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Cfr R M Cook: “A m asis and the G reeks in E gypt”,

LX X X II, 1933, págs 307-314, y M B Sakellariou: L a m igra­

56 Cfr R M Cook: “A m asis and the G reeks in E gypt”,

JH S LVII, 1937, págs. 227-237.

57 Hdt. II, 178-179.

El relato histórico asegura que Amasis entregó a los griegos Naucratis, seguramente no antes del año 594 a. n. e., con el fin de que pudieran venir a comerciar y de que, ade­ más, los mercaderes que frecuentaban de forma regular la plaza recibieran emplazamientos para erigir altares y santua­ rios a sus dioses (el más importante de dichos santuarios fue el Hellinion). Enumera a continuación Herodoto las nueve ciudades que recibieron la administración de Naucra­ tis: Quíos, Teos, Focea, Clazomene, Rodas, Cnido, Hali-

•srnaso, Faselis y Mitilene; dichas ciudades eran las que tenían el encargo del santuario y las que designaban a los nueve prostatai, encargados de la administración del puerto. Existían, sin embargo, otros grupos de griegos en Naucratis: éginetas, que habían erigido un templo a Zeus; samios, alre­ dedor del santuario de Hera, y, finalmente, los milesios, que poseían un santuario dedicado a Apolo. Los dorios, al pare­ cer, según las referencias de HerodotoS8, así como de algu­ nos datos arqueológicos, habían fundado ya colonias y fun­ cionaban como una comunidad política con anterioridad al sinecismo59.

Por otra parte, los restos arqueológicos nos permiten precisar el relato de Herodoto y completarlo; las diversas excavaciones efectuadas han revelado que Neucratis se en­ contraba ocupada por griegos con anterioridad al reinado de Amasis, y han confirmado igualmente el relato de Estra­ bón60: fueron milesios, en efecto, los fundadores de Nau­ cratis, sin duda, en el primer cuarto del siglo vn. No obs­ tante, no resulta imposible que otros grupos de griegos hayan estado presentes ya desde estos momentos en la región egipcia: los restos de un templo dedicado a Afrodita, que contienen material proveniente de Quíos, así como de un templo de Hera, remontan a principios del siglo v i y atesti­ guan la presencia, en compañía de los milesios, de gentes procedentes de Quíos y Samos.

Al mismo tiempo se ha descubierto el emplazamiento del Hellinion mencionado por Herodoto; los fragmentos de cerámica encontrados hasta ahora no son anteriores al rei­ nado de Amasis y confirman igualmente el relato del histo­ riador griego. De esta forma, el Hellinion no sería anterior a mediados del siglo vi, es decir, al momento en el que Amasis reorganizó el status de los griegos de Naucratis, con lo que el desarrollo considerable alcanzado por la ciudad habría necesitado de otros griegos distintos a los primeros fundadores, y de ahí que fuera fundado el Hellinion.

5* II, 178, y VII, 153.

59 Cfr. F. Cordano: “Rhodos prim a del sinecismo e Rhodioi fondatori di colonie”, PP, núm. 156, 1974, págs. 179-182.

40 XVIII, 18. 1 1 4

En resumen, partiendo de un análisis minucioso del re­ lato de Herodoto61, podemos distinguir dos etapas en la historia antigua de la ciudad de Naucratis:

a) La de la fundación, llevada a cabo por comerciantes y residentes que provenían de diferentes ciudades griegas, caracterizada por la implantación de santuarios separados.

b ) Posteriormente, la fase representada por la creación de una comunidad política unificada en torno al Hellinion 62. ¿Con qué objetivos de búsqueda se desplazaron a Nau­ cratis los colonos griegos, en especial los de Asia? Esencial­ mente buscaban trigo, del que el mundo griego estaba par­ cialmente desprovisto; es muy probable que, entre las ciu­ dades griegas del este del Mediterráneo, fuera Quíos más que Mileto la que desempeñase un papel predominante en las relaciones comerciales entre Egipto y Grecia en época arcaica 63. Las ciudades griegas de Asia no contaban prácti­ camente con tierras de cultivo hacia el interior de la pen­ ínsula, por lo que debían procurarse trigo para alimentar a la población activa que las habitaba; por otro lado, las grandes islas del mar Egeo, como Quíos, por ejemplo, esta­ ban dedicadas a cultivos arbustivos más que al de cereales. De este modo, la presencia de eginetas en Naucratis prueba que el trigo egipcio alimentaba igualmente a los habitantes de Grecia central.

