EMPLEO Y EQUIDAD: DESAFÍOS PERMANENTES
FACTORES DETERMINANTES DE LA CREACIÓN DE EMPLEO
Variable independiente (1) (2) (3) (4) PIB 0.402 0.389 0.299 0.331 (6.168) (6.022) (5.046) (5.469) Salarios -0.050 -0.031 -0.033 -0.040 (-1.014) (-0.655) (-0.707) (-0.837) Tendencia -0.077 (-1.494)
Tipo de cambio real 0.046 0.043 0.041 0.049
(2.136) (2.082) (2.088) (2.288)
Apertura -0.148 -0.079 -0.082 -0.113
(-2.317) (-1.138) (-1.230) (-1.802)
índice medio de las reformas -0.063
(-2.776)
Indice de la reforma comercial -0.066
(-2.866) Indice de reforma -0.030 de la cuenta de capital (-2.586) Estadística resumida R2 0.377 0.392 0.395 0.387 R2 ajustado 0.284 0.301 0.305 0.296 Número de observaciones 78 78 78 78
Fuente: Jürgen Weller, R eform as económ icas, crecim iento y em pleo: los mercados de trabajo en América Latina y el C aribe, Santiago de Chile, Com isión Económ ica para A m érica Latina y el C aribe (CEPAL) / Fondo de Cultura Económ ica, 2000.
aLa variable dependiente de todas las ecuaciones es la prim era diferencia del logaritm o del núm ero de personas ocupadas. El m odelo es un panel, que usa efectos fijos y una estim ación de m ínim os cuadrados ordinarios, con respecto a datos de seis países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y M éxico) para el período 1985-1998. Las variables independientes son la prim era diferencia de los logaritm os del PIB, del salario real en el sector formal, de un índice del tipo de cambio real, de la relación exportaciones más im portaciones como porcentaje del PIB y de los índices de las reformas descritos en el capítulo III. Todas la variables excepto el PIB y los salarios son prom edios de tres años. Nota: Las estadísticas t aparecen entre paréntesis.
Dos conclusiones principales surgen del cuadro. En primer lugar, la generación de empleo está estrechamente relacionada con la expansión de la producción. Nuestra hipótesis, que está incorporada en el gráfico 1-1 (capítulo I), es que el crecimiento del PIB es el principal mecanismo de transmisión entre las reformas y la dimensión cuantitativa del em pleo. La implicación es que las débiles tasas de crecimiento de la década de 1990 -en comparación con los primeros años del período de la pos guerra, no con la década de 1980- causaron buena parte del problema ocupacional. La característica de intermitencia que distinguió al creci miento en los años noventa dificultó aún más la creación de empleo. Un crecimiento elevado y estable de la producción parecería ser un requi sito decisivo para el incremento ocupacional.
Una segunda conclusión del análisis econométrico es que las refor mas dificultaron el aumento del empleo.20 El coeficiente indica que un aumento de 10% del índice promedio de las reformas produciría una disminución de la creación de empleo de cerca de 0.4 puntos. Tal como en el análisis del crecimiento, la importancia del impacto varía con la tasa de aumento del empleo en el período base. Mientras más alta sea esta tasa, menor será el impacto negativo. Desde luego, en la medida en que las reformas aumentaron el crecimiento, ello compensó parcialmen te su impacto negativo. Sin embargo, el efecto directo fue claramente negativo. Esta conclusión es válida para el promedio del índice de las reformas y para la reforma comercial y la de cuenta de capital y es también válida tanto a corto como a mediano plazo.
Aunque no aparece en el cuadro, el impacto negativo fue especial mente fuerte en el sector manufacturero, según se indica en el trabajo de Weller.21 Hay por lo menos dos razones por las que el análisis sec torial proporciona conclusiones más sólidas. Por una parte, los datos son de mejor calidad que para el caso de la fuerza laboral en su totalidad. Además, solamente se incluye a los asalariados, de tal manera que los factores de la oferta de mano de obra son más débiles como elemento determinante de la creación de empleo. Por otra parte, el sector manu facturero es el que más probabilidades tuvo de resultar perjudicado por el aumento de las importaciones derivado de la reforma comercial.
20. Estos resultados son congruentes con estudios como BID (1997) y Márquez y Pagés (1998). 21. Weller (2000, capítulo IV). Respecto del sector de m anufacturas, el R2 ajustado sube de un rango de 0.22 a 0.28 que se indica en el cuadro V-7 a uno de 0.52 a 0.60. El tamaño de los coeficientes tam bién aumenta.
