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La matriz socio-política rafaelina

socialismo 82 y una pequeña agrupación denominada Partido Pitista , que

2.3. c El vecinalismo en el gobierno

“…el momento es propicio para que hablemos claro…” Con estas palabras Muriel se hacía cargo, otra vez, de la intendencia de Rafaela (Castellanos, 12/10/1983: Tapa). Lo hacía en circunstancias singulares, ya que había sido elegido directamente por una amplia mayoría, en un contexto mayor signado por las dificultades económicas, los resabios de

133 Sin embargo, en el sorteo para determinar el tiempo de gestión, es decir, quiénes

estarían dos o cuatro años, salió en desventaja el MAV, puesto que sólo uno de sus concejales (Giuliani) actuaría por la totalidad de años, mientras que el PJ y la UCR salieron favorecidos.

una dictadura que había hecho estragos en el sentir y en el hacer ciudadano y el incipiente inicio de una democracia por reconstruir. En síntesis, había mucho por hacer y por rehacer. El nuevo intendente proponía claridad, haciendo hincapié en la cuestión de la autonomía municipal, entendiendo que, si los tiempos económicos se preveían duros, había que:

“…emprender […] una dura lucha por reconquistar la perdida autonomía municipal, a la que siete largos años de desgobierno han borrado. Cuando la provincia de Santa Fe comience a ser gobernada por la Constitución exigiremos el respeto al artículo 107 de esa Constitución que establece que la coparticipación por los impuestos inmobiliarios, de patente automotor sean respetados y se nos abone como corresponden, es decir, inmediatamente, automáticamente y con equidad.” (Castellanos, 12/10/1983: Tapa).

Pero también, se trataba de poner la cartas sobre la mesa en torno a otros asuntos acuciantes de la administración local, como eran los conflictos con el personal municipal, para lo que el intendente exigió una “política de orden y disciplina”.

El gobierno de Muriel se propuso actuar así, en la recomposición de la autonomía y la administración local, sobre la base de una “joven expresión cívica de Rafaela” que, como era rafaelina, gobernaría para “toda la ciudad”134 y como era nueva, producto de este renacer de la

134 Perotti, poseía (¿adquirió?) muchos aspectos de Muriel. Por ejemplo, el slogan de

Perotti para la campaña del año ´91, recuperaba esta expresión “para toda la ciudad”. Además, en entrevista, refiere: “…yo estaba convencido que la cuestión pasaba por más allá de eso, que había que convocar en esta ciudad a todos: a los justicialistas y a los que estaban más allá del justicialismo porque uno sentía que se podía llegar.” […] “Yo hablé con todos los sectores, con radicalismo, con gente que después fue a trabajar a Honestidad Trabajo y Eficiencia, con los mismos sectores tradicionales del PJ…he

democracia, entonces, regirían “para todas las ideas, para todos los pensamientos, para todas las razas, para todos los credos” (Castellanos, 12/10/1983: 2).

Así arrancó el viejo caudillo local un nuevo mandato, combinando lo viejo con lo nuevo, la experiencia con la innovación. Sin embargo, a menos de dos años de estar en el gobierno, en las elecciones legislativas de 1985, la “fuerza renovadora” sufrió un duro traspié, salió en cuarto lugar, muy lejos de las tres primeras fuerzas (PDP, FREJULI, UCR, en ese orden) que lograron incorporar un concejal cada uno. Como corolario, los mavistas lograron sumar a duras penas un concejal, pero perdieron tres, dando como resultado un Concejo con amplia mayoría opositora.135

En una entrevista realizada por el matutino Castellanos, Muriel reconoció el “fracaso”, argumentando como posibles causas del mismo a un “natural desgaste de la acción oficial”, “intereses que se afectan” porque el “poder desgasta” y un gasto excesivo en publicidad, o porque, como bien expresaba el intendente mavista: “pretendimos repetir la misma receta y fracasamos”.

