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LOS CINCO PRANAS

In document Kriya Yoga Darshan (página 70-77)

Efectos de la técnica

LOS CINCO PRANAS

El cuerpo humano contiene cinco pranas, pancha vayus, que son los cincuenta

pranas o aires mencionados anteriormente, en una forma condensada. Estos cinco pranas se encuentran en los cinco centros. Sus nombres son: Prana, Apana, Samana,

Prana y apana corresponden al movimiento de la respiración. Prana es la fuerza

vital relacionada con la inhalación. Representa todos los elementos que penetran el cuerpo y, como tal, también concierne al alimento (anna). Lo que comemos es prana, vida. Prana está relacionado con la nariz, por donde respiramos. Luego la respiración desciende hasta el cóccix donde se encuentra el sentido del olfato, muladhara chakra.

Apana corresponde a la exhalación en el movimiento respiratorio. Representa todos

los elementos que abandonan el cuerpo. Relacionado con la boca, la lengua y el habla, está situado en el segundo centro. Swadhistana chakra, en el sacro.

Samana corresponde a los ojos y la vista.

Vyana está relacionado con el sentido del tacto y la piel. Udana está relacionado con el sentido del oído y los oídos.

Hablamos, nos expresamos y degustamos los placeres a través de estos cinco tipos de aires o pancha pranas, relacionados con los órganos de los sentidos.

Udana, el quinto aire, vayu, está asociado con el sonido y se encuentra entre el área

cervical y la glándula pituitaria. Cuando la zona de udana ha sido cruzada, el yogui se encuentra en un estado especial de conciencia, por encima de los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire. El aire que es exhalado en el proceso respiratorio se llama

apana. La palabra apana significa: ligero. Apana está también compuesto de humo, que

es cercano al fuego. Cuando prana, apana y samana se unen, o dicho de otro modo, cuando la respiración, el fuego y el dióxido de carbono se unen, ayudan a la levitación del prana, de la mente y de los sentidos, no del cuerpo!

Udanajaya jalapankakantakadishvasanga utkrantisca (Yoga sutras: 3, 40) La mente y

los sentidos experimenten una sensación de gran ligereza.

El Bhagavad-Gita nos dice que el yogui debe verter prana en apana. Para hacer esto, el yogui envía la respiración, prana vayu, al divino fuego del Alma, llamado

apana; en este lugar la fuerza vital es digerida. Esto lo consigue por medio de una larga,

profunda y sutil respiración. Esta práctica es llamada pranayama o prana samyama, unión (samayam) con respiración (prana). El proceso consiste en elevar el primer aire, que está situado en el cóccix, y ofrecerlo al fuego divino, situado en el cráneo, brahma

guhayam, repitiendo este proceso con cada uno de los siguientes aires de los siguientes

centros, uno detrás de otro. Verter prana en apana significa ofrecer la respiración al fuego divino o en otras palabras, enviar oxígeno por medio de una respiración larga, profunda y sutil. Esta práctica, conocida como pranayama, es de hecho la práctica de “Kriya” en Kriya yoga.

Según Patanjali, los pasos que siguen a pranayama son pratyahara, retirada de los sentidos, dharana, concentración, dhyana, estado de meditación, y samadhi, inmersión en el estado sin forma. Tras la práctica de “Kriya”, que es pranayama, el yogui debe acceder a los siguientes estados del yoga.

Cuando un yogui practica pranayama y obtiene samyama, la unión de la respiración a través de pranayama, el cuerpo causal va más allá de la glándula pituitaria. De hecho, el yogui debe ir incluso más allá del cuerpo causal y llegar a dharana, dhyana y samadhi, los tres últimos pasos del yoga, según Patanjali. Cuando la esencia del cuerpo físico se ha retirado al cuerpo astral, situado en la espina dorsal, luego el cuerpo astral puede retirarse al cuerpo causal. Este es el estado de pratyahara. Luego el cuerpo causal se eleva y cruza la glándula pituitaria y el yogui experimenta el estado de samadhi, que es la meta más elevada y el resultado de su práctica.

