas sin experiencia.

Los cambios en el perfil educacional de la población tienen impor­ tantes consecuencias para la equidad. El mejoramiento del nivel educa­ cional en la parte más baja de la distribución del ingreso es una de las formas más importantes de hacer menos regresiva la distribución. El efecto de aumentar el nivel educacional en el otro extremo de la distri­ bución es más ambiguo: el incremento de la oferta de mano de obra calificada debería hacer bajar la prima salarial de estas personas, pero mientras la demanda aumente con mayor rapidez que la oferta, ocurrirá lo contrario. Las tendencias demográficas interactúan con los cambios en el acervo educacional. A medida que la generación más antigua con niveles más bajos de educación sale de la escena y la generación más joven obtiene mejor educación que sus padres y abuelos, se va creando una situación que habrá de traducirse a la larga en mayor igualdad.13

10. BID (1993). 11. CEPAL (1999d).

12. Weller (2000), sobre la base de informes de consultores. Véase en Birdsall y Sabot (1996) un análisis de los problemas de la educación en Brasil.

B. El im p a c t o d e l a s r e f o r m a s e n e l e m p l e o

La fuerte correlación entre la oferta de mano de obra y la generación de empleo total dificulta el análisis de la demanda de mano de obra y su posible relación con los cambios inducidos por las reformas. Para redu­ cir al máximo este problema, nos concentramos en las tendencias que se dan entre los asalariados, categoría que está más estrechamente relacio­ nada con la demanda laboral. En el cuadro V -l se ilustran las diferencias entre el empleo total y los asalariados, así como los cambios a lo largo del tiempo; se muestra asimismo el crecimiento económico por década en el período de la posguerra, la creación de empleo total y asalariado y las respectivas elasticidades. Dejando de lado la década de 1980, que fue claramente atípica,14 las elasticidades de la década de 1990 no se diferenciaron apreciablemente de las del período 1950-1980. En la me­ dida en que los años noventa reflejaron el impacto de las reformas, se puede inferir que éstas no afectaron, ni positiva ni negativamente, la relación cuantitativa entre el crecimiento del PIB y la creación de em­ pleo. Lo que resalta más bien en el último decenio son las tasas más bajas de crecimiento, que motivaron una mayor lentitud en la creación de empleo, especialmente para los asalariados.

Los datos del cuadro V-l, sin embargo, son promedios ponderados para América Latina y el Caribe, y como hemos visto en los capítulos anteriores, las comparaciones a lo largo del tiempo basadas en prome­ dios ponderados pueden ser engañosas debido al comportamiento de las economías más grandes. El cuadro V-2 se centra en los promedios simples correspondientes a los nueve países del proyecto durante la década de 1990, que fueron algo mejores que los promedios ponderados en lo que respecta a la creación de empleo (más que nada debido al desempeño relativamente deficiente de Brasil en este plano), aunque no en lo que respeta a las elasticidades. No obstante, los nueve países mostraron diferencias importantes en este último sentido: una elastici­ dad relativamente baja del empleo asalariado en cinco casos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú), una elasticidad elevada en tres casos (Bolivia, Jamaica y México) y una elasticidad media en Costa Rica.

14. En los años ochenta se dieron elasticidades especialm ente altas, como resultado de un aumento de la oferta laboral y un crecimiento muy lento del PIB; no obstante, la PEA creció más lentam ente que en los años setenta.

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Cuadro V-l

CRECIMIENTO DEL EMPLEO Y ELASTICIDADES,