• No se han encontrado resultados

Los procesos de institucionalización de las organizaciones de mujeres se han dado, por lo general, desde los grupos constituidos en redes y ONG; sin embargo, en el caso de Barranquilla, el proceso es anim ado por un centro de docum entación especializado, de una universidad pública. Desde allí se tejen relaciones con redes nacionales.

Rafaela Vos llama la atención sobre la im portancia del contexto históri­ co, los procesos endógenos y las características culturales de la costa Caribe, para reivindicar su autonomía frente a procesos liderados desde “el centro”:

[...] mirando todo lo positivo que desde el centro se puede construir, creemos que es importante que reconozcan estos procesos [...], que aquí hay construcciones anterio­ res a sus acercamientos con el proceso del fem inism o y que tenem os nuestras pro­ pias dinámicas, convicciones y compromisos con el movim iento social de mujeres, no sólo desde lo local y nacional, sino desde las tendencias crecientes del mundo. Desde lo local miramos esas tendencias a través del conocimiento, es innegable; si ese pro­ ceso no se hubiera hecho a través de la academia, de pronto fuese otro el resultado. No m e quiero cerrar en el etnocentrismo lloricón de la región. También “ el centro” hay que mirarlo desde el contexto histórico.

Aun reconociendo la diversidad de fuerzas que convergen en las expre­ siones del movimiento de mujeres en Barranquilla, es evidente que el Centro

de Documentación para la Mujer Meira Delmar constituye un referente impor­ tante cuando se trata de programas o actividades que proponen otras ciudades, no sólo Bogotá, y que el Centro Meira Delm ar convoca a todas las organiza­ ciones de mujeres, independientemente de la “apuesta” a la cual estén vincu­ ladas. Así lo narra su directora, Rafaela Vos Obeso:

[...] podem os decir “ nos encontramos en el Meira” , y es un referente que nuclea a todo el mundo, porque además tiene la ventaja de que, de una u otra forma, tam ­ bién muchas de las que están allí [en las organizaciones, o personas “ sueltas” ], son egresadas de la Universidad del Atlántico. Desde una ONG es diferente, porque tie­ ne un nom bre propio y privado. Pero la Universidad del Atlántico tiene una ventaja, y es que juega en varios espacios y neutraliza, porque no está al servicio de alguien en particular.

Adicionalm ente, en la universidad se tejen relaciones entre quienes allí cursan estudios y sus profesoras, por cuyas cátedras pasan varias generacio­ nes que van recibiendo la influencia de sus discursos y participando a través de las prácticas y los proyectos de investigación e intervención en las com unida­ des. De hecho, m uchas de las mujeres que lideran procesos en las localidades barriales de Barranquilla son egresadas de la Universidad del Atlántico y han participado en los programas de género que ella ofrece. Ese mismo vínculo den­ tro del sistema educativo permite identificar y conocer a las mujeres que en la ciudad lideran procesos con mujeres y con comunidades, y acompañarlas en sus búsquedas.

Así las cosas, las relaciones entre las distintas organizaciones que lide­ ran proyectos nacionales en Barranquilla, como Red Nacional, Iniciativa de M ujeres por la Paz, Ruta Pacífica, para m encionar las más conocidas, pero que también operan con plataform as mixtas, son de acercamiento, proactivas, de apoyo, aunque m antengan diferencias de enfoque, de prioridades, como se­ ñala Ligia Cantillo:

¿Aquí qué ha pasado? Si bien podemos decir que hay una división de espacios y de estilos de trabajo, y eso ha determ inado unas fundones, cada una [Ruta Pací­ fica, Red Nacional de Mujeres, Iniciativa de Mujeres por la Paz] irradia su trabajo en las otras dos, pero no podíamos decir que hay una división así, radical; en un

m om ento determinado, si queremos hacer actividades conjuntas, no se nos dificul­ ta para nada, para nada. Nosotras podemos llamar a la gente de la Ruta, a la gente de i m p... No hay divisiones para nada. Hay estilos, y particularidades, y apuestas; tenem os como esa libertad. Pero también tenem os ese acercamiento.

