• No se han encontrado resultados

a su vez desarrollan dos niveles de análisis diferentes para un mismo concepto.

1.4. CUATRO PERSPECTIVAS CLÁSICAS SOBRE EL CAPITAL SOCIAL

1.4.2. EL CAPITAL SOCIAL EN JAMES COLEMAN

1.4.3.5. CAPITAL SOCIAL Y COMPROMISO CÍVICO

La influencia de Coleman (1988; 2011) en la formulación de los fundamentos y características del capital social es indudable, su influencia se ha dejado notar en todos y cada uno de los autores que posteriormente han desarrollado este concepto a nivel teórico como empírico. En este sentido Robert D. Putnam es uno de los autores clásicos que se ve claramente más influenciado por James Coleman, recogiendo muchas de sus aportaciones, aunque sujetas a su propia interpretación teórica. Como se señalan Millán y Gordon (2004) las diferencias más significativas entre ambos autores residen en la perspectiva análisis en lo referente a las redes sociales y la confianza. Para Putnam (1993), la confianza es un elemento que propicia la cooperación, pero se articula como una condición previa al carácter cívico de las relaciones, siendo uno de las variables principales que favorecen la aparición del capital social.

A nivel analítico, la diferencia entre ambos enfoques se localiza en que Coleman (1988; 2011) propone una teoría de amplio rango, donde el foco principal está en el análisis de las redes sociales desde el punto de vista estructural. En cambio Putnam (1993; 2003; 2011) pone el acento en la construcción de una teoría que trate de explicar, desde el enfoque teórico del capital social, la cooperación comunitaria, funcionamiento democrático de comunidades, y cómo se articulan las redes que se enraízan en las instituciones comunitarias.

153

Para tal fin Putnam (1993; 2003; 2011) ha dividido en cuatro las dimensiones que componen el capital social. Estas dimensiones responden a una doble vertiente, ya que para este autor el capital social tiene una importancia para el individuo y para la comunidad o contexto donde se desarrolla. Para Millán y Gordon (2004) la propuesta que elabora Putnam (2002) se resume en que los vínculos que se establecen entre actores, personas, grupos o comunidades, tienen un valor intrínseco para todos ellos, siendo un tipo de capital del que, al igual que el físico o el cultural, se puede extraer una rentabilidad176.

Para Putnam (2002), la confianza, las normas y las redes son los tres elementos que componen el capital social. El primero de ellos, la confianza, tiene un carácter previo y funciona como elemento de cohesión porque sobre ella se establece cualquier forma de relación social. En este sentido vemos que este autor coincide con Coleman (1988) y Simmel (1926) al situarlo como elemento central de las relaciones sociales, aunque su visión es mucho más utilitarista que sus predecesores, ya que dentro de su propuesta asocia la confianza a un ahorro transaccional, cuya función principal sería ahuyentar el rechazo hacia la interacción y dar estabilidad a los vínculos interpersonales e intergrupales. Esta función disuasoria disiparía la incertidumbre actuando como una suerte de aval. La confianza por tanto, otorga a los actores un marco referencial donde poder mesurar sus expectativas respecto a los demás y actuar en consecuencia, aunque para que esta se produzca debe ser generalizada porque el marco en el que se aplican las relaciones también es comunitario (Putnam, 2002; 2011).

El segundo de los elementos que conforma el capital social son normas sociales177. Existe una estrecha vinculación entre las normas de reciprocidad y la confianza, ya que éstas se establecen sobre la base de la confianza social generalizada. Para Putnam (2002) existen dos tipos de normas de reciprocidad, las que hacen referencia al intercambio de bienes

176

Putnam (2002:14) se refiere los tres tipos de capital como elementos de desarrollo de la productividad económica tanto a nivel individual como grupal.

177

Putnam (2002) se refiere a las normas en un sentido amplio, pudiendo ser de reciprocidad, de confianza, formales, informales o comunitarias, dependiendo del contexto en el que nos encontremos.

