(Como respuesta a varias preguntas sobre diversos temas, las respuestas han sido editadas en un capítulo)
Sueños
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Los sueños (swapna) son un área particularmente misteriosa para el ser humano. Las escrituras nos dicen que nuestra existencia es similar a un sueño. Los sueños están situados en el cuerpo astral. Cualquier cosa que vemos cuando soñamos está relacionada con nuestra vida presente y con nuestro pasado, e incluso a veces nos indican el futuro. Todas las experiencias producidas en sueños y todo lo que experimentamos, tanto a nivel astral como a nivel físico y causal, está almacenado en nuestra memoria, en nuestro cuerpo astral.
Cuando nuestro cuerpo físico duerme y toma su necesario descanso orgánico, el cuerpo astral abandona el envoltorio de carne y hueso y crea cosas sorprendentes. A veces, ciertos deseos que somos incapaces de cumplir aparecen en forma de sueño. El cuerpo astral trata de crear aquello que no podemos realizar a nivel material, por esto ciertos sueños parecen prácticamente reales. Sin embargo, la satisfacción derivada de este tipo de sueños no es completa.
A veces un sueño puede incluso tomar aspecto físico, por ejemplo, el individuo podría hablar durante el sueño, o incluso llorar. Las escrituras nos dicen que los placeres obtenidos a través de los órganos de los sentidos, todos los placeres físicos, son similares a un sueño (vikalpa swapna).
Si resulta que tenemos un sueño misterioso, que aparenta no tener conexión con nuestra vida, no significa que ese sueño no tenga relación con cosas que hayamos hecho. Es posible que el sueño esté conectado con eventos de un pasado remoto ya olvidado o de una vida pasada.
A veces el cuerpo astral puede visitar lugares situados en el plano astral y reflejarlo a través de la mente y los pensamientos. El cuerpo astral puede percibirlo todo, pero es difícil para nuestros elementos físicos tener acceso a este nivel, ser consciente de ello y recordarlo, ya que la apertura de la mente es extremamente limitada.
Algunos sueños son premonitorios. Esto no es necesariamente producto de un desarrollado nivel espiritual, sino que es un fenómeno completamente natural, aunque pueda parecer sorprendente y maravilloso.
La naturaleza del cuerpo astral es extremadamente agitada, intolerante e inestable, y no conoce paz alguna. Alimentando los sueños, producimos numerosas cosas que no poseen base ni estructura sólida. El Alma se encarnó para disfrutar de la creación a nivel físico antes de hacerlo a nivel astral y posteriormente a nivel causal. El gozo a través del plano astral no es satisfactorio ya que el placer primero debe ser físico. Incluso si los sueños se reflejan a nivel físico la satisfacción no puede ser completa.
Los placeres físicos se elevan hasta el cuerpo causal por medio de los órganos de los sentidos y de la acción, y por medio de la memoria para obtener finalmente la satisfacción total en el cuerpo causal. Si alguna vez tratamos de traer al nivel físico lo que ha sido creado en los cuerpos astral o causal, sólo obtendremos insatisfacción.
Si creamos fuego interno, tapa agni, a través de las técnicas respiratorias, es posible deshacernos de nuestros malos karmas, que se encuentran situados en el cuerpo astral, incinerándolos, tomando de este modo control sobre el citado cuerpo. La práctica de la meditación nos permite eliminar de una manera progresiva cualquier sueño que puede ser creado en el plano astral, tanto si se trata de placer como de dolor.
Aunque es difícil para el cuerpo físico ver las cosas con antelación, para el cuerpo astral es realmente fácil. De hecho, los eventos siempre se producen con antelación en el plano astral, el cual, no debemos olvidar, es astrológico. Pasa un cierto tiempo antes de que estos eventos se manifiesten finalmente en el plano físico. Luego, a su debido momento, se materializan de un modo concreto. Sin embargo, dentro de la multitud de eventos situados en el plano astral, no es necesario que los resultados finales se acaben manifestando en el campo físico. Así, es posible detener o prevenir ciertos eventos desde el plano astral. Los astrólogos competentes pueden predecir eventos venideros a través de las posiciones planetarias, y pueden dar consejos de utilidad para ayudar a las personas a eliminar aquello que es preferible evitar.
La intuición constituye parte del cuerpo astral. Nos permite ver o sentir lo que ocurrirá en el futuro. Sin embargo, la intuición parece equivocarse a veces, cuando las cosas que hemos sentido no llegan a manifestarse. Los eventos venideros presentidos en el plano astral no tienen porque llegar siempre a materializarse. La intuición existe, pero los resultados no poseen una base sólida ya que podrían o no llegar a ocurrir. Por otro lado también es posible, para alguien que medita, evitar que se manifieste aquello que la intuición le indica con antelación.
En el primer capítulo de los Yoga sutras, Patanjali nos dice: Vishoka va jyotishmati (1, 36). Tú estás en el cuerpo físico. Este cuerpo físico es dolor (shoka), y está muy limitado. No conoces tu cuerpo astral. Mediante la práctica de Kriya, uno puede cruzar el tosco nivel del cuerpo físico, luego cruzar el nivel astral y no permanecer allí (más allá de shoka (bishoka), más allá del dolor y el placer) sino ir más allá, al nivel causal e incluso ir más lejos aún, al Alma. Jyotishmati significa que conoces la esfera astral, pero que la meta no está allí.
El verso 37 de los Yoga sutras dice: raga vishayam va chittam. Vita raga significa que uno debe ir más allá de los ritmos (apego material), más allá del ciclo. Uno debe separar chitta de esta materia extremadamente sutil, porque el cuerpo astral es también material, aunque no lo percibamos.
El verso 38 dice: swapna nidra gyana alambanam va. Usando el conocimiento astral, es posible obtener conocimiento del estado de sueño y de los sueños. El estado de sueño es parecido a la muerte. El cuerpo astral abandona el cuerpo físico cuando dormimos del mismo modo en que lo hace cuando morimos. Es mejor aclarar aquí que durante el sueño, el cuerpo astral abandona el cuerpo físico solamente de forma temporal. Puede alejarse mucho del cuerpo físico, posiblemente a miles de kilómetros, sin importar si está cerca o lejos; la distancia no guarda relación alguna. Los cinco elementos (pancha mahabhuta) se manifiestas con gran fuerza en el cuerpo físico, y el cuerpo astral es un producto/manifestación del cuerpo físico. Por esto, cuando el cuerpo astral parte en sueños, se mantiene constantemente y directamente unido al cuerpo físico. Uno puede imaginar por ejemplo, una conexión eléctrica. Cualquier experiencia acumulada por el cuerpo astral, lejos del cuerpo físico, es directa e inmediatamente
reflejada al mismo tiempo en el cuerpo físico. De algún modo, el cuerpo causal controla y regula la experiencia. En caso de que hubiese cualquier peligro para el corazón, sistema respiratorio o emocional (supón que uno sueña con que está cayendo de una gran altura, o siendo estrangulado, o que alguien le persigue para matarle), el cuerpo causal dirige inmediatamente al cuerpo astral de retorno hacia el cuerpo físico. En este punto la persona se sobresalta y se despierta. En caso de muerte, el cuerpo astral abandona el cuerpo físico permanentemente y realiza casi el mismo tipo de actividades, como en un sueño en el plano astral de acuerdo con los karmas (samskaras).