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CAMBIO ORGANIZACIONAL E INSTITUCIONAL DE CREAME, EN

4.1. El contexto internacional y nacional de las incubadoras

4.1.1. Contexto internacional de las incubadoras de empresas

Teniendo en cuenta el desarrollo teórico y empírico elaborado por Eshun (2004), que incluye las cuatro etapas superpuestas de evolución y proliferación de este tipo de organizaciones previamente señaladas, se quiere hacer una breve descripción de las mismas, con el ánimo de ubicar el objeto de estudio en los dos contextos de investigación, por un lado el internacional (Barcelona, España) y por otro, el nacional (Medellín, Colombia).

Génesis (1959-1979)

Las incubadoras no existían formalmente antes de los años cincuenta. “Batavia Industrial Center -BIC-, reconocida como la primera incubadora de empresas formal en los Estados Unidos de América, fue fundada en 1959, en la región de los lagos Fingerde del estado de Nueva York como la solución prudente y lógica formulada por la ciudad de Batavia para contratar a pequeñas empresas y estimular el trabajo de creación de negocios con el propósito de cerrar la planta de Massey Ferguson” (Eshun, 2004, p. 11).

Según Eshun (2004), el término "incubadora” fue acuñado por Joe Mancuso, un miembro de la familia propietaria del BIC, quien cierto día vio la oportunidad de hacer una analogía de la producción real de pollo ante las operaciones de rutina de uno de los inquilinos originales: una "incubadora del Monte Hope" en una escena con miles de pollos en varias posiciones: en plantas, en el techo, poniendo huevos, antes de ser procesados (Hughes, 2000)”.

Así pues, el término "incubadora" fue elegido por su significado simbólico y alegórico; sin embargo, fue hasta los años ochenta y noventa, que se hizo muy popular e identificable con entornos rutinarios, facilitando la vinculación y retención de empresas. Durante este período introductorio, desde 1959 hasta 1979, existían en total seis incubadoras de empresas conocidas como agencias de empresas, oficinas de incubadoras compartidas e incubadoras industriales, siendo esta última la más representativa.

Incluso, en este tiempo las incubadoras de empresas no recogieron un amplio apoyo o respaldo del mundo empresarial y por ello, se plantean por qué las incubadoras no se han institucionalizado durante este período pese a que duró dos décadas. Sin embargo, la situación cambió drásticamente durante la próxima década.

El crecimiento temprano “adolescencia” (1980-1989)

La década de 1980 fue quizás el período más importante en el desarrollo histórico de las incubadoras de empresas. Fue un “ciclo de definición y decisión no sólo porque actores poderosos adoptaron y abrazaron las incubadoras como ideología y estrategia de desarrollo económico, sino también, porque sindicatos, grupos de interés y distritos

electorales con intereses y objetivos divergentes, cooperaron y colaboraron para catalizar y capitalizarse” (Eshun, 2004, p. 13).

Los gobiernos asignaron recursos, promulgaron legislaciones y acuerdos de comercio. Así mismo, los académicos e instituciones de investigación establecieron oficinas de comercialización de la investigación y la transferencia de tecnología para regular la producción y protección de la propiedad intelectual e intensificar la concesión de patentes y licencias. Asociaciones profesionales, comerciales e industriales movilizaron recursos e intereses agregados para crear una identidad colectiva y profesionalizar rutinas.

Las bases de dicho apoyo estuvieron ligadas al patrocinio de programas de iniciativa empresarial y plataformas intelectuales para difundir el conocimiento a las instancias de gobierno, sobre el fondo de la iniciativa empresarial para las economías locales y regionales; instituciones religiosas, filántropos y colectividades étnicas aliadas con las agencias gubernamentales, los negocios y la industria reunieron recursos y ofrecieron programas para estimular la independencia económica y el empoderamiento en pro de la reforma social y económica.

De hecho, DiMaggio (1988) llama a este comportamiento "espíritu empresarial institucional" porque representa las actividades de actores que despliegan recursos para crear las instituciones en la consecución de sus intereses particulares. Uno de los actores ejemplo es la National Science Foundation (NSF), que nunca ha alojado, administrado u operado una incubadora, pero contribuyó a su crecimiento a partir de un experimento de fomento del espíritu empresarial y la innovación en las principales universidades durante 1970 (NBIA 1999; 2000; Adkins 2001, citados por Eshun, 2004).