Este samadhi se conoce como savikalpa samadhi, el estado sin forma. Savikalpa

samadhi debe ser traído de vuelta al nivel físico. Entonces el yogui permanece en nirvikalpa samadhi, interactuando en el mundo material sin dolor, permaneciendo al

mismo tiempo en samadhi. Esta es la meta de nuestra práctica.

(Samadhi bhabanarth kleshatanukarnarth ca, Yoga Sutra: 2, 2)

El Dios interior es entonces manifestado en la vida del yogui. Tras practicar “Kriya”, el yogui entra en paravastha, alcanzando así pratyahara y los siguientes estados del yoga descritos por Patanjali, para obtener finalmente el estado de samadhi.

En el segundo verso de los Yoga Sutras, Patanjali define el yoga como el control o la detención de las acciones de chitta: yogah chitta vritti nirodah. Los cinco pranas-

prana, apana, samana, vyana y udada- son los responsables de los cinco tipos de vrittis

o acciones originadas por chitta. Además, cada una de estas cinco acciones puede ser de dos tipos: dolorosa o no dolorosa: vrittayah panchatayah klishta aklishtah (Yoga Sutra: 1, 5) Estas son originadas por chitta a través de la respiración. La técnica de Kriya, además de otros efectos, permite retirar las cinco respiraciones (pancha pranas) y consecuentemente obtener control de las acciones de chitta (vrittis), deteniéndolas, siendo esta la verdadera definición de yoga.

Nuestros karmas (acciones) y sus resultados se encuentran almacenados en un plano sutil, en nuestros cinco centros, chakras, en el cuerpo astral. Kriya yoga consiste en ofrecer estos karmas al Alma por medio de la respiración. Los Vedas nos dicen que únicamente la respiración, fuerza vital, puede tener acceso al Alma, ni tan siquiera la mente o el intelecto. Pranasya ayama es pranayama: cuando la respiración permanece en el Alma, esto es llamado pranayama.

Pranayama es por lo tanto la llave que da acceso a dharana, dhyana y samadhi, los

últimos pasos del yoga de Patanjali. Cuando el prana está en descanso, el yogui experimenta dharana, concentración en su ser. Cuando permanece en este estado, alcanza dhyana. El objetivo de la técnica de “Kriya” es dirigirte hacia estos estados de

dharana y dhyana, dando acceso a la verdadera causa de la existencia, matranirvasam,

el estado sin forma. Cuando el yogui va más allá de la forma, se da cuenta de su forma original, swarupam, el Alma, similar al vacío o la vacuidad, shunyam, también llamado

samadhi. El yogui podría permanecer en este estado llamado brahamavastha.

En el yoga de Patanjali, uno puede hablar de los pasos existentes hasta pranayama, después todo es completamente diferente, tornándose indescriptible. Una vez alcanzado

pratyahara, el yogui está más allá de pranayama y Kriya. Luego vienen dharana, dhyana y samadhi, que son muy cercanos entre ellos y fluyen de uno a otro sin

separación real.

Patanjali define dharana como: desha bandha chittasya dharana (Yoga sutras: 3, 1) Cuando las acciones de chitta (chitta vrittis) están encerradas en el interior de la glándula pituitaria, entonces es posible ir más allá. Este es el séptimo paso en la práctica

de Kriya yoga, justo después de practicar la técnica de “Kriya”, y es llamado

paravastha.

Luego Patanjali define dhyana: tatra pratyayee eka tanata dhyanam (Yoga Sutra: 3,2). Tatra –eso-; pratyayee -cada momento, cada secuencia-; ekata –uno,unidad-; nata -incluso no-. Después de convertirte en uno, incluso esa unidad desaparece, se desvanece, sólo hay cero absoluto, ni incluso uno, ni números. Si hay algún número, son muchos números de cero. Kriya yoga no es sólo una práctica realizada sentado en posición de meditación, sino que concierne a cada momento de nuestra vida y debería ser practicado en nuestro trabajo, en nuestro descanso y en cualquier actividad que llevemos a cabo, porque está basado en la respiración y nosotros respiramos constantemente.

