• No se han encontrado resultados

CONTRIBUCIÓN DE LOS FACTORES AL CRECIMIENTO, 1950-1998“ (Porcentajes)

INVERSIÓN, PRODUCTIVIDAD Y CRECIMIENTO: RECUPERACIÓN Y AVANCES MODERADOS

CONTRIBUCIÓN DE LOS FACTORES AL CRECIMIENTO, 1950-1998“ (Porcentajes)

Países Insumo laboral (horas trabajadas) Acumulación de capital Período base Período de crecimiento posterior a la crisis 1991-1998 Período base Período de crecimiento posterior a la crisis 1991-1998 Alto crecimiento Argentina 1.2 1.5 1.5 4.9 2.9 2.5 Bolivia 1.0 3.5 3.5 2.8 3.3 3.3 Chile 0.4 2.9 2.8 4.2 6.2 6.8 Perú 2.0 2.9 3.0 5.0 3.7 2.9 Promedio simple 1.2 2.7 2.7 4.2 4.0 3.9 Bajo crecimiento Brasil 2.9 1.4 1.4 9.8 2.7 2.6 Colombia 2.3 2.0 2.0 4.1 3.8 3.8 Costa Rica 2.9 3.4 3.1 7.2 4.4 4.6 México 2.6 3.0 3.1 7.7 2.4 2.4 Promedio simple 2.7 2.5 2.4 7.2 3.3 3.4 Promedio simple. total 1.9 2.6 2.6 5.7 3.7 3.6

Fuente: André H ofm an, "E conom ic grow th and perform ance in Latin A m erica", serie R eform as eco­ nóm icas, N° 54 (LC/L.1350), Santiago de Chile, Com isión Económ ica para A m érica Latina y el C ari­ be (CEPAL), 2000.

INVERSIÓN, PRODUCTIVIDAD Y CRECIMIENTO 125

Los dos subgrupos mostraron tendencias divergentes. En el caso del grupo de países de crecimiento más rápido, la tasa de aumento del insumo de mano de obra más que se duplicó, toda vez que subió de 1.2% en el período base a 2.7% en la década de 1990. El aporte de Argentina a este resultado, sin embargo, fue mínimo. En los países de crecimiento más lento, la tasa de hecho bajó de 2.7% a 2.4%, como re­ sultado de disminuciones en Colombia y especialmente en Brasil. En el próximo capítulo, que estudia el tema del empleo, se deja al descubierto un perfil similar: los problemas de empleo en la región fueron especial­ mente serios en Argentina, Brasil y Colombia, donde la creación de puestos de trabajo fue lenta durante toda la década de 1990.

La acumulación de capital experimentó una disminución relativa­ mente pequeña en los países de crecimiento rápido, de 4.2% a 3.9%; las fuerte bajas en Argentina y Perú fueron compensadas en parte por in­ crementos en Bolivia y especialmente Chile. En el grupo de crecimiento lento, la disminución fue mucho más radical, de 7.2% a 3.4%; tres de los cuatro países sufrieron bajas considerables.30 A pesar de estas diferentes tendencias con respecto al pasado, los dos grupos tuvieron tasas de crecimiento similares en la década de 1990 en lo que atañe al insumo de mano de obra y la acumulación de capital. La variación dentro de los grupos fue mucho más alta que la variación entre los grupos. Ello da a entender que debe haber otras variables que expliquen gran parte de la diferencia en las tasas de crecimiento del PIB en los años noventa.

El insumo de mano de obra en el cuadro IV-9 se mide simplemente por el número de horas trabajadas. Sería útil, sin embargo, ajustar estas cifras para reflejar los cambios en la calidad del insumo de mano de obra. Afortunadamente, los investigadores han dedicado considerable atención a esta materia. El componente más importante de la calidad, al que se atribuye un efecto directo en la productividad, es el nivel edu­ cacional y su ritmo de cambio. El nivel educacional de una persona afecta al tipo de trabajo que puede hacer y a la eficiencia con que realiza su trabajo. El número de años de educación formal de la población de entre 15 y 64 años de edad es el principal indicador de que se dispone

30. Estos resultados pueden parecer incongruentes con el análisis anterior acerca del coeficiente de inversión; la divergencia, como se explica posteriormente, tiene que ver con la forma en que se calcula el acervo de capital.

para medir el cambio de calidad. Las diferencias entre esta medición y otras mejores son probablemente pequeñas en el nivel primario y el secundario, mas no en el terciario.31

