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La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se está esforzando por estar a la vanguardia de la cooperación descentralizada y avanza en esta línea desde hace varios años. A lo largo de 2005 empezó a tomar forma el primer Plan Estratégico de Cooperación para el Desarrollo de Castilla-La Mancha, algo que quedaba pendiente desde la aprobación de la Ley de Cooperación de la región.

En 2007 está previsto incluir una convocatoria específica para sensibilización y educación para el desarrollo, proyectos que hasta ahora iban incluidos en la misma convocatoria que los de cooperación. Valoramos esta decisión positivamente, dadas las particularidades de este tipo de actividades. En acción humanitaria se ha producido un cambio significativo que es reflejo de la incorporación de aprendizajes: frente a las dificultades técnicas de las herramien- tas anteriores, se ha creado una convocatoria específica, abierta todo el año, asegurándose que un mínimo del 10% de la AOD se dedicará a este tipo de acciones.

La otra gran novedad en la región es la celebración del primer año del Fondo Castellano-Manchego de Cooperación que aúna corporaciones locales y otras entidades, y que se ha creado como fundación con entidad jurídica propia. En este primer año ya han abierto convocatorias de cooperación, sensibiliza- ción y acción humanitaria.

Castilla y León

La Junta de Castilla y León ha dado algunos pasos este último año que consideramos deben resaltarse. El más importante es la elaboración y tramitación del Proyecto de Ley de Cooperación al Desarrollo, un proyecto que se ha visto nutrido con los aportes de los diferentes agentes de cooperación. El proyec- to se encuentra en estos momentos en proceso de debate en el seno de las Cortes.

Alguno de los puntos que contempla dicho Proyecto de Ley ya se han empezado a poner en práctica. Es el caso del Comité de Ayuda Humanitaria y de Emergencia que funciona como órgano de intercambio de información y coordinación entre las distintas administraciones de la región.

La aprobación de la ley llevará, asimismo, a la elaboración del Plan Director de Castilla y León, que esperamos que sea determinante para dar un impulso nuevo a la cooperación de la Junta y para abordar retos como el de identificar prioridades sectoriales y geográficas propias. Creemos que este impulso también debe verse reflejado en un incremento cuantitativo de la AOD de la región, que debe tener como horizonte el acuerdo tomado en las Cortes de llegar al 0,7%.

Cantabria

Además del considerable incremento presupuestario, hay que destacar el inicio de la tramitación parlamentaria de la Ley de Cooperación Internacional al Desarrollo, que se espera comience en el último trimestre de este año, para entrar en vigor a principios de 2007. La aprobación de esta ley había sido anunciada a comienzos de la presente legislatura para finales de 2004 o principios de 2005.

El Gobierno regional continúa, como en años anteriores, financiando microacciones, proyectos de sensibilización y proyectos o programas de coopera- ción. En acción humanitaria no se han realizado avances significativos, por lo que se sigue optando, en los casos de emergencia, por la colaboración a tra- vés de la Agencia Española de Cooperación Internacional.

Cataluña

Durante 2005 los principales actores catalanes, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona, han aumentado sus partidas destinadas a cooperación al desa- rrollo. Acompañando al crecimiento importante de fondos, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo se ha ido estructurando con coherencia y las asignaciones se han realizado, en general, siguiendo criterios técnicos. Sólo algún caso puntual ha enturbiado la rigurosidad de la Agencia en las cofinan- ciaciones a ONGD, cuya imparcialidad debería generalizarse.

También en la Generalitat se han hecho avances para que la cooperación de los diferentes departamentos se ajuste a los dictámenes del Plan Director, aunque queda camino por recorrer en este aspecto.

En el plano legislativo, el Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado su propio Plan Director, con la participación del sector no gubernamental. La Generalitat, por su parte, seguirá con la elaboración del suyo durante el año 2006 (el actual plan tiene una vigencia de 2003-2006).

Galicia

Durante 2006 se ha aprobado el Plan Director de la Cooperación Gallega 2006-2008 y se ha iniciado la puesta en marcha de la Agencia de Ayuda Humanitaria de Galicia.

Desde la región se valoran especialmente los proyectos que se enmarcan dentro de los programas Nauta (pesca en África), Vita (salud en África) y Araucaria (medio ambiente en América Latina), coordinados por la Agencia Española de Cooperación Internacional. Valoramos positivamente el esfuerzo por mejorar la coordinación de políticas en materia de solidaridad internacional entre la comunidad autónoma y la Administración General del Estado. Sin embargo, esta práctica no debería derivar hacia una canalización de fondos continua hacia la cooperación estatal, que limite las ventajas comparativas de la cooperación descentralizada.

Extremadura

Junto al incremento experimentado por el volumen de la ayuda extremeña, es destacable a nivel político la presentación de los planes anuales de coo- peración 2005 y 2006, en los que se destacan algunas buenas prácticas cualitativas como la distribución temática de los fondos (50% destinado a cooperación a través de la convocatoria de ONGD, un 10% destinado a sensibilización y un 20% destinado a ayuda humanitaria). La distribución sec- torial o la incorporación de conceptos como el codesarrollo también son novedades a destacar.

