LX X X II, 1933, págs 307-314, y M B Sakellariou: L a m igra
16 Cfr G W eb er: “Zur Topographie d er ionischen K üste”,
Athenische M itteilungen X X IX , 1904, págs. 222-236.
largo de toda su historia estrechamente vinculada con sus vecinos anatolios: de este modo Muskebi, en las proximi dades de Halicarnaso, pudo recibir refugiados micénicos, mientras que en otras dos localidades de la región, Asar- lik y Burgaz Tepesi, se encuentran tumbas con cerámica protogeométrica de tipo ático, que podrían indicarnos la existencia temporal de comunidades griegas llegadas de Atenas a comienzos de la Edad del Hierro.
Mileto cuenta con una historia algo distinta a la de Rodas, especialmente a causa de su situación en el conti nente; los cretenses se habían instalado en dicho lugar des de mediados de la Edad del Bronce, mientras que los mir cénicos les siguieron durante la Edad del Bronce tardía. El relato de los griegos que toman esposas carias entre la población indígena del lugar puede estar relacionado con la época de transición de las colonias minoicas a las micé- nicas, aunque en la época de la guerra de Troya a que se refiere Homero, M ileto parece haber sido caria y no grie ga. Por otro lado, los arqueólogos alemanes creen que tuvo lugar una continuidad de la ocupación griega durante los períodos submicénico y protogeométrico, que se prolonga ría hasta los tiempos clásicos y romanos.
El principal asentamiento griego de la zona se hallaba sobre la península situada al norte de Halicarnaso y corres ponde a la desembocadura del río Meandro; dicho centro dominaba un territorio muy fértil, a pesar de que la ruta interior a lo largo del valle del Meandro no parece haber alcanzado en un principio gran importancia. Es posible que en las cercanías de la ciudad existieran otras comunidades: así en Kalabaktepe, situada a un kilómetro escaso de allí, existió a partir del siglo v m un poblado con templo y mura lla, que probablemente constituyó en su origen un lugar de refugio durante los años en que lidios y cimerios amenaza ban la ciudad. Por lo que se refiere a la cerámica, todos los restos descubiertos en Mileto son minoicos, micénicos o griegos, por lo que podemos asegurar que ninguna ocu- — pación por parte de los carios llegó a interrumpir el ca rácter griego de dicho emplazamiento.
De los demás lugares próximos, tanto Miunte como Priene pueden haber ocupado asentamientos peninsulares en la misma bahía que Mileto, aunque la ciudad más anti gua de Miunte no ha sido explorada más que parcialmente, mientras que la de la segunda aún lo ha sido menos. Junto a ello, Magnesia estaba situada tierra adentro, a orillas del Meandro, dominando una ruta hacia el norte, y Efeso; dioho centro no se hizo realmente griego hasta el siglo vn , pero una tradición antigua hace pensar en la existencia de un asentamiento cretense o griego durante la Edad del Bron-
ce 17. Igualmente se ha descubierto cerámica micénica en M ilasa, situada más al sur.
En la otra parte del promontorio de Micala se han llevado a cabo descubrimientos de cerámica protogeomé- trica en Pygela y de cerámica micénica y proteogeométrica en Tsangli, cerca del posterior emplazamiento de Panionion. La vecina ciudad de Melie fue destruida por los jonios; en ella se descubrió un cementerio del siglo v m , pero existe igualmente una ocupación posterior, sin estar aún clara mente datada la fecha de su destrucción. Según las noticias aportadas por los escritores antiguos toda esta región había sido arrancada a los carios.
Efeso estaba situada en la desembocadura del río Cais- ter, desde donde dominaba un territorio fértil y accesible fácilmente desde el norte y el interior; el primer asentamien to griego aún no ha sido descubierto, pero sabemos que el templo de Artemisa, la «Diana de los efesios», del si glo v i ocupaba posiblemente el lugar de su primer santua rio, habiéndose descubierto en sus alrededores ejemplares de cerámica micénica. Igualmente contamos con noticias sobre cerámica protogeométrica hallada un poco más al sur.
Al norte de la ciudad de Efeso se encuentra la gran pen ínsula de Eritras, limitadas al norte por el golfo de Esmirna; en su parte sur se hallan las ciudades de Teos y Lebedos, apenas comenzadas a excavar hace una decena de años (la primera de ellas figura en la historia semilegendaria y mí tica de la Edad del Bronce). "Penetrando un poco hacia el interior nos encontramos con Colofón, cuyo emplazamien to es muy similar a los de las grandes ciudades micénicas de Grecia, sobre una elevada acrópolis que domina una rica llanura. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona no han tenido suerte, aunque existió al parecer una ciudad micénica am uralladal8. Igualmente contamos con noticias de cerámica geométrica, aunque no se pueda de terminar con exactitud si la ocupación fue continua. Ade más, la documentación literaria sobre la ciudad sugiere que los cretenses precedieron en ella a los griegos micénicos, y que los griegos posteriores llegaron directamente desde Pi los, estableciéndose por la fuerza de las armas.
