Barquito de papel, sin nombre, sin patrón y sin bandera,
navegando sin timón donde la corriente quiera. Aventurero audaz, jinete de papel cuadriculado,
que mi mano sin pasado sentó a lomos de un canal. Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar y navegar
era jugar con el viento. Era una sonrisa a tiempo fugándose feliz
de país en país,
entre la escuela y mi casa. Después el tiempo pasa y te olvidas de aquel barquito de papel. Barquito de papel, en qué extraño arenal han varado
tu sonrisa y mi pasado vestidos de colegial. Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar, y navegar
era jugar con el viento, era una sonrisa a tiempo.
VENCIDOS...
Poema de León Felipe Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...
Y ahora ociosa y abollada, va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar... va cargado de amargura...
que allá encontró sepultura su amoroso batallar... va cargado de amargura... que allá “quedó su ventura”
en la playa de Barcino, frente al mar...
Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura, en horas de desaliento así te miró pasar...
y cuántas veces te grito: “Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura, que yo también voy cargado de amargura
y no puedo batallar. Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo y llévame a ser contigo, contigo pastor...” Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar... va cargado de amargura...
FICHA TÉCNICA
Letras: Joan Manuel Serrat, excepto Vencidos (Poema de León Felipe) Música: Joan Manuel Serrat
Dirección Musical: Gian Piero Reverberi y Juan Carlos Calderón
Arreglos: Juan Carlos Calderón, Gian Piero Reverberi y Antoni Ros Marbá Compañía Discográfica: Zafiro/Novola
Referencia del LP: NLX 1031 G - Dep. Legal B. 42.771/1971 Grabación: En los Estudios FONIT-CETRA, de Milán Ingeniero de Sonido: Plinio Chiesa
Ayudante de Sonido: Gian Carlo Jametti Fotografías: Colita
Diseño: Enric Satue
TEXTO EN EL EXTERIOR
«Se hace difícil ser objetivo cuando uno tiene que hablar de algo de lo que es arte y parte, pero con franqueza y musicalmente hablando pocos momentos en mi vida fueron tan afortunados como aquellos en los que la inspiración y el trabajo me llevaron a poner un pañuelo blanco sobre la silla azul de aquel mar que de niño me contaba hermosas historias sobre sus rodillas y de mayor me prestó su nombre para una canción y para un disco.
A estas alturas del partido, después del largo camino compartido creo que se merecen ustedes como leales cómplices que son y han sido, que les cuente algunas intimidades de este trabajo.
¿Sabía usted que la canción 'Mediterráneo' tuvo un primer título que era: 'Amo al mar' y un segundo titulo provisional que fue: 'Hijo del Mediterráneo'..? Claro que no lo sabía. ¿Cómo lo iba usted a saber si yo me acabo de enterar ahora mismo, revisando unos papeles del verano de 1971? Y por la misma razón, tampoco debía saber que 'Pueblo Blanco' empezó siendo un intento de retrato de una muchacha a la que llamaban 'María la Negra' porque era hija de un tal 'Pedro el Negro'. Ya ven, del negro al blanco. En fin que uno tal vez sepa donde empieza pero nunca sabe donde termina.
Mediterráneo es un puñado de canciones que se escribieron entre agosto y noviembre de 1971 en Calella de Palafrugell (Girona), Fuenterrabía (Guipúzcoa) y Cala d'Or (Mallorca). Siempre junto al mar.»
(Declaraciones para una Edición Mexicana del Disco)
COMENTARIOS
Hemos llegado al disco que puede considerarse como el más emblemático de toda la trayectoria de Serrat. Para mí es excesivo el calificativo de mejor disco de Serrat con la que la crítica suele calificarlo. Es un gran disco, un trabajo culminante en una etapa de gran creatividad de Serrat, pero lo que no cabe duda es que Serrat seguiría ofreciendo obras de una madurez indiscutible y diferentes a este “Mediterráneo”. ¿Y por qué no mejores?
En ningún caso era justo ni lo sigue siendo comparar cada disco de Serrat con “Mediterráneo”. Y esto lo digo a pesar de que Serrat ha cantado mayoritariamente muchas de estas canciones en sus recitales: "Mediterráneo", "Aquellas pequeñas cosas", "Lucía” y "Pueblo blanco" han sido y son habituales en su repertorio. Nos cansa a muchos y debe cansar al propio Serrat este reduccionismo, esta simpleza de la crítica, más cuando han pasado casi treinta años de la edición de aquel disco y Serrat ha seguido evolucionando y ofreciendo obras muy ricas tanto en contenidos como en el aspecto musical.
