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CIENCIAS SOCIALES CIENCIAS HUMANAS CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO.

LA CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO

2.1. CIENCIAS SOCIALES CIENCIAS HUMANAS CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO.

 El desarrollo del conocimiento científico recorre y atraviesa la historia de la humanidad, como un progresivo dominio de la realidad: el conocer descubra regularidades que transforma de leyes, las leyes formuladas son instrumentos para ejercer el poder sobre la realidad.

 ASIMOV (Introducción e historia de las ciencias) señala que el cerebro humano es la más estupenda masa de materia organizada del Universo conocido, y su capacidad de recibir, organizar y almacenar datos supera ampliamente los requerimientos ordinarios de la vida. Se ha calculado que, durante el transcurso de su existencia, un ser humano puede llegar a recibir más de cien millones de datos de información. Algunos creen que este total es mucho más elevado aún. Precisamente este exceso de capacidad es causa de que nos ataque una enfermedad sumamente dolorosa: el aburrimiento. Un ser humano colocado en una situación en la que tiene oportunidad de utilizar su cerebro sólo para una mínima supervivencia, experimentará gradualmente una diversidad de síntomas desagradables, y puede llegar incluso hasta una grave desorganización mental.

 Por tanto, lo que realmente importa es que el ser humano sienta una intensa y dominante curiosidad. Si carece de la oportunidad de satisfacerla en formas inmediatamente útiles para él, lo hará por otros conductos, incluso en formas censurables.

 La abrumadora fuerza de la curiosidad, incluso con el dolor como castigo, viene reflejada en los mitos y leyendas. Entre los griegos corría la fábula de Pandora y su caja. Pandora, la primera mujer, había recibido una caja, que tenía prohibido abrir. Naturalmente, se apresuró a abrirla, y entonces vio en ella toda clase de espíritus de la enfermedad, el hambre, el odio y otros obsequios del Maligno, los cuales, al escapar, asolaron el mundo desde entonces. En la historia bíblica de la tentación de Eva, no cabe duda de que la serpiente tuvo la tarea más fácil del mundo. En realidad podía haberse ahorrado sus palabras tentadoras: la curiosidad de Eva la habría conducido a probar el fruto prohibido, incluso sin tentación alguna. Si deseáramos interpretar alegóricamente este pasaje de la Biblia, podríamos representar a Eva de pie bajo el árbol, con el fruto prohibido en la mano, y la serpiente enrollada en torno a la rama podría llevar este letrero: «Curiosidad». Aunque la curiosidad, como cualquier otro impulso humano, ha sido utilizada de forma innoble, la invasión en la vida privada, que ha dado a la palabra su absorbente y peyorativo sentido, sigue siendo una de las más nobles propiedades de la mente humana. En su definición más simple y pura es «el deseo de conocer».

 Este deseo encuentra su primera expresión en respuestas a las necesidades prácticas de la vida humana: cómo plantar y cultivar mejor las cosechas; cómo fabricar mejores arcos y flechas; cómo tejer mejor el vestido, o sea, las «Artes

EPISTEMOLOGIA. LICENCIATURA PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO - [email protected]

Aplicadas». Pero, ¿qué ocurre una vez dominadas estas tareas, comparativamente limitadas, o satisfechas las necesidades prácticas? Inevitablemente, el deseo de conocer impulsa a realizar actividades menos limitadas y más complejas. (…) Así, pues, el deseo de conocer parece conducir a una serie de sucesivos reinos cada vez más etéreos y a una más eficiente ocupación de la mente, desde la facultad de adquirir lo simplemente útil, hasta el conocimiento de lo estético, o sea, hasta el conocimiento “puro”.

 El método de investigación en Ciencias Sociales es uno de los temas que más ha dado que hablar en el ámbito epistemológico. Así, la ciencia positivista, que sólo considera científico lo observable y contrastable a través del método experimental, quiso extender la actividad científica propia de las Ciencias Naturales y Formales al campo de las Ciencias Sociales con la pretensión de lograr la intercambiabilidad de las leyes y una visión unificada de la ciencia. De esta manera, y sobre todo a mediados del siglo XX, prevalecieron en el ámbito de las Ciencias Sociales enfoques empírico-analíticos que buscaban la objetividad a partir de la aplicación del método científico y la utilización de métodos cuantitativos, con el objeto de explicar la realidad a partir de la construcción de teorías de corte hipotético-deductivo.

 Pero rápidamente se produjo la reacción: en las Ciencias sociales se presentan temas y problemas que cuestionan seriamente la utilización de los métodos propios de las Ciencias Naturales: la relación sujeto/objeto de conocimiento, el problema del método, el problema de la medida, el lenguaje utilizado, las dificultades para diferenciar lo esencial y lo accesorio cuando hay implicaciones culturales... No obstante, "el que las Ciencias sociales no participen de los criterios propios de las Ciencias Naturales y Formales no debe hacer presuponer la falta de exigencias científicas a sus planteamientos ni una disminución en la rigurosidad de su desarrollo".

