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CAPÍTULO DOCE

In document Kristen Zimmer - La Gravedad Entre Nosotras (página 146-155)

Kendall

Me despierto el día de Año Nuevo de un coma inducido por el alcohol, apenas capaz de enfocar mis ojos inyectados en sangre en cualquier cosa más allá del final de mi colchón. Me puse tan extremandamente intoxicada anoche que ni siquiera recuerdo meterme en la cama. Beber parece haberse convertido en mi nuevo pasatiempo favorito. ¿Y por qué no? Me evade de preocuparme — no sólo acerca de Payton, sino todo lo demás también. Cuando estoy machacada no tengo reparo alguno sobre mi vida. Todas las criaturas de Dios tienen sus ojos en mí? Bueno, eso es genial! Mi madre quiere atrofiar cada intento que hago para alcanzar plenamente la edad adulta tratándome como una perpetua niña? No tengo ningún problema con eso en absoluto! Aún así, sé que ponerme borracha con regularidad no es un buen hábito de tener; debería dejarlo antes de que se convierta en un problema.

A través de la bruma en mi cabeza, escucho que el televisor está encendido en la sala de estar. Payton esta levantada. A pesar de que prefiero esconderme debajo de las sábanas y fingir que todo el universo no existe, me obligo a pararme, me pongo un par de pantalones de chandal, y salgo a dar los buenos días.

Pierdo mis palabras cuando descubro que Payton no está sola. Lauren está tendida en el sofá, con la cabeza en el regazo de Payton. Las dos están viendo la Dimensión Desconocida, riéndose como niñas pequeñas. Esa perra esta usando la camiseta de Deadmau5 de Payton! De todas las camisetas que Payton posee, esa es mi favorita! La he usado tantas veces antes, pero nunca porque necesitaba ropa limpia para ponerme después de una larga noche de arrancar los sesos de Payton. ¡Debería ser yo descansando allí, usando esa camiseta!

De acuerdo, oficialmente perdí mi maldita cabeza. Ahí va, justo por la puerta principal. Decido seguirla, e intento salir del apartamento antes de que alguna de ellas note que estoy de pie aquí. Lauren debe oírme agarrar mis llaves de la encimera, porque se sienta y mira por el respaldo del sofá. "Hola, chica."

En lugar de decir lo que quiero decir, que sería, ‘¡Oh hola, puta! Sal de mi casa,’ murmuro la segunda cosa que me viene a la mente — algo sobre tener un día lleno de citas, y luego salir corriendo por la puerta como si me hubiera tragado una bocanada de velocidad.

Llevo mi culo mudo y aturdido hasta el garaje, salto en mi coche y procedo a conducir para volverme loca por mis celos. Es realmente estúpido, que estoy pensando en esto cuando podría tener a quien quisiera! ¡Soy Kendall Bettencourt maldita sea, lo mejor que le pasó a esta ciudad desde Grace Kelly! O eso se ha dicho. En realidad no lo creo, pero lo que sea. Tal vez es hora de empezar a actuar como yo lo creo.

Estoy a mitad de camino hacia el letrero de Hollywood cuando mi teléfono suena, aumentando mi nivel de estrés ya elevado. Tan pronto como saludo, Gunner está hiperventilando en mi oído. "¿Kendall? ¿Es un mal momento?"

Yo suspiro. "Es tan buen momento como cualquiera. ¿Que pasa?"

"La tintorería destrozó la maldita chaqueta negra y roja de rayas que va con los pantalones que estoy usando para el Año Nuevo, la cosa de New Hope mañana, y no puedo localizar a mi estilista! Hombre, él va a romper mis bolas! ¡Lo tomó prestado de Van Ludwig! De todos modos, tengo que ir de compras, y sabes lo mucho que soy malo en las compras."

"Whoa, de acuerdo. Respira. ¿Dónde estás?" "Estoy en casa rascándome el culo."

"¿Tienes un traje negro o esmoquin? Cualquiera de los dos estaría bien," digo a través de mi risa.

