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CAPÍTULO 1. LA PERSPECTIVA INTERACCIONISTA EN LA

2.4. LAS INTERACCIONES SINCRÓNICAS ESCRITAS

2.4.2. La caracterización de las interacciones sincrónicas escritas dentro del

Como acabamos de mencionar, el DMO sincrónico se caracteriza por ser escrito o gráfico. Por otro lado, hemos visto que el registro más utilizado en la comunicación oral es el coloquial. Briz (2001) expone diferentes situaciones en las que el registro que se maneja en el discurso escrito es también coloquial. Es el caso de un determinado texto periodístico, una carta familiar o un anuncio publicitario que, por alguna razón de estilo, han sido dotados de rasgos coloquiales, utilizando, para ello, unidades que aparecen de forma más frecuente en la conversación oral. Siendo así, cabe preguntarse cuáles son los factores que diferencian estos escritos coloquiales de la CMO sincrónica.

Entre los numerosos apelativos que se le han atribuido al chat, la mayoría tiene que ver con el carácter interactivo y dialogal de esta forma de comunicación. Es el caso del término “chat”, cuyo significado es charla en inglés, “conversación escrita” (Blanco, 2001) o “conversación virtual” (Yus, 2001), “conversación tecnológica” (Sanmartín, 2008), “interacciones sincrónicas escritas” o “clavardage” en francés, propuesta canadiense que une clavier (teclado) y bavardage (charla). Todos ellos destacan el carácter interactivo y conversacional de esta forma de comunicación.

Cestero (2000a), con el propósito de describir la conversación oral, expone la importancia de adoptar una clasificación que nos ayude a ubicarla dentro del conjunto de las actividades comunicativas. El objetivo es aplicar un ordenamiento que vaya de lo general a lo particular, es decir, que parta de la comunicación verbal, tomada en un sentido amplio, para llegar finalmente a la descripción de conversación. Para realizar una caracterización específica de la conversación

parece necesario partir, no de la conversación, sino de la ‘actividad comunicativa’ como unidad máxima y desglosarla, después, hasta llegar a la conversación como unidad mínima y específica de interacción social. (Cestero, 2000a: 17)

Consideramos que, para situar el chat dentro del conjunto de las actividades comunicativas verbales, es esencial adoptar el mismo punto de vista16. Utilizaremos,

pues, esta jerarquización con el fin de descubrir las características discursivas que definen las interacciones sincrónicas escritas.

En el primer nivel de clasificación, distinguimos dos tipos principales de actividades comunicativas. Por un lado, situamos las actividades monologales que se caracterizan por no ser interactivas ni tener posibilidad de serlo y por ser unidireccionales. Por otro lado, encontramos las situaciones dialogales o interactivas, que, según Briz (2000: 51), se caracterizan por consistir en una sucesión de intercambios, o lo que es lo mismo, el encadenamiento de, al menos, dos turnos de habla.

Una distinción más precisa de esta cuestión es la adoptada por Kerbrat- Orecchioni (1990: 15-16). La autora distingue, por un lado, dos tipos de diálogo:

- El diálogo 1 o discurso dialogal, que corresponde a lo definido por Briz, es decir, la alternancia de dos locutores.

- El diálogo 2 o discurso dialógico, que corresponde al discurso dirigido a uno o varios interlocutores, pero sin la espera de una respuesta. Como ejemplos de esta categoría, Kerbrat-Orecchioni propone las conferencias, lecturas poéticas o la mayoría de los textos escritos. Este tipo de discurso posee varias voces, por lo que implica necesariamente la idea de polifonía.

Y, por otro, dos tipos de monólogos:

- El monólogo 1 o discurso monologal, es decir, el discurso dirigido a sí mismo, también llamado monólogo interior.

- El monólogo 2 o discurso monológico, correspondiente al discurso que se dirige a una audiencia, pero por el que no se espera respuesta. Como señala Kerbrat-Orecchioni (1990: 15-16) los expertos consideran que la distinción entre discurso monológico y el dialógico no está del todo clara. Según esta

autora la oposición principal reside en que, a diferencia del discurso dialógico, el monológico no posee varias voces, es decir, hay ausencia completa de intercambio aunque la situación lo permita. Es evidente, pues, que determinadas situaciones comunicativas pueden ser tanto monológicas como dialógicas en función de cómo de las acciones de los interlocutores que en ella participan.

A pesar de esta ajustada clasificación, la distinción entre monólogo y diálogo está aún sin resolverse de manera definitiva, sobre todo, en el caso de determinadas formas de CMO: los foros de debate, el correo electrónico o los comentarios de un blog. Sin embargo, en lo que a las interacciones sincrónicas escritas se refiere, la distinción se revela mucho más evidente, ya que, debido a su carácter interactivo, podemos claramente catalogarlas de dialogales.

Consideramos que este rasgo dialogal es la razón por la que las interacciones sincrónicas escritas parecen acercarse al dominio de la oralidad. La conversación coloquial es la manifestación de la comunicación oral por excelencia y se caracteriza por lo que Gallardo-Paúls (1994: 23) denomina dinamismo dialógico. Este aspecto nos permite y hace necesaria la aplicación de la metodología y las categorías funcionales tradicionalmente pertenecientes a las disciplinas, como el Análisis de la Conversación, cuyos objetos de estudio se localizan, principalmente, en el medio oral.

Cestero (2000a: 18-19) añade a su clasificación de las actividades comunicativas dialogales un segundo nivel de distinción basado en los rasgos sociales y sociolingüísticos.