 Frente a las perspectivas empírico-analíticas, con un fuerte acento en lo matemático y cuantitativo, comprobable, sujeto a observación, experimentación y medición, han aparecido

nuevos enfoques, como el enfoque hermenéutico, más interesado en comprender las realidades particulares mediante su descripción contextualizada y el análisis de sus dimensiones culturales, sociales, económicas y políticas que por cuantificarla, explicarla y generalizar los resultados, y el enfoque crítico, que recoge el materialismo histórico como método práctico de análisis social e histórico y la lucha de clases como medio de emancipación de los oprimidos. Desde estas nuevas perspectivas se han propuesto metodologías cualitativas, más afines a las Ciencias Sociales, que trabajan con datos categoriales y utilizan procedimientos basados en la participación y la triangulación de observaciones y técnicas: observación empírica, grupos de discusión, observación participante, discusión abierta, diarios, investigación etnográfica, análisis de contenidos.

 Las ciencias sociales no tienen UN método, sino que trabajan definiendo, eligiendo, combinando y construyendo el método que mejor se adapta a las situaciones de investigación. No hay una sola metodología obligatoria, sino que las investigaciones comienzan su recorrido “definiendo su método”, ya que la variedad de los objetos obliga a determinar en cada caso cuál es el método que se debe elegir y se puede aplicar. No se trata de un cuerpo de conocimientos homogéneos, sino escurridizo y complejo que requiere diversas formas de abordajes, en el que tanto el sujeto como el objeto de la investigación se cruzan dialécticamente, ya que frecuentemente es el objeto el que nos demanda determinada metodología; y, en otras, es el sujeto el que debe optar por un camino diferentes, superando condicionamientos ideológicos o epistemológicos.

 Los fundamentos epistemológicos de las ciencias sociales se encuentran en un proceso de revisión apuntalados desde el área de las ciencias naturales, en especial en las disciplinas físico-matemáticas que influyen decididamente en las ciencias sociales: la teoría de catástrofes y la teoría del caos, la teoría de las estructuras disipativas de Prigogine, la autoorganización de Von Foerster, la teoría sinergética de Haken y la teoría autopoiética de Maturana cuestionan las premisas del modelo de la ciencia moderna.

 Las ciencias naturales desarrollan una concepción fundada en un futuro indeterminado, los equilibrios son más bien las excepciones, la autoorganización como un proceso complejo de la realidad y, por lo tanto, la racionalidad de la complejidad implica que los fenómenos se enfrentan a un conjunto de sucesivas alternativas, no a determinismos preestablecidos que gobiernan el mundo, lo que el Premio Nobel de química llya Prigogine (1997) denomina El fin de las certidumbres. Si las ciencias duras, las ciencias “exactas y formales” y las “ciencias naturales” ha desarticulado el discurso único, las ciencias sociales no pueden sino asumirse como un ámbito de constitución, de construcción.

 Nos encontramos frente a una crisis de las bases del conocimiento científico, incluido el social y filosófico, que engloba a las formas de producir pensamientos en la modernidad. En ese sentido, nos enfrentamos a una crisis de las ciencias sociales y de la propia construcción del conocimiento científico.

 Las ciencia sociales no puede trabajar como si el objeto del conocimiento fuera “lo dado”, lo ya establecido, sino que por el contrario, entran en una relación dialéctica de construcción con el objeto. Sujeto y objeto se construyen mutuamente. Las ciencias sociales tienen un carácter reflexivo, es decir, el conocimiento social, en principio, da cuenta de la realidad y, a la vez, influye en ella misma, la constituye e incluso la modifica. Las ciencias sociales son "reflexiones para la acción".

 La epistemología clásica en las ciencias sociales establecía un proceso lineal del acto de conocimiento. El sujeto del conocimiento actúa

como una instancia pasiva, contemplativa y receptiva, únicamente recoge las características de la realidad, de manera pura, no influye en el objeto y tampoco es influido por el mismo. Divorcio radical entre ambas dimensiones del proceso cognoscitivo, que produce no sólo una completa cosificación del objeto social, el que aparece como algo exterior y material, sino, además, conlleva la opacidad del sujeto, lo despoja de cualquier atisbo de subjetividad en la construcción teórica del objeto, queda castrado sin capacidad de generar sentido en el objeto social. El resultado, unas ciencias sociales que mediante teorías, modelos, esquemas cognoscitivos sólo dan cuenta de la sociedad.  La epistemología actual propugna no sólo el estudio y explicación de la sociedad, sino también señala cómo se accede al objeto, como se construye el objeto, como se lo conforma y se lo transforma. El conocimiento de lo humano y social no es sólo un acto de aprehensión de las características de la realidad exterior, de la forma como se manifiesta en la naturaleza. Más bien, el conocimiento social por su carácter reflexivo supone, además de conocer el objeto existente, que dicha realidad se constituya y modifique por acción de la teoría social en el mismo proceso cognoscitivo. Ello implica que el mundo social no es sólo una estructura definida, sino también es producto y componente de una dinámica de estructuración del propio conocimiento. Es al mismo tiempo, algo dado y algo construido, algo que encuentra su síntesis en las estructura cognitivas y epistemológicas del sujeto. El objeto de estudio es, por tanto, un “constructo”, resultado de esta interacción mutua.