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Los setenta en Colombia son años de duras luchas y protestas socia­ les, especialmente en el agro; la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (A N U C) promueve y realiza invasiones de tierras para presionar al gobierno por la reforma agraria. En 1976 se inicia la desarticulación de la A N U C. Los años ochenta se caracterizaron por frecuentes desalojos, declive de la agricul­ tura com ercial, desem pleo cam pesino, para quienes la m ejor alternativa fue la siembra de coca (en los setenta fue la marihuana) y la am apola para la pro­ ducción de drogas ilícitas. En las ciudades, la agitación estaba liderada por los trabajadores, entre otros gremios, del magisterio y del sector oficial en gene­ ral, y por los estudiantes.

Yusmidia Solano, una de las protagonistas del movim iento de mujeres en la región, reconoce una necesaria relación entre los grupos de izquierda, es­ pecialmente el Partido Socialista Revolucionario (P SR ), afiliado a la IV Interna­ cional y la emergencia de esta ola del feminismo entre las mujeres, estudiantes algunas entonces, en la costa Caribe colombiana, “sin que ello llegara a repre­ sentar una total consecuencia con la autonomía que reclam aban los grupos de mujeres que se habían conformado a su som bra”.233

Como se ha observado a lo largo de este trabajo, hay un origen com ún en buen número de las fem inistas de esta generación: la cercanía, o la m ili­ tancia, o la influencia en ellas, del pensam iento de izquierda de autores como Marx, Engels, Lenin, Mao Tse-tung, Trotsky, Rosa Luxem burgo, los anarquis­ tas, entre los más conocidos y leídos. Las mujeres de estratos sociales medios y populares que empezaban a ingresar cada vez en mayor número a la educa­ ción media y superior, entraban en contacto con esa literatura y con los “com ­ pañeros” que hacían el trabajo de “seducción política”. Esta difusión se hacía tam bién para los trabajadores —hom bres y m u jeres— de las fábricas y del sector rural. Así las cosas, las reivindicaciones feministas se inscribían en la lucha de clases y, por tanto, quedaban supeditadas a que se produjera primero la revolución, para que cam biara la sociedad y con ello las condiciones de su­ bordinación, explotación y opresión de la mujer.

Transcurría el año 1977 en Barranquilla y ya estaba planteado el debate. Unas a favor del feminismo autónomo y otras por la militancia en el partido y en el fem inism o, pero todavía no se producían las rupturas. Se destaca en ese momento form ativo la iniciativa y la capacidad de las mujeres de la región para constituir organizaciones, aún bajo las sombrillas de los partidos:

En Barranquilla se form ó el Grupo Am plio de Mujeres (gam); en Cartagena, la Or­

ganización Feminista La Mujer; en Sincelejo, Ovejas y Montería, el grupo Comba­ te Mujer; en Santa Marta y Valledupar, a pesar de existir entre los militantes del PSR mujeres que se reclamaban feministas, éstas no llegaron a organizar grupos por fuera de las estructuras del partido.234

El Grupo Amplio de Mujeres de Barraquilla (1978) fue promovido por Rafaela Vos Obeso, Eva Herrera, Lucy Álvarez Pretelt, Clareth Flores, Yomai- ra Sarmiento, Estella Pacheco, Elizabeth Castañeda Robledo, Elena Morales, Adriana Niebles, Ketty Gordon y Adelaida Salcedo. En diciembre de 1978 participaron en un encuentro en Medellin y en la cam paña nacional “Mi cuer­ po es m ío”, que promovía la autodeterminación sobre el propio cuerpo y en favor del aborto. Algunas publicaciones, como el periódico Las Mujeres De­ ciden, apoyaban el trabajo de divulgación de las campañas. En el Primer En­ cuentro Fem inista Latinoam ericano y del Caribe, realizado en Bogotá en 1981, Estela Pacheco presentó el documento “Balance y perspectivas del m ovimien­ to fem inista”.235

Rafaela Vos recuerda:

[...] m e vinculo a la Universidad del Atlántico com o catedrática [...] En ese m o­ m ento se daban todas esas discusiones en el m ovim iento estudiantil y con la per­ tenencia de m ujeres que militaban en las corrientes socialista y trotskistas, con Socorro Ramírez a la cabeza y toda esta plataforma de mujeres, hubo simpatía m uy fuerte hacia esa alternativa teórica con la que yo m e identificaba, y es así como

234 Ibid., p. 81.

235 ISIS, Boletín Internacional de las Mujeres, No. 9, “Primer Encuentro Feminista Latinoamerica­ no y del Caribe”, Roma, marzo de 1982, p. 41, citado por Yusmidia Solano, ibid., p. 86.

organizamos en Barranquilla lo que se llamó el Grupo Amplio de Mujeres, que em ­ pezaba a abrirse paso desde lo público, un espacio para el discurso de las mujeres. La plataforma era la universidad porque muchas compañeras del magisterio tenían com o foco la universidad, era el epicentro del pensam iento, pero ellas venían des­ de diferentes espacios.236

En 1978 se promociona el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, a través del No. 1 del boletín Emancipación, dirigido por el sector fem enino de la Liga Comunista Revolucionaria, con su perspectiva m arxista del feminismo: “La liberación fem enina es parte de la lucha histórica de la clase trabajadora contra el capitalism o”. Emancipación se conviritió en el medio de promoción y concreción del Frente Amplio de Mujeres, como parte del aparato del Parti­ do Socialista Revolucionario, para aglutinar a las m ujeres, y éste a su vez en abanderado de la campaña nacional “Mi cuerpo es m ío”. También se constitu­ yó el grupo en plataforma para apoyar la candidatura de Socorro Ramírez a la Presidencia y el boletín en mecanismo propagandístico de la cam paña.237

Autonomía vs. doble militancia:

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