2.2. Perspectivas, niveles y categorías de análisis
2.2.2. Campo del emprendimiento
Uno de los campos de estudio más abordados en las últimas tres décadas es la teoría del
entrepreneurship y/o entrepreneur, la cual, se encuentra, según Busenitz, et al. (2003) “en
construcción teórica, en un vaivén multidisciplinario, acumulativo y fragmentado”, o en “una etapa pre-teórica” de acuerdo con Dery y Tolouse (1994, p. 12) citados por Pereira (2007, p. 29), debido a sus diferentes acepciones: espíritu emprendedor o emprendedor, emprendimiento, empresarialidad y creación de nuevas empresas, entre otras.
Por esta razón, se quiere indagar qué se entiende por espíritu emprendedor y cuáles son sus escuelas de pensamiento, desde distintos autores, para así adoptar una postura y enunciar las categorías y niveles de análisis, integrando tanto las incubadoras como el emprendimiento. Ello conduce a plantear, algunas definiciones al respecto, como se resume en la tabla 2-3.
Tabla 2-3. Definiciones del concepto de espíritu emprendedor o emprendedor. Autores Definición
Cantillon (1795)
El autor "divide a los productores de la economía de mercado en dos clases: - contratados-, quienes reciben salarios fijos, o rentas fijas, y -empresarios-, con ganancias que no son fijas y resultan inciertas” (Rothbard, 1995, p. 351).
Say (1803) El “emprendedor” es un individuo líder, previsor, tomador de riesgos y evaluador
de proyectos, que moviliza recursos desde una zona de bajo rendimiento a una de alta productividad. El autor, “rescata el hecho de que el éxito del empresario no sólo es importante para un individuo, sino también para la sociedad; y además afirma que un país dotado especialmente de comerciantes, industriales y agricultores será más próspero que uno en el que principalmente haya individuos dedicados al arte o a la ciencia” (Formichella, 2004, p. 10).
Marshall (1880)
El autor ve la necesidad de reconocer formalmente el emprendimiento para la producción. Introduce un nuevo factor de producción a los tres ya existentes (tierra, trabajo y capital): la organización. La define como el factor coordinador, el cual atrae a otros factores y los agrupa; es decir, el emprendimiento es el elemento que está detrás de la organización, dirigiéndola.
Schumpeter (1942)
Esbozó la existencia del desequilibrio dinámico causado por el empresario innovador y llamó a las tareas que realizan este tipo de empresarios “destrucción creativa” (Drucker, 1986).
Drucker (1986)
Define al emprendedor como aquel individuo que es innovador y al
entrepreneurship como el emprendimiento empresarial, y aclara la común confusión de creer que cualquier negocio pequeño y nuevo es un emprendimiento, y quien lo lleva a cabo es un emprendedor. Destaca que, quien abra un pequeño negocio y corra riesgos, no necesariamente es innovador y ello represente un emprendimiento (Formichella, 2004, p. 13).
Mises citado en Formichella (2004, p. 12)
Identifica el perfil emprendedor, especificando tres características: la primera, ve al emprendedor como un evaluador; la segunda, tiene relación con la decisión de cómo utilizar los factores, para producir mercancías; por último, rescata que el emprendedor soporta la incertidumbre, ya que actúa en función del futuro y no conoce exactamente las acciones que otros individuos llevarán a cabo.
Autores Definición Pereira
(2007)
Para diferenciar el concepto de emprendedor de otros, es necesario concentrarse en el proceso de desarrollo y no en los resultados de la acción. Así, lo que permite caracterizar al espíritu emprendedor como tal, no es el resultado de la acción del emprendedor concretada en la creación de una empresa o en la acumulación de capital. El real aspecto distintivo del emprendedor es la innovación permanente.
Fuente: Pereira (2007), Cardona, Vera y Tabares (2008), Perdomo (2010) (elaboración propia).