Formar parte de “la institucionalidad”, de la Universidad, también re­ presenta ventajas en términos de generación de recursos y de su administra­ ción, pero efectivam ente no son suficientes. Como m anifiesta Rafaela Vos, su directora, “el hecho de que la institución haya asum ido el Meira, que le haya pagado secretaria, aire acondicionado, local, es una subvención que da el Estado y que nos permite m ovem os”. Pero también, como profesoras de la Universidad, sus integrantes son requeridas en muchas ocasiones y lo que acostumbran es solicitar la donación de un libro, no un pago, para el Centro de Documentación. De la misma manera, en situaciones contractuales, es la Universidad por medio de su representante legal quien asum e los trámites y firmas respectivos.

También pueden gestionar recursos de la cooperación internacional. La Universidad está habilitada para el efecto; sin embargo, el cúm ulo de tareas no permite dedicarle tiem po a esta gestión: “[El problem a] es el tiem po. De todas maneras a la institución hay que responderle. Lo que hace ese tipo de cosas es sumarle más trabajo al trabajo que ya se tiene. Es la doble, triple jor­ nada de trabajo”, afirma Rafaela Vos.

Temas de la agenda fem inista/fem enina, com o el de la violencia intra- familiar en Barranquilla, son tratados por la investigación en el contexto his­ tórico del desplazamiento forzado, estudiando cómo éste ha transformado ciertos com portam ientos y agudizado a su vez el conflicto a nivel de la fa­ milia, en un contexto mayor de guerra, de violencia, droga y alcoholismo.250

Barranquilla es una ciudad que tradicionalm ente, en el imaginario co­ lectivo popular, es reconocida como “el mejor vividero del m undo”, y tal vez fue así en épocas no tan lejanas. También existe la idea generalizada de que “aquí no pasa nada”; sin embargo pasa de todo. En estos ambientes am biva­ lentes, y por supuesto no exentos de riesgos, las mujeres desarrollan “tácticas

250 Rafaela Vos Obeso, “La violencia en la estructura familiar colombiana”, en Revista Chicha- maya, No. 10, Barranquilla, septiembre de 1993 - febrero de 1994, pp. 2-11.

y estrategias” que, sin abandonar sus causas y sus luchas particulares, permi­ ten preservar la vida, como explica Ligia Cantillo:

Se está en el espacio de la denuncia, pero también debes tener la táctica y saber cuándo tienes que quedarte quieta, o hacerte la loca, o no oír: “ No sé ni me intere­ sa” . Eso form a parte de ese convencimiento de que lo que tú haces forma parte de tu proyecto de vida, y ahí te inscribiste y ahí estás.

Aunque la universidad no es el lugar donde se puedan llevar a cabo agresiones contra la vida — com o las que se pueden dar en el campo, en me­ dio de grupos armados, en los niveles de escalamiento de la confrontación ar­ mada, de descom posición y corrupción por efectos de la penetración de las mafias de la droga y sus vínculos con muchos sectores de la sociedad colom­ b ia n a —, hasta los profesores y estudiantes se convierten en objetivo militar. A esa manera estratégica de sobrevivir a lo largo de los años, en medio de di­ versas presiones, en escenarios de la vida pública legal, en la universidad y en la calle, la llama Rafaela Vos “inteligencia em ocional”:

Entonces fue la inteligencia emocional para no morir, para sobrevivir en m edio de represiones, porque hemos sobrevivido a muchas cosas de una manera m uy estra­ tégica. Me parece que el proceso de reeducación y el proceso de sensibilización a través de la educación han sido m uy importantes. Ha crecido como un semillero. Ese es un polo que podem os analizar y que no podem os descuidar, porque sien­ to que ha sido m uy im portante porque ha ayudado a sensibilizar generaciones de hombres y mujeres.

Outline

Documento similar