5. South of the border (Down Mexico way)
5.3. Comienzos en la radio: XEBZ
El 23 de noviembre de 1941 Carlos es invitado por su amigo Agustín Reina para que lo acompañe a una entrevista en la emisora de radio XEBZ. Se trataba de un diálogo dentro del programa ‘Boletín radiofónico de las Américas’, faceta radiofónica de la revista del mismo nombre. Aunque Agustín le dijo que era para hablar de toros, en realidad se hablaba sobre diferentes asuntos, entre ellos de los toros, los invitados contestaban a las preguntas que les hacía el conductor del programa, el periodista español Bonifacio Fernández Aldana. Ese día el tema taurino fue la corrida que había tenido lugar en la plaza El Toreo de la Condesa296, en la que tomaron parte los toreros Ricardo Torres, Carlos Arruza, “El Calesero” y Conchita Cintrón, torera a la que años más tarde le dedicaría una décima. Las opiniones de Carlos, así como la forma de expresarlas y su profundo conocimiento del toreo, llamaron poderosamente la atención deldueño de la estación Ricardo Hinojosa, el cual le ofrece, al día siguiente, un programa de crónica taurina de media hora los domingos a las nueve de la noche. En esta primera etapa, le acompañará en la emisión el que había sido su introductor en este mundo, su amigo Agustín Reina297.
La XEBZ, fundada por Roberto Valezzi, comenzó a emitir el 14 de agosto de 1931 en la frecuencia seis sesenta AM. Con el paso de los años adoptó diferentes nombres, tales como XERPM (1957), XERIN (1986) y desde la década de los noventa hasta nuestros días es conocida como XEDTL. Nació como una emisora modesta pero con un aire fresco e innovador, en sus micrófonos se iniciaron importantes comunicadores, tales como: Ken Smith298, Luis M. Farías299, Joaquín Gamboa300, Edmundo García301, el periodista mexicano Eduardo Orvañanos, el galán cinematográfico Pedro Armendáriz302, entre otros, además de Carlos Fernández Valdemoro. La XEBZ convertida en la actualidad en XEDTL 660 AM es parte fundamental del Instituto
296 Funcionó desde el 22 de septiembre de 1907 hasta el 19 de mayo de 1946. 297 J. Alameda, Memorias, op. cit., pág. 71.
298 K. Smith, locutor y actor de doblaje de origen estadounidense, ha puesto voz a múltiples series, como
El Coyote, El Correcaminos, La hormiga atómica, El llanero solitario, el Virginiano, Los vengadores,
entre otras. Ha sido la voz oficial de la estación de radio Stereorey desde 1967 hasta 1990, año de su fallecimiento.
299 L.M. Farías, ha compaginado su trayectoria como locutor de radio y televisión con el quehacer
político, llegando a ocupar cargos de relevancia, como diputado y senador.
300 J. Gamboa, locutor y escritor. Fue uno de los nombres que impulsó en 1951 la creación de la
Asociación Nacional de Locutores de México.
301 E. García, locutor y actor de doblaje.
302 P. Armendáriz, protagonizó la película Distinto amanecer(1943), considerada un ejemplo clásico del
cine mexicano. Está basada en la obra La vida conyugal de Max Aub, con diálogos de Xavier Villaurrutia.
95 Mexicano de la Radio (IMER). Carlos acababa de convertirse en cronista profesional, ahora necesitaba “otro tipo de nombre. Un nombre de guerra, más sencillo, más sonoro, más pegadizo. Y que tampoco diera la impresión de un seudónimo rebuscado”303.
5.3.1. Búsqueda de una identidad pública: de Luis Carlos Fernández López-Valdemoro a José Alameda
Como señala Javier Lucas304 y Carlos Blanco Aguinaga lo recoge, la segunda de las tres “pérdidas” o “heridas” que caracterizan el exilio político es “la imposición de la renuncia a la propia identidad, porque se impone la renuncia a la memoria, el olvido como condición de la salida de la transitoriedad”305. A este respecto Blanco Aguinaga
duda de que los exiliados españoles “pretendieran su plena integración social en la vida mexicana, puesto que siempre insistieron en mantener su propia identidad”306.Esto que
puede ser válido de forma genérica, creemos que no fue el caso del autor que nos ocupa, principalmente si partimos de que el nombre propio con el que nos designan al nacer, formará parte indisoluble de nuestra identidad personal.
Pues bien, a nuestro personaje al nacer le impusieron los nombres de Luis Carlos José Felipe Juan de la Cruz. Esta profusión de nombres hizo que desde un principio tan solo utilizara los dos primeros de entre tan amplia onomástica: para la familia y los amigos será Carlos y en los documentos oficiales lo podemos encontrar como Luis Carlos, Luis o Carlos, indistintamente. La misma situación nos encontramos respecto a los apellidos: Fernández y López-Valdemoro, que unas veces perderá la conjunción copulativa, otras el “López”, otras las dos: conjunción y parte del apellido compuesto.Así, en un certificado de nacimiento del año 1923, figura como Luis Fernández y López Valdemoro; en la petición para realizar el examen final de bachillerato, año 1929, consta como Luis Carlos Fernández Valdