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POR QUÉ LOS CATÓLICOS SE HACEN LA SEÑAL

In document Renovación nº 59 Julio 2018 (página 84-86)

DE LA CRUZ

ANTES DE REZAR?

Por: Philip Kosloski (En Facebook por Jaime Hernández)

El actual Catecismo de la Iglesia Ca- tólica añade: “El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus accio- nes con la señal de la cruz, ‘en el nombre del Padre y del Hijo y del Es- píritu Santo. Amén’. El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades” (2157).

La cruz está en el mismísimo centro de nuestra fe, por lo tanto, el santi- guarnos es un recordatorio constante del supremo acto de amor que realizó Jesús, al dar su vida por una sociedad nueva y fraterna. Es, por eso, una ma- nifestación de fe y un deseo de imitar su entrega de amor.

Según san Juan Crisóstomo, los de- monios huyen de allí donde vieran la señal de la cruz y la temen “como un bastón con el que están siendo abati- dos”.

En resumidas cuentas, la señal de la cruz es un gesto sencillo con raíces antiguas y bíblicas. Aunque puede ser que algunos católicos se santigüen de manera supersticiosa, la intención ori- ginal de santiguarse nunca fue supers- ticiosa. Es un recordatorio del profun- do sacrificio de un hombre que estuvo dispuesto a dar su vida por lo que so- ñaba, un llamado activo a trabajar no- sotros también por un mundo más fra- terno, aunque nos cueste sacrificio, como Jesús. R

UJERES FILÓSOFAS

“Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto” (Hipa0a de Alejandría).

M

Por

Juan Larios

Presb. de la IERE

PARECE SER QUE LAS PRIMERAS noticias de mujeres filósofas están relacionadas con el pensamiento pitagórico. Esto fue debido a que la escuela pitagórica tuvo el coraje de incluirlas entre sus miembros. Por regla ge- neral siempre estuvieron excluidas de los ámbitos políticos y educativos, si bien es cierto que no era así en lo religioso.

Tenemos referencias tanto de Diógenes Laercio como de Porfirio, en sus Vida de Pitágoras, que así era.[1]

De manera que esta escuela de pensamien- to fue la puerta de entrada de la mujer al campo del pensamiento filosófico.

Se dice que fueron las primeras, en número, 28[2]; de ellas 17 bien documen- tadas por Jámblico[3], comentadas por Cle- mente de Alejandría en su Strómata, y Ateneo de Naucratis en El banquete de los Eruditos.

Aquí os dejo una lista de estas mujeres pi- tagóricas, de las que iremos hablando más detenidamente; aunque ciertamente, la lista varía según la opinión de unos u otros au- tores.

Pitagóricas según Jámblico: Timica, Fil- tis, Ocelo de Lucania, Quilónide, Cratesi- clea, Tehano, Mía, Lastenia de Arcadia, Habrotelia, Equecratia de Fliunte, Tírsenis de Síbaris, Pisirrode de Tarento, Teadusa de la Cedemonia, Beo de Argos, Bajélica de Argos y Cleema.

Las filósofas pitagóricas

[4] Historia de las mujeres filósofas. [1] Diógenes Laercio. Libro VIIIº. Pitágoras.

[2] El legado de Hipatia. Margaret Alic. [3] Vida de Pitágoras. Jámblico.

Guilles Ménage[4] incluye también a

Arignota, Damo, Sara, Phyntis, Perictione, Melisa, Ródope y Ptolemaide.

No sabemos si todas llegaron a escribir pero sí dejaron, algunas de ellas, escritos de los que se han conservado algunos frag- mentos, cartas y apotegmas. Por ejemplo de Tehano, Tratado sobre la piedad, Epís- tolas, Apotegmas y poesía. De Mía, una

Epístola a Filis. De Perictione una tratado

Sobre la sabiduría; Sobre la armonía de las Mujeres. De Melisa, una Epístola a Clareta. De Fintis un tratado Sobre la tem- planza o Sobre la moderación de las muje- res.

Según Eulalia Pérez Sedeño, dado que la escuela pitagórica perduró varios siglos, estas mujeres podrían dividirse en tres grandes grupos:

a) Primeras pitagóricas, la mayoría de la familia de Pitágoras, Tehano, Damo, Mía, Arígnote y demás pensadoras entre los siglos V y IV aC.

b) Pitagóricas posteriores, entre los si- glos IV y III aC, como Phyntis y Peric- tione.

c) Neopitagóricas, Ródope y Ptolemaide.

