Cuando uno practica Kriya yoga, la fuerza vital circula a lo largo de la espina dorsal entre el cóccix y la glándula pituitaria. Esta fuerza vital consiste en cuarenta y nueve letras del alfabeto sánscrito, que son cuarenta y nueve tipos de aires. Por medio del
Kriya yoga, el yogui experimenta la fuerza vital en el circuito de la espina dorsal a través
de los diferentes chakras (centros energéticos). Un Kriya comprende un ciclo en la práctica y cubre todo el sistema solar de un día, es decir, la ruta que sigue el Sol por el zodiaco en veinticuatro horas.
El Sol viaja a través de los doce signos del zodiaco cada día, cruzando las doce casas, relacionándose de este modo con todos los planetas. Cada dos horas su curso cubre un signo del zodiaco correspondiente a una casa astrológica. Esto significa que está sucesivamente conectado con todas las estrellas fijas y con todos los planetas. Cuando la fuerza vital fluye conscientemente por la espina dorsal, opera de un modo similar. Nuestro cuerpo es una manifestación microcósmica del sistema solar. La fuerza vital está también conectada con los planetas y las estrellas fijas.
Cuando los nueve planetas (siete planetas más rahu y ketu) atraviesan los doce signos del zodiaco, se define un periodo. Este periodo o era se obtiene multiplicando nueve por doce, lo cual da 108. Este número posee un significado astrológico y corresponde a las 108 estrellas fijas, que hemos mencionado en la definición de las constelaciones del sistema zodiacal. Es por este motivo que la mayor parte de los religiosos usan rosarios, o malas, particularmente Budistas o Hinduistas. Estas malas se componen de ciento ocho, cincuenta y cuatro, treinta y seis, veintisiete, dieciocho o nueve cuentas. Todos estos números poseen un significado astrológico: 54 es la mitad de 108, por lo tanto, contando el rosario (mala) dos veces, una ascendente y otra descendente, se simboliza el número de estrellas fijas que componen el sistema zodiacal.
estrella ocupa cuatro pasos (padas) en el zodiaco y por lo tanto hacen ciento ocho, si añades nueve (los siete planetas con Rahu y Ketu) a veintisiete, obtienes treinta y seis. Se cuenta el número de recitaciones con la mala (rosario), pero la verdadera guirnalda está situada dentro de la espina dorsal, y la práctica es recorrer este camino interno (antar matrika). En una larga y profunda inhalación y exhalación (un iswara
pranidhana) se cubre 360 grados: los doce signos del zodiaco, nueve planetas,
veintisiete estrellas fijas y todos los sonidos raíz.
A través de la práctica constante de Kriya yoga, se puede eliminar los efectos negativos que las estrellas y los planetas ejercen sobre la espina dorsal. De este modo obtenemos sonido, luz y vibración de forma constante en nuestro interior, eliminando así todos los karmas que resultan de las acciones pasadas y presentes, y que se encuentran bloqueados astralmente en la espina dorsal.
Shreeyukteswarji estableció este profundo conocimiento. Estaba versado en las escrituras, experto astrólogo y gran kriya yogui. En numerosas escrituras se menciona la localización de los planetas en el cuerpo humano, particularmente en el capítulo onceavo del Bhagavad-Gita, que habla de las estrellas y los planetas, shashi suryo netram- los ojos son el sol y la luna en forma cósmica. Shreeyukteswarji pudo relacionar y localizar metafísicamente estos diferentes tipos de conocimiento.
La relación entre la práctica de Kriya yoga y los ciclos astrológicos es la siguiente: Un Kriya equivale a un día del ciclo solar; siete Kriyas representan una semana; cuatro semanas son igual a veintiocho días y están relacionadas con las veintisiete estrellas fijas más una estrella extra, Dhruva, la estrella Polar que se encuentra en la misma posición una vez al mes. Estas cuatro semanas constituyen un mes lunar, o solar, ya que las fases lunares son determinadas por la luz del sol.
Cuarenta y ocho semanas representan doce veces la ruta cubierta por las veintisiete estrellas fijas (en cuatro semanas, como hemos visto). También se corresponden con las cuarenta y ocho letras del alfabeto Sánscrito. Si añadimos las dos letras HANG y SA, obtenemos cincuenta letras, o cuarenta y nueve, ya que HANG y SA son considerados con una sola letra, e incluso a veces no se cuentan como letras. Son como las dos partes de una grapadora, que permiten la unión de los dos cabos de la guirnalda de letras.