"No. En realidad no tengo ninguna de las cosas que mi estilista me hace usar. Lo consigo todo en préstamo. Tengo un armario lleno de jeans, camisetas Affliction y tenis Diesel.

"Muy bien. Es demasiado tarde para conseguir algo apropiado, pero estoy segura de que podemos encontrarte un traje listo para usar. ¿Nos vemos en Bourdain en Rodeo en veinte minutos?

"Estaré allí en quince," dice y cuelga.

Resulta que Gunner es un tipo bastante bueno, después de todo. Tuvimos una agradable y larga charla anoche en el Time Zone Ball sobre todas las maravillosas

expectativas que, como celebridades, tenemos que vivir a la altura. Él tiene que ser un hombre de damas tanto como yo tengo que ser vista en público con uno, todo para que nadie sospeche que él es en realidad un tipo sensible o que me gustan las chicas — o un chica. No es que le dijera eso.

Voy hasta la tienda para encontrarlo de pie en la acera, viéndose un poco indispuesto. "Gracias. Me estás salvando el culo."

"¿El mismo culo que todavía estarías en casa rascándote ahora mismo?" "Sí," dice y abre la puerta para mí.

"¿Estás bien? Parece que no te sientes bien."

El se encoge de hombros. "Me estoy resfriando, pero qué puedo hacer? Prefiero quedarme en casa y dormir que ir a este banquete."

"Si no fuera una cosa de la caridad, diría que no fueras."

"Sí, saltarse un evento de caridad es algo asqueroso de hacer," coincide. Se vuelve hacia el empleado. "Necesito una chaqueta negra cruzada, talla treinta y ocho R y pantalones que combinen, talla treinta y dos."

"Mírate, sabiendo tus medidas y esas cosas. Mira, no me necesitabas en absoluto," bromeo, esperando que se riera. No lo hace.

"¿Alguna vez pensaste en abandonar esta vida? La vida de Hollywood, es decir. Yo lo hago. A veces pienso en ir a la universidad, o regresar a Wyoming para criar caballos. Es como decir, ‘no es oro todo lo que reluce.’ No estoy seguro de que me importaría mucho averiguar si eso era verdad."

"Todavía me estoy acostumbrando, pero sí, lo he pensado. Entonces recuerdo que la vida apesta sin importar donde estés o lo que haces."

El empleado regresa, traje en la mano. Gunner se lo quita y se mete al probador. Espero en silencio a que termine. Unos instantes más tarde, sale con el traje en su percha y una sonrisa torpe en su rostro.

"Supongo que ese es el indicado," le digo.

"En el fondo siempre sabes cuándo es el indicado, incluso si es difícil de saber al principio. O difícil de aceptar."

"No estamos hablando de trajes verdad, Maestro Yoda?"

"Ambos sabemos de que — o quién — estamos hablando," responde mientras paga en la caja registradora. Se dirige a la puerta sin decir una palabra más.

"¿Ambos?" Le grito a su espalda. Después de unos aturdidos segundos de silencio, lo alcanzo afuera.

"Cuando Lauren se presentó en tu casa anoche? Sí. Era bastante obvio que querías darle un puñetazo en la cara. Me di cuenta del por qué bastante rápido. Ehem. Payton." Hago clic para abrir las puertas del coche, alcanzo la manija. "Gunner, no sabes nada al respecto."

"Tengo cuatro hermanas. Estoy en sintonía, ¿de acuerdo? Sé cuando una chica está mal por alguien, y lo tienes mal por Payton. En lo personal, creo que deberías ir por ella." Se inclina sobre el techo del coche y baja la voz. "Es el siglo XXI. Dudo que a alguien le importe que seas gay."

Amigo, agradecería un poco de discreción. "No voy a hablar de esto contigo en la acera. Entra al coche."

"Muy bien," él dice y se mete en el asiento del pasajero y cierra la puerta. Hago lo mismo por el lado del conductor.

