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3carácter más consultivo que posiciones directivas o en

órganos de línea.

Entre las principales razones que explican esta situación, se señalan:

 La «defi ciente formación profesional» en las uni-

versidades e institutos, la carencia de un enfoque «humano», de «servicio» y, especialmente, la au- sencia en la formación curricular de materias vin- culadas a la identifi cación, atención, etc. de los casos de violencia. Hay por tanto un «divorcio» entre la formación profesional y las capacidades de gestión para los servicios.

 Un elemento que caracteriza la capacitación en

estos aspectos es que se da fuera del ámbito de formación regular, a través de cursos, diplomados, talleres, etc., dictados por diversas instituciones, principalmente de la sociedad civil.

En la escuela: se señaló que la falta de capacidades de los docentes y directores en las escuelas se expresan principalmente en:

 La permanencia de una cultura «tolerante» a la vio-

lencia, que concibe a las niñas, niños y adolescentes como «objetos de la educación» antes que como «sujetos». La permanencia de formas de relación adulto-niña/niño basada en la lógica del respeto ver- tical y la agresión verbal y psicológica, promovidas muchas veces por el propio maestro.

 La falta de comprensión de las etapas de desarrollo

de las niñas, niños y adolescentes y las necesidades propias de cada una. Esto fortalece una mirada de la educación «enciclopédica» donde los docentes «van a enseñar» y son «indiferentes» al grado de «com- prensión» de las niñas, niños y adolescentes. 

 Predominio de la lógica del castigo físico («ranas»,

correr, etc.) 

 La falta de un enfoque de acción que contemple el

ámbito familiar. Se asume que «la familia debe hacer cosas que realmente no está en la capacidad de ha- cer» y no se le apoya ni acompaña.

La existencia de estas capacidades en los docentes y directores en las escuelas se debería expresar principalmente en el fortalecimiento del buen trato como la base de las relaciones y el reconocimiento del otro, en el predominio de una cultura de no tolerancia a la violencia y el fortalecimiento de la vida comunitaria. Establecimientos de salud: los entrevistados señalaron que la falta de capacidades de los doctores y personal médico se expresa principalmente en:

 La falta de atención integral de las víctimas, «los gi-

necólogos no ven ni toman consideraciones frente

a lo emocional o psicológico», los «psicólogos no prestan atención a lo físico», etc.

 Tampoco hay personal capacitado para atender a

grupos específi cos, como los adolescentes. 

 Los casos de violencia «pasan desapercibidos», se

atiende las «heridas físicas» pero las víctimas «vuel- ven al entorno de violencia».

 «No se escucha a las niñas, niños o adolescentes»

sino al adulto que los acompaña. 

 Los protocolos y la información de atención están

diseñados para ser trasmitidos a los adultos, vul- nerando el derecho de la niña, niño y adolescente a estar informado de su estado y los pasos del tratamiento.

La existencia de estas capacidades en los doctores y personal médico debería expresarse en: el predominio de una mirada integral de los casos, una sensibilidad a reportar o denunciar los casos de violencia y un trato centrado en la calidez.

Autoridades y líderes locales: desde la perspectiva de los entrevistados, las autoridades y líderes (sean estata- les o sociales) no cuentan con capacidades para identifi - car y/o reportar casos de violencia, lo que se explicaría por la cultura de «tolerancia con la violencia» vigente. Ello es especialmente crítico ya que, a juicio de las mis- mas personas entrevistadas, la comunidad, al igual que la escuela, es un espacio «estratégico» para abordar, enfrentar y erradicar dichas prácticas. De hecho, se se- ñaló su participación en la canalización de determinadas denuncias, aun cuando «no hay una comunidad capaci- tada», y predominan en ella elementos culturales ad- versos y marcados a su vez por la discriminación étnica, económica y de género.