¿Por qué aquello que les resultó óptimo en la campaña anterior, fue un fracaso tan sólo dos años después? ¿Qué “intereses” se perturbaron? Puede suponerse que básicamente influyó el hecho que detrás de estas elecciones no estaba directamente la figura de Muriel y aquellos enroques políticos que en su momento dieron una ventaja al candidato a intendente por el MAV, no lo hicieron con los concejales de este mismo partido en esta instancia.136 Esto se evidenció en las elecciones de 1987, donde Muriel volvió a postularse como intendente y ganó. Aún así, deben tomarse en cuenta otros aspectos de estas

135 Véase Provincia de Santa Fe, Tribunal Electoral de la provincia (2008).

136 En entrevista con la autora, Marzioni reconoce que dentro de las alianzas con otros

partidos en las elecciones de 1983: “se hizo un arreglo con algunos dirigentes que votaban a Muriel como intendente y a sus propios concejales, pero era algo por lo bajo, no oficial. Por eso en la elección hubo una diferencia entre la intendencia y los

elecciones que fueron bastante sugerentes: por un lado, la presencia de Borio como candidato a concejal por el PDP (estrategia correcta del PDP, porque si era difícil ganarle votos a Muriel como intendente, optaron por pelear la concejalía con un candidato seguro); por otro lado, la alianza entre el PJ con la Democracia Cristiana, a partir de lo cual lograron sumar algunos votos más.

En estas elecciones, el MAV salió nuevamente victorioso con el 43% y el 39 % de los votos para intendente y concejales respectivamente, lo que le permitió a Muriel gobernar otros cuatro años más, sumar dos concejales y tener mayoría en el Concejo. El PJ tuvo una buena elección, por los guarismos alcanzados tanto para intendente (29%) como para concejales (28%). El PDP, en cambio, tuvo una elección bastante deslucida (7814 votos, un 22%), sobre todo en comparación con la elección de 1985 (9351 votos) y teniendo en cuenta que en esta oportunidad llevaban un candidato fuerte como Borio. La gran perdedora es la UCR, con tan sólo un 4% (1727 votos), porcentaje mínimo que apenas le alcanzó para incorporar un concejal. Es notable esta baja abismal con respecto a la elección anterior, en la que habían sacado 7663 votos. Lo que puede haber sucedido con el radicalismo a nivel local, en esta situación en particular, fueron los efectos de una importante fractura interna y la imposibilidad de contar con candidatos “fuertes” para la contienda electoral. De esta forma, muchos de los votos radicales pudieran haber sido cooptados por los candidatos más dinámicos del mavismo (Muriel) o de la democracia-progresista (Borio).137

137 En este sentido, valen las palabras de un histórico dirigente radical, Ernesto Algaba,

que en una entrevista menciona lo siguiente: “La UCR, cuando nosotros nos hicimos cargo en el `83, tenía una base muy pobre, había 250 afiliados. El partido prácticamente era inexistente en cuanto a bases, y había viejos personajes del radicalismo que mantenían un poco la estructura […] de un partido que venía ya fraccionado de la época del `58. Los que quedaron en el partido fueron los viejos balbinistas de la UCRP y el resto, la mayoría, se fueron con Muriel al silvestrismo provincial, que eran los que le daban mayores oportunidades. Cuando nosotros desembarcamos ese era el cuadro de situación. […] Cuando nosotros entramos, con Alfonsín, se habría otra expectativa y se

Muriel arrancó un segundo mandato consecutivo continuando una labor basada fundamentalmente en la realización de obra pública: pavimento, ampliación de agua potable, red cloacal y construcción de red de gas natural, obras más que paradójicas, puesto que a partir de ellas surgieron problemas que a la larga le costaron la intendencia a Muriel y la pervivencia al propio partido.