"En primer lugar, no me des la mierda de 'es el siglo XXI y todo el mundo en Estados Unidos ha alcanzado la iluminación’. Mira las malditas noticias; los crímenes de odio siguen ocurriendo. En segundo lugar, no he dicho que fuera gay."

"Semántica," él refunfuña.

"No había terminado!" Me giro lo suficiente hacia él. "En tercer lugar, en realidad no es de tu incumbencia? Lo que hay entre nosotros es un acuerdo de negocios. No es como si estuvieramos saliendo."

"Porque no quieres salir conmigo, quieres salir con Payton."

Puedes tener a cualquiera que quieras, eh, Kendall? Pruébalo; lo quiero. Todo será infinitamente más fácil de esa manera. "¿Podrías por favor callarte?," Lo agarro por el cuello de la camisa, lo jalo hacia mí, y le planto el beso más duro, desesperado. Él está sorprendió al principio, pero entonces lo siento fruncir los labios. Se inclina a través de la consola central. Creo que va a poner su brazo alrededor de mí. En cambio, pone sus manos sobre mis hombros y suavemente me aparta.

¿En serio? "¿No has tomado tus medicamentos? Acabo de hacerte una insinuación!" "Mira, eres totalmente sexy y puedes ser genial, pero sé que no te gusto."

Le agito la mano desestimándolo. "Que importa! Eres un chico."

"Sí, pero no soy un Neandertal. Si voy a salir con una chica, quiero saber que al menos le gusto. Y a ti no." Él abre la puerta y sale a la dura luz del día. "Ve a casa y descubrelo tu misma, Kendall. Confía en mí, serás más feliz por ello."

❄ ❄ ❄

No hay nada como ser rechazada para hacerte sentir como una mierda. Peor que eso, él tenía razón para hacerlo. He estado caminando sobre cáscaras de huevo durante tanto tiempo, protegiéndome de qué? El reconocer que mi biológica imperativa no puede incluir el impulso de procrear, que sólo podría ser atraída a los cromosomas XX en lugar de XY? Eso es tan estúpido — menor en comparación con el hecho de que en realidad podría estar enamorada por primera vez en mi vida. Y de una chica ... ¿y qué? Lesbiana, bisexual, lo que sea! No se trata de categorización o cromosomas. Esto es de cómo me siento acerca de otra persona.

Estoy totalmente agotada para el momento en que me tambaleo dentro del apartamento. Lo primero que noto cuando entro por la puerta es que todas las luces de la casa están encendidas. Escucho la música suavemente fluyendo de los monitores del estudio en la planta alta. Una sensación de temor se apodera de mí. Payton está en casa y totalmente despierta. Estoy segura de que estaría más a gusto si hubiera entrado en el maldito lugar siendo robado.

Por qué no sale con Lauren yendo de fiesta? Decido que es mejor alertarla de mi presencia antes de que se de cuenta que no está sola y llame a la policía o algo así. "Hola, estoy en casa," le grito.

Baja la música y asoma la cabeza por la barandilla. "Hola."

"Me sorprende que estés aquí. Pensé que estarías fuera con Lauren." "No esta noche. He estado tratando de llamarte todo el día. Quería hablar."

"¿De qué?" Pongo mi cartera en la mesa de café y tomo una respiración sólida, firme. Salto casi un pie en el aire cuando inesperadamente la encuentro parada justo en frente de mí.

"Acerca de la forma en que saliste corriendo de la casa esta mañana. ¿Qué pasa con eso?"

