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EXISTENCIA

Uno de los más preocupantes problemas en Nariño es la violencia y la inseguridad ciudadana. Los indicadores de homicidios muestran una realidad delicada, que sin duda afecta con mayor intensidad a la población infantil, adolescente y juvenil, pues un ambiente de alteración del orden público no contribuye a un desarrollo adecuado. Si bien no se cuenta con datos desagregados por ciclo de vida, los suministrados por el Observatorio del Delito señalan que para 2011, la tasa de homicidios por cien mil habitantes en el Departamento fue del 32,5.

Otro tema de impacto frente al respeto a la vida y la convivencia ciudadana, se relaciona con los efectos que produce la extensión de los cultivos de uso ilícito y el narcotráfico y su incidencia en la alteración de la vida de los habitantes, que genera la ruptura del tejido social y la transformación negativa de estilos de vida. A la situación antes planteada que reclama salidas urgentes, se suman otras situaciones que requieren también de soluciones inmediatas por la incidencia social que representan, se trata de la ocurrencia de muertes de madres gestantes y en parto, el fallecimiento de niñas y niños por causas prevenibles, que le significan pérdidas al Departamento de uno de sus más apreciados activos, sus gentes.

Ya adelante se plantearon indicadores de afectación contra la vida, la integridad y la salud de madres gestantes, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que indican que la sociedad nariñense, sus instituciones y la Cooperación Internacional debe trabajar en acciones que lleven a que desaparezcan las causas que originan la muertes violentas, las afectaciones contra la integridad física y las enfermedades prevenibles, como promover la gestación responsable y deseada, la atención integral en la gestación con enfoque diferencial, puesto que éticamente se necesita que las niñas y niños nazcan saludables y que disfruten plenamente de sus derechos.

En aspectos de salud, en especial para la niñez, se debe tener en cuenta con prioridad las soluciones que contrarresten las causas de enfermedades prevalentes como la diarrea y las infecciones respiratorias en la población infantil. Otro tema de profunda repercusión y de adopción de decisiones claras es el de la nutrición. Como se conoce la desnutrición hace referencia a la “ingestión insuficiente”, tanto de proteínas, como de calorías, nutrientes y micronutrientes necesarios para el adecuado crecimiento físico y cognitivo de las personas y que está asociado a la pobreza.

Teniendo en cuenta que dentro de los determinantes particulares de la condición nutricional están la disponibilidad y el acceso a los alimentos, los hábitos alimenticios y la prevalencia de enfermedades como la diarrea y la neumonía, es básico incidir en estos factores para avanzar hacia la garantía de unas condiciones alimentarias y nutricionales adecuadas que permitan el adecuado crecimiento intelectual y físico de niñas y niños. Es necesario combatir el riesgo que se deriva de no adquirir la cantidad de alimentos necesarios para satisfacer sus necesidades calóricas y proteicas, y el consumo de alimentos de baja calidad.

Otro aspecto relacionado con la salud de niñas y niños es la vacunación, que evita la ocurrencia de enfermedades prevenibles. No existen datos oficiales que revelen la situación del trabajo infantil, de adolescentes y jóvenes, sin embargo se percibe su existencia, derivado de las lamentables condiciones de las familias que han visto reducidos sus ingresos. El desempeño laboral se hace en servicios en lo urbano, en el sector rural los niños se ocupan como trabajadores agropecuarios y las niñas como trabajadoras de los servicios domésticos.

DESARROLLO

Universalmente se reconoce que la educación es generadora de desarrollo y que una educación deficiente puede acrecentar aún más las brechas de desigualdad. En Nariño se demanda por la cobertura, la calidad y pertinencia educativa, en especial en la educación inicial, que como lo señala la Unicef “debe ir más allá de la preparación para la vida escolar, proporcionando a niñas y niños experiencias significativas para su desarrollo presente y futuro, brindándoles ambientes de interacción social seguros, sanos y de calidad, donde puedan encontrar las mejores posibilidades para el desarrollo de su potencial y en los cuales se reconozca el juego y la formación de la confianza como ejes fundamentales del desarrollo”.