En el caso del espacio rural, se señaló que las comuni- dades son un tipo de organización claramente estruc- turadas, al interior de las cuales sus autoridades ejercen justicia. Se señaló que en estos casos, lo que predomina es el castigo físico.

En la comunidad: desde el punto de vista de las y los entrevistados, en la mayoría de casos, «existe una confu- sión» sobre el rol de las instituciones y los procedimien- tos necesarios que acompañan una denuncia. En general, predomina la fi gura de «denunciar pero no comprome- terse» (no ser testigo ni denunciante, sobre todo cuando se es «espectador»). A pesar de esto, ciertas institucio- nes son claramente reconocidas por la comunidad como espacios de referencia para canalizar esas denuncias. Las principales a las que se recurre son las comisarías, las DE- MUNA, los CEM. Ello porque desde la perspectiva de las y los entrevistados son las que se encuentran «físicamen- te más cercanas a la comunidad».

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10. Modalidad del Programa Wawa Wasi para atender a las niñas y niños a través de sus familias en zonas altoandinas.

5.2.4. Huancavelica

Para los entrevistados, algunas de las instituciones estra-

tégicas del Subsistema de Protección Social son: los sec-

tores Educación y Salud, DESNA, Defensoría del Pueblo, el Seguro Integral de Salud (SIS), las iglesias y parroquias, el Centro de Salud Mental, el Centro de Desarrollo In- tegral de la Familia, las Aldeas Infantiles y las ONG que trabajan con niñas, niños y adolescentes.

También se mencionaron algunos servicios que son administrados desde el nivel nacional, señalando las siguientes observaciones: el INABIF «funciona en las provincias y no en los distritos»; el programa Wawa Wasi (ahora Cuna Más) es un programa que «no es para todos», prioriza a sus benefi ciarios. Se mencionó

también la existencia del programa Hatary Wawa.10

En relación al PRONAA, se mencionó que en algu- nos lugares hay prejuicios contra el Programa, por las creencias de algunos pobladores, quienes pien- san que «si viene gente de fuera para darles algo es porque quieren llevarse a sus hijos» o que los están «esterilizando», ideas que son reforzadas por sus creencias religiosas. Mencionaron también que, des- de una perspectiva más técnica, en estos programas hay difi cultades en torno a la «focalización».

Con relación al sector educación, se señaló que el Gobierno regional viene implementando proyectos para mejorar los resultados en comprensión lectora y lógico-matemática.

Señalaron también que en la región hay défi cits de cobertura y problemas de calidad en los servicios; «fal- tan profesionales capacitados»; hay «poco presupues-

to» en los establecimientos. Asimismo señalaron que por parte de la población, dado factores culturales y religiosos, «falta sensibilización a los temas de protección».

Consultados sobre cuáles son las instituciones críti- cas, los entrevistados priorizaron Salud, Educación y el programa estratégico de Identidad a cargo del RENIEC (ver anexo 5).

Con relación a las instituciones estratégicas del Subsistema de Protección contra la Violencia, los participantes señalaron: la DEMUNA, la Policía Na- cional, los Centros de Emergencia Mujer, la Red de Operadores de Justicia Paucará, los Juzgados y los jueces de paz letrados. Señalaron también que a nivel local (provincia y distritos) las instituciones que tie- nen presencia son el teniente gobernador y el juez de paz, «quienes atienden a toda la población, y que no están capacitados adecuadamente» para ver los casos de niñas, niños y adolescentes.

Con respecto a la DEMUNA de la Provincia de Huancavelica, algunos entrevistados señalaron que viene desarrollando actividades de capacitación diri- gidas a niñas y niños para promover sus derechos: es necesario «que sepan a dónde acudir, que sepan que pueden denunciar, que no tengan temor, que no se queden callados; que ese maltrato no es culpa de ellos. Que sepan distinguir entre un trato con fi rme- za y un trato con violencia». También capacitan en las escuelas de padres, haciendo campañas de sensibili- zación para «que los padres sepan que si maltratan, hay consecuencias».

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