La génesis de este álbum -de indudable calidad a pesar de lo antes dicho- tuvo lugar en el verano de 1971, durante unas vacaciones inesperadas que se tomó Serrat que entonces pasaba por una crisis de entendimiento con su representante Lasso de la Vega. Tan inesperado fue ese descanso que se habló de una retirada en toda regla del cantautor. Algunos sufrimos no poco con estos rumores.
Tras ese retiro, Serrat graba su disco en Milán en Noviembre, y un mes después se pone a la venta. Los que entonces lo conseguimos, comprobamos con emoción que en “Mediterráneo” Serrat prosigue su discurso temático sobre los recuerdos, sobre el amor, sobre la soledad, sobre la búsqueda de uno mismo etc... hasta alcanzar unas cotas antes inimaginables. El disco alcanzó muy pronto el número uno en las listas de ventas y gozó entonces y aún disfruta hoy del mayor apoyo popular, pues mucha gente comenzó a descubrir a Serrat a partir de este “Mediterráneo”.
Y en lo musical Serrat suena con una frescura nueva, más afirmado en el modo de componer, sabiendo atrapar y hacer suyas las influencias que de uno y otro lado del Atlántico le vienen. En “Mediterráneo” ya hay un Serrat que escribe en castellano con una capacidad asombrosa, abandonando las referencias del catalán que forzaban sus primeras canciones en castellano.
En definitiva, nos hallamos ante un LP de una calidad indiscutible incluso para aquellos francotiradores más reacios a aceptar a Serrat. Fue un disco de resonante éxito en unos tiempos difíciles para Serrat con el veto de TVE y los problemas de difusión de sus canciones en la radio. Ello agranda el mérito del éxito de Joan Manuel. Un éxito ganado por la calidad de las canciones ya que la promoción fue muy complicada dado que desde el plante eurovisivo Serrat incomodaba mucho al régimen.
MEDITERRÁNEO
"Mediterráneo" es una canción magistral. De eso no cabe duda. En ella Serrat muestra su amor a este mar y a los pueblos que une haciendo todo un himno, todo un canto a esa patria de emociones y sentimientos que es su mar, el mar de su infancia, el mar de sus primeros amores, el mar que le ha acompañado en los momentos tristes y en los momentos de felicidad. El mar que le sirve de referente cultural indiscutible.
La canción dice mucho y en cambio musicalmente es rápida, de excepcional fluidez compositiva. No hay sensación de que las palabras se precipiten sino que todo discurre a la perfección. Las imágenes son espléndidas y los pareados abandonan lo ficticio de otras canciones para amoldarse a la perfección al lenguaje del texto. Aporta cambios de ritmo muy logrados a lo largo de todo su minutaje y una sonoridad fresca, muy conseguida, que hoy día sigue imbatible al paso de los años. Es como si "Mediterráneo" se hubiera compuesto hoy o hace trescientos años que para el caso es lo mismo.
Serrat suele apoyarse a lo largo de la canción en estrofas de seis versos con el apoyo de otros dos versos más que entroncan con los anteriores. El estribillo es igualmente idóneo y permite un final perfecto, con Serrat tarareando la música lo cual da lugar a un remate ejemplar de la canción y que constituye toda una apoteosis en los conciertos. Hay un "yo" y un "ay" que quedan sueltos en la canción logrando un efecto plástico absoluto.
Unas veces hay rimas consonantes sin seguir un criterio regular (embustero-marinero, barca-parca, duelo-cielo) y otras asonantes (temporal-otoñal, quiere-teme). En cualquier caso domina la búsqueda de la consonancia en la rima y ello de un modo muy fluido.
Tampoco cabe ninguna duda que la versión en directo supera con mucho a la grabada. En este caso la diferencia es más apreciable que en otros temas en donde Serrat busca plasmar en el disco el mismo sonido que luego mostrará en el directo.
AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS
Tras "Mediterráneo" viene otra de esas canciones inamovibles, eternas, infaltables en sus recitales: "Aquellas pequeñas cosas". Pocas canciones nos hablan con tanta precisión del tiempo transcurrido como ésta.
Serrat prolonga el discurso de "El mocador" o de "Per San Joan". Es su modo de acercarse a los objetos que cobran vida, que nos hablan, que nos hacen "llorar cuando nadie nos ve", que vuelven cuando nadie los espera a traernos aquellos recuerdos que creímos olvidados, aquellos recuerdos que terminan por hacernos ver que el tiempo ha pasado. Es una canción de nostalgias, transmitidas con hondura y maestría por el cantautor.
