El examen que hemos llevado a cabo de los "testaferros" actuantes en el pleito contra el "carácter nacional" ha limitado muy estrictamente la extensión del concepto. Pero las conclusiones de este examen no son en manera alguna simplemente negativas. Limitar la extensión de un concepto es casi sinónimo de definirlo.
Hemos añadido una herramienta muy importante a nuestro equipo de ellos: la técnica de describir el carácter común (o el "factor común más alto") de los individuos en una comunidad humana en términos de adjetivos bipolares. En vez de desesperar frente al hecho de que las naciones están sumamente diferenciadas, tenemos que tomar las dimensiones de esta diferenciación como claves del carácter nacional. Sin conformamos ya con decir: "Los alemanes son sumisos" o "Los ingleses son altivos", emplearemos expresiones como "dominante-sumiso" cuando pueda demostrarse que tales relaciones se dan en la realidad. Análogamente, no nos referiremos al "elemento paranoico del carácter alemán", a menos que podamos mostrar que por "paranoide" queremos decir ciertas características bipolares de las relaciones alemán-alemán o alemán-extranjero. No describiremos variedades de carácter definiendo para ello determinado carácter en términos de su posición dentro de un continuo que va desde la dominación extrema hasta la extrema sumisión sino que trataremos en cambio, de usar para nuestras descripciones continuos tales como "grado de interés en} u
orientación hacia, el dominio-sumisión".
Hasta el momento hemos mencionado sólo una lista muy breve de características bipolares: dominio-sumisión; auxilio-dependencia y exhibicionismo- escoptofilia. Una crítica, a no dudar, se impondrá a la mente del lector, la de que, en suma, estas tres características están claramente presentes en todas las culturas occidentales. Para que nuestro método resulte útil, por lo tanto, debemos primero tratar de ampliarlo de manera que nos brinde un alcance y poder de discriminación suficientes para diferenciar nuestra cultura occidental de otras.
A medida que este marco conceptual se desarrolle, se introducirán, a no dudar, muchas nuevas expansiones y discriminaciones. Este trabajo se ocupará solamente de tres tipos de expansión.
Alternativas de la bipolaridad
Cuando apelamos a la bipolaridad como medio para manejar la diferenciación dentro de la sociedad sin renunciar a alguna noción de estructura de carácter común, considerábamos sólo la posibilidad de una diferenciación bipolar simple. Por cierto, este patrón es muy común en las culturas occidentales; tomemos por ejemplo la diferenciación republicano- demócrata, derecha-izquierda políticas, Dios y el Diablo, y así sucesivamente. Estos pueblos
llegan a intentar imponer un patrón binario a fenómenos que no son de naturaleza binaria: juventud frente a edad avanzada; trabajadores frente a capitalistas; mente frente a materia, y, en general, carecen de los dispositivos organizacionales para manejar sistemas triangulares; la aparición de cualquier "tercer" partido es siempre mirada, por ejemplo como una amenaza para nuestra organización política. Esta clara tendencia hacia los sistemas duales no debe, sin embargo, cegarnos para la presencia de otros patrones.27
Existe, por ejemplo, en las comunidades inglesas una tendencia muy interesante a la formación de sistemas ternarios, tales como padres-niñera-niño; rey-ministros-pueblo; ofíciales-suboficiales-soldados.28 Si bien los motivos exactos de la relación en estos sistemas ternarios tienen aún que ser investigados, es importante advertir que estos sistemas, a los que denomino "ternarios", no son ni "simples jerarquías" ni "triángulos". Por "simple jerarquía" entiendo un sistema serial en el cual no se dan relaciones cara-a-cara entre los miembros cuando están separados por algún miembro intermedio; en otras palabras se trata de sistemas en los cuales la única comunicación entre A y C pasa por B. Por triángulo entiendo un sistema tripartito sin propiedades seriales. El sistema ternario padres-niñera- niño, por su parte, es muy distinto. Contiene elementos seriales, pero se dan contactos cara- a-cara entre el primer y tercer miembro. En esencia, la función del miembro intermedio consiste en instruir y disciplinar al tercero en la forma de conducta que debe adoptar en sus contactos con el primero. La niñera enseña al niño cómo comportarse respecto de sus padres, de la misma manera como el suboficial enseña y disciplina al soldado raso respecto de la manera como debe comportarse con los oficiales. Valiéndonos de la terminología psicoanalítica, el proceso de introyección se cumple indirectamente, no por medio del impacto directo de la personalidad parental sobre el niño.29 Los contactos cara-a-cara entre el primero y tercer miembro son, no obstante, muy importantes. A este respecto, podemos mencionar el ritual diario, de importancia vital, en el ejército británico, en el cual el oficial de día pregunta a los soldados y suboficiales reunidos si tienen alguna queja que formular.
