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PARÁBOLA

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Érase de un marinero

que hizo un jardín junto al mar y se metió a jardinero.

Estaba el jardín en flor y el marinero se fue por esos mares de Dios.

La España de charanga y pandereta cerrado y sacristía

devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. Érase de un marinero

que hizo un jardín junto al mar y se metió a jardinero.

Estaba el jardín en flor y el marinero se fue por esos mares de Dios.

FICHA TÉCNICA

Letras: Antonio Machado, a excepción de Cantares (Machado y Serrat) y En Coulliure (Serrat)

Música: Joan Manuel Serrat, a excepción de Retrato y Las Moscas (Alberto Cortez) Arreglos y Dirección de Orquesta: Ricard Miralles

Compañía Discográfica: Zafiro/Novola

Referencia del LP: NLX 1015 S - Dep. Legal M. 10.107/1969 Grabación: En los Estudios FONIT-CETRA, S.p.a. de Milán Dirección Técnica: Plinio Chiesa, ingeniero de sonido

TEXTO EN EL EXTERIOR

«El 26 de enero de este año, 1994, volví a Coulliure una vez más. Regresé a este hermoso pueblo marinero de la Cataluña francesa hasta donde el destierro empujó a Antonio Machado... para encontrarse con la muerte.

Paraje tan bello como solitario cuando el turismo hiberna en las ciudades de la lluvia, aguardando tiempos mejores. Volví con el encargo de colaborar en un documental para la televisión francesa, alegórico a la vida, destierro y muerte del poeta y recorrí de nuevo como un Vía Crucis, todos y cada uno de los lugares que marca el ritual: el puerto de pescadores, el soberbio e inútil castillo sobre el mar, el hotel Quintana y cómo no, el cementerio, lugar de peregrinación que mantiene viva la memoria del poeta, hasta el punto que recientemente el municipio ha instalado junto a la tumba un buzón que acoja la correspondencia que diariamente recibe Machado.

Volví a Coulliure y volveré otra vez aunque solo sea para recordar y hacer recordar a los demás una terrible lección de la historia que no deberíamos de repetir, aunque el hombre, ya se sabe, es un animal tan torpe...»

(Declaraciones para una Edición Mexicana del Disco)

COMENTARIOS

Este disco "Dedicado a Antonio Machado" es a todas luces, un disco clave en la carrera de Serrat. Por el año 1969, su trayectoria en castellano era aún incipiente. Había editado con Zafiro un larga duración muy desigual en calidad, carente aún de un dominio expresivo en castellano como ya había demostrado tenerlo en catalán.

Pero el disco de Machado revolucionó las propias expectativas del propio Joan Manuel Serrat. Le sirvió de trampolín al continente americano y le consagró definitivamente en el mundo de la canción popular. En sucesivas entrevistas Serrat reconocería cuánto le debía a Antonio Machado. Aunque a su modo y manera, Antonio Machado también le debería desde entonces mucho a Serrat. Con sus canciones, puso al poeta sevillano en boca del pueblo y no sólo de los sectores más minoritarios, amantes de la poesía y de la literatura en general.

También reconocía que Antonio Machado había influido en su vida y en sus canciones desde que descubriera su obra a los veintitrés años. Serrat llegó tarde a Machado. Pero, ¿acaso la España de entonces no llegaba tarde a casi todo? Lo importante es que Serrat se empeñó en musicar a Antonio Machado, arriesgó en una época en la que su nombre estaba en la lista negra del régimen franquista, pues aún quemaba su espantada eurovisiva en el "orgullo patrio". Y sin duda acertó, porque el disco de Machado se convirtió entonces en el disco más vendido de la historia de la música española. Lo que parecía una locura, un proyecto minoritario, encontró una resonancia social indiscutible, un respaldo popular enorme, ya latente en los recitales que Serrat dio en el Teatro Carlos III de Madrid para presentarlo al público. Ni la caída que sufrió desde el escenario mientras interpretaba su tema “Cantares” impidió su triunfo clamoroso.

Pero la crítica (musical o no) se dividió. Los puristas decían que los arreglos efectistas de Serrat y Ricard Miralles atentaban contra la poesía de Machado. Otros más heterodoxos veían en la musicalización de Serrat todo un acierto al lograr imprimir fuerza y una musicalidad ajustada a los ya de por sí sensoriales y musicales versos machadianos. El caso es que después de pasados treinta años, este disco es todo un clásico en la discografía española y latinoamericana.

CANTARES

El disco se abre con uno de las canciones más emblemáticas de toda la trayectoria de Serrat. Del todo imprescindible en sus recitales y con un estribillo multitudinariamente coreado por todos sus públicos.

La parte final de la canción es letra del propio Serrat, al incorporar sus tres últimas estrofas que preludian el 'golpe a golpe, verso a verso', como un homenaje a la biografía de Antonio Machado. Y la música que los acompaña, proporciona a los versos la perfecta demostración de su riqueza poética y una fuerza y energía indiscutibles.

De hecho, “Cantares” es uno de los temas que ha conocido más versiones por parte de otros artistas, al proporcionar toda una gama de posibilidades interpretativas, independientemente del género al que pertenezca el cantante. Desde Miguel Ríos a Enrique Morente, “Cantares” ha visitado los lugares propios del rock o del más puro flamenco.

Serrat extrae el texto de los Proverbios y Cantares de Machado, cincuenta y tres poemas caracterizados por su sencillez, su concisión y su pequeña extensión. Serrat articula varios de ellas. De hecho la parte inicial de la canción - el famoso "Todo pasa y todo queda/ pero lo nuestro es pasar/ pasar haciendo camino/ camino sobre la mar"- es la copla número 44 dentro del conjunto de los Proverbios y Cantares. Y el trozo que recita, el "Caminante no hay camino/ se hace camino al andar/ al andar se hace camino/ y al volver la vista atrás/ se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar/ caminante no hay camino/ sino estelas en la mar" corresponde a la copla número 29 de los Proverbios y Cantares. Ambas estrofas son una demostración palpable de cómo en Machado conviven la filosofía y la poesía de un modo cotidiano y sumamente hermoso.

Estos poemas no los publicó Machado a la par. Unos nacieron entre 1909 y 1912 y otros los publicó en Baeza en donde ejercía su magisterio en 1917. Al primer caso pertenece el inicio de "Cantares": "Nunca perseguí la gloria/ ni dejar en la memoria de los hombres mi canción/ yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles/ como pompas de jabón," inicio que supone toda una declaración de principios del poeta quién con sus versos buscaba refugio a su soledad y no fama. El mencionado "Todo pasa y todo queda..." pertenece al segundo caso, es decir a los poemas publicados en 1917.

RETRATO

Una preciosa canción que Serrat interpreta con sumo acierto transmitiendo con gran sensibilidad las palabras de Machado bajo la música de Alberto Cortez. Un tema fácil de encontrar en sus conciertos sobre todo cuando canta por Andalucía y en especial en Sevilla, ya que el poema de Antonio Machado es una feliz evocación de la infancia sevillana del poeta.

El retrato es el del propio Machado, pero Serrat comulga de principio a fin con el ideario de vida machadiano y por eso le canta. El poema “Retrato” se encuentra en el libro Campos de Castilla de 1912, libro anterior a la muerte de Leonor, la musa del poeta. Son nueve cuartetos alejandrinos (catorce sílabas). Hay resabios de la juventud lánguida del poeta, hay declaración personal, sinceridad, reconoce que no es un seductor, pero al tiempo afirma que “Cupido le asignó su flecha” -referencia a su amor por Leonor- y se declara "en el buen sentido de la palabra... bueno". El discurso poético de Machado es perfecto. La música de Alberto Cortez a tono con el poema. La interpretación de Serrat justa, medida, sincera y muy sentida. Dos versos dan la medida de la maestría de Machado "Converso con el hombre que siempre va conmigo/ quien habla solo espera hablar a Dios un día". Tal maestría se corrobora en el cuarteto final: "Y cuando llegue el día del último viaje/ y esté al partir la nave que nunca ha de tornar/ me encontraréis a bordo ligero de equipaje/ casi desnudo, como los hijos de la mar". ¿Alguien puede decirlo mejor? GUITARRA DEL MESÓN

Un tercer corte del disco que se escucha con menos emoción que los dos anteriores. Con una mayor claridad en los arreglos al no ser tan elaborados, Serrat concede una mayor importancia a la propia letra del poema que a la música que lo envuelve. Es más, supone la única vez que Serrat inicia una canción con su voz precediendo a la música. La canción es una adaptación feliz a la postre de un poema de Machado en el que reivindica a la olvidada guitarra española, presente en muchos mesones y haciendas, al amparo de manos extrañas e itinerantes que "suena jota o petenera según quién llega y tañe las empolvadas cuerdas".

Es el momento de recordar también desde este rincón, que ya Serrat dedicó una de sus primeras canciones en catalán a tan variopinto instrumento.

LAS MOSCAS

Otra gran adaptación musical de Alberto Cortez para un precioso y original poema de Machado. Y una gran demostración interpretativa de Serrat para esta canción, que ha estado presente en muchos de sus conciertos de cara al público.