En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, los sis­ temas de educación han tenido una notable expansión en las últimas décadas. No obstante, aún muestran deficiencias en la calidad de sus resultados, su grado de adaptación a las exigencias del ambiente econó­ mico y social, y la medida en que son accesibles a los diferentes estratos de la sociedad.32 En el caso de los países del proyecto, el promedio de años de educación subió de seis años y medio a diez años entre el período base y la década de 1990. A pesar de todas las diferencias entre los países de crecimiento rápido y crecimiento lento, el nivel medio de educación de los dos grupos fue prácticamente idéntico durante todo el período 1950-1998, aunque hay considerables diferencias entre los países considerados individualmente.33

Para medir el acervo de capital, usamos el modelo generalmente aceptado de inventario permanente.34 Esta metodología desagrega el acervo de capital en varios tipos con diferentes guarismos de vida útil: maquinaria y equipo (15 años), construcción no residencial (40 años) y viviendas (50 años). En un año dado, la inversión aumenta el acervo de capital, al tiempo que parte de ese acervo se deprecia en términos con­ tables debido al término de su vida útil según se definió más arriba, aunque pueda continuar usándose en la práctica.35

31. La m edición preferible sería el nivel educacional de la fuerza laboral más que el de la población en general. Por lo demás, ni el nivel educacional de la población en general ni el de la fuerza laboral tom an en cuenta el importante elemento de la capacitación en el trabajo.

32. CEPAL/UNESCO (1992).

33. Datos en años equivalentes de educación. M ayores detalles en Hofm an (2000).

34. Con respecto a la m etodología, véase Goldsmith (1951). Entre los problem as que presenta esta m edición está el de que no toma en cuenta si estos bienes están en uso en un momento dado. El proceso de reforma da lugar a un problema adicional: gran parte del acervo de capital existente puede volverse obsoleto a m edida que la liberalización comercial da acceso a los últimos avances tecnológicos internacionales. Estos aspectos relacionados con la calidad no pueden ser captados con esta metodología.

35. Esto implica que dos países con el mismo monto de nueva inversión en un año dado pueden tener tasas de acum ulación bastante diferentes. El que tenga la más rápida acumulación en el pasado tendrá una tasa de acum ulación más baja en el presente, puesto que dejará de usarse una mayor cantidad de acervo de capital. Del mismo modo, las tendencias en el aum ento del acervo de capital podrían ser bastante diferentes de aquellas de la inversión, y quizás incluso tener un signo diferente. Las diferencias entre los países del proyecto con respecto a la inversión y el acervo de capital durante el período 1950-1998 pueden observarse comparando los cuadros IV-1 y IV-9.

INVERSIÓN, PRODUCTIVIDAD Y CRECIMIENTO 127

Un aspecto importante de la inversión física es que incorpora el progreso técnico en forma de mejoras en la calidad del capital a lo largo del tiempo. El efecto de calidad que tiene la inversión física proviene de tres fuentes: el progreso técnico incorporado, el cambio en el promedio de edad del acervo de capital y el cambio en su composición. Con res­ pecto a esto último, el aspecto más importante es el peso relativo de la maquinaria y el equipo en comparación con la construcción residencial y no residencial. Entre los ocho países, este componente aumentó en Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y México, en tanto que descen­ dió en Brasil y Perú y se mantuvo más o menos constante en Bolivia. En términos absolutos, Brasil y Perú tuvieron la menor proporción de maquinaria y equipo, con 33% y 21% respectivamente, en comparación con un promedio de 42% para los ocho países.36

El promedio de edad del acervo de capital mostró tendencias varia­ das. En lo que toca a la construcción residencial, la edad disminuyó en todos los casos entre 1950 y 1980, pero aumentó o se mantuvo constante durante la década de 1980 y siguió incrementándose en todos los casos, excepto en Chile y Bolivia, en la década de 1990. La maquinaria y el equipo siguieron tendencias similares hasta 1990, cuando el promedio de edad comenzó a descender en los ocho países.

El progreso técnico y la productividad resultante tuvieron dinámicas de crecimiento muy heterogéneas. De hecho, es con respecto a la pro­ ductividad que podemos empezar a distinguir entre los países de alto y bajo crecimiento durante la década de 1990 más que sólo con respecto a su propio desempeño pasado. Los insumos de los factores aumentaron a tasas relativamente similares si se los compara en los dos grupos; los niveles educacionales también fueron casi idénticos. Sin embargo, como se demuestra en el cuadro IV-10, las tendencias de la productividad de la mano de obra y el capital aumentaron a tasas muy diferentes. La productividad laboral en los países del grupo de crecimiento más rápido subió cuatro veces más que la tasa del conjunto de países de crecimiento más lento (2.9% frente a 0.7%). Con respecto a la productividad del acervo de capital, los países de crecimiento rápido tuvieron una tasa media de incremento de 1.6%, en tanto que en los otros bajó levemente.

C uadro IV-10

CAMBIO EN LA PRODUCTIVIDAD DE LA MANO