Como curiosidad decir que Serrat canta en el disco: "Y uno se cree/ que los mató/ el tiempo y la ausencia..." Y en los directos ya incluirá el género adecuado: "Y uno se cree/ que las mató /el tiempo y la ausencia...". "Aquellas pequeñas cosas" era una canción cantada sin excesivos cambios de tono en los años 70 y primeros 80. Al final de esta década y
en los 90 Serrat arriesga más con la voz en la parte final de la canción, y gusta de cantarla sólo con su guitarra, sin ningún otro acompañamiento musical.
Siendo una canción totalmente vigente, da la impresión que la rescribe al componer "Una vieja canción" del último CD "Sombras de la China", que cuenta las mismas sensaciones.
LA MUJER QUE YO QUIERO
Otra canción muy popular de Serrat en los años 70 y que luego ha ido descartando en sus recitales. En ella aparece un Serrat algo más irónico para mostrarnos las cualidades que para él debe tener una mujer.
Hay unos coros femeninos que resultan eficaces aunque no sean muy habituales en sus discos. En "Per al meu amic" también habrá alguna voz femenina llenando de sensualidad a "La primera" o de sugerencias a la dramática "Helena". "La mujer que yo quiero" utiliza sucesivos pareados de dos en dos versos. En ningún caso resultan fuera de lugar. Musicalmente la canción es acertada. Y en lo letrístico brilla el Serrat de siempre, aquél que en una misma estrofa es capaz de alternar la ironía con la ternura más luminosa.
En esta canción cabe todo y vuelve a ser una declaración de principios, pero centrándose ahora en cuestiones de amores. Gusta mucho ese símil en el que Serrat dice que la mujer que él quiere "es más verdad que el pan y la tierra" y esa ironía tan suya de "con ella quieren dármela mis amigos y se amargan la vida mis enemigos". Un tema muy en la línea del tono general del disco donde de fondo está el paisaje de su juventud y todo aquello que conforma su entorno: la familia, los amigos, el perro, etc.
PUEBLO BLANCO
Es la canción más grave de todo el disco, con fuertes connotaciones sociales y sin duda, letrísticamente la más arriesgada y poderosa de todo el álbum. Si bien parece destinada a un pueblo de Almería puede ser equiparada a cualquier pueblo amordazado por el olvido, la falta de proyectos, un futuro inexistente y un dolor extremo. Pueblos por los que "ni pasó la guerra", en feliz expresión de Serrat.
"Pueblo blanco" es muy rica en metáforas y con unos arreglos épicos, vibrantes, sobre todo a la conclusión de cada estrofa. Predomina un realismo desgarrador sobre ese pueblo arrasado, en donde nadie es nada y en donde no llega nada. Un pueblo que muere en una sórdida rutina, sin horizontes, y en donde Serrat realiza un retrato agudo y se hace parte de la fisonomía de ese pueblo sin posibilidad de huida. En canciones como "En qualsevol lloc" por lo menos hay una huida necesaria de las raíces por parte de aquellos que buscan una mejor suerte. Aquí hay inmovilismo, no hay posibilidad para huir porque "a los muertos no nos dejan salir del cementerio" como clama Serrat al final de la canción.
Por si fuera poco, Serrat logra captar todo ese mundo de habladurías, de tradicionalismos, de machismo soterrado y mujeres entreveradas en los visillos que esconden muchas localidades. Esa España profunda que no progresa, que se estanca, que no emigra, que ni siquiera tiene la ocasión de buscar un lugar mejor donde vivir y soñar.
El Serrat fabulador y retratista se suma a esta canción desesperada en la que no faltan los pareados y las imágenes certeras, el grito de alerta final para que la gente huya y la desesperanza inevitable de los dos últimos versos. En sus más recientes interpretaciones Serrat ha cambiado muy poco de la canción conservando la fuerza de sus imágenes, auténtico viaje por la geografía personal de un pueblo en medio de ningún sitio, un pueblo que Serrat recupera del olvido y lo hace canción, para dejar constancia de la injusticia de su abandono.
TÍO ALBERTO
Vuelve con nosotros un Serrat más distendido, juguetón e irónico para rendir homenaje al compás de un reposado vals a un aristocrático personaje de la Barcelona de entonces que se llamó Alberto Puig Palau. Una canción de sincero afecto para alguien que tuvo la generosidad como su bandera en la vida.
En "Tío Alberto" la letra discurre con una soltura extraordinaria dentro de la feliz melodía que Serrat ha concebido. Serrat la articula en estrofas de seis versos intercalando un rítmico "Tío Alberto" en los intermedios de las mismas. Suele rimar en consonante el primer verso con el segundo. El resto vuela más libremente.
