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Cómo superar la opinionitis

Absurdo, s. Un enunciado o creencia manifiestamente inconsistente con la opinión propia.

AMBROSE BIERCE

Probablemente, la "enfermedad mental" de la opinionitis, aflige a más humanos que todas las enfermedades físicas conocidas. Las

opiniones fuertes que han llegado sin crítica y a las cuales se adhiere uno, confunden a más gente, quizás crean más enajenación y

malentendimiento que todas las otras causas. Aparentemente muchas personas consideran prácticamente como ley natural que una persona debe tener opiniones acerca de las cosas. Pero la tendencia de tener y mantener una opinión ante los hechos que tienden a refutarla, puede causar muchos problemas al pensador. La inhabilidad o falta de voluntad de rendirse o de corregir una opinión, cuando se la confronta con una desconfirmación clara de ella, bordea en la clase de pérdida de contacto con la realidad que hace a la persona loca, más loca aún.

Un ejemplo extraño de esta inhabilidad de adaptarse a la

información^ nueva, es la vieja anécdota del hombre que iba contando a sus amigos que había muerto. Se refería a sí mismo en tiempo pasado, y frecuentemente les recordaba a otros que había muerto. Finalmente sus amigos le persuadieron para que viera a un siquiatra. Lo hizo y el terapeuta después de oír la historia de este hombre, le pidió que llevara a cabo cierto experimento. El terapeuta le dijo: "Me gustaría que

practicaras por un mes, pararte y mirarte frente a un espejo mientras dices: 'Los hombres muertos no sangran'. Haremos otra cita dentro de 30 días, para ver cómo ves tu problema." El hombre hizo lo que le pidieron y al final del mes regresó.

El siquiatra le pidió al hombre que se parara frente a un espejo, cerrara sus puños y dijera: "Los muertos no sangran". Mientras el hombre apretaba sus puños, las venas de-sus brazos se distendían. Justamente cuando iba a recitar el enunciado de nuevo, el siquiatra le clavó una navaja en su brazo. Mientras la sangre fluía de su brazo, el hombre lo miró asombrado y dijo, "¡Qué barbaridad!, ¡Los muertos sí sangran!".

Para nuestros propósitos, definiremos opinionitis como una tendencia general a adoptar y mantener una opinión, sin considerar la evidencia a favor o en contra. La persona muy obstinada, tiene una opinión sobre casi cualquier tema, pregunta o negocio que haya oído. Si surge un tema que no ha oído antes, puede formarse una opinión al minuto, sin importar la complejidad del tema. Para el pensador muy obstinado, es

signo de debilidad no tener una opinión —una indicación de una falta de resolución de la persona, falta de autoconfianza, y aun falta de habilidad para pensar en las cosas. La opinionitis consiste en conceder

descuidadamente mas importancia a la opinión misma, que al proceso del pensamiento que la produce.

Generalmente se puede localizar al pensador muy obstinado con sólo escuchar las clases de enunciados que hace o no hace. Sin importar la pregunta, normalmente tiene una respuesta, raras veces dirá "No sé" o "No lo he pensado"; raras veces pedirá a otras personas sus puntos de vista de manera simple y directa, alentándolos a compartir sus ideas, frecuentemente hará enunciados categóricos e inequívocos. La meta de toda conversación es asegurarse de que la otra persona esté de acuerdo con ella, y si eso falla, vencer a la otra persona en un debate abierto. Puede expresar sus opiniones en voz fuerte, escogiendo palabras que sugieren formas concluyentes. —El sujeto se cierra una vez que ha hablado. Puede hablar en términos dogmáticos o totalitarios— "Todos saben", "Obviamente", "Nadie en su sano juicio creería" y "Cualquier idiota sabe". Puede hacer decisiones al momento, sin considerar la evidencia y con poca intención para identificar muchas opciones. Muchas de las personas a su alrededor pueden calificarlo como obstinado, y ellos enfocarán sus conversaciones con él evitando ser bombardeados con sus opiniones establecidas. La persona muy obstinada, puede hacer todo lo posible para evitar cambiar su mentalidad o su opinión, cuando menos jn público.

Cuando una persona sufre de baja tolerancia por la ambigüedad, tenderá hacia cierta cantidad de opinionitis y de rigidez mental surgen. La gente varía considerablemente en este respecto. Algunas personas se sienten cómodas en situaciones que tienen estructura mínima, donde las reglas de comportamiento no están bien definidas, donde los roles y 'elaciones parecen cambiar, y donde los problemas y los temas no se •esuelven. Una cierta cantidad de tolerancia por la ambigüedad,

capacita a la persona a proceder efectivamente en situaciones confusas, guardando las opciones abiertas hasta que se aclare la situación. Por el :ontrario, una tolerancia baja por la ambigüedad puede conducir a una jersona a llegar a conclusiones, aferrarse y sostenerse en opiniones ijas, adoptar puntos de vista fijos, y tomar decisiones prematuramente, :on objeto de adquirir una estructura cómoda para su pensamiento. La >ersona con tolerancia baja puede valorar inconscientemente la

certeza, a resolución de temas, y la estabilidad situacional, mucho más que lo |ue valora la imaginación, los enfoques creativos a problemas, y aún las eluciones efectivas. La tolerancia a la ambigüedad es una habilidad que tuede aumentarse, trabajando conscientemente por ello.

Una tolerancia a la ambigüedad extremadamente baja, hace de una lersona un pensador rectangular —con un deseo casi compulsivo de erteza, estructura, y familiaridad de ideas y soluciones. La mente rec- angular busca arreglar y clasificar cada idea, problema, tema, punto de ista y enfoque en casilleros mentales. Las soluciones potenciales a un roblema ni son buenas o malas para una persona, la gente no es ni uena ni mala. Algo debería hacerse o no hacerse.

La mayor pane de lo que llamamos razón, consiste en encontrar razones para seguir creyendo lo que creemos.

J.H. ROBINSON

Si usted siente que su proceso de formación de opinión necesita aflo-irse un poco, puede hacer varias cosas. La opinionitis se puede curar y vitar.

1. Verbalice sus opiniones más flexiblemente, esto es, empiece las frases con "me parece", "sobre este punto, pienso", o "basado en lo que sé de la situación". Esto le recordará a usted y a otras personas la posibilidad constante de aprender algo nuevo.

2. Seleccione consciente y cuidadosamente aquellos temas sobre los que quiere desarrollar opiniones confiables y sólidas, dejando otros temas, sobre todo las más distantes, abiertos para discusión posterior si no tiene una necesidad específica de sostener opiniones acerca de ellos.

3. Someta deliberadamente sus opiniones al riesgo de la revisión; reformule las preguntas originales que le conducen a formar su opinión; reconsiderando los factores involucrados, probando para ver si la situación o el tema han cambiado significativamente.

Todas estas sugerencias conducen a una política básica: tratar de mantener a prueba todas sus opiniones. En la medida que haga esto, continuará percibiendo, y pensando adaptativamente y formando modelos mentales de su mundo que lo prepararán para interactuar adaptativamente con él.

La intolerancia escuchando a la razón en LANGUAGE IN THOUGHT AND ACTION, Tercera Edición por S.l. Hay a ka wa, Derechos reservados ® 1972, por Harcourt Broce Jovanovich, Inc. Reproducido con permiso del publicista y George Alien & Unwin (Editores) Ltd.