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EL CARÁCTER BALINES

a) La excepción más importante a la generalización hecha en el párrafo precedente tiene lugar en la relación entre adultos (especialmente los progenitores) y los niños. Lo típico es que la madre inicie un pequeño flirteo con el niño, tirándole del pene o impulsándolo de alguna otra manera a la actividad interpersonal. Esta conducta excitará al niño, y durante algunos instantes se produce una interacción acumulativa. Luego, en el momento preciso en que el niño, próximo a alcanzar algún pequeño clímax, enlaza sus brazos en torno del cuello de la madre, la atención de ésta se desvanece. Entonces, la conducta típica del niño consistirá en iniciar una interacción acumulativa que funciona como alternativa, que crece hasta la rabieta emocional. Aquí la madre, o desempeñará un papel de espectador,

41 Naven, pág. 197. 42 Op. Cit. 43

Véase, en especial, G. Bateson y M. Mead, Balinese Character: A Photographic Arwlysis. Como esta colección de fotografías ha sido editada, no incluimos aquí ninguna de ellas.

divirtiéndose con el berrinche del niño, o si éste llega a atacarla efectivamente, rechazará su ataque sin dar muestra alguna de enojo. Estas secuencias pueden interpretarse tanto como una expresión del disgusto de la madre ante esta última manifestación de participación personal del niño, o como un contexto en el cual el niño adquiere una desconfianza profunda ante tales maneras de participar. La tendencia, quizá básicamente humana, hacia la interacción personal acumulativa resulta, de tal manera, parcialmente sofocada.44 Es posible que en lugar del clímax se dé algún tipo de meseta continuada de intensidad a medida que el niño se va adaptando, más plenamente a la vida balinesa. Por el momento, es imposible documentar esto con claridad en lo referente a las relaciones sexuales, pero existen indicios de que la secuencia del tipo meseta es característica del rapto y de las riñas (véase el párrafo

d, a continuación).

b) Otras secuencias análogas tienen el efecto de disminuir las tendencias del niño hacia la

conducta competitiva y de rivalidad. La madre, por ejemplo, fastidiará al niño dando de ma- mar al hijo de alguna otra mujer, divirtiéndose con los esfuerzos de su hijo por desalojar al otro bebé del pecho.45

En general la falta de clímax es característica de la música, teatro y otras formas de arte balinesas. Lo típico, de la música es que contenga una progresión, derivada de la lógica de su estructura formal, y modificaciones de intensidad determinadas por la duración y el avance de estas relaciones formales. No posee el tipo de creciente intensidad y estructura de clímax características de la música occidental moderna, sino más bien una progresión formal.46

c) La cultura balinesa incluye técnicas precisas para manejar las disputas. Dos personas

que han tenido una riña acudirán formalmente a la oficina del representante local del raja y harán allí una deposición sobre su entredicho, conviniendo que cualquiera de los dos que hable al otro deberá pagar una multa o hacer una ofrenda a los dioses. Posteriormente, si la desavenencia se soluciona, este contrato puede anularse formalmente. Se practican también otras evitaciones de menor cuantía (pwik), aun por los niños pequeños en sus peleas. Quizá sea significativo que este procedimiento no esté concebido como un intento de influir sobre los protagonistas para que depongan la hostilidad y traben o reanuden una amistad. Se trata más bien de un reconocimiento formal del estado en que se encuentra la relación de los intervinientes, y en cierta medida, una manera de congelar la relación en ese estado. Si esta interpretación es correcta, esta manera de zanjar las disputas estaría en consonancia con el reemplazo del clímax por la meseta.

e) En lo referente a la guerra, los comentarios de la misma época sobre las antiguas

guerras entre rajáes indican que en el período durante el cual se compusieron dichos comentarios (1936-1939) se consideraba que la guerra contenía grandes elementos de evitación mutua. La aldea de Bajoeng Gede estaba rodeada por un viejo vallado y una fosa, y los aldeanos explicaban en los términos siguientes las funciones de esas fortificaciones: "Si usted y yo tuviéramos una disputa, usted se marcharía y excavaría una fosa alrededor de su casa. Y cuando yo viniese a pelear con usted, yo me toparía con el foso y no habría pelea", lo que resulta ser una especie de psicología de Línea Maginot recíproca. De manera similar, las fronteras entre los reinos vecinos eran, en general, una tierra de nadie desolada,

44

Balinese Character: A Photographic Analysis, fotografía 47 y páginas 32-36.