Para Eshun (2004):

El rápido crecimiento y expansión de las incubadoras de empresas durante los años 1980 se vio impulsado por las acciones y las contribuciones de ambos intereses y actores que llevan a cabo diferentes funciones y ejecuciones con diversas rutinas como portadores desinteresados (Sahlin-Andersson y Engwall 2002; Meyer, 2002; Jepperson, 2001), traductores (Czarniawska y Sevon, 1996), empresarios (Abrahamson y Fairchild, 2001), profesores de conocimiento de las normas (Finnemore, 1993) y otros (Meyer, 1996; Meyer y Jepperson, 2000) para diseñar, ejecutar e institucionalizar las incubadoras de empresas” (p. 13).

En suma, la justificación intelectual, práctica y de teorización para la creación y aplicación de las incubadoras de empresas fue aterrizada en la noción de reestructuración económica. Se introdujeron varias etiquetas para describir y capturar las características distintivas de este cambio. Según Eshun (2004), este fenómeno “algunos lo llamaron la ‘nueva economía’ (Kuttner, 1997). Otros lo denominan una ‘economía de red’ (Kelly 1997) o ‘economía empresarial’ (Drucker 1984)” (p. 15).

El escenario de crecimiento “adultez” (1990-1999)

Para Eshun (2004):

El decenio de 1990, dio grandes avances científicos en tecnologías biomédicas (Aragón y Landry 2000b, Economist de 1999) y Tecnologías de la Información y Comunicación TIC. Mientras que el número de patentes emitidas producto de la

investigación en las universidades creció más del 850% entre 1980 y 1999, el sector biomédico recibió una parte desproporcionada (Ganz-Brown, 1999; Junta Nacional de Ciencia, 2000). El sector de TIC, se vio beneficiado por el aumento y el impacto revolucionario de la Internet (DiMaggio et al. 2001), que en particular, ha sido profundo” (p. 20).

Por tanto, la formación de alianzas entre gobiernos, negocios, industrias e instituciones religiosas y educativas se basa en la necesidad de abordar estos desafíos de manera holística y conducir a la creación y aparición de incubadoras sociales fundadas en la creencia de que el espíritu empresarial es la base para la revitalización de la comunidad.

¿La etapa de madurez? (2000-2010)

Mientras que el primer par de años en el nuevo milenio habían presenciado un continuo crecimiento y expansión de las incubadoras de empresas, “nuevas demandas competitivas contribuyeron a errores y quiebras, impulsados por consolidaciones y competencia intensificada, colaboración, cooperación, coalición y agrupación de recursos” (Eshun, 2004, p. 23).

El período anterior se ha caracterizado por la institucionalización más amplia de incubación de empresas constituida por el aumento de la rutinización, normalización y profesionalización de la práctica en diversos sectores económicos y sociales. Más incubadoras de empresas se formaron en estos diez años adquiriendo diferentes nominaciones dado que la noción de incubadora de empresas ha pasado de ser un término general para cualquier organización que proporciona acceso a espacios para oficinas y servicios administrativos compartidos (Allen y McCluskey, 1990; Fry, 1987).

Dichos términos, se han convertido en un concepto comercializable bajo variedad de etiquetas más o menos sinónimas, como:

Aceleradoras de negocios (Barrow, 2001), Parques de investigación (Money, 1970), Parques científicos (Martin, 1997), Parques del conocimiento (Bugliarello, 1998), Semilleros (Felsenstein, 1994), Parques Industriales (Autio y Klofsten, 1998), Centros de Innovación (Campbell, 1989), Tecnópolis (Castells y Hall, 1994), e Incubadoras en red (Hansen et al., 2000) (Bollingtoft y Ulhoi, 2005, p. 269).

Esta transformación, ha significando la probabilidad de que las incubadoras de empresas sigan presentes, por lo pronto, en el contexto internacional y nacional.