No cabe duda de que cualquier análisis pleno del carácter inglés tendría que tomar en cuenta los patrones ternarios además de los binarios.
Motivos simétricos
Hasta aquí hemos considerado sólo lo que llamamos patrones "complementarios" de relación, en los cuales los patrones de conducta situados en un extremo de la relación son diferentes de los patrones de conducta situados en el otro extremo, pero se ensamblan unos
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El sistema social de Bali, en las comunidades montañesas, está casi totalmente exento de tales dualismos. La diferenciación etológica de los sexos es más bien leve; las facciones políticas están completamente ausen- tes. En las llanuras, existe un dualismo que es producto de la intromisión del sistema de castas hindú: los de casta elevada discriminan en contra de los que no la tienen. En el nivel simbólico (en parte por influencia hindú) los dualismos son mucho más frecuentes que lo que lo son en la estructura social (por ejemplo, noreste frente a sudoeste; dioses frente a demonios; izquierda simbólica frente a derecha; varón simbólico frente a mujer, etcétera).
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Un cuarto caso de este patrón tripartito se da en algunas grandes "escuelas públicas" (como en Charterhouse), donde la autoridad está dividida entre los líderes intelectuales más mesurados, más refinados (los "monitores") y los líderes atléticos (capitanes del equipo de fútbol, presidente del salón de reuniones, etcétera), que tienen el deber de hacer que los "esclavos" (fags) acudan corriendo al llamado del monitor.
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Un análisis general de las variantes culturales de la situación edípica y los sistemas de sanciones culturales relacionados con ella puede verse en M. Mead ("Social change and cultural surrogates", Journal of Edu-
cational Sociology, 1940, 14: 92-128); también en G. Roheim (The Riddle of the Sphinx, Londres, Hogarth
con otros (dominio-sumisión, etcétera). Existe, empero, toda una categoría de conducta interpersonal humana que no se ajusta a esta descripción. Además de los patrones contrastantes complementarios, tenemos que reconocer la existencia de una serie de patrones simétricos, dentro de los cuales las personas responden a lo que otros hacen haciendo ellas algo similar. En particular, debemos considerar aquellos patrones competitivos30 en los cuales el individuo o el grupo A es estimulado a producir un monto mayor de cualquier tipo de conducta por el hecho de percibir un monto mayor de ese mismo tipo de conducta (o mayor éxito en ese tipo de conducta) por parte del individuo o el grupo B.
Hay un muy profundo contraste entre estos sistemas competitivos de conducta y los sistemas complementarios de dominio-sumisión, contraste que tiene gran significado en cualquier análisis del carácter nacional. En los esfuerzos complementarios, el estímulo que impulsa a A a realizar esfuerzos mayores es la debilidad relativa de B; si queremos hacer que A se aplaque o se someta, tenemos que mostrarle que B es más fuerte que él. De hecho, la estructura complementaria de carácter puede resumirse mediante la expresión "fanfarrón- cobarde", que implica la combinación de estas características en la personalidad. Los sistemas competitivos simétricos, en cambio, son un opuesto funcional casi exacto de los complementarios. Aquí, el estímulo que suscita un afán más intenso en A es la visión de una mayor fuerza o afán en B; e inversamente, si demostramos a A que B es realmente débil, A aflojará sus esfuerzos.