Trescientos treinta y seis días, que son cuarenta y ocho semanas, componen el calendario lunar o Indio. Al añadirles una secuencia complementaria de días llamada
Malamasa, aportamos armonía y paralelismo con el calendario solar (360 días). En este
sistema, la semana comienza en Sábado (Saturno), luego continúa con Domingo (Sol), Lunes (Luna), Martes (Marte), Miércoles (Mercurio), Jueves (Júpiter), y acaba en Viernes (Venus).
En la introducción de su libro “La Ciencia Sagrada”, Shreeyukteswarji rectifica los cálculos de las grandes eras de la humanidad o yugas. Estas cubren un ciclo de veinticuatro mil años, divididos en un día y una noche de daiva (llamados daiva
ahoratra), arcos ascendentes y descendentes de doce mil años cada uno. Estos arcos de
doce mil años son conocidos como “día y noche de daiva”, lo que podría ser traducido como “Era de los Dioses”. Un día de daiva se divide en cuatro eras:
-Kali Yuga, periodo de 1200 años, la era de la ignorancia. -Dwapara Yuga, periodo de 2400 años, la era racional.
-Tretaya Yuga, periodo de 3600 años, era divina o de la devoción. -Satya Yuga, periodo de 4800 años, era dorada o era de la verdad.
Este es el periodo (Ej. 24.000 años) que tarda el sol en realizar un giro completo alrededor del navi de Vishnu (ombligo del Señor Bishnu, señor de la sensación, señor del despertar).
Esta sucesión de eras describe los estados de desarrollo del ser humano, desde la ignorancia hasta el conocimiento o despertar.
Las escrituras dicen:
”sarbatha kaivalyam satye, tripada bhava tretaya; dwidha bhabastu dwapare,
Durante el Kali Yuga, el ser humano está dormido, no posee la capacidad de pensar, no ostenta conocimiento alguno y no lucha por nada. Esta es la era de la más profunda ignorancia y oscuridad.
Cuando el ciclo de Kali Yuga acaba, el Dwapara Yuga comienza. Es el Yuga de Krishna. El hombre lucha. Como un guerrero, se mantiene constantemente alerta, vigilante y a la defensiva. Es el comienzo del despertar del conocimiento, mas las dudas le asaltan mientras el ego se va despertando. El hombre no es suficientemente consciente de su alma. El proceso del conocimiento y el fenómeno de las guerras evolucionan a la par.
Durante el Tretaya Yuga o era de Rama, uno actúa con divinidad, trabaja con devoción y cuida sus tres cuerpos, físico, astral y causal. Karma, jnana y bhakti o acción, conocimiento y devoción se despiertan.
Finalmente en el Satya Yuga, todos los seres vivos viven en la verdad, fusionados en la paz del Creador, Brahmananda. Este periodo corresponde al estado más elevado de evolución del ser humano.
Estas cuatro eras están íntimamente relacionadas con nuestra vida. Se corresponden con los diferentes centros de energía situados en la espina dorsal. La correspondencia es la siguiente:
El Kali Yuga ascendente comienza exactamente en el punto axial del final de la parte anterior del centro dorsal (anahata), y abarca hasta el 60% de la parte anterior del centro cervical (visudha).
El restante 40% del área cervical, y hasta la parte final (80%) de la zona anterior de la pituitaria (ajna chakra) corresponde al Dwapara ascendente.
Una pequeña parte anterior de la pituitaria (ajna), toda la parte posterior de ajna
chakra y la mayor parte (60%) del área cervical posterior corresponde al Tretaya
ascendente.
El 40% de la parte posterior cervical, toda la parte posterior dorsal (anahata), toda la parte posterior lumbar (manipura) y hasta el punto axial corresponde a Satya ascendente.
Figura 16.
Toda la parte posterior del centro sacro (swadhisthana) y toda la parte posterior más el 40% de la parte anterior del cóccix (muladhara) corresponde al Satya descendente.
El 60% restante de la parte anterior del cóccix, toda la parte anterior del centro sacro (swadhisthana), y una pequeña parte (20%) de la parte anterior lumbar (manipura) corresponde al Tretaya descendente.
La mayor parte (80%) del área anterior lumbar y el 40% del área anterior dorsal (anahata) corresponde al Dwapara descendente.
El restante 60% de la parte anterior dorsal (anahata) corresponde al Kali descendente.