A veces Serrat fuerza la rima y trata de rimar "por" con "honor" de un modo un tanto brusco e inadecuado si leemos el texto desatendiendo la melodía, pero que no queda mal una vez se escucha la canción. Pese a ciertos pareados excesivos, se trata de una canción resuelta con gracia, desparpajo y habilidad. El Serrat irónico y mordaz convive con el Serrat serio y melancólico de un modo necesario y locuaz.
QUÉ VA A SER DE TI
Una canción muy comentada en su tiempo y que en cambio hoy ya pasados treinta años ha quedado como el tema más envejecido del álbum. De todos modos la canción es otra demostración palpable de la capacidad de Serrat de
ahondar en la problemática social de la época contraponiendo la figura de la madre a de la hija que se va de casa, sin mojarse ni por una ni por otra, dejándolo todo en el aire, acentuando así aún más la ambigüedad de la canción. Musicalmente la canción tiene un estribillo muy pegadizo y no cabe duda que es el tema más comercial y más asimilable del disco. No en vano fue la elegida junto a "Lucía" para aparecer en el single que acompañó al LP.
Los pareados parecen más forzados de lo debido y la canción si bien no naufraga, al lograr evitar el sentimentalismo fácil, sí pierde la contundencia deseada. Los coros finales son demasiado bruscos y a la postre redundan en el exceso de artificio que planea sobre esta canción que en mi opinión no está a la altura del resto del disco. Aunque insisto en que no es del todo desdeñable siendo producto también de su tiempo y de la necesidad de buscar un tema de más gancho popular. Además, es fruto de la capacidad de Serrat -como ya hiciera en "Poco antes de que den las diez"- de indagar en la problemática adolescente.
LUCÍA
De nuevo el Serrat intimista y romántico, que nos regala esta preciosa canción, ya todo un clásico en su discografía. Llega una canción de soledad, de dolor, en la que se ve que Serrat está retratando una situación personal, un abandono, un dolor real. "Lucía" es el amor que fue y ya no es.
Tres años después nos sorprenderá con "Helena", una historia aún más dolorosa porque en ella canta el amor que nunca se hará realidad. En "Lucía" al menos quedan los recuerdos y la sombra de la amada acostándose en su cama "entre la almohada y mi soledad". El piano ahonda con suaves acordes la gravedad de la canción. La voz de Serrat suena triste y a la postre "Lucía" es una de las grandes canciones de desamor de los años 70. Una canción recuperada una y otra vez en los conciertos. Sentado en su querido taburete, o bien de pie como la interpreta últimamente, cuando ya los conciertos apuran su último suspiro, Serrat echa a volar "Lucía" y la emoción se derrama sin remedio entre todos sus incondicionales.
En ella encontramos hallazgos lingüísticos de primer orden: aquello de "no hay nada más bello que lo nunca he tenido/ nada más amado que lo perdí" para seguir con la antológica "perdóname si hoy busco en la arena/ una luna llena que arañaba el mar". Frases ambas dignas del mejor Serrat.
Tras componerla, Serrat dijo que había quedado muy satisfecho con esta canción, pero que prefería no haberla compuesto nunca pues eso significaría que no había sufrido por amor. Pero ya decía su maestro Antonio Machado que se cantaba lo que se perdía. Y "Lucía" es una canción de pérdida, que para darle mayor énfasis, Serrat ha alargado su duración en los últimos años.
VAGABUNDEAR
"Vagabundear" es una de las canciones más valientes de todo el disco. Y he aquí la canción más vindicativa, más afirmativa del modo de ser de Serrat, de su independencia, de sus ansias de huir, en unos instantes en los que con la nova cançó las relaciones eran distantes. Serrat define la patria a su modo y manera siguiendo las enseñanzas de otro maestro suyo, Joan Salvat-Papasseit.
En ella vuelven los arreglos llenos de viveza. Son estrofas de seis versos donde el pareado es casi constante -primero con segundo, tercero con cuarto, quinto con sexto-. Hay una parte definitoria de la canción: "Soy palomo torcaz, dejadme en paz" y una clara renuncia al amor que no quiere que le siga causando penas.
"Vagabundear" es una canción de redención, de libertad, de búsqueda de un paraíso que le haga huir en tiempos en los que la dictadura ofrecía un panorama desalentador con el Proceso de Burgos latente. Con su vigoroso "No me siento extranjero en ningún lugar", Serrat renunciaba a aquellos que con él quisieron hacer bandera de causas perdidas en aquellos años de represión y agonía.
Un pariente próximo a esta canción puede encontrarse en su ya grabada años antes, "Com ho fa el vent", donde también deja muy claro su sentido de la libertad y de la independencia.