"Cómo salí corriendo ..." Me burlo. "Ya que estás tan preocupada, te diré exactamente lo que estaba pasando con eso!" Me doy cuenta de lo injusto que es estar gritándole, sin embargo, soy impotente para determe de hacerlo. Estoy tan herida que hasta la última sensata parte de mí se ha cerrado. No queda ni una pizca de estabilidad en mí. "Estoy enojada, Payton! Enojada conmigo misma porque soy una estúpida, sin agallas cobarde! No podía decirte cómo me sentía. No podía decirte que pienso que quiero ser algo más que tu amiga, y que me aterra tanto! No importa ahora. ¡Es demasiado tarde! Estás acostándote con Lauren, y – "

"¿Estás jodidamente bromeando?" Ella grita por encima de mí. "Traté de acostarme con Lauren! Oh, Dios mío, lo intenté! Estaba tan cerca, y entonces empecé a llorar! ¿Tienes alguna idea de lo embarazoso que fue para mí, acurrucada en una bola medio desnuda en el borde de la cama diciéndole a una chica que realmente me gustaba todo sobre como no podía estar con ella porque mi corazón te pertenece? Lo es, sabes! Mi corazón te ha pertenecido durante el tiempo que puedo recordar! Jesucristo, Kendall! Me ha estado matando desde los doce años, tratando de no darme cuenta que estaba allí, tratando de hacerlo desaparecer!"

Ha estado sintiendo esto durante años? ¡Años! Soy una idiota! "Me alegro de que nunca se fue," murmuro. Aquí está ella, tranquila en medio de la sala de estar, mirándome fijamente con sus grandes ojos de color miel. Es tan hermosa. No puedo ...

Me apresuro hacia ella, golpeando su espalda contra la pared de la cocina. Paso los dedos por sus cabellos aterciopelados y la beso con fuerza. Ella me devuelve el beso — tentativamente al principio, pero pronto siento su lengua bailar por mis labios, pidiendo entrar en mi boca. Inmediatamente, me doy cuenta de lo diferente que es besar a una mujer en lugar de besar a un hombre. Es más inquisitivo que exigente, más placentero que aceptable, más delicado, pero mucho más tentador.

Mis labios son salvajes, voraces de esperar más tiempo de lo que deberían de ser presentados a los suyos. Ahora que nuestras bocas se han familiarizado la una con la otra, nunca quiero que estén separadas. Quiero besarla cien veces al día, todos los días, por el resto de mi vida.

Me quito los zapatos y de repente, estoy subiendo en ella — envolviendo mis brazos alrededor de su cuello, mis piernas alrededor de su cintura. Ella pone sus manos en mi trasero y me sube más. Besarla simplemente no es suficiente. Necesito más. Necesito todo. "Por favor, Payton," susurro en su boca. "Quiero estar contigo."

Ella sacude la cabeza hacia atrás y me mira con curiosidad. Hay tanta reverencia brillando en sus ojos, pero están salpicados con rastros de aprehensión, también. "Yo ... probablemente deberíamos ..."

Probablemente deberíamos ir más despacio, pero me temo que si lo hacemos podría acobardarme por completo. "No me cuestiones. Quiero esto."

Tan pronto como lo digo, sus labios se estiran en una sonrisa. Se aparta de la pared con el pie y me lleva hasta el sofá. En un movimiento fluido me acuesta suavemente y se pone encima de mí.

Sus besos se mueven de mis labios hasta mi cuello, y me estremezco sin restricción. Una oleada de éxtasis corre a través de mí mientras tira de mi camisa por mis hombros y lame mi clavícula. Estoy tan excitada. Me agarro como una bestia rabiosa en los botones de su camisa. Mis codiciosas manos tienen hambre de acariciar cada pulgada de su piel. Furiosamente, desprendo las capas de su ropa: camisa, sujetador, jeans, bragas. Ella forcejea con la última parte de mis pantalones bajándolos por mis piernas, junto con mis bragas. Antes de que pueda parpadear, las dos estamos totalmente desnudas. Ella está flotando sobre mí, sosteniéndose con sus brazos fuertes y delgados. Y luego se detiene.

¡Mierda! ¿Y si no quiere esto? ¿He hecho algo incorrecto, atacando su cara como una especie de animal salvaje en celo? Tal vez deberíamos haber hablado más; asegurar que estamos de acuerdo. "¿Qué pasa?" Estoy jadeando tan fuerte que apenas puedo formar palabras.