1. El grado de convencionalización y estructura interna. La estructura de ciertas interacciones, como el debate o la entrevista, se caracteriza por haber sido convenida y aceptada de antemano por los hablantes. El funcionamiento de estos intercambios se ha normalizado por lo que su realización se encuentra precedida de un cierto grado de planificación. En cambio, la conversación resulta menos convencional y proyectada. Aunque existe una estructuración general predeterminada, su desarrollo es menos rígido.

2. El objetivo social. Nos permite distinguir entre dos extremos: en el primero de ellos, se encuentran las interacciones cuyo objetivo es concreto y determinado, como es el caso de un juicio, una transacción de compra-venta, etc.; en el otro extremo, se sitúa la conversación, que no tiene ningún objetivo funcional. Según Briz (2001: 41), su único fin es “la comunicación por la comunicación”.

3. La categoría de los participantes. Tiene que ver con la función que desempeñan los interlocutores en la interacción, así como con la relación que se establece entre ellos. Es posible que tengan una función pre-asignada y que intervengan en base a esta. Los roles que los participantes desempeñan en la interacción influyen directamente en la organización de la misma. Así, en un juicio o en un congreso, un único interlocutor distribuye y controla el turno de palabra. En la conversación, en cambio, la asignación de la palabra no está determinada de antemano y los interlocutores no tienen un orden preestablecido para intervenir.

Según Cestero (2000a: 19), de la combinación de las anteriores variables extraemos tres tipos de interacciones orales. En primer lugar, encontramos las interacciones institucionalizadas, cuyo grado de convencionalidad es muy elevado y poseen un objetivo específico y claro; la distribución del turno no se negocia, sino que está controlada por uno de los interlocutores. En esta categoría entran los juicios, las conferencias o las asambleas, entre otras. En segundo lugar, las interacciones transaccionales se diferencian de las anteriores por poseer un grado de normalización y planificación más bajo. La estructura interaccional puede ser transgredida sin que esto suponga una ruptura. En una interacción entre médico y paciente, podemos entablar una conversación sobre otro tema fuera del marco institucional, sin que deje de ser una consulta médica. Este tipo de digresiones son incompatibles en las interacciones institucionalizadas. En un juicio, el juez debe interrumpir el proceso y expulsar de la sala a la persona que no respete el tema establecido ni su autoridad como distribuidor del turno de habla. Así pues, en las interacciones transaccionales, el cambio de locutor viene dado por la función que desempeñan los hablantes y no por la estructura institucional. Otras interacciones de este tipo son las transacciones de compra-venta, profesor-alumno, etc. Por último, se sitúan las interacciones conversacionales, donde se localiza la conversación

otros dos tipos son la carencia de un objetivo social específico (únicamente la comunicación por la comunicación), el bajo grado de convencionalidad y la falta de planificación en la distribución del turno.

Es importante advertir que la frontera entre uno y otro tipo de interacción no es nítida. En la práctica, se enlazan unas con otras. Tal es el caso, que planteamos anteriormente de la interacción entre un médico y su paciente.

A continuación presentamos, a modo de resumen, la tabla 4 en la que ofrecemos una clasificación de las interacciones.

Grado de

convencionalidad Objetivo social

Función de los participantes Interacciones

institucionalizadas Alto Específico

Función exclusiva de distribución de turno de un interlocutor. Relación de poder. Interacciones

transaccionales Medio Específico

Predeterminada por la función de cada

interlocutor. Asimetría funcional Interacciones

conversacionales Bajo Indeterminado

Toma de turno no predeterminada.

Simetría conversacional. Tabla 4. Clasificación de las interacciones orales

Cabe preguntarse si podemos aplicar esta categorización a las interacciones sincrónicas escritas. Como veremos en el análisis de nuestro corpus (cf. 5.2.3), en el chat, es posible realizar otro tipo de interacciones que no son necesariamente conversacionales. A modo de ejemplo y teniendo en cuenta las limitaciones, sería posible llevar a cabo un curso de idiomas a través de una sala de chat, por lo que el objetivo social, el grado de convencionalización y la función de los participantes no es el de una interacción conversacional. Así pues, existe la posibilidad de realizar varios tipos de interacciones a través del chat, del mismo modo que es posible llevar a cabo diferentes clases de interacciones orales17.

17

Como ya hemos señalado, el medio juega un papel esencial en el tipo de interacción, por lo que los tres niveles de diferenciación sociolingüística asumen modificaciones con respecto al contexto oral.

Para concluir este apartado, presentamos una tabla de recapitulación (Tabla 5), en la que localizamos las interacciones sincrónicas y orales con respecto a las tres variables presentadas anteriormente. En primer lugar, situamos el tipo de actividad comunicativa que nos advierte sobre su naturaleza dialogal o monologal. En segundo lugar, se encuentra el medio o canal en que la interacción se desarrolla. Aunque esta categoría se base en la distinción oral/escrito, consideramos que es preciso detallar, asimismo, otras características del canal que influyen igualmente en el desarrollo de la interacción. El discurso oral puede ser telefónico o presencial y el escrito, como ya hemos señalado, es muy sensible a las variedades tecnológicas18. Por último, encontramos el tipo de interacción en el que se sitúan las categorías de interacciones conversacionales, transaccionales o institucionales.

Actividad

comunicativa Medio/Canal Tipo de interacción

Conversacional Transaccional Interacción oral Institucional Conversacional Transaccional Dialogal o interactiva Interacción sincrónica escrita Institucional

Tabla 5. Clasificación del discurso dialogal