Teniendo en cuenta este cúmulo de definiciones, se considera necesario exponer algunos términos importantes de la noción de espíritu emprendedor en orden de referenciación de los actores, con el fin de ventilar las distintas concepciones teóricas y así elaborar un concepto que las complemente. Los términos más asociados a estos conceptos son: innovador, tomador de decisiones y de riesgos, evaluador de proyectos, líder, movilizador de recursos, previsor y soportador de la incertidumbre. Los elementos comunes identificados previamente, llevan a proponer la siguiente idea de emprendedor para esta investigación:
El emprendedor es un individuo innovador, líder, tomador de riesgos y decisiones basadas en información y conocimiento, que le permiten evaluar proyectos empresariales y movilizar recursos para el proceso de inicio, desarrollo y madurez de un nuevo negocio, destinado a diseñar, implementar y comercializar nuevas tecnologías, productos y modelos de negocio.
Una vez dada la idea del concepto de emprendedor, se considera importante describir las escuelas de pensamiento relacionadas con el emprendimiento (Tabla 2-4), para así lograr una mejor comprensión de las distintas corrientes y optar por la escuela de pensamiento, que, a criterio del investigador, se considera pertinente para incluirla dentro del marco analítico multidisciplinario.
Tabla 2-4. Escuelas de pensamiento del campo del emprendimiento Escuelas Descripción Autores Económica
Aborda el objeto de estudio ofreciendo una comprensión del fenómeno sólo desde las acciones del individuo.
Say (1852), Cantillón (1932), Knight (1921), Mises (1949), Hayek (1945), Schumpeter (1961 y 1965), Kirzner (1979), Casson (1982c) y Bridge (1998). Rasgos de carácter o personalidad
Intenta recuperar la influencia de la
persona dentro del modelo de
comprensión del emprendedor, sin mucho éxito.
McClelland (1976a), Brockhaus (1986) y Timmons (1986), citado por Filion (2001).
Estratégica
Se basa en los recursos y está inscrita dentro de la lógica económica, propia del origen del campo de la estrategia.
Gregoire, Déry y Béchard, (2001), Barney (1991 y 1995), Barnett y Burgelman (1996), Wernelf (1984); Hannah y Firedman (1977); Sexton (1998) y Gregoire (2001).
Procesos
Se inscribe en una concepción que valora los procesos, pues ubica al individuo en el centro del mismo, en
una relación dialógica entre su
desarrollo personal y la creación de valor económico; es decir, esta nueva orientación centrada en las relaciones,
es propia de una perspectiva
Wieck (1979), Giddens (1984 y 1991) citado por Verstraete, (1999); Bruyat (1993), Bruyat y Julien (1999), Morin (1989), Filion (1990), y Verstraete (1999).
Escuelas Descripción Autores
sistémica, y por ello de la persona, caracterizada por una concepción humanista.
Fuente: Pereira (2007, p. 23-27) (elaboración propia).
Del anterior desarrollo se puede afirmar que desde el punto de vista epistemológico, “el campo del emprendimiento se caracteriza por mantener reflexiones epistemológicas normativas y de inspiración formal y filosófica” (Déry y Toulouse, 1994, en Pereira, 2007, p.19).
Por lo anterior, para esta investigación se asumen los elementos teóricos de la escuela de procesos, debido a que sitúan al individuo en el centro del proceso emprendedor, en una relación dialógica con el desarrollo personal y la creación de valor económico. En el caso del campo del emprendimiento, “esta dimensión sociológica e histórica no se ha trabajado, y se ha dejado así con la característica de ser un campo de investigación asocial y atemporal. Esta debilidad grave debe ser corregida para futuras iniciativas investigativas en el área. (...)” (Déry y oulouse, 1994, citado por Pereira, 2007, p. 19).
De ahí que, se puede considerar como nuevo, estudiar al fenómeno del emprendimiento y más concretamente las incubadoras en Medellín, Colombia y Barcelona, España, desde la dimensión social e histórica, debido a que su dinámica de cambio y transformación está ligada a los conceptos clave del campo del emprendimiento, que incluyen individuos y equipos, modos de organización, procesos, oportunidades y entorno (Gartner, 1985; Busenizt, et. al., 2003; y Pereira, 2007), y los factores -internos y externos- (Campbell, et al., 1985; Smilor, 1987; Smilor y Gill, 1987; Hackett y Dilts, 2004a y 2004b; Scillitoe y Chakrabarti, 2010).
