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CAPÍTULO CINCO

Payton

Kendall no me llama durante tres días. Es Jueves por la tarde, Acción de Gracias, y ella está saltando en un vuelo nocturno de regreso a Los Ángeles antes de que salga el sol mañana. Supongo que es bueno que he estado ocupada ayudando a mi mamá a preparar la cena todo el día. Probablemente estaría volviéndome loca si tuviera un tic.tac de tiempo de inactividad.

Mamá tiene esta idea en la cabeza que tiene que enseñarme absolutamente hasta la última receta que ha hecho antes de que me vaya, o de lo contrario moriré de hambre en Los Ángeles. Por el momento, no estoy segura de que me estoy mudando allí en absoluto.

"Mamá, esto es asqueroso." Mis manos están cubiertas de relleno de pavo. La consistencia pegajosa y húmeda me está haciendo temblar. "No voy a pasar hambre porque no sé cómo rellenar aves de corral."

Me mira como si mis palabras la hubieran herido. "Dejaste que tu abuelo te enseñara todo lo que sabía sobre la música, pero no puedes dejarme hacer lo mismo con la comida?"

"Me encanta la música. Y soy buena en eso. Nunca he sido buena cocinando. Es por eso que siempre te he dejado el dominio de preparar la comida a ti."

"Es una cosa útil saberlo. ¿No te gustaría impresionar a una futura novia con tus habilidades culinarias?"

"¿Por qué querría hacer eso si puedo darle serenata? Estaría comiendo en mis manos!" Finjo una risa maníaca siniestra.

"Eres tan arrogante a veces," dice con una sonrisa. "Tanto como el abuelo." "Eso es algo bueno, ¿verdad?"

"Por supuesto que lo es. Si alguien tenía una oportunidad de hacer música, era él. Tú tienes su tenacidad."

Sonrío con eso. Ser comparada con mi abuelo es probablemente el mayor elogio que podría pagar. Estoy a punto de lanzarme en un gran discurso sobre su genialidad y lo mucho que lo echo de menos cuando suena el timbre. Mi tía, tío, y primos se están uniendo a nosotros para la cena. "Yo atiendo," digo y me limpio la sustancia viscosa de mis manos con un trapo de cocina.

Me sorprendo al instante de abrir la puerta. Kendall está apoyada en la barandilla. Ella está en un par de pantalones de yoga y una de mis cómodas sudaderas de gran tamaño pareciendo que no ha dormido en días. Es un marcado contraste desde la última vez que estuvo aquí que estoy inmediatamente preocupada por su salud.

"Hola," dice, con voz baja.

"Hola." No sé qué decirle. Estoy un poco enojada porque me ha estado evitando. No se ha molestado en llamarme por días, ni siquiera se ha tomado la molestia de responder a mis mensajes. Aquí estoy, planificando el movimiento más importante de mi vida, y estamos totalmente incomunicadas? ¿No fue esta su brillante idea en primer lugar? "¿Estas enferma?"

"No." Se separa de la barandilla y se acerca a mí.

"¿Estás segura? Incluso a las estrellas de cine se les permite tener resfriados de vez en cuando."

"Lo sé. No tengo un resfriado."

Cruzo los brazos. "Entonces dónde demonios has estado?" Grosero! ¿Qué eres, su mamá? ¿Qué maldito derecho tengo para estar enojada con ella? Ella es una persona ocupada. Tiene una vida que es mucho más grande que la mía, mucho más grande que yo. Sería estúpido pensar lo contrario.

"Lo siento," dice delicadamente. "He tenido muchas cosas en la cabeza últimamente." Y no ha dicho nada al respecto hasta ahora? No me gusta ser dejada de lado. Payton, deberías hablar. No has sido exactamente un libro abierto últimamente. "Algo en lo que pueda ayudar?"

"Realmente no. Es algo que tengo que averiguar por mí misma. Sólo quería que supieras que siento no haber podido involucrarte en nada de eso. Ha sido difícil para mí, sentir que no podía coger el teléfono y hablar todo contigo."

"¿Por qué no?"

Ella chupa su labio inferior entre los dientes y muerde. "Algunos problemas no se pueden resolver hablando de ellos."

"No estás embarazada, ¿verdad?," Pregunto en broma. Ella se ríe. "Dios, no! Hay cero posibilidad de eso."

