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Un Canal de la Mente Subconsciente

Para explicar la diferencia existente entre el proceso de la escritura automática y el de la escritura inspirada, voy a utilizar dos palabras: disociación y automatismo,

procedentes de la psicología de la mente subconsciente y de las alteraciones de la conciencia. Se relacionan con fenómeno que pueden considerarse anormales o perturbadores de la mente, o bien parapsicológicos o psíquicos. Al igual que la voz de la intuición, éste es otro ejemplo del aspecto “bueno, malo” de la mente subconsciente.

Solemos pensar que la mente subconsciente es sencillamente un almacén de recuerdos y sentimientos. Ahora bien, la verdad es que es mucho más que una caja, o un contenedor. Es un subsistema de la mente. Es inteligente, percibe y piensa. Cayce observó que la mente subconsciente gestiona las actividades del cuerpo y los aspectos ordinarios de nuestra vida. Es ésta una gran tarea y una importante labor.

Si la mente consciente tuviera que dirigir todo, tendríamos que movernos muy despacio. Tendríamos que pensar cada paso que damos, cada acción que emprendemos, cada palabra que emitimos, cada vez que respiramos, cada latido. Ello nos haría enloquecer. Afortunadamente, delegamos tales responsabilidades en la mente subconsciente. Esta funciona como si fuera nuestra servidora.

Nuestra mente consciente despierta por la mañana, por ejemplo, y dice: “Debo levantarme ahora y vestirme para ir a trabajar”. Mientras pensamos en el día que acaba de empezar, la mente subconsciente se hace cargo y sigue nuestras instrucciones. Le nuestras piernas y las saca de la cama, nos conduce hasta el cuarto de baño y cepilla nuestros dientes, nos viste. No prestamos demasiada atención a tales acciones. Existe una ligera disociación entre el proceso de levantarse y vestirse, y la mente consciente. Todos los pequeños detalles de nuestras acciones sobrevienen como automatismos, acciones reflejas dirigidas por el subconsciente

Conducir un coche es otra actividad automática en una gran medida. Nuestra mente consciente queda libre para soñar despierta mientras la mente subconsciente maneja el coche. Se hace cargo del acelerador, los frenos, el volante, mira la carretera, y nos lleva al trabajo. Apenas prestamos atención mientras nos dirigimos al trabajo, a menos que nuestro subconsciente nos avise de algo fuera de lo corriente, como puede ser un accidente. Por lo general, podemos fiarnos de la mente subconsciente, confiar en que va a seguir nuestras órdenes y a actuar de acuerdo con nuestras intenciones. A veces, sin embargo, nos sorprende por su fidelidad.

Supongamos que nuestro cónyuge nos pide que nos acordemos de coger algo cuando regresemos a casa después del trabajo. Aparentemente, estamos de acuerdo en acordarnos. Sin embargo, bajo esta apariencia podernos sentirnos, por muchos motivos, disgustados con la petición. Más tarde, mientras nos dirigirnos en coche a casa, la mente consciente soñará despierta, dejando que la mente subconsciente se encargue del viaje. Cuando el coche pase la bocacalle del recado, la mente

subconsciente dirá: “Bueno, dejemos que el capitán siga soñando despierto... sabemos que en realidad no desea hacer ese recado”, Ya de regreso en el hogar, el cónyuge preguntará por lo que había encargado. Y nosotros de repente caeremos en la cuenta y confesaremos con toda inocencia: “¡Ay! se me olvidó”.

Este ejemplo muestra cómo puede expresarse el subconsciente cuando la mente consciente está desligada de la acción. El olvido fue un automatismo, controlado por la mente subconsciente. El olvido no fue intencionado, pero sí expresa un sentimiento genuino presente en el subconsciente.

La mente subconsciente se ocupa asimismo de la mecánica del habla, los procesos necesarios para la construcción de palabras en nuestra boca con el fin de dar expresión a nuestros pensamientos. Al igual que la conducción de un coche, el habla con frecuencia está disociada de la conciencia. Esta situación posibilita los automatismos, la filtración de sentimientos subconscientes. Así, por ejemplo, quizás hayas oído hablar del “desliz freudiano”.

John ha salido con su mujer y de repente tropieza con el antiguo novio de ésta. Al hacer ella la presentación, John deja escapar un saludo: “Enfadado de conocer, quiero decir encantado de conocerle”. Este desliz freudiano tiene lugar por la rapidez con que se produce el saludo espontáneo de John, pues la producción de palabras estaba disociada de la conciencia. Esa ausencia de la conciencia permitió la expresión de los celos inconscientes de John. La mente subconsciente se deja notar en una palabra de sonido muy parecido enfadado” y consigue expresar los auténticos sentimientos. La emisión de la palabra, enfadado, es un automatismo. No sucedió voluntariamente, sino involuntariamente, fue como un reflejo automático de in mente subconsciente. El saludar es algo tan habitual que no se presta ninguna atención (disociación), lo que posibilita el desliz (automatismo). Cuando el gato no está, bailan los ratones.

El gato es la mente consciente y los ratones son los habitantes de la mente subconsciente. No sé si recuerdas que en el Capítulo Dos dijimos de pasada que Cayce nos había enseñado que todas las mentes subconscientes están en contacto unas con otras. Tal como muestra la Figura 11, la mente subconsciente no sólo constituye un canal de información sobre los sentimientos inconscientes, también es un canal de telepatía.

Los automatismos hacen algo más que expresar los sentimientos inconscientes, también expresan información telepática captada subliminalmente, procedente tanto de los vivos como de los muertos.

Los Canales de la Mente Figura 11