Las obras se realizaban como “contribución por mejoras”, en cuotas de bajo monto, y con “facilidades para el pago”, ante “situaciones socioeconómicas comprometidas” (Castellanos, 18/11/1988:3). A fines de 1988, durante el proceso de realización del plan de obras, el PDP reiteró públicamente un pedido de informe presentado a principio de ese mismo año para conocer el estado de la cobranza de las cuotas, “habida cuenta de la magnitud de la inversión que las mismas demandan, y a su importante incidencia en el plan de trabajos públicos del presupuesto municipal” (Castellanos, 20/12/1988: 2). Era esperable este pedido de informe, sobre todo porque cuando empiezan a llegar las primeras boletas para el pago de la obra de cloacas, un grupo de vecinos de diferentes barrios se resisten a pagar tales montos y organizan una movilización para la investigación de dicha obra, formalizada, luego, en lo que se denominó la Comisión Interbarrios:

volcaron a la afiliación te diría sobre todo sectores medios bajos. Nosotros nos enfrentamos con la candidatura en aquella época de Muriel que era un hombre fuerte políticamente y nosotros, si bien proveníamos de un partido de vieja estirpe a nivel nacional, en la ciudad no había formación ni de cuadros, ni de bases, ni de militantes, ni nada, así que era innovar candidatura y, bueno, obviamente no nos fue bien, porque en el `83 cuando ganaban en todos lados, nosotros con Gerardo Piedrabuena que lo enfrentamos a Muriel, perdimos. Después tuvimos confrontaciones internas, estábamos en lo que era la “anti-Coordinadora”. Estaba la Coordinadora nacional, que era alfonsinista y estábamos nosotros que éramos la línea histórica de la UCR, donde empezamos a confrontar internamente. Trabajamos de la puerta para adentro del Comité, es decir, para afuera, nada. En las elecciones sucesivas, Emmert perdió por paliza, Stradella también, el que más o menos hizo una elección decorosa fue Pablo Comtesse en el año `89, pero en general, como UCR, la performance no se insertó en la comunidad. Una, por las peleas internas propias y en la forma de hacer política…”

“En la intendencia de Rodolfo B. Muriel se hace el lanzamiento de las obras de cloacas en la ciudad de Rafaela. Cuando me llega la primer cuota de pago de la obra que pasaba enfrente de mi casa, yo decidí unilateralmente no abonarla, porque diez metros de caño enfrente de mi casa me salía mucho más que instalaciones en 10 o 20 viviendas. […] Comenzaron a llegar las intimaciones, eran más del 80% de los frentistas que no abonaban la obra, entonces conformamos un subgrupo en el Barrio San Martín, que lo integrábamos cuatro titulares y cuatro suplentes para el análisis de los que era la obra de cloacas en sí, no de la parte calidad de materiales y la calidad de la obra en sí, sino de lo que era en la composición del valor de la obra. Hicimos una reunión en el barrio, en la vecinal, no nos alcanzó el espacio de la vecinal para la cantidad de gente que fue…y así fue como a posteriori tuvieron la iniciativa también la gente del barrio 30 de octubre, del barrio Alberdi y del barrio Mosconi. Como había cuatro comisiones se decidió formar una Comisión denominada Interbarrios, de la cual yo era una de los cuatro titulares y comenzamos el análisis de la obra y nos encontramos con que había un desfasaje muy grande en lo que era la conformación de la fórmula polinómica y la actualización del costo de la obra. Realmente se llegó a cosas que nunca creíamos ni sospechábamos. Nosotros creíamos que era un alza indebida, pero no al grado de lo que se llegó, con informes de lo que normalmente denominamos “truchos”, con membretes apócrifos, con seguros de caución apócrifos, que eso, bueno, la justicia actuó y de esa manera se llegó en Rafaela a la acefalía en el Concejo y la intervención.” (Ferpozzi, Oscar138)

138 Arquitecto de profesión e integrante de diversas organizaciones sociales y

A partir de allí, tanto 1989 como 1990, se vieron atravesados por una crisis institucional sin precedentes en la ciudad.