El Plan General rige también el trabajo del Fondo Extremeño que, al contrario de otros fondos autonómicos, canaliza todos sus recursos a través de la coo- peración directa, muy centrada en intercambios y asistencia técnica de administraciones locales. Las contribuciones a este fondo provienen casi exclusi- vamente de municipios y diputaciones extremeñas.

Navarra

País Vasco

A la espera de la entrada en vigor del Plan Director del Gobierno de Navarra que pretende ser el marco de la política de cooperación de la región para el periodo 2007-2010, los años 2005 y 2006 se caracterizan por el continuismo respecto a los ejercicios anteriores. Dicho plan comenzó a elaborarse en 2005 con una presencia activa de las ONGD y se espera su aprobación en el segundo semestre de este año.

En cuanto a las convocatorias de subvenciones, cabe destacar que la partida destinada a sensibilización y educación para el desarrollo no llegó al 4% del presupuesto en 2005, y por tanto es uno de los puntos a mejorar en el futuro.

La Ley de Cooperación para el Desarrollo del País Vasco se encuentra en fase de discusión parlamentaria. Se espera que entre en vigor antes del fin de 2006. Como principal novedad, el Gobierno Vasco ha iniciado en este ejercicio la discusión con las entidades sociales de una propuesta de instrumento nuevo: los programas de cooperación para el desarrollo, que tendrán una duración y un monto económico superiores a los proyectos tradicionales. En Álava, lo más destacado ha sido la puesta en marcha del Fondo Alavés de Emergencia, como mecanismo conjunto del Ayuntamiento de Vitoria, la Diputación Foral y la Caja Vital, para apoyar con agilidad las acciones ante emergencias humanitarias. Este mecanismo se apoya en un conocimiento previo de quién puede intervenir y dónde, y en la disponibilidad inmediata de fondos (sin la demora que supone pasar por un protocolo de selección de la actuación, decisión y desembolso).

Los diferentes órganos de la cooperación al desarrollo han seguido funcionando, tanto a nivel regional (Comisión Gestora del Fondo de Cooperación y Consejo Asesor de Cooperación al Desarrollo de Euskadi) como en los casos de los consejos de cooperación de los ayuntamientos de Vitoria y Bilbao (este último de reciente creación), con una amplia participación e implicación de las ONGD. En el Ayuntamiento de San Sebastián, por su parte, continúan a la espera del suyo.

Madrid

En la Comunidad de Madrid lo más significativo de este periodo ha sido la creación de la Agencia Regional para la Inmigración y la Cooperación. Este pro- ceso ha corrido en paralelo a la elaboración del Plan General de Cooperación para el Desarrollo 2005-2008. Aunque lejos del 0,7%, el plan recoge un compromiso de aumento de fondos bastante significativo. En 2005 ya ha habido un incremento del 24,3% con respecto al año anterior, algo a destacar en una comunidad cuyo presupuesto de cooperación al desarrollo apenas ha experimentado cambios en los últimos ejercicios.

Las herramientas que se planteaban en el Plan anterior comienzan a consolidarse y 2005 ha sido el año de evaluación de los primeros programas. Evaluar los planes anuales más allá de los instrumentos debe estar entre los retos de esta administración.

El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, destaca por haber invertido tiempo y recursos en avanzar en la calidad de su ayuda. Algunos rasgos a señalar son los planes estratégicos de actuación, la creación del Consejo Municipal de Desarrollo, una apuesta importante por la cooperación directa con munici- pios de países del Sur o su deseo por profundizar en el trabajo de educación para el desarrollo y sensibilización. De hecho, está prevista la elaboración de un plan estratégico específico para esta materia.

Hay que valorar positivamente los deseos expresados por el Ayuntamiento de Madrid de mejorar la calidad de su cooperación, la orientación a resultados y su visión estratégica a la hora de facilitar procedimientos. Sin embargo, los cambios emprendidos están creando incertidumbre: una cosa es el deseo manifestado y otra los recursos con los que se cuenta y la realidad desde la que se parte.

La Rioja

Durante el año 2005, y para adaptarse a lo dispuesto en el Plan Director de Cooperación para el Desarrollo de La Rioja 2004-2008, se han publicado tres órdenes que regulan las convocatorias para cofinanciación de proyectos de cooperación de ejecución anual, de proyectos de ejecución bianual y de pro- yectos de sensibilización. En estas órdenes se han introducido formularios específicos con el objetivo de facilitar su gestión y su presentación. Las convocatorias de subvenciones a ONGD son gestionadas conjuntamente por el gobierno regional y 31 ayuntamientos, a través de un fondo financie- ro. Este sistema puede ser interesante como modelo de coordinación entre administraciones de distintos niveles. Las organizaciones de La Rioja solicitan una mayor transparencia, de modo que se sepa qué porcentaje de dicho fondo corre a cargo del Gobierno autonómico y qué parte a cargo de los ayunta- mientos. También se critica que la cooperación está muy ligada a intereses económicos y a la existencia de riojanos en los países beneficiarios, lo que, como venimos señalando insistentemente en las distintas ediciones de este informe, limita la consecución del objetivo último de la cooperación al desarrollo: la lucha contra la pobreza.

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