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CIENCIA, COMPROMISO Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

In document 271. EPISTEMOLOGIA, CIENCIA Y CONOCIMIENTO (página 124-127)

CIENCIA, VERDAD, COMPROMISO Y REFERENCIAS ETICAS

4.4. CIENCIA, COMPROMISO Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

 Las conquistas de la ciencia se expresan por la tecnología. La experiencia de la guerra, posteriormente, las investigaciones espaciales y los grandes laboratorios industriales ponen en evidencia que el desarrollo técnico depende estrechamente de la ciencia y el progreso de la ciencia depende fundamentalmente de la técnica. La ciencia crea nuevos modelos tecnológicos y la técnica crea nuevas líneas de

objetivos científicos. La frontera es tan tenue que no se puede identificar dónde está el espíritu de la ciencia y la acción de la tecnología. Ciencia y tecnología, alma y cuerpo del nuevo imperativo que comanda los pasos de las investigaciones básicas, así como de la biología, de la física, de la neurología, de la genética, en fin de aquellos que consideramos los tan necesarios avances del conocimiento. Básica o

aplicada, la investigación es siempre tecnocientífica, y por la simple observación de lo que sucede en un laboratorio de investigación no es posible distinguir si son procedimientos aplicados o no. Siempre y en todo lugar, el aparato tecnológico está presente y tiene un peso decisivo.

 “El respeto por la verdad, nos dice Russell, es de origen judeocristiano. La ciencia no respeta la verdad más que el catolicismo, sólo difieren sobre cómo reconocer la verdad. Para la ciencia, la autoridad es la razón y la experiencia; para el catolicismo la autoridad es la revelación. Pero Galileo y la Inquisición tenían un punto en común: el anhelo de la verdad articulada en proposiciones cuya verdad y falsedad era independiente de la persona que las expresaba o de la máquina que las imprimía. En este sentido, católicos y científicos caen por igual bajo la tradición «clásica». Todos ellos persiguen la verdad y sólo se diferencian en cómo evaluar las proposiciones en relación a su verdad o falsedad, o en relación a su probabilidad.

 La ciencia consiguió su autonomía en larga lucha con la Iglesia, dejando a la Iglesia y a los no científicos decidir las cuestiones acerca de Dios, la moralidad y la política, pero manteniendo una regla de razón y experimento siempre que estuviera implicada la verdad fáctica sobre el universo. Los científicos y los filósofos han discrepado sobre el poder relativo de prueba que tienen el intelecto y la experiencia y sobre los criterios generales según los que juzgar las teorías científicas, y especialmente teorías científicas rivales; pero en casos específicos, científicos y filósofos parecen haber alcanzado finalmente un acuerdo muy satisfactorio: todos los científicos, por ejemplo, están de acuerdo en que la mecánica de Einstein es mejor que la de Newton.

 Los valores y métodos de evaluación de la ciencia han sido objeto de un ataque continuo desde el exterior. Los escépticos, como Hume, cuestionaron sus exageradas pretensiones de conocimiento cierto. Otros filósofos, como Popper, cuestionaron incluso sus pretensiones de conocimiento (demostradamente) probable. Pero la ciencia pudo convivir muy bien con la

crítica de los escépticos, mientras estos es- cépticos no ofrecieron un conjunto rival de objetivos y criterios. Mientras estamos de acuerdo en que Newton, Faraday, Maxwell y Einstein representan cumbres de la obra humana, y que debería permitirse que continúe su búsqueda del esquema del universo sin inter- ferencia exterior, podemos discrepar en nuestras teorías particulares sobre qué es lo que hace que sus logros sean grandes y objetivos, y sobre cuáles son exactamente las actitudes intelectuales que deberíamos aprender de esos logros.

 Sin embargo, los románticos y los pragmatistas sí ofrecen un conjunto rival de objetivos y criterios para la ciencia. No sólo afir- man, como los escépticos, que el intelecto es impotente, sino que este conjunto debe ser sustituido por las emociones, sentimientos y por la voluntad. Alaban lo inarticulado, lo inexpresable y predican el desprecio por lo articulado. Pero, desde luego, lo que no está articulado, lo que no es expresable en proposiciones, no puede criticarse, no puede evaluarse impersonalmente. Para estos románticos y pragmatistas, lo personal deviene soberano. En lugar de proponer ideas claramente expresadas sobre la naturaleza y someterlas a la severa crítica de los hechos, ensalzan la comunión mística con la naturaleza, a lo cual llaman comprensión. Detestan lo abstracto y verbal y ensalzan lo particular e instintivo. A un romántico «le haría llorar la visión de una sola familia de campesinos carente de recursos, pero se quedaría frío ante esquemas bien pensados y formulados para mejorar la situación del montón de campesinos como clase». Vociferaría ante la contemplación televisiva de un grupo de vietnamitas mutilados, pero será totalmente incapaz de valorar la evidencia no televisada de 20 millones de rusos asesinados en los tiempos de concentración que él nunca ha podido ver.

 Los románticos, desde Rousseau a Fichte y Coleridge, y desde Hegel a Hitler, Stalin, Sartre, Heidegger y Marcuse, ven la ciencia través de ojos muy distintos de los del científico. Su problema es qué teoría está más cerca de la verdad. Hegel. Pensaba que el inglés Newton

EPISTEMOLOGIA. - LICENCIATURA PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO - [email protected]

había pervertido la profunda e inalterable visión de su héroe Kepler, el místico alemán, y le obligó a entrar en el lecho de las vacuas fórmulas matemáticas. Hitler distinguía la ciencia alemana de la judía; ni siquiera se le ocurrió preguntarse cuál de ellas estaba más cerca de la verdad. Stalin pensaba que la ciencia proletaria y socialista era superior a la ciencia burguesa: pensaba que la ciencia burguesa está al servicío de la burguesía, y que la ciencia socialista está al servicio del proletariado, y envió a los genetistas burgueses a morir en los campos de concentración. El profesor Bernal pensó en algún tiempo que podía descubrirse qué teoría es más avanzada examinando la clase social que la había producido. La ciencia esclavista era peor que la ciencia feudal y la ciencia feudal peor que la ciencia burguesa, etc.