Eritras se encuentra situada en una bahía existente en el extremo de la península de su nombre; el asentamiento más antiguo de la ciudad se descubre sobre un pequeño
11 Cfr. J. Sark ad y: “Éléments non-ioniens dans le m atériel héortologique de l ’Ionie”, ACD VII, 1971, págs. 13-20.
18 Cfr. L. B. Holland: “Colophon”, Hesperie XIII, 1944, p á ginas 91-171.
emplazamiento peninsular algo distanciado de la ciudad clá sica de época posterior. En este sentido, una tradición tar día relata la existencia de un centro griego en este lugar durante la Edad del Bronce. Por otra parte, en el lado nor te de la península, que con posterioridad constituiría el territorio de Eritras, se halla un emplazamiento de reduci das dimensiones, Mordogan, en el que se ha descubierto cerámica protogeométrica y de los siglos posteriores, por lo que debiéramos suponer, quizá, que los mayores centros urbanos de la península estaban ya ocupados en esta época.
En el litoral norte de dicha península, hacia el golfo de Esmirna, estaba situada Clazomenas; hasta la actuali dad se han excavado diferentes partes del cementerio ar caico, pero no la ciudad en sí, que estaba situada al final de un espolón de escasa altura próximo a la costa y que posteriormente, ante la inminente presencia persa, se tras ladó a una isla cercana 19. Las referencias literarias a la fundación griega parecen relacionarse con el asentamiento de la Edad del Hierro; sin embargo, el descubrimiento de una buena cantidad de cerámica micénica y el hecho de que no dispongamos ni de menciones ni de datos sobre una ciudad indígena nos lleva a pensar que ésta pudo haber sido colonizada por los griegos en dos ocasiones diferentes.
Por su parte, Esmirna se elevaba sobre un promontorio de escasa altura, disponiendo de buenos puertos a cada lado del camino que conducía al interior del continente. En las últimas décadas el centro urbano ha sido excavado por arqueólogos británicos y turcos, por lo que una gran parte de su historia antigua nos es conocida de forma cla ra 20. En este lugar existen indicios evidentes de un asen tamiento indígena o anatolio floreciente a lo largo de la Edad del Bronce, y los escasos restos micénicos hallados demuestran contactos con los griegos, aunque no una colo nie suya. Además, algunos vasos protogeométricos mues tran que los griegos habían llegado a la zona alrededor del año 1000 a. n. e.; no obstante, la gran abundancia de cerá mica gris más sencilla hallada en la región prueba que dichos griegos pertenecían a la cultura eolia y no a la jonia, coincidiendo en ello al documentación histórica y
1,1 Cfr. J. M. Cook: “The Topography of Klazomenai", AE, 1953-1954, 1958, págs. 149-157, quien ha llevado a cabo la id en tificación de las distintas partes de la ciudad.
* Cfr., por ejemplo, F. y H. M iltner: “Forschungen in A lt- Sm yrn a”, JO AI X X V II, 1931, págs. 125-188, y E. A kurgal: “Bayrakli. E rster vo rlaü figer B ericht ü b er die Ausgrabungen in A lt-S m y rn a (en turco con traducción en alem án)”, Zeit-
sch rift der p h ü ologischen Fakultaí U niversitdt A nkara VIII,
1950, págs. 52-97.
arqueológica. A lo largo del siglo v m predomina la cerá mica asociada a los jonios, al tiempo que se habla en esta época de un asedio y captura de la ciudad por parte de ellos. La antigua ciudad de Esmirna presenta el cuadro más completo de que disponemos en la actualidad de un emplazamiento griego primitivo en Asia Menor, al tiempo que sus colosales muros, erigidos durante el siglo ix y re modelados a lo largo dei v m , testimonian tanto el poderío de la ciudad como la amenaza real representada por sus vecinos bárbaros, especialmente los lidios.
Focea estaba enclavada en la parte norte del golfo de Esmirna: se trata de otro emplazamiento sobre un pro montorio y disponiendo al mismo tiempo de un bien res guardado puerto. En el aspecto arqueológico ha habido fal sos informes de cerámica micénica, mientras que las ex cavaciones turcas más recientes no han hallado restos ante riores al siglo v m .
En cuanto a las islas jónicas, la de Samos ha proporcio nado abundante cerámica micénica, tanto en su centro prin cipal, asentado sobre: un pequeño promontorio y junto a un buen puerto, como en el posterior santuario del Heraion para poder asegurar la existencia de emplazamientos grie gos durante la Edad del Bronce; no contamos, sin embargo, con hallazgos indígenas o no griegos de la época de que tratamos. En el Heraion, donde se levantó posteriormente el gran templo, los niveles micénicos se hallan cubiertos inmediatamente por depósitos griegos geométricos del si glo v m , aunque poseemos algunas noticias de protogeomé- trico tardío y de geométrico temprano (del siglo ix ) y los arqueólogos han pensado que el más antiguo de los templos podría datar del siglo i x 21. Quizá nuevos descubrimientos arqueológicos nos permitan rastrear una ocupación griega ininterrumpida o casi continua, pero en la actualidad sólo podemos afirmar que se dio un aumento significativo de la prosperidad y muy posiblemente de la inmigración du rante el período geométrico.
Junto a ello, la isla de Quíos presenta una historia muy similar: en Emporio, un buen puerto no muy alejado del extremo meridional de la isla, las excavaciones inglesas han demostrado la existencia de un emplazamiento micénico de época tardía, que puede identificarse como un refugio transitorio del siglo x n . Ya en el siglo v m existió un nue vo asentamiento griego, no situado exactamente en el mis mo lugar que el micénico, a pesar de que la zona del puerto pudo haber sido ocupada y existió allí un importante san
21 Cfr. T. Toelle: Die antike Stad t Samos. Ein Fü hrer,