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El impacto de las reformas en el empleo ocurrió en fases bien defi nidas. Como se analizó en el capítulo anterior, los inversionistas vaci laron en invertir en nuevos proyectos grandes en el período inmediata mente siguiente a las reformas, sobre todo porque éstas a menudo iban acompañadas de inestabilidad macroeconômica. La incertidumbre resul tante los llevó a concentrarse en acciones defensivas, que incluyeron el cambio tecnológico no incorporado, la reducción de costos, la reducción de tamaño (downsizing) y los despidos; esta tendencia fue especialmente predominante en los sectores de bienes comerciables. Sólo después de que las reformas alcanzaron más credibilidad comenzaron las firmas a invertir y a contratar más trabajadores.
Utilizando datos anuales para examinar las características del em pleo en el período anterior a las reformas, durante las reformas y des pués de las reformas en cada uno de los nueve países del proyecto, Weller confirma que existieron fases en el empleo así como en la inver sión.22 Como es de suponer, las características de la dinámica del em pleo no fueron simples. Aunque el empleo en general bajó en el período inmediatamente posterior a las reformas, algunos rasgos particulares de los países y el contexto internacional originaron diferencias importantes. Por ejemplo, la secuencia de la estabilización y las reformas parece haber sido importante, como lo fueron los aspectos sociopolíticos de las con diciones internas en el momento en que se iniciaron las reformas. La evolución de la economía internacional, especialmente en lo que con cierne a la disponibilidad de financiamiento externo, también fue gravitante.
Otro factor que se debe tener en cuenta es la situación previa con respecto al empleo mismo. Tres de los reformadores radicales (Argenti na, Bolivia y Perú) habían experimentado importantes bajas de las tasas de empleo antes de las reformas, debido a condiciones internas especial mente difíciles que indujeron a las personas a retirarse del mercado laboral.23 Por esta razón, las tasas de participación repuntaron después de las reformas y la estabilización, lo que estimuló un mayor empleo del lado de la oferta y contrarrestó los efectos previstos de la contracción de la actividad económica. La tendencia hacia elasticidades y tasas de
22. Weller (2000, capítulo IV).
23. El cuarto reformador radical, Chile, también sufrió una baja en la tasa de empleo, pero en este caso se debió a una disminución de largo plazo de la tasa de participación.
empleo más bajas pudo contrarrestarse también mediante tasas de cre cimiento del PIB especialmente dinámicas.
La incongruencia entre las reformas y las políticas macroeconômicas que las acompañaban debilitó aún más la capacidad de muchas econo mías de crear puestos de trabajo. Un tipo de cambio sobrevalorado, en conjunción con la apertura comercial, estimuló las importaciones y debilitó las exportaciones. Las empresas que producían bienes para competir con las importaciones estaban bajo extraordinaria presión, y parte de su reacción inicial fue despedir trabajadores. Además la com binación de las reformas con un tipo de cambio sobrevalorado afectó a los precios relativos del capital y el trabajo, haciendo bajar al primero con respecto al segundo. El resultado fue un incentivo para substituir mano de obra, especialmente mano de obra no calificada, por capital. Este conjunto de problemas se puede estudiar mejor a nivel sectorial, puesto que no todos los sectores resultaron afectados de la misma for ma; por consiguiente, el análisis se retomará en el capítulo siguiente.
C . L O S SALA RIO S Y LA BRECH A SALA RIA L
Como se analizó anteriormente, los salarios reales aumentaron en la década de 1990 en los nueve países del proyecto, salvo en Argentina, donde se mantuvieron estacionarios. Esta conclusión, sin embargo, se basa en el comportamiento de los salarios medios en el sector formal, y en algunos casos se cuenta con los datos pertinentes sólo con respecto a la ciudad capital o se limitan al sector manufacturero. Se necesita sin duda mejorar los datos sobre las remuneraciones en general, pero nuestra preocupación en esta sección es descomponer los salarios medios para ver qué sucedió con las remuneraciones de diferentes categorías de trabaja dores. En los estudios en que se trata este tema, se sugiere que las disparidades salariales son un vínculo clave entre los mercados laborales y la distribución del ingreso.24
El objetivo es estudiar la divergencia (si es que la hay) entre las tendencias de los salarios de los trabajadores calificados y los de baja calificación. Esto se puede efectuar de varias formas; la más común es
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por medio del nivel educacional. Weller compara dos versiones de una brecha salarial basada en el nivel educacional durante la década de 1990: i) la diferencia entre las remuneraciones de trabajadores con educación universitaria y aquellos con el nivel medio de remuneración de la muestra, y ii) graduados universitarios en comparación con aquellos con 7 a 9 años de estudios (el equivalente de una educación primaria com pleta, o quizás un poco más, según la estructura educacional de cada país) (véase el cuadro V-8). El segundo método tuvo como resultado en general una brecha mayor.25 Se encuentra un aumento de la disparidad en todos los casos, excepto en Costa Rica, aunque es pequeña en Argen tina e insignificante en Brasil.
C u a d r o V-8
DISPARIDADES SALARIALES SEGÚN EL NIVEL EDUCACIONAL,