"Uf." Me paso la mano por la frente en simulado alivio. "Me alegro de escuchar eso." Ella sonríe. "Tengo que llegar a casa. Mis padres están organizando su ilustre banquete del Día del Pavo, e invitaron a todas las personas que han conocido. Va a ser enorme este año, primeras vacaciones en las que he logrado llegar a casa por un rato."

"Sí, mi familia vendrá pronto, también."

"¿Crees que puedas escaparte después? Me gustaría salir por un rato antes de tener que ir al aeropuerto."

Sí, puedo escaparme. Si tengo que arrastrarme por mi ventana de mi dormitorio y bajar por el enrejado del jardín, me escaparé. "Por supuesto. Me paso por ahí cerca de las ocho?"

"Perfecto. Me salvarás de la parte de la noche donde mi madre nos fastidiara en un círculo y nos obliga a compartir una cosa por la que estemos agradecidos."

"Malvada."

Sin reticencia, ella me abraza. La ansiedad que he estado sintiendo debido a nuestra inusual falta de comunicación se calma por un momento. Con demasiada rapidez, me libera. "Nos vemos," dice desde la acera.

"Nos vemos." La veo acelerar por el camino en el convertible rojo brillante de su padre. ❄ ❄ ❄

Afortundamnte, no tengo que salir a hurtadillas de la casa a través de la ventana de mi dormitorio. Estoy bastante segura de que me hubiera matado en la caída, o por lo menos roto todas las vértebras en mi columna vertebral. Mamá me deja salir después de la cena sin mucho alboroto. Es sorprendente. Ella suele ser inflexible que me someta a la extensión completa del tiempo de la familia en días de fiesta. Dice que se me permite un breve respiro porque ‘estuve tan animada e interactiva durante la cena.’ En realidad, sé que es porque no quiere que me sienta por la casa enfurruñada mientras mi

tía termina. Me despido de todos y rápidamente salgo por la puerta antes de que mamá tenga tiempo suficiente para cambiar de opinión.

Se me hace tarde. Son veinte minutos después de las ocho cuando llamo al timbre de Kendall. Su madre responde con una sonrisa de satisfacción.

"Hola, Sra. B! Feliz Acción de Gracias," le digo mientras miró por encima del hombro hacia la sala de estar. De acuerdo, wow. Kendall no estaba bromeando sobre la cosa de compartir en círculo. Tenía que haber una veintena de personas sentadas alrededor de frente una a la otra. Kendall me ve por el arco. Sus ojos me lanzan dagas como diciendo ‘La única vez que llegas tarde, y tenía que ser esta noche!’

"Feliz Acción de Gracias," la Sra. Bettencourt responde. Lo sé antes de que diga otra palabra que me va a invitar a entrar. "Kendall está en la sala de estar. Entra."

¡Oh maldita sea! No tengo ganas de compartir ahora mismo. "Gracias." Le respondo. Kendall se reúne conmigo en el arco y susurra, "¿En serio?"

"Lo sé. Lo siento."

"Tomen asiento, señoras," la Sra. Bettencourt dice mientras vuelve a entrar en la habitación.

Kendall agarra mi codo y me da un tirón hacia el sofá de dos plazas. "No vamos a salir de esta ilesas. Mantén una cara seria y di cualquier cosa cuando llegue el momento." "Está bien." Es un poco raro que ella esta actuando como si esto fuera algún tipo de situación de vida o muerte. ¿Qué tan difícil es hablar de algo que te alegra tener o haber hecho? No es que tenga miedo al público o algo así.

El Sr. Bettencourt comienza el círculo hablando de lo agradecido que está por su maravillosa familia. Entonces son los primos, tías y tíos de Kendall. En poco tiempo, es el turno de Kendall. Debe de haber estado perdiendo el hilo o algo mientras todos los demás estaban hablando; su madre dice su nombre dos veces antes de que ella responda.

Kendall parece que está pensando mucho acerca de lo que va a decir, como si el destino de la paz mundial dependiera de sus palabras. "Estoy agradecida por el amor," ella murmura, mirando directamente hacia mi. "Estoy agradecida por todas las personas en esta sala que me quieren y que quiero más que a nada."