Al retomar esta noción con las escuelas de pensamiento y articularlas al nivel de incubados establecido en la perspectiva de las incubadoras, es posible vincular las categorías de análisis con el campo del emprendimiento: individuos y equipo, modos de organización, oportunidades, procesos y entorno, que han sido expuestas entre otros por Rodríguez (2009), Pereira (2007), Busenizt y colaboradores (2003) y Gartner (1985). Tales categorías se integran al nivel de incubados y se adaptan con los cuatro niveles de análisis ya enunciados.
Tabla 2-5. Categorías, factores y niveles de análisis de las incubadoras y el emprendimiento Categorías del nivel individuo: incubado
Factores del nivel micro: organización Factores del nivel meso: red Factores del nivel macro: comunidad Individuos y equipos: se enfocan en las
características de ellos mismos, por
ejemplo, habilidades, destrezas,
motivaciones, etc.
Factores internos: aquí se tiene en cuenta la selección y el control de la aplicación de los servicios empresariales, la función y estructura, el diagnóstico de las necesidades del negocio, el financiamiento y la provisión de recursos, y el acceso a la red de apoyo de la incubadora (Campbell, et al., 1985).
Modos de organizar: incluye prácticas de
dirección, adquisición, despliegue de
recursos, desarrollo, estrategias y
estructuras que le permiten a una
oportunidad descubierta ser transformada en un producto o servicio viable.
Procesos: están asociados con el desarrollo del capital intelectual o humano
Categorías del nivel individuo: incubado Factores del nivel micro: organización Factores del nivel meso: red Factores del nivel macro: comunidad
de los individuos o equipos y la
comparación de los diferentes tipos de emprendedor y no de empresas.
Oportunidades: a menudo se desarrollan de las interacciones entre mercados y ambientes que implican la creación de nuevas relaciones en el medio.
Factores externos: dentro de éstos se encuentran algunos como el desarrollo de la credibilidad de las incubadoras, la proximidad a la curva de aprendizaje empresarial, la solución rápida de los problemas, los aspectos políticos, económicos y socio-culturales y el acceso a una red empresarial. [Smilor (1987); Smilor y Gill (1987)].
Otros factores: otros factores a considerar son el diseño con que cuentan las incubadoras para adaptarse a la cultura local, contar con un experto de alto rango para la promoción de las incubadoras, y finalmente educar a los líderes del sector público y privado (Hisrich, 1988).
Entorno: se preocupa por las condiciones del ambiente, del nivel demográfico y de los factores culturales, económicos o de mercado que convergen para crear un entorno que mejore o inhiba el espíritu emprendedor.
Fuente: Hackett y Dilts (2004a y 2004b), Pereira (2007), Tsai et al. (2009), Scillitoe y Chakrabarti (2010), (elaboración propia).
El propósito de la tabla 2-5, es relacionar desde la perspectiva del campo del emprendimiento y las incubadoras de empresas, las categorías y los factores internos y externos con los cuatro niveles de análisis de la investigación de forma dependiente e interdependiente, donde las teorías contribuyen al análisis del objeto de estudio de manera global. Por ejemplo, las tres primeras categorías del campo del emprendimiento están relacionadas con los factores internos que condicionan la actividad emprendedora de la incubadora, la red y la comunidad; mientras tanto, las dos últimas tienen relación directa con los factores externos y otros factores de la dinámica de creación e incubación de empresas.
De hecho, se observa que algunas categorías definen el comportamiento del individuo o la organización, que afecta o es afectado por el desempeño de las incubadoras de empresas, o que a su vez, afecta o es afectado por la relación e interacción de la red de incubadoras y actores del sistema con su comunidad. En este sentido se puede explicar cómo estas perspectivas permiten agrupar las categorías de manera dependiente e interdependiente teniendo en cuenta los niveles de análisis en la interacción teórica final.
En síntesis, se coincide con la apreciación de Pereira (2007) de percibir, tanto en las incubadoras como en el campo del emprendimiento, una oportunidad de estudiar las interrelaciones y no los elementos o conceptos clave de forma separada o aislada; por el contrario, el reto está en cambiar de una posición monodisciplinaria hacia una multidisciplinaria, sistémica y humanista del fenómeno del cambio en las incubadoras, desde la teoría de la organización, los estudios organizacionales, la sociología organizacional, la nueva gestión pública y la gobernanza y el institucionalismo sociológico en el análisis organizacional.