 Así pues, románticos (y pragmatistas) aplican criterios externos a la ciencia e intentan forzarla para que se ajuste a esos criterios. Marcuse afirma que la idea de que el objetivo de la ciencia pura es la verdad, independientemente de sus consecuencias sociales, es una idea peligrosa. Según la Nueva Izquierda, deberían ser detenidos ciertos tipos de investigación, como la física nuclear y la genética. La autonomía de la comunidad científica debe ser destruida. Es la sociedad quien debería determinar por completo la elección de proble- mas por parte del científico, prohibir unos y financiar pródigamente otros. La búsqueda de la verdad no tiene ningún valor autónomo.

 En mi opinión, la ciencia, como tal, no tiene ninguna responsabilidad social. En mi opinión es la sociedad quien tiene una responsabilidad: la de mantener la tradición científica apolítica e in- comprometida y permitir que la ciencia busque la verdad en la forma determinada puramente por su vida interna. Desde luego, los científicos, en cuanto ciudadanos, tienen la responsabilidad, como cualquier otro ciudadano de velar por que la ciencia sea aplicada a fines sociales y políticos correctos. Esta es una cuestión distinta e independiente y, en mi opinión, se trata de una cuestión a ser determinada en el Parlamento. Desde luego, como ciudadano, estoy totalmente a favor de utilizar la ciencia de modo que sirva a la anticontaminación en lugar de servir a la

contaminación para la defensa de la libertad en lugar de servir a la de la gente más débil. Según mi punto de las responsabilidades sociales más importantes del pueblo es utilizar la ciencia para defender la libertad; Según mi punto de vista, esto sólo puede conseguirse manteniendo el prestigio social de los científicos nucleares aplicados que trabajan para el ejército. Ahora bien, ¿qué es lo que el doctor que produzcan los ingenieros: el paraguas nuclear para la libertad o el paraguas de Chamberlain para la servidumbre?” (LAKATOS: Responsabilidad Social de la Ciencia. Matemática, ciencia y epistemología).

 Vivimos momentos clave para el avance científico. La tarea de quienes se ocupan del progreso del conocimiento, en todo el mundo, es inacabable, porque, las preguntas que la investigación es capaz de responder propician siempre nuevas interrogantes. Las conjeturas de algunos acerca de lo que queda por saber, como si ya se pudieran inventariar por completo los territorios que el conocimiento puede alcanzar en un futuro, tal vez no lejano, me parecen que no pasan de eso, conjeturas. La Ciencia nos seguirá deparando nuevos avances, hallazgos sorprendentes y, sobre todo, nuevos itinerarios por los que transitar en busca de claves sobre la realidad, las claves que aun permanecen desconocidas. En cualquier caso, es oportuno ampliar el análisis de lo que aun está por conquistar para el conocimiento humano. Se trata de una reflexión que creo necesaria y productiva.

 Pero la tarea científica, aquí y ahora, tiene también una vertiente absolutamente tangible, que hace referencia a nuestro día a día en la investigación, y en lo que ésta representa para nuestra sociedad. Es imposible sustraerse a considerar el estado real de nuestro sistema de Ciencia y Tecnología. Todo ello nos conduce a una enorme cantidad de facetas: desde las circunstancias en las que se puede desarrollar una carrera de científico o de tecnólogo, en nuestro ambiente, hasta la organización de los programas de la investigación o la gestión de las políticas científicas. Son temáticas que requieren una valoración continua, por lo que demandan un debate mantenido, como única forma de

favorecer las acciones que realmente necesita el sistema de Ciencia y Tecnología.

 Descendiendo, por tanto, a las cuestiones más tangibles, parece esencial formular algunos planteamientos como base para una valoración profunda, libre y constructiva de nuestro sistema científico: necesitamos profundizar más en el marco de referencias éticas para la investigación. La Bioética está de actualidad porque abarca muchos de los nuevos dilemas éticos y, sobre todo, porque las intervenciones sobre la vida humana son cada vez más factibles en la tarea actual. Pero, hace falta plantear con amplitud un marco de valores en los que encajar la tarea científica. La Ética científica es con frecuencia terreno de debate, también de discrepancias y de cruce de argumentos enfrentados. El mayor sesgo, con frecuencia, se produce en lo que es el

propio origen de las cuestiones sobre las que hay que discernir, es decir, en una valoración poco rigurosa de los hechos científicos objeto de análisis. El punto de partida –esa es la aportación fundamental de los científicos- debe ser, precisamente, un planteamiento riguroso de las hipótesis científicas y de su viabilidad, para después analizar su validez desde el marco ético. Se trata un largo camino para nuestra sociedad actual; todo eso puede ser productivo y, además, la ética no debe entenderse como una lista de prohibiciones, sino como un marco fundamental para que la dignidad humana sea la referencia esencial. Trabajar por y para la Ciencia es una tarea muy seria, algo que sólo cabe hacerlo a conciencia. Trataremos de servir a ese objetivo, desde este rincón de la red: se trata de trabaja la ciencia con conciencia.

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