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Desarrollo de la presencia mental

¡Maldición! ¡Olvidamos la oración en silencio!

DWIGHT EISENHOWER (en una reunión de gabinete)

Podemos igualar el término familiar presencia de la mente con tener conciencia de la situación, habilidad difícil de definir en términos sencillos, pero fácil de localizar en la acción y también fácil de

ejemplificar. Incluye examinar la situación en la cual se encuentra usted desde diferentes puntos de vista, en busca de los factores clave que puedan afectarle a usted o a sus propósitos, y evaluar cómo se relacionan las diferentes partes de la situación. Pide una clase de conciencia especial, que se puede desarrollar por medio de la atención consciente y un poco de práctica.

Cuando dos gallinas paseaban en un corral, comentando sus asuntos cotidianos, una de ellas hizo una pausa, miró a la otra

pensativamente y le preguntó, "Dime, ¿con todos los huevos que hemos estado poniendo, no se te hace que ya deberíamos ser más aquí?"

Algunas veces los sicólogos usan el término dependencia de

campo e independencia de campo, al hablar de una de sus orientaciones mentales básicas, "campo" se refiere al medio circundante inmediato, con sus procesos físicos, sociales y comunicativos con base en el individuo. Una persona altamente dependiente del campo, tiende a reaccionar más o menos inconsciente y automáticamente a la situación, cuando ésta se desarrolla, teniendo relativamente poca conciencia de las formas alternativas de reaccionar. Por otra parte, una persona independiente del campo, tiende a mirar la misma situación más

frecuentemente, y revalo-rizar su papel en ella. Podría considerarse un individuo específico como operando en algún punto a lo largo de la escala continua, oscilando de un campo altamente dependiente a uno altamente independiente.

Usted puede imaginarse a sí mismo en una amplia gama de situaciones, con sus características peculiares propias, sin embargo, todas ellas tienen ciertos aspectos en común. Dentro de un rango de tiempo relativamente corto, puede visitar a sus padres, comprar una casa, abordar un tren, hacer el amor, tener una entrevista de negocios, atender un coctel, exponer una clase, casarse o divorciarse, arreglar una reyerta infantil, sentarse en una reunión de negocios, atender una fiesta de coctel, comprar ropa, o jugar tenis. Cada una de estas ocupaciones tiene lugar dentro de un contexto situacional, y cada contexto pide cierto enfoque para manejarlo.

La conciencia total de un contexto situacional involucra una conciencia de actividades, procesos, eventos, roles, relaciones entre personas, reglas —formales e implícitas— costumbres, tradiciones, normas, valores y expectativas. Implica una conciencia del sistema de señalamiento y claves a su alrededor, que le dice cómo debe actuar "supuestamente". Esta conciencia puede capacitarle para decidir más o menos conscientemente, qué tanto decide usted comportarse de la manera en que otros lo esperan de usted.

La conciencia situacional juega también una parte importante en la habilidad funcional para detectar basura, como se describió en el Capítulo 3. Debido a que la esencia de ciertas formas del absurdo se encuentran en la situación misma, la conciencia situacional puede ayudar a detectarla y manejarla.

La conciencia situacional puede involucrar percepciones espaciales y cinéticas, así como las más abstractas percepciones de estructuras y procesos sociales. Existen personas a las que parece faltarles el sentido rudimentario de su propio cuerpo y de las relaciones espaciales con otros. Una persona sin esas características, puede estacionarse en la ventanilla de un banco o correos, atender sus asuntos, y permanecer allí manejando su dinero y papeles, en tanto otros esperan que desaloje el área. Cuando termina, podría voltear a su alrededor y chocar con la persona parada atrás. Otra persona puede echar su carro hacia atrás más allá de su cajón de estacionamiento, sin voltear para atrás en busca de carros acercándose. También podría abordar un aeroplano, encontrar su asiento, y bloquear el pasillo completo, al estar acomodando sus paquetes y equipaje, olvidándose completamente de que otras personas le esperan. Tal falta de sensibilidad a los intereses de los demás, puede extenderse a lo largo de la vida de una persona y afectar sus relaciones con otros.

Saber cómo proceder en una situación dada, depende de saber lo que uno quiere. El tomar opciones desde la perspectiva de los propios valores, requiere que se tenga una idea clara de lo que se valora y de lo que se está dispuesto a pagar para obtenerlo. El sicólogo Abraham Maslow se refería a la habilidad de resistir la aculturación como una habilidad básica de la persona que busca la autorrealización. Con ello Maslow quiere decir la voluntad de tomar decisiones personales, que vayan en contra de los valores altamente aceptados y de las normas vigentes alrededor. Esto es la actitud del individuo autodirigido.

Somos ovejas prudentes; esperamos ver cómo va la manada, y después nos unimos. Tenemos dos opiniones: una privada, que tenemos miedo de expresar; y otra —la que usamos — que nos fuerza a usarla para complacer al señor Gruñón, hasta que por comodidad nos habituamos a ella, y la costumbre de defenderla pronto nos hace amarla, adorarla, y olvidar cuánto trabajo nos costó.

MARK TWAIN

La conciencia de la situación y la habilidad de tomar decisiones, va aunada a la habilidad de ajustar la respuesta a la situación. Lo que con frecuencia admiramos como un "juicio rápido", se iguala a la habilidad de surgir con una idea o un punto de vista, que otros encuentran novedoso y provocativo dentro de una situación específica. Se puede desarrollar esta habilidad como cualquier otra habilidad del

pensamiento, poniendo atención consciente en ella y tratando realmente de lograrla.

Un profesor de filosofía se encontró a sí mismo desafiado una mañana, durante una conferencia cuando un estudiante le interrumpió, diciendo fríamente, "¿Doctor Gesundheit, puede usted probar que yo existo?" el profesor hizo una pausa, inclinó su cabeza como si hubiera escuchado algo y dijo: "¿Alguien dijo algo?"

El arte de dar una respuesta mordaz, involucra una evaluación de la situación al segundo, de la situación, más que una reacción inmediata y mecánica. Por un tiempo de medio segundo, su cerebro puede recorrer una variedad amplia de posibilidades para decir algo. Enséñese a sí mismo a hacer una pausa por un instante, antes de que usted conteste a una situación desafiante, y vea qué tan frecuentemente puede usted originar una respuesta novedosa que satisfaga bien la situación.

El: Tú besas con los ojos abiertos Ella: ¿Cómo puedes decirlo?

Una anécdota divertida que relaciona a George Bernard Shaw, incluía a una actriz muy atractiva pero superficial que se le acercó en una reunión social y musitó, "¡Oh señor Shaw!" "¡Lo he admirado tanto!" "¡Deberíamos unirnos y tener un bebé!. Con mi apariencia y su cerebro, seguramente el niño resultaría famoso." "No, gracias querida", se dice que respondió Shaw, "Existe cuando menos una probabilidad igual de que el niño pueda tener mi apariencia y su cerebro".