154

equivalentes que se denominan de reciprocidad equilibrada o específica y las que él denomina difusas, donde no existe una equivalencia clara.

Las normas de reciprocidad equivalente se caracterizan por ser cortoplacistas y no perduran en el tiempo más allá del propio acto transaccional, se trataría de un do ut des178. El que sean finitos no impide que el intercambio entre actores se haya terminado, pudiéndose repetir reiteradamente en el tiempo, pero con la salvedad de que se trata de procedimientos que se abren y se cierran. En cambio, la confianza difusa o generalizada es mucho más compleja, ya que el objeto puede ser o no equivalente, se ajusta más a un quid pro quo179 donde los elementos que se manejan en una interacción pueden o no tener la misma naturaleza, valor o fin, pero sobre los cuales recaen las expectativas de retorno equiparables a largo plazo, además de mantener el principio de que estos beneficios serán mutuos. Para Putnam (2002) la norma de reciprocidad generalizada es el fundamento sobre el que se establece la creación de capital social, pues sobre ella descansan las expectativas de beneficio mutuo que derivan de la cooperación entre individuos dentro de un marco comunitario. En resumen, mientras la reciprocidad equilibrada es un juego de suma cero, la reciprocidad generalizada se comporta como una inversión y genera expectativas que van más allá del momento de la transacción. El tercer elemento primordial del capital social son las redes, más concretamente las redes de interacción social, que son densas. O lo que es lo mismo, aquellas redes de colaboración entre individuos que se dan con más intensidad y frecuencia dentro de una comunidad. Se caracterizan por ser redes de apoyo mutuo y, según Putnam (2002), se asientan sobre la norma de reciprocidad generalizada y el compromiso cívico. El compromiso cívico es un elemento fundamental para toda la teoría del capital social que propone Putnam (2011) porque este compromiso es el sustrato que hace posible el encuentro y la coordinación de los individuos y grupos para actuar en pro de un interés común. Se trata por tanto de un

178

Locución latina que hace referencia a dar algo a cambio de algo, de manera que ese intercambio o transacción comporta equivalencia.

179

Expresión latina que hace referencia a un intercambio “de una cosa en lugar de otra”, una transacción entre diferentes elementos que pueden tener o no valor equivalente.

155

constructo social que deriva de las instituciones comunitarias, porque en su seno se establecen los vínculos comunitarios.

Tal como analizan Millán y Gordon (2004) en referencia a los elementos del capital social descritos por Putnam (2003) confianza, normas y redes, estos no solo interactúan y se correlacionan, sino que además se refuerzan mutuamente, generando círculos virtuosos de capital social, lo que produce que se incremente la cooperación, funcionen mejor las instituciones y se logren niveles de bienestar más elevados.

Este virtuosismo cívico, tiene un cariz positivo, y aunque está ligado a los componentes del capital social no debe confundirse con él. Millán y Gordon (2004) señalan que el virtuosismo cívico forma parte de la cultura y de las instituciones, tratándose de algo mucho más profundo que parte de la tradición comunitaria. De ahí que Putnam (2011) señale en su trabajo sobre las regiones italianas la carencia o existencia de capital social se deba, en una parte muy significativa, a la tradición institucional y cívica de las diferentes comunidades, retomando los planteamientos de Tocqueville (2002) acerca del desarrollo democrático e institucional, en los que se defendía que la consecución de los objetivos comunes se alcanzaba a través de una cooperación que estaba en la propia “alma” del sentir comunitario180.

El capital social desde la perspectiva de Putnam (2003) no se establece como una serie de favores que se realizan desinteresadamente, tampoco constituye un “banco de favores”, sino que el individuo es plenamente consciente de que está realizando una inversión totalmente intencionada, tal como describe la teoría de la elección racional de Olson (1992) al explicar el porqué de la implicación del actor en una acción colectiva.

180

Como aclaran Millán y Gordon (2004:732) “La noción de compromiso cívico se refiere al capital social de las comunidades, no de los individuos”.

156