Es probable que estos dos patrones contrastantes existan igualmente como potencialidades en todos los seres humanos, pero sabemos que cualquier individuo que se comporta de am- bas maneras al mismo tiempo corre el riesgo de entrar en confusión y conflictos interiores. En los distintos grupos nacionales, por consiguiente, se han desarrollado maneras diferentes de resolver esta discrepancia. En Inglaterra y en Estados Unidos, donde los niños y los adultos están sometidos a un fuego graneado casi continuo de desaprobación cada vez que manifiestan los patrones complementarios, llegan inevitablemente a aceptar la ética del "juego limpio". Al responder al desafío de las dificultades no pueden, sin culpa, descargarse sobre el más débil.31 Para la moral inglesa, Dunkerque fue un estimulante y no un depresivo.
En Alemania, en cambio, faltan aparentemente los mismos clisés, y la comunidad está organizada principalmente sobre una jerarquía complementaria en términos de dominio- sumisión. La conducta de dominio está tajante y claramente desarrollada, pero el cuadro no resulta perfectamente claro y necesita ser investigado con más detalle. Es dudoso que pueda existir alguna vez una jerarquía de dominio-sumisión como sistema estable. Parecería que en el caso de Alemania el extremo correspondiente a la sumisión dentro del patrón está enmascarado, por lo cual el extremo sumisivo del patrón es objeto de un tabú casi tan enér- gico como en Estados Unidos o en Inglaterra. En lugar de la sumisión, encontramos una
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El término "cooperación", que se emplea a veces como opuesto de "competición", cubre una variedad muy amplia de patrones, algunos de ellos simétricos y otros complementarios, algunos bipolares y otros en los cuales los individuos que cooperan están orientados principalmente hacia alguna meta personal o interpersonal. Podemos esperar que algún análisis cuidadoso de estos patrones nos rendirá el vocabulario para describir otros tipos de características nacionales. Tal análisis no puede intentarse en este trabajo.
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De todas maneras, es posible que en ciertos sectores de esta nación se presenten con cierta frecuencia los patrones complementarios, en especial en aquellos grupos que han padecido inseguridad e incertidumbres prolongadas; por ejemplo, las minorías raciales, las zonas pauperizadas, la Bolsa, los círculos políticos, etcétera.
especie de impasividad de plaza de desfiles.
Una indicación respecto del proceso mediante el cual se modifica y se torna tolerable el rol de sumisión surge de las entrevistas realizadas en el marco de un estudio recientemente iniciado de historias de vida de alemanes.32 Un sujeto alemán refirió la gran diferencia en el trato que recibió él cuando era niño en su hogar de Alemania del Sur comparado con el que recibió su hermana. Dijo que las exigencias que se le hicieron a él fueron mucho mayores: que a su hermana se le permitía eludir la disciplina; que mientras de él se esperaba que cuadrara los talones y obedeciera con exactitud, a su hermana se le otorgaba mucho mayor libertad. El entrevistador, no bien escuchó esto, comenzó a orientar sus preguntas hacia la rivalidad fraterna entre los sexos, pero el sujeto declaró que para él había sido un gran honor obedecer. "No se puede esperar mucho de las chicas", dijo. "Lo que sentíamos que ellos (los varones) tenían que lograr y cumplir era muy serio, porque tenían que estar preparados para la vida". Una interesante inversión de noblesse oblige.