45

Ibid., fotografías 49, 52, 53 y 69 a 72.

46

Véase Colin McPhee, "The Absolute Music of Bali", Modern Musió, 1935, y A House in Bali, Londres, Gollancz, 1947.

habitada sólo por vagabundos y desterrados. (Una psicología de la guerra muy diferente se desarrolló, no cabe duda, cuando el reino de Karangasem se embarcó en la conquista de la vecina isla de Lombok a comienzos del siglo xvii. La psicología de este militarismo no ha sido investigada, pero hay razones para creer que la perspectiva temporal de los colonos balineses de Lombok es en la actualidad significativamente diferente de la de los balineses de la propia Bali.)47

f) Las técnicas formalizadas de influencia social, como la oratoria y otras semejantes,

están casi absolutamente ausentes de la cultura de Bali. El solicitar la atención continuada de un individuo o ejercer influencia sobre un grupo, son actitudes consideradas de mal gusto, y además virtualmente imposibles, porque en tales casos la atención de la víctima se disipa rápidamente. En Bali no se da siquiera un discurso continuado, como el que en la mayoría de las culturas se utilizaría para narrar un cuento. Lo típico es que el narrador haga una pausa después de una o dos frases y aguarde a que algún oyente le formule una pregunta concreta sobre algún detalle de la trama. Entonces contestará la pregunta y retomará la narración. Este procedimiento pareciera tener por finalidad cortar, mediante una interacción ajena al propósito principal, la tensión que se había ido acumulando.

g) Las principales estructuras jerárquicas de la sociedad —el sistema de castas y la jerarquía de los ciudadanos plenos que forman el consejo de aldea— son rígidas. No existen conceptos imaginables donde un individuo pueda competir con otros por mejorar su posición en cualquiera de estos dos sistemas. Un individuo puede, eso sí, perder por medio de distintos actos su condición de miembro de la jerarquía, pero su lugar dentro de ella no puede alterarse. Si con posterioridad retorna a la ortodoxia y es aceptado nuevamente, recupera su posición original en relación con los otros miembros.48

Las generalizaciones descriptivas expuestas hasta aquí son todas respuestas parciales a una pregunta negativa: "¿Por qué no es esquismogénica la sociedad de Bali?", y mediante la combinación de estas generalizaciones llegamos a construir un cuadro de una sociedad que difiere muy marcadamente de la nuestra, de la de los iatmules, de aquellos sistemas de oposición social analizados por Radcliffe-Brown y de cualquier estructura social postulada por el análisis marxista.

Partimos de la hipótesis de que los seres humanos tienden a intervenir en secuencias de interacción acumulativa, y esta hipótesis subsiste virtualmente intacta. Entre los balineses, los bebés, por lo menos, tienen evidentemente esta tendencia. Mas para que esta hipótesis tenga validez psicológica tenemos que restringirla mediante una cláusula parentética que estipule que esas tendencias sólo actúan eficazmente en la dinámica de la sociedad cuando la crianza ha tenido características tales que no impidan su expresión en la vida adulta.

Hemos avanzado en nuestro conocimiento del alcance de la formación del carácter humano al demostrar que esas tendencias hacia la interacción acumulativa están sujetas a cierto tipo de modificación, descondicionamiento o inhibición.49 Y éste es un avance

47

"Véase G. Bateson, "An Oíd Temple and a New Myth", Djawo, xvii, Batavia, 1937.

48

Véase M. Mead, "Public Opinión Mechanisms among Primitive Peoples", Public Opinión Quarterly, 1937, i, págs. 5-16.

49

Como sucede comúnmente en la antropología, los datos no son suficientemente precisos para darnos una visión de la naturaleza de los procesos de aprendizaje que entran en juego. La antropología, en el mejor de los casos, sólo puede plantear problemas de este tipo. El paso siguiente debe quedar a cargo de la experimentación de laboratorio.

importante. Sabemos a qué se debe que los balineses sean no-esquismogénicos> y sabemos

de qué manera su desagrado por los patrones esquismogénicos se expresa en distintos de- talles de su organización social —las jerarquías rígidas, las instituciones para zanjar las querellas, etcétera— pero no sabemos nada aún de la dinámica positiva de la sociedad: hemos respondido sólo a la pregunta negativa.