Los magníficos arreglos de Ricard Miralles aportan un enorme realismo a los versos, y permite demostrar una vez más al propio Joan Manuel su gran capacidad interpretativa cuando sube a un escenario. Su manejo es admirable, pleno de gestualidad y -en este caso-, comicidad. Busca a su alrededor a los referidos insectos mientras la música imita su particular zumbido.

"Las moscas" es un poema incluido en el libro Soledades (1899-1907), libro que junto a Campos de Castilla se disputa la primacía de ser el mejor de los publicados por Antonio Machado. Unos críticos se inclinan por uno y otros por otro.

“Las moscas” dan original unidad a momentos de la vida del poeta. Desde el hastío del salón familiar a la aborrecida escuela, desde la infancia hasta la adolescencia, las moscas sirven para evocarle al poeta todas las cosas.

LLANTO Y COPLAS

Una canción en la que Serrat resuelve admirablemente la adaptación del sarcástico poema de Antonio Machado. También presente en algunos de los conciertos celebrados en su gira de "Sombras de la China", sobre todo en teatros andaluces.

Es un poema que está también incluido en Campos de Castilla (1907-1917) y cuyo título completo es "Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido".

Este poema apareció en 1917 y supone un retrato caricaturesco del típico señorito andaluz. Es una elegía repleta de guiños humorísticos, un homenaje burlesco a este Don Guido que encarna los modos de la sociedad aristocrática de la época y al cual una pulmonía lleva a la tumba. Todo en él es apariencia de virtud y al cabo nada es virtud y sí hipocresía, vistiendo de nazareno el Jueves Santo y llenando su vida de desvaríos oportunamente tapados para que el buen nombre del caballero andaluz -¡ay, tan formal!- prevalezca.

LA SAETA

Llegamos a “La saeta”, otra de esas adaptaciones de Machado que parecen indisolublemente unidas a Serrat hasta tal punto que ya no se sabe dónde empieza el poema de Machado y dónde la voz de Serrat entonándola.

“La saeta” es ya tanto de Serrat como de Machado y la música que Serrat adecuó a la canción puede decirse que es del todo perfecta, una auténtica joya magistralmente acoplada al sentimiento que el poema quiere expresar. Resulta paradójico que en la actualidad -y desde hace muchos años-, en la Semana Santa andaluza la música de “La saeta” suene con enorme profusión en las bandas de cornetas y tambores que acompañan a las imágenes. Quizás si Antonio Machado levantara la cabeza no le agradaría mucho que ello suceda así, pues lo que él pretendió con aquel poema fue anteponer ese Cristo que caminó sobre las aguas al Cristo sangrante del madero, al que no puede cantar y al que por tanto niega.

“La saeta” forma parte de Campos de Castilla y se publicó por primera vez en 1914. Fue escrito en Baeza. Hay una crítica al tiempo de la religiosidad andaluza a la que rechaza, siendo partidario de una religiosidad distinta, más afín a ese Jesús esperanzador que hacía camino sobre las aguas. De nuevo el mar aparece de fondo en el poema de Machado. El mar sobre el que el poeta hace camino. Machado coincide en su crítica a estos aspectos de la religiosidad con Miguel de Unamuno.

También Serrat se une a Machado en esa crítica y ha sido siempre una de las canciones que más emociones suscita en sus conciertos y que tantas veces le ha servido para cerrar sus conciertos entre una auténtica marea humana de mecheros, bengalas, suspiros y sentimientos.

Como anécdota, refiero que según manifestó en alguna ocasión, ha sido uno de los temas que menor tiempo le llevó en componer, ya que originariamente no estaba prevista su inclusión en este disco y la improvisó -casi de corrido- en un descanso de la grabación del resto de canciones en el mismo estudio discográfico. Como vio que la cosa podía funcionar -entonces no pudo imaginar de qué manera funcionaría-, mandó poner en marcha el magnetófono.

DEL PASADO EFÍMERO

Tras “La saeta”, Serrat entona los versos del tema "Del pasado efímero" en la que Machado prolonga su crítica a la sociedad española de su época, no tan alejada de la franquista en la que Serrat se expresa en 1969. También se incluye en el conjunto de poemas que configura Campos de Castilla.

Machado hace un retrato casi novelesco de este hombre del casino de provincias, con un afán descriptivo enormemente inspirado del cual Serrat aprendería mucho a la hora de armar sus futuras canciones. Quizás en este

tema la música de Serrat parece menos afortunada. Es una música más recitativa que evocadora y un tanto ajena al discurrir musical del resto del disco. Hay incluso un recitado de Serrat en la canción que parece algo forzado.