Llegados a este punto, es muy importante dar una explicación sobre los puntos axiales de los yugas ascendentes y descendentes. Uno de los finales del eje está localizado en el final de Piscis y el comienzo de Aries, esto divide el ascendente y el descendente de Satya. El otro final del eje se encuentra al final de virgo y comienzo de Libra, dividiendo el ascendente y descendente de Kali. Su localización en la espina dorsal sería la siguiente: El final de swadhisthana (sacro) y comienzo de manipura (lumbar) como uno de los puntos axiales, y el final del área cervical y comienzo del dorsal el otro observa el diagrama de la página anterior. Este es el orden de los Yugas en el macrocosmos (brahmanda) del sistema solar dentro del cuerpo humano. En el microcosmos (pinda) nos encontramos lo mismo pero en sentido inverso.
A través de la meditación es posible sentir la influencia de estos periodos en nuestra vida, una influencia mostrada por nuestros diferentes estados de conciencia. La meditación nos permite obtener la liberación constante, y por lo tanto dejar de estar sujetos a estos periodos. Nos otorga la única liberación, llamada Kaivalya Darshanam, la Ciencia Sagrada. Según los cálculos de Shri Yukteswarji, ahora estamos en el
Dwapara Yuga ascendente, que comenzó en el año 1699 de nuestro calendario.
Antes de cerrar este capítulo de astrología, deberíamos mencionar un último punto concerniente a la posibilidad de acceder a nuestras vidas pasadas. Hemos dicho que al determinar la posición de la luna podemos conocer la posición de la estrella fija con la que se relaciona, y de este modo podemos averiguar nuestro sonido original, el primer sonido que está en sintonía con nuestra mente. A través de este sonido y de esta estrella podemos tener acceso a vidas pasadas.
La latitud y la longitud de nuestro lugar de nacimiento nos permiten calcular la posición del sol en el momento del nacimiento, esta posición es conocida como el ascendente. Cada día, el sol recorre todo el zodiaco, de este modo, cada dos horas aproximadamente el ascendente cambia de signo. De nuevo determinamos la estrella fija
correspondiente en el cielo relacionada con el ascendente y así obtenemos un segundo sonido creado por esta estrella. Esto nos da acceso a nuestra vida actual, a la puerta principal de esta vida y a lo que alcanzaremos en ella. Por esta razón, en el tercer capítulo de los Yoga sutras, Patanjali dice:
Bhuvana jnanam surye samjamat (Yoga Sutra: 3, 27)
El conocimiento de la tierra puede ser controlado por el sol. La palabra “tierra” debería ser traducida en este caso como la localización registrada por el ascendente. Esto significa que el conocimiento de Muladhara es controlado por ajna chakra.
Chandre tara vyuha jnanam (Yoga Sutra: 3, 28)
A través de la posición de la luna puedes conocer las estrellas de las cuales provienes. Cada uno de nosotros ha nacido del centro de la vida, swadhistana- esto significa el útero físico de la madre; también es el útero de tu fuerza vital (prana). A través de esta madre conocerás a tu padre. En las escrituras se dice que no conoceríamos ni a nuestro propio padre si nuestra madre no nos explicase que él es nuestro padre. La madre física es la fuente para saber quien es el padre físico, del mismo modo, a través del amor, a través del nectar (mediante amritam, mediante soma) de nuestro
swadhisthana chakra es posible conocer a nuestro Padre Eterno (Ista Devata).
Dhruve tadgati jnanam (Yoga Sutra: 3, 29)
Dhruva significa algo que es fijo, estacionario y estable, como por ejemplo el alma. Dhruva también es la estrella fija llamada estrella polar. Como la estrella polar es fija, el
punto axial de manipura es fijo. En el plano astral, la estrella Aswini también puede ser descrita como la estrella Dhruva. Del mismo modo hay tres estrellas fijas en el zodiaco. Las otras dos son Magha y Mula (Observa el diagrama). Pero esta (manipura) es el polo principal, el eje de Satya yuga comienza desde el principio y final de esta estrella- Satya yuga ascendente y descendente. De algún modo también es posible nombrarlo
Todo esto de acuerdo a los cálculos de Shreeyukteswarji, tan precisos que fue capaz de reconocer el punto axial a través de ese punto en los chakras.
Cuando te has establecido en el Alma, absorto en una gran devoción que te asienta en el estado sin cambio, estás en Dhruva. Del mismo modo que a través de la astrología puedes calcular todas las direcciones de las estrellas y los planetas desde la estrella fija, al establecerte en Dhruva, en tu alma, serás capaz de conocer la dirección de tu vida, tu origen y adonde te diriges.