Mi boca de repente esta más seca que el desierto de Mojave durante una sequía. De repente, me siento como si hubiera estado masticando una mezcla de papel de lija y

arena para gatos durante al menos un año. Y entonces estoy tosiendo una incesante, tos molesta. Suena más como asfixia que toser, en realdad.

El Sr. Bettencourt se precipita a través del cuarto con un vaso de agua en la mano y lo empuja hacia mí. "Ten, bebe esto."

Tomo el vaso ofrecido, lo pongo en mis labios, y lo sorbo profundamente. Después de unos tragos, la tos seca se detiene. Tomo una respiración larga. "Gracias," le digo, luego aclaro la garganta. "En caso de que alguien se pregunte, estoy agradecida por el agua."

Un coro de risas encantadas suena por toda la habitación. Nunca he sido más feliz de tener un excelente momento cómico. Si alguien tuviera que preguntar, no habría una manera factible que pudiera explicar lo que acababa de ocurrir. De todos modos, estaba Kendall hablándome? Estoy incluida en ese pequeño grupo de personas que ama más que nada? Seguro, lo estoy. Ella me quiere como a una amiga, o peor aún, como una hermana.

Kendall coloca su mano en mi espalda y la frota suavemente. "¿Mejor?" "Sí, estoy bien."

"Bien." Ella salta del sofá y toma mi mano. "Vamos arriba. Hay demasiado ruido aquí abajo."

Sólo cállate y ve. "Sí," digo mientras me levanto para seguirla.

Lo primero que noto cuando entramos en su habitación es el colosal montón de maletas hechas a los pies de su cama. Sé que estaba ausente en un rodaje durante un mes, pero de verdad? No recuerdo que tuviera todo su maldito armario con ella cuando la dejé en el aeropuerto la última vez. "¿Soy yo, o has adquirido un montón de equipaje nuevo para llevarte contigo a California?"

Ella cae sobre el colchón, riendo como loca. Me pregunto si está teniendo algún tipo de trastorno mental, porque nada de mi pregunta podría haber causado posiblemente ese tipo de histeria. "No tienes idea de cuanto equipaje he recogido desde que he estado en casa," se queja.

No lo sé. Por lo que parece, diría que tengo una idea bastante justa. "¿Tu padre te lleva al aeropuerto? No hay forma de que puedas meter todas estas cosas en ese diminuto auto que le compraste."

"Probablemente deberías haber llamado a U-Haul (*). "

Pfff expresa mientras se sienta derecha y palmea el colchón dos veces. Me siento a su lado. "Hablando de U-Haul ...," dice mientras se estira hasta el pie de la cama para revolver a través de una bolsa en la parte superior de su montón de equipaje. Aprovecho la oportunidad para admirar su perfecto trasero, que se acentúa por el material elástico de los pantalones de yoga. Ella se echa para atrás y casi me atrapa mirándola. Nunca antes había sido consciente del peligro de los casi accidentes. Seré más cuidadosa para evitarlos en el futuro. "Esto es para ti." Me entrega una caja azul del tamaño aproximado de una baraja de cartas. Una cinta delgada, de color rojo estaba atada alrededor.

Otro regalo? Maldita sea, no quiero tus regalos! Quiero tu presencia. ¿No lo entiendes? Dirijo una mirada despectiva a la caja y la deslizo de nuevo hacia ella. "Sea lo que sea, devuelvelo. Agradezco el pensamiento, pero no voy a aceptar un regalo más de ti."

"No es un regalo. Es una necesidad."

"¿Una necesidad? No era consciente de que el oxígeno podría ser encajonado." "Créeme, es algo que necesitas y utilizas a menudo. Ábrelo."

Estoy escéptica, pero se las ha arreglado para alcanzar el punto máximo de mi curiosidad. Deshago la cinta y quito la tapa. Dentro, hay una llave solitaria unida a un llavero de metal en forma de 'P'.

"Es para mi — para nuestro apartamento. Iba a esperar hasta recogerte en LAX (Aeropuerto Internacional de Los Ángeles), pero estaba demasiado emocionada por ello."

No sé qué decir. Después de ese acto de desaparición que sacó, estaba empezando a pensar que ella estaba teniendo dudas acerca de todo el asunto. "Así que, todavía quieres que esto ocurra, entonces?" No estoy preparada para que responda a mi pregunta con un no, pero es algo importante, y necesito saber de un modo u otro.