El poema en sí es uno de los primeros escritos por Antonio Machado en Baeza y fue en el casino de esta ciudad donde debió ver a este señorito andaluz al que caricaturiza con tan indudable acierto: "un hombre que no es ni de ayer ni es de mañana, sino de nunca: de la cepa hispana". Un ser sin interés, superficial, anodino, consecuencia de la sociedad y del país en el que vive.

ESPAÑOLITO

Esta breve, pero intensa canción, tiene un original comienzo al enlazar sus iniciales acordes con los últimos del tema “Del pasado efímero”. Así es, la música se diluye para luego ir subiendo de tono y encarar este “Españolito”.

Serrat recupera todo su vigor musical e interpretativo y camina muy acertadamente por estos versos de Machado, muy en la línea de su poesía crítica.

Una gran emoción se nos transmite al escuchar los versos: "Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios/ una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón".

A UN OLMO SECO

Tras estas canciones en las que predomina la crítica de un modo u otro -de “Llanto y coplas” hasta “Españolito”-, Serrat nos devuelve al Machado evocador magistral de la naturaleza, admirable retratista del paisaje castellano. Ya en algunos de sus anteriores discos, Serrat nos ha sabido traslucir que también él es un amante de la naturaleza. Recordemos su "Cançó de matinada", su "L'olivera" o sus futuros temas de "Pare" y "A una encina verde".

Y ahora y aquí, encuentra en los versos de Machado el verbo justo, el adjetivo preciso, a la hora de definir los recovecos del paisaje de Castilla. Este poema dedicado "al olmo viejo hendido por el rayo y en su mitad podrido" fue escrito en Soria en 1912. Ya Leonor se hallaba enferma y quizás por eso el poeta espera al final del poema "otro milagro de la primavera" que en este caso cure los males de su esposa.

Serrat elude algunos versos del poema original, aquellos que musicalmente no le encajan y resuelve con eficacia la adaptación musical del mismo, que es uno de los más hermosos que puede encontrarse en este disco. El símil del árbol a punto de ser derribado con la enfermedad de Leonor dan al poema un vuelo lírico extraordinario.

HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

Con una gran fuerza musical y armado de una melodía con todo el vigor del metal, el tema “He andado muchos caminos” nos devuelve toda la intensidad del poema machadiano al compás de los hallazgos de Ricard Miralles. El poema se incluye en el libro Soledades. Fue publicado en 1907. Habla de tipos sociales, de gente con la que el poeta se cruza y que le sirve para definir sus preferencias. En la parte final del poema aparecen los campesinos definidos con indiscutido talento por Antonio Machado: "son buenas gentes que en un día como tantos, descansan sobre la tierra". Otra muestra más de la capacidad de Machado para describir situaciones y tipos sociales.

EN COULLIURE

Al llegar aquí, Serrat canta el único tema del disco con letra propia por entero y lo hace para rendirle tributo directo a Machado. Repasa su biografía y sus últimos días en Coulliure, donde el poeta acabó su destierro para encontrarse con la muerte.

La segunda parte de la canción posiblemente la toma Serrat de sus propias vivencias cuando visitó la tumba del poeta, mientras estaba componiendo este disco. Son famosas las fotografías del cantautor sentado ante la losa que guarda los restos de Antonio.

Destaco el estribillo que ejemplifica un tanto el modo de ser de Machado: "Profeta/ ni mártir/ quiso Antonio ser/ y un poco de todo lo fue sin querer".

De todas formas, creo que se trata de una de las canciones menos acertadas en toda la carrera de Serrat. Noto bastante inseguridad al entonar esos versos, quizá por el tono agudo de la melodía que nos hace llegar la voz excesivamente apagada y tímida.

PARÁBOLA

El disco de Machado se cierra con esta "Parábola" donde Serrat engarza dos estrofas distintas del poeta sevillano. La estrofa de "Érase un marinero/ que hizo un jardín junto al mar..." pertenece a las Parábolas que son en total ocho poemas. En esta parábola el mar vuelve a ser de nuevo el motivo de base del amor desbordante y de la esperanza de Machado.

En este poemita musicado tan adecuadamente por Serrat se intercala el recitado que dice "La España de charanga y pandereta / cerrado y sacristía/ devota de Frascuelo y de María/ de espíritu burlón y de alma quieta/ ha de tener su mármol y su día/ su infalible mañana y su poeta".

Serrat elude la continuación de este crítico poema incluido en Campos de Castilla: "Esa España inferior que ora y bosteza/ vieja y tahúr, zaragatera y triste;/ esa España inferior que ora y embiste/ cuando se digna usar la cabeza". Dijo Pedro Laín Entralgo en 1945 que éstos son cuatro de los más atroces versos que jamás se hayan escrito sobre la realidad española. Quizás para aliviar la crudeza del disco Serrat prescinde de los mismos y prefiere quedarse con los

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