En Nariño, un factor adverso para garantizar el derecho a la educación es el conflicto armado. Como lo expresaba la directora General de la Unesco, Irina Bocona: “Los conflictos armados – siguen representando un importante obstáculo para el desarrollo humano en muchas partes del mundo, pero hasta ahora se han ignorado ampliamente sus repercusiones en la educación”.

En esencia, para garantizar los derechos a la salud, la nutrición y la educación, como el de la cultura y la recreación, es esencial trabajar en modelos y pautas de crianza contextualizadas, adecuadas y pertinentes con la cultura. Hacer que las familias sean el espacio protector, en el que todos y todas sus integrantes asistan y acompañen amorosamente a niñas y niños a través de pautas de crianza adecuadas para fortalecer sus capacidades, principios y valores para transformación de conflictos y prevención de riesgos.

Se requiere que las familias, la escuela, los entornos comunitarios y las instituciones promuevan en las familias respeto de la integralidad física, moral y psicológica de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Que con el apoyo del Estado desarrollen valores de emprendimiento para evitar que niñas y niños se vinculen laboralmente a alguna de las ocupaciones.

Para garantizar el juego, la participación y la convivencia en la multa e interculturalidad nariñense es prioritario que el juego sea el referente esencial en el desarrollo cognitivo, físico y emocional de niñas y niños, pues su vida se construye a partir de las reglas que en el juego se acuerdan. Por ello, las fases de la vida, desde el acceso al conocimiento deben contener aspectos lúdicos, que involucren el juego a la vida de las niñas y los niños, teniendo en cuenta que ellas y ellos construyen su identidad a partir de valores universales y locales en condiciones armónicas, de ahí se deriva la necesidad de construir la territorialidad desde un enfoque de paz, en el que puedan ejercer la ciudadanía activamente a partir de las garantías que la sociedad les brinda.

PROTECCIÓN

En el caso de Nariño, los cultivos ilícitos y el narcotráfico han originado comportamientos que riñen con la idiosincrasia de la población de los sectores rurales nariñenses en especial, pues el arribo a esos territorios de personas relacionadas con el negocio del narcotráfico y de los agentes que combaten el delito, se ha traducido en modificaciones de las pautas de comportamiento y costumbres que ha originado una cultura de la ilegalidad.

Las masacres y secuestros, como los atentados contra la integridad física de niñas y niños por la presencia de minas antipersona y minas sin explotar, son componentes que están impactando negativamente a la infancia, adolescencia y juventud en Nariño, en especial a quienes habitan en la Costa Pacífica y la Cordillera.

El desplazamiento forzado por la ocurrencia de hechos violentos es otro fenómeno que ha golpeado fuertemente a Nariño. Desafortunadamente no se cuenta con datos diferenciales para niños, niñas, adolescentes y jóvenes víctimas de este flagelo que oriente la adopción de decisiones igualmente diferenciales. De acuerdo al reporte por género de ACCION SOCIAL, hoy Departamento para la Prosperidad Social, las personas desplazadas en Nariño (corte septiembre 11 de 2011), en el Departamento son 92.768, de los cuales 45.407 (48.95%) son mujeres y 47.361 (51.05%) hombres. En este aspecto, las consecuencias son graves, son muchos los casos de depresión infantil y comportamientos agresivos que tienen su origen en estas circunstancias.

Todo esto demanda urgentemente la construcción de la paz en el territorio, reto y sueño a construir con la participación de las mujeres, hombres, niñas, niños, adolescentes y jóvenes y que tenga como fundamento la garantía de los derechos humanos y condiciones de bienestar para toda la población.

Otra situación difícil de sortear, se relaciona con la violencia intrafamiliar que se está presentando en los hogares nariñenses. En este marco es vital desaprender la guerra y evitar por parte de la sociedad, la institucionalidad, la familia, la vinculación de las niñas y los niños a algún tipo de violencia.