Ella palmea sus rodillas y permanece silenciosa durante unos momentos. "No puedo disculparme lo suficiente por desaparecer de ti," murmura. "Sí, todavía quiero que esto suceda."

Estoy aliviada aunque sé que va a ser difícil al principio, viviendo con ella mientras interminablemente lucho contra este dolor amenazante que tengo por tocarla. Esto es el colmo! Voy a superar estos sentimientos por ella asi me lleve a un fuerte traumatismo! Superarla — es la única solución a un problema imposible, un amor fantástico que nunca será correspondido. Tengo que enterrar mi dolor antes de que mi dolor me entierre. Pero hay algo más que tengo que sacar del camino primero. "Terminé esa canción como me pediste. ¿Dónde está tu teclado?" Necesito tocarla para ella. Fue escrita sobre ella todo el tiempo, desde la apertura.

"Allá," señala hacia su armario.

Trastabilleo, saco el teclado de su caja y lo llevo a la cama. Lo enchufo en la pared y luego me acomodo en frente de él. No tengo la partitura conmigo, pero no es necesario. Sé que cada nota y el resto de memoria.

Las teclas son de plástico. La sensación de ellas bajo mis dedos es diferente de las teclas de marfil del piano de mi abuelo. No importa, sin embargo. La canción suena igual de triste y atormentada como era mi intención. Cada compás que toco es como otra puñalada atroz en el pecho. Música. Así es como sangro.

"Le cambie el nombre," digo una vez que he tocado la última nota. "Se llama 'Melody for the Dying’ (Melodía para los moribundos)." Levanto la vista del teclado para verla limpiarse sus lágrimas de sus mejillas. Ahora ya sabes lo que se siente. Ese era el sonido del amor, no correspondido.

"Eso fue increíble," susurra. "Realmente podía sentir el dolor."

"Gracias." Pero ahora es el momento de alejar el dolor, introducirlo en una carpeta marcada como ‘olvidar’, y meterlo dentro de los recovecos más oscuros de mi mente. "Hollywood va a adularte algún día. En serio, eres la próxima Danny Elfman."

"Quiero ser la próxima Hans Zimmer. Tal vez con algunos de The Chemical Brothers mezclados."

"Entonces eso es lo que serás." Ella sonríe y lanza sus brazos alrededor de mi cuello. Me caigo de costado hacia ella. Estoy prácticamente tumbada en su regazo, y casi me esta abrazando. Debería moverme y romper el contacto. En cambio, giro ligeramente hasta que estoy totalmente sobre mi espalda. Mi cabeza está apoyada en su estómago. Sus piernas están dobladas debajo de mis hombros. Esto no es ninguna manera de comenzar el proceso ‘superarla’ pero Dios, se siente fantástico.

Está jugando con mi pelo otra vez — deslizando ligeramente sus dedos a través de él. Por primera vez en un largo tiempo, realmente estoy relajada a su alrededor. Cierro los ojos y la escucho respirar. Dentro y fuera. Dentro y fuera. El sonido es calmante como las crestas de las olas rompiendo contra la orilla.

"Kendall," le digo, perturbando la serenidad del momento. "Voy a quedarme dormida si sigues haciendo eso."

"Entonces, duérmete."

Reviso mi reloj. Son casi las diez. "¿No tienes que irte pronto?" Ella se inclina sobre mí y mira mi reloj. "No hasta la una."

"¿Quieres que desperdicie las últimas horas que tengo contigo durmiendo?" Ella bosteza. "No es un desperdicio si las dos estamos durmiendo."

Me siento para estudiarla. Ella parece que definitivamente le vendría bien dormir. Si yo fui capaz de durar toda una noche durmiendo junto a ella, qué daño podría hacer un par de horas? "Acuéstate." Asiento con la cabeza y pongo la alarma de mi reloj para las doce y media.

Apaga la lámpara de la mesita de noche, encuentra una posición acogedora, y coloca una almohada detrás de su cabeza. Me estiro a su lado. Se acerca unas pulgadas y descansa la sien contra mi hombro. Estoy resuelta a no dejar que mi angustia regrese y lo arruine todo, así que cierro los ojos y disfruto de la calidez de su piel contra la mía.