Los resultados de nuestra práctica deberían reflejarse en nuestra vida material, en nuestro comportamiento y naturaleza, en la esencia de quienes somos. Nuestra vida se vuelve divina, una verdadera vida espiritual: tasya bhumishu viniyoga (Yoga Sutra: 3,

6). No es suficiente alcanzar el estado de cero absoluto o samadhi. Es necesario traer

este estado a la superficie de la vida, entonces el practicante se convierte en un superhombre entre los humanos, porque la energía supernatural desciende en cada una de sus acciones.

Jyoti Mudra

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La octava y última técnica utilizada en Kriya yoga es llamada jyoti mudra, que significa la postura de la luz, la postura a través de la cual la luz es creada. En algunas escrituras es llamada yoni mudra. La palabra yoni designa el útero de la creación; es también utilizada para nombrar el órgano sexual femenino (aquí significa brahma yoni, el útero divino)

La finalidad de la práctica de jyoti mudra no es ver luces o colores durante la meditación, sino obtener la luz del conocimiento en la vida cotidiana, eliminar la oscuridad y desembarazarse de los efectos perjudiciales de los planetas en la médula espinal por medio de la luz de la meditación.

Jyoti mudra ejerce una acción directa y profunda sobre nuestro sistema astral, que

está situado en la espina dorsal, desde la glándula pituitaria hasta el cóccix, ascendiendo luego desde el cóccix hasta la glándula pituitaria. Los planetas, las estrellas y los doce signos del zodiaco se encuentran en nuestros seis centros (chakras) en un orden ascendente y descendente. Los nueve planetas tienen un efecto específico en ambos lados de los chakras, delante y detrás. Desde el momento en que nacemos y de acuerdo a la hora del nacimiento los planetas ocupan una posición específica en la espina dorsal y sus efectos positivos y negativos son registrados en el interior de ésta.

Jyoti mudra es un procedimiento muy efectivo que otorga conocimiento de las

posiciones planetarias. Jyotir veda consiste en conocer jyoti (luz), este sistema es llamado astrología. Esto es Jyotish (jyoji e isha), que significa “el maestro de la luz interior (astral)”. Conocer jyoti es conocer el sistema astral. Luego uno puede encontrar en su propio sistema astral los remedios y soluciones a problemas causados por las posiciones planetarias. (Para una mayor referencia ve a la parte de Astrología Cósmica de este libro)

Jyoti mudra es la técnica que nos permite traer los beneficios de la meditación a

nuestra vida diaria. Por este motivo es practicado como último paso al final de la meditación de Kriya yoga.

Conclusión

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Kriya yoga contiene ocho técnicas que corresponden con precisión con los ocho

pasos del yoga de Patanjali, como hemos mostrado. Las ocho técnicas descritas constituyen la práctica del primer Kriya. También hemos indicado que Kriya yoga está compuesto de seis pasos llamados primer Kriya, segundo Kriya, etc. Cuando el adepto está preparado, accede al segundo Kriya y de este modo progresa hacia cada estado superior de Kriya. En la práctica del segundo Kriya, las técnicas de “Kriya” y “Jyoti

mudra” cambian, sin embargo las otras técnicas permanecen igual. Tras el segundo Kriya, la técnica de jyoti mudra no vuelve a cambiar, sólo cambia la técnica de “Kriya”.

En esta enseñanza tradicional nada debe ser añadido, transformado o modificado cualquiera que sea la técnica de Kriya. Esta técnica es transmitida de maestro a discípulo y si cada persona introdujera una modificación, rápidamente sólo quedarán las técnicas modificadas perdiéndose así la tradición. La técnica original tradicional es todavía enseñada por todo el mundo, particularmente en la India, por unos pocos maestros fieles a la tradición del linaje de Shreeyukteswarji.

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