Combinaciones de motivos
Entre los motivos complementarios hemos mencionado solamente tres: dominio-sumisión; exhibicionismo-escoptofilia; auxilio-dependencia, pero estos tres serán suficientes para ilustrar el tipo de hipótesis verificables a las que podemos llegar de cs ribiendo el carácter nacional mediante esta terminología que hemos puesto entre comillas.33
Dado que, manifiestamente, estos tres motivos están presentes en todas las culturas occidentales, las posibilidades de diferencias internacionales se ven limitadas a las proporciones y modos como ellos aparecen combinados. Las proporciones probablemente sean muy difíciles de determinar, salvo cuando las diferencias son muy grandes. Podemos nosotros estar seguros de que los alemanes están más orientados a la obediencia-sumisión que los estadounidenses, pero probablemente resulte difícil demostrar esta certeza. Y el estimar las diferencias en el grado de desarrollo del exhibicionismo-escoptofilia o auxilio- dependencia en las distintas naciones es algo que probablemente resulte prácticamente imposible.
Si, empero, consideramos las posibles maneras en que pueden combinarse estos motivos entre sí, encontramos marcadas diferencias susceptibles de fácil verificación. Supongamos que los tres motivos están desarrollados en todas las relaciones dentro de todas las culturas occidentales, y de esta suposición pasemos a considerar qué individuos desempeñan qué
papeles.
Desde el punto de vista lógico, es posible que en un ambiente cultural, A se muestre dominante y exhibicionista, mientras que B será sumiso y adoptará actitudes de espectador.
Los ejemplos de este tipo de contraste acuden con facilidad a la memoria. Podemos, por ejemplo, observar que mientras los nazis dominantes se pavonean delante del pueblo, el zar de Rusia tenía un ballet privado y Stalin sale de su encierro sólo para pasar revista a sus tropas. Tal vez podamos presentar la relación entre el partido nazi y el pueblo de la siguiente manera:
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G. Bateson, investigación (inédita) para el Council on Human Relations
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En un estudio más completo tendríamos que considerar otros motivos, tales como la agresión-pasividad; posesividad-posesión; agente-instrumento, etcétera. Y todos estos motivos exigirán una definición más crítica que la que puede intentarse en este trabajo.
Partido Pueblo
Dominio Sumisión
Exhibicionismo Escoptofilia
En tanto que el zar y su ballet podrían representarse como:
Zar Ballet
Dominio Sumisión
Escoptofilia Exhibicionismo
Dado que estos ejemplos europeos carecen, comparativamente de verificación, vale la pena mostrar aquí la recurrencia de estas diferencias mediante la descripción de una diferencia etnográfica bastante llamativa que ha sido documentada de manera más completa. En Europa, donde tendemos a asociar la conducta de auxilio con la superioridad social, construimos sobre la base de ello nuestros símbolos parentales. Nuestro Dios, o nuestro Rey, es el "padre" de su pueblo. En Bali, en cambio, los dioses son los "hijos" del pueblo, y cuando un dios habla por la boca de una persona en trance, se dirige a quien acontezca estarlo escuchando con el apelativo de "padre". Análogamente, el rajá es sajanganga (mimado como un niño) por su pueblo. Las balineses, además, gustan mucho de colocar a los niños en los papeles combinados de dios y bailarín; en la mitología, el príncipe perfecto es cortés y narcisista.
Por consiguiente, el patrón predominante en Bali puede sintetizarse así:
Status Elevado Status Bajo
Dependencia Auxilio
Exhibicionismo Escoptofilia
Y este diagrama implicaría no sólo que los balineses sienten que la dependencia y el exhibicionismo y el status superior van naturalmente juntos, sino que a un balines no le resultará fácil combinar el auxilio con el exhibicionismo (es decir, Bali carece completamente de la característica ostentosa del ofrecimiento de regalos que es característica de muchos pueblos primitivos) o se verá embarazado si el contexto lo fuerza a intentar tal combinación.
Aunque no es posible trazar con la misma certidumbre diagramas análogos para nuestras culturas occidentales, vale la pena intentar hacerlo en lo que respecta a las relaciones padres-hijos en las culturas inglesa, estadounidense y alemana. Pero hay que afrontar una complicación extra; cuando examinamos las relaciones entre progenitores e hijos en vez de hacerlo con las relaciones entre príncipes y pueblo, tenemos que tomar en cuenta específicamente los cambios en el patrón que se producen cuando el niño crece. El auxilio- dependencia es indudablemente un motivo dominante en los primeros años de la niñez, pero diversos mecanismos modifican luego esta dependencia extrema, promoviendo cierto grado de independencia psicológica.