(Continuará). R

Miscelánea Miscelánea

#2

CUANDO SE REÚNE para rezar un gru- po de cristianos de diferentes denomi- naciones, es sencillo averiguar quién es (o era) católico. En vez de meterse de lleno en la oración y dirigirse a Dios Padre, el católico utiliza su mano para dibujar una cruz sobre su cuerpo o sobre su frente.

Pero ¿por qué? ¿Es alguna especie de ritual supersticioso? Empecemos in- dagando en la historia detrás de este gesto.

Según escritos que se remontan al si- glo III, los cristianos llevan haciendo esta señal de la cruz sobre su cuerpo desde el principio. El apologista cris- tiano Tertuliano escribió por entonces que “nosotros los cristianos tenemos la frente gastada con la señal de la cruz”.

Luego añadió: “En todos nuestros via- jes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nues- tros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.”

San Cirilo de Jerusalén, que vivió en el siglo IV, señaló en su Catequesis: “No nos avergoncemos, pues, de con- fesar al Crucificado. Sea la cruz nues- tro sello, hecha con audacia con los dedos sobre nuestra frente y en todo; sobre el pan que comemos y las copas en que bebemos, en nuestras idas y venidas; antes de dormir, cuando nos acostamos y cuando nos despertamos;

cuando estamos de viaje y cuando es- tamos en reposo”.

Se cree que esta tradición temprana de marcar en el cuerpo la señal de la cruz se inspiró en un pasaje del libro de Ezequiel, donde dice: “Y Yahveh le dijo: “Pasa por la ciudad, por Jerusa- lén, y marca una cruz en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se come- ten en medio de ella” (Ezequiel 9:4). En algunas traducciones, el pasaje dice “marca con una T [o una Tau] en la frente”. La Tau es una letra del al- fabeto griego que se escribe como una T, así que los primeros cristianos vie- ron en ella el signo de la cruz. Consi- deraban que la señal de la cruz les dis- tinguía y les “marcaba” como un pue- blo elegido perteneciente al único Dios verdadero.

La señal de la cruz que los católicos hacen antes de rezar o de hacer cual- quier actividad no es un acto supersti- cioso, sino una manifestación externa de fe.

Según explica el antiguo Catecismo de Baltimore, “la señal de la cruz es una profesión de fe en los misterios principales de nuestra religión porque expresa los misterios de la Unidad y la Trinidad de Dios y de la Encarna- ción y la muerte de nuestro Señor (…); expresa el misterio de la Encar- nación al recordarnos que el Hijo de Dios, tras convertirse en hombre, su- frió la muerte en la cruz”.

¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS

SE HACEN LA SEÑAL

DE LA CRUZ

ANTES DE REZAR?

Por: Philip Kosloski (En Facebook por Jaime Hernández)

El actual Catecismo de la Iglesia Ca- tólica añade: “El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus accio- nes con la señal de la cruz, ‘en el nombre del Padre y del Hijo y del Es- píritu Santo. Amén’. El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades” (2157).

La cruz está en el mismísimo centro de nuestra fe, por lo tanto, el santi- guarnos es un recordatorio constante del supremo acto de amor que realizó Jesús, al dar su vida por una sociedad nueva y fraterna. Es, por eso, una ma- nifestación de fe y un deseo de imitar su entrega de amor.

Según san Juan Crisóstomo, los de- monios huyen de allí donde vieran la señal de la cruz y la temen “como un bastón con el que están siendo abati- dos”.

En resumidas cuentas, la señal de la cruz es un gesto sencillo con raíces antiguas y bíblicas. Aunque puede ser que algunos católicos se santigüen de manera supersticiosa, la intención ori- ginal de santiguarse nunca fue supers- ticiosa. Es un recordatorio del profun- do sacrificio de un hombre que estuvo dispuesto a dar su vida por lo que so- ñaba, un llamado activo a trabajar no- sotros también por un mundo más fra- terno, aunque nos cueste sacrificio, como Jesús. R

Miscelánea Miscelánea

N a t u r a l e z a

D i v e r s a

El proyecto

para

secuenciar el

genoma de

todas especies

del planeta

Un consorcio internacional de científicos quiere secuenciar, catalogar y analizar los genomas de todas las especies eucariotas conocidas de la Tierra; es decir, todos los animales y plantas salvo las bacterias y las arqueas. El Proyecto Earth BioGenoma tiene un objetivo: preservar la biodiversidad del planeta. Hasta ahora, los científicos han secuenciado menos de 15.000 especies, la mayoría de ellas microbios.

Los pobladores

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