Frente a este trigo, los mercaderes griegos aportaban va­ sos cerámicos; la presencia de cerámica de Corinto y de Atenas en Naucratis atestigua el papel de moneda de inter­ cambio jugado por la cerámica pintada y la vajilla de lujo M. Junto a esta cerámica aportaban también, y cada vez en ma­ yor cantidad, plata, bien fuera amonedada o no; en este sentido se han hallado en el emplazamiento de Naucratis monedas procedentes de Egina, Atenas, Corinto y otra serie de ciudades mencionadas por Herodoto, especialmente M i­ leto, Quíos, Samos, Teos y Focea65.

A pesar de todo, no sabemos aún, por desgracia, muy bien cómo estaba organizado el comercio en la ciudad de Naucratis; se pensó que dicho comercio descansaría sobre un sistema de concesiones separadas, vinculadas a los di-

41 II, 178-179.

a Cfr. C. Roebuck: “The O rganization of Naukratis", CPh

X L VI, 1951, págs. 212-220.

“ Cfr. C. Roebuck: “The G rain Trade betw een Greece and Egypt”, CPh X L V , 1950, págs. 236-247.

61 Cfr. J. D. B eazley y H. R ayne: “A ttic B lack-figured F ra g ­ ments fro m N aukratis”, JH S X L IX , 1929, págs. 253-272.

65 Cfr., por ejem plo, H. D ressel y K . Regling: “Zw ei agyp- tische Funde altgriechischer Silb erm ünzen”, ZN X X X V II, 1927, páginas 1-138.

versos santuarios: de hecho, las dedicatorias encontradas en estos templos prueban que eran utilizadas indiferentemente por todos los griegos residentes o comerciantes en Naucra­ tis 66. Igualmente ignoramos cuál era el sta tu s de la ciudad de Naucratis, distinto del de Hellinion: ¿se trataba de una ciudad en el sentido propio del término, como llegará a ser más tarde en la época del dominio persa, o únicamente de un emporio? No poseemos ningún dato que nos permita dar una respuesta precisa; sin embargo, podemos dudar de que durante el siglo vi tuviera una vida política organizada y aceptar la conclusión de Boardman67 en el sentido de que los prostatai, a los que alude Herodoto debían desempe­ ñar a un mismo tiempo el papel de magistrados de la ciudad y de cónsules para sus compatriotas establecidos en Nau­ cratis y para los mercaderes que venían a comerciar desde las metrópolis.

En cualquier caso, la ciudad iba a conocer muy rápida­ mente un desarrollo considerable; en efecto, aunque no se trataba de una p olis en sentido estricto, no era tampoco una simple factoría comercial, a la que artistas, escritores y poe­ tas llegaban con el objetivo de descubrir una civilización extraña y seductora. Naucratis gozaba de la reputación de una ciudad de lujo y placeres y, entre otros ejemplos, hay que citar el de la célebre cortesana Rhodopis, que sedujo al hermano de la poetisa Safo, llegado a Naucratis para co­ merciar.

La conquista por parte de los persas en el año 525 an­ tes de nuestra era iba a suponer un corte brusco en la pros­ peridad de Naucratis, aunque sin interrumpir por completo las relaciones de los griegos con Egipto; no obstante, el co­ mercio griego en Egipto a lo largo del siglo v debió pasar prácticamente en su totalidad a manos de los atenienses.

En resumen, podemos afirmar que en Egipto la heleni­ zación no tuvo por objetivo transmitir una civilización ni integrar a los griegos en la población autóctotna, sino que revistió el carácter de un dominio económico, debiendo ser estudiada como t a l68. Sin embargo, este comercio griego en Egipto, desarrollado durante los siglos v u y v i a. n. e., no se vio exento de ciertas medidas de carácter restrictivo69.