"Eres tan ..." Ella me mira, de la cabeza a los pies. Se siente como la primera vez que alguien me ha visto realmente. "Eres tan hermosa."

¿Soy hermosa? Me lo han dicho tanto por un millón de personas diferentes, pero cuando Payton lo dice, realmente lo creo. Quiero tanto darle las gracias por hacerme sentir hermosa y por constantemente reconfortarme que soy lo suficientemente inteligente como para hacer cualquier cosa que me proponga. Pero sé que nunca en mil años podría expresar mi gratitud con palabras, así que cierro mis ojos y reanudo besarla.

Ella ahueca mis pechos en sus manos. Su lengua se desliza por mi estómago. Luego baja y baja más aún. Se detiene de nuevo, me mira de entre mis piernas extendidas. "¿Estás segura?"

¿Segura? ¿Hablas en serio? Nunca he estado más segura de algo, nunca. "Estoy segura."

Puedo decir que ella está nerviosa al principio, un poco nerviosa e insegura de dónde y cómo tocarme, pero pronto encuentra su ritmo. Mi lóbulo frontal envía una señal a mis labios, como 'hazle saber que está justo en el blanco.’ "Allí. Allí, allí," murmuro.

Es sólo una cuestión de minutos antes de que las ondas de choque comiencen a surgir a través de cada terminación nerviosa de mi cuerpo. Mis sinapsis se disparan en automático. Repetidamente. Nunca he sentido nada igual. Es la sensación más sorprendente, maravillosa.

Son esos sus dedos? Santo…

Me oigo gemir y coloco mi mano por debajo de su barbilla para obligarla a dejar de hacer las cosas mágicas que está haciendo. Su cabeza se levanta bruscamente hacia mí interrogante, pero no tengo nada que responder. Me quedo inmóvil, tratando de tomar aire. Ella se levanta, apoya su cabeza en mi hombro.

Cuando finalmente puedo respirar normalmente, me pongo encima de ella. Todo mi peso está en ella y estoy besándola fuerte, como antes. De repente me vuelvo estúpida ansiosa. Tengo el deseo más extremo de hacerla sentir tan magnífica como yo, pero y si no puedo hacerlo bien? ¿Qué si soy realmente mala en ello? ¿Qué pasa si hay reglas como en la práctica de deportes? No entiendo los deportes! Soy un asco en los deportes!

El momento antes de que la alarma de pánico en mi cerebro se apague, Payton se mueve. "Hey, está bien," ella dice, casi como si hubiera absorbido mis pensamientos a través de la ósmosis. "No tienes que hacer nada que no quieras hacer." Suena tan increíblemente seria, se renueva por completo mi determinación. Voy a hacer esto como un jefe!

"Quiero," le contesto sin aliento, luego provoco un sendero por su cuerpo con mis labios. Mi lengua encuentra su camino hacia el espacio entre sus muslos. Sus músculos se ponen al instante rígidos. Me sorprende cómo realmente puedo sentirla palpitar, como si hubiera un pequeño tambor latiendo en algún lugar profundo dentro de ella. "Kendall!" Ronronea mientras sus caderas se sacuden hacia arriba. Mi nombre nunca ha sonado tan sexy. Cuando alcanza el orgasmo, toma puñados de mi pelo y ligeramente jala mi cabeza hacia atrás.

Toda mi fuerza está agotada. Me dejo caer encima de ella en asombro, pensando en cómo me había acostado con chicos antes, pero nunca llegó a ser tan asombroso. Nunca fue tan poderoso.

Me pone en sus brazos y me besa en la frente. Nos acostamos juntas por mucho tiempo, sin palabras deleitándonos en el resplandor crepuscular. No sé exactamente cuánto tiempo pasa antes de que ella rompe el silencio. "¿Estás bien?"

Acabo de tener el más alucinante sexo imaginable con alguien que simplemente resulta ser una chica. Bueno, esa fórmula sólo funciona para una ecuación muy específica. De

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