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LOS CAMBIOS DE SIGNIFICADO

In document Gramatica de La Lengua Española (página 86-88)

En un momento determinado de la historia de una lengua, por ejemplo en la actualidad, la relación del significante y significado es fija y todos los hablantes pensamos el mismo contenido para una palabra de- terminada. Los hablantes en lengua española atribui- mos un mismo sentido, o muy parecido, a palabras como mesa, casa, belleza, etc. Sin embargo, con el pa- so del tiempo, muy lentamente y de forma impercep- tible, puede cambiar el significado de las palabras.

CAUSAS DEL CAMBIO SEMÁNTICO

El cambio semántico se debe principalmente a que la palabra refleja una realidad cambiante y, por tanto, evoluciona el concepto que el hombre atribuye a de- terminadas palabras, por causas históricas, sociales, o psicológicas y lingüísticas: un adjetivo que se usaba acompañando a un nombre fijo asume el significado de este sustantivo: los medios, (por los medios de co-

En la ilustración hay un teléfono móvil, pero popularmente se aplica a este aparato sólo el adjetivo móvil sustantivado: el móvil.

municación social), leer un diario, rivales (fueron en un principio los que mantenían conflictos por com- partir el agua de un río (rivum), retrete, era un lugar apartado de la casa, etc.

TABÚ LINGÜÍSTICO Y EUFEMISMO

Hay palabras que por tener un sentido considerado socialmente negativo, son rechazadas y sustituidas por otras que intentan eludir ese rasgo, aunque sig- nifiquen lo mismo. A la palabra que se hace desapa- recer por esa razón se la llama tabú, que en la len- gua polinesia significa «sagrado, prohibido», y a la palabra nueva eufemismo, del griego eu «bien» y

phemi «decir». En muchas ocasiones, con el paso del

tiempo el eufemismo se convierte de nuevo en tabú y es sustituido por otra palabra nueva. Veamos algu- nos ejemplos de cambios sucesivos: criada, muca-

ma, asistenta, señora de hacer faenas, empleada del hogar ; retrete, excusado, permite, wáter, servicio, la- vabo.

Entre los eufemismos más usados en la actualidad, intentando una sustitución que todavía no se ha pro- ducido, podemos destacar: desempleo por paro, tercera

edad por vejez, madre política por suegra, etc.

LA METÁFORA Y LA METONIMIA

La metáfora es la sustitución de un significante por otro con el cual tiene algún rasgo de significado co- mún. Dicho de otro modo, se traslada una palabra de su significado propio a otro significado, en virtud de una comparación establecida mentalmente. Así se ha- bla de un aluvión (de fotógrafos), una lluvia (de aplausos), un tocino de cielo (un dulce), estar en la

cumbre (de la fama), cambiar de chip (por idea o acti-

tud), etc.

Con el paso del tiempo la metáfora se convierte en una acepción nueva de la palabra, como es el caso de

sierra como grupo de montañas que primitivamente

fue una metáfora de la herramienta, por su forma si- milar en zig-zag.

La metonimia consiste en la sustitución de una pa- labra por otra con la cual guarda algún tipo de rela- ción, dando lugar a los siguientes cambios de signifi- cado, por ejemplo, el continente por el contenido: To-

mar una copa, Comer un plato; la parte por el todo: Mil cabezas de ganado (por reses); el autor por su obra: En el Museo del Prado hay muchos Velázquez (por cua-

dros de Velázquez); el lugar de origen por el producto:

Beber Jerez (por vino de Jerez); la causa por su efecto: Vive de milagro; la marca por el producto: Tomar un

martini (marca de vermut), Comprar celo (por cinta

adhesiva).

Si las metáforas y las metonimias se incorporan a la lengua se dice que están lexicalizadas y se registran en los diccionarios como nuevas acepciones.

Los cambios semánticos se producen también por otros motivos basados en la relación no entre los sig- nificados sino en el significante, cuando un nombre se parece a otro puede con el tiempo llegar a susti- tuirle. Así por ejemplo, la forma latina campesinus dio el adjetivo medieval campsinus, y posteriormen- te cansinus, que se relacionó con el verbo cansar, y perdiendo su relación con campo dio el actual can-

sino. Posteriormente se recuperó el cultismo campe- sino.

La contigüidad de nombres provoca la sustitución de uno de ellos con el sentido de los dos primitivos. Así: un cortado (por café cortado con un poco de le- che), un semanal o semanario, por una revista semanal. En la actualidad se empieza a hablar de los medios pa- ra referirse a los medios de comunicación social, por- que éste es un término demasiado largo.

Extensión de un significado de un ámbito a otro más general:

Influencia de otras lenguas: por ejemplo, la palabra

suceso, que en latín significaba «sucedido», en castella-

no tomó preferentemente los rasgos de acontecimien- to negativo, y así figura en los medios de comunica- ción la sección de crónica de sucesos, donde sólo apa- recen hechos trágicos. En francés primero, y después en inglés incorporó rasgos positivos y significa «éxi- to». En la actualidad, en castellano se usa también a veces como sinónimo de éxito, una obra de teatro tie-

ne un gran suceso, y es posible que

con el tiempo cambie de sentido. La palabra llegar, procede de la latina plicare, que usaban los pes- cadores romanos acompañada del sustantivo velas, (plegar

velas) para expresar que ha-

bían llegado a puerto. Con el paso del tiempo se exten- dió a cualquier final de tra- yecto, sin necesidad de re- lación con el mundo ma- rinero.

87 LÉXICO Y SEMÁNTICA

La expresión tercera edad constituye un eufemismo que intenta sustituir al término

vejez, a causa de las

connotaciones negativas que sugiere.

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