El sistema inglés de clase superior y clase media podría representarse mediante el siguiente diagrama:
Progenitores Hijos
Dominio Sumisión
(modificado por el sistema "ternario" de niñeras)
Auxilio Dependencia
(hábitos de dependencia cortados por la separación: los niños son en viados a la escuela)
Exhibicionismo Escoptofilia
(los niños "oyen, ven y callan" durante las comidas)
Contrastando con esto, el patrón análogo de Estados Unidos parece ser:
Progenitores Hijos
Dominio (leve) Sumisión (leve)
Auxilio Dependencia
Escoptofilia Exhibicionismo
Y este patrón difiere del inglés no sólo en la reversión de los roles de escoptofilia- exhibicionismo, sino también en el contenido de lo que se exhibe. El niño de Estados Unidos es alentado por sus padres para que manifieste su independencia. Por lo común, el destete psicológico no se lleva a cabo remitiendo al niño a un internado alejado del hogar, sino que se hace jugar al exhibicionismo del niño contra su independencia, hasta que ésta resulta neutralizada. Posteriormente, a partir de este comienzo en la exhibición de la independencia, el individuo puede seguir algunas veces manifestando su actitud de auxilio, y su esposa y familia pasan a ser en cierto grado objetos de "exposición".
Aunque el patrón alemán análogo probablemente se asemeje al de Estados Unidos en la disposición de los roles complementarios apareados, difiere desde ya de éste en el hecho de que la dominación del padre es mucho más fuerte y persistente, y sobre todo en que el contenido del exhibicionismo del hijo es muy distinto. El hijo es sometido a una dominación que lo lleva a poner el exhibicionismo en su presteza para cuadrarse y hacer resonar los talones. Este exhibicionismo ocupa el lugar de la conducta sumisiva manifiesta. Así, mientras en el carácter estadounidense el exhibicionismo es promovido por el progenitor como un medio para el destete psicológico, tanto su función como su contenido son enteramente diferentes para el alemán.
Diferencias de este orden, que pueden esperarse en todas las naciones europeas, se encuentran probablemente en la base de nuestros comentarios internacionales, ingenuos y muchas veces malévolos. Y la verdad es que pueden tener una considerable gravitación en la mecánica de las relaciones internacionales, en la medida en que su comprensión correcta podría disipar algunos de nuestros equívocos. Para la visión de un estadounidense, el inglés aparece en muchas ocasiones como arrogante, en tanto que para la de un inglés, el norteamericano parece "jactancioso". Si pudiéramos mostrar con exactitud qué monto de verdad y qué monto de distorsión encierran estas impresiones ello constituiría un verdadero
De acuerdo con el diagrama expuesto anteriormente, la "arrogancia" del inglés se debería a una combinación de dominio y exhibicionismo. El inglés que se encuentra desempeñando un rol de ejecución (el padre en el momento del desayuno, el director de un diario, el orador político, el conferencista o cualquier otro actuante) parte de la premisa de que se encuentra en un rol dominante —es decir, que puede decidir de acuerdo con estándares vagos y abstractos qué tipo de ejecución adoptar— dejando al público presente la decisión de "tomarlo o dejarlo". Ve su propia arrogancia como "natural" o como mitigada por su humildad frente a los estándares abstractos. Sin la menor conciencia de que su conducta podría ser mirada como un comentario sobre su público, sólo se percata, en cambio, de comportarse dentro del rol del ejecutante, tal como él lo entiende. Pero el estadounidense no lo ve así. Para él, el comportamiento "arrogante" del inglés parece dirigido contra el público, en cuyo caso la invocación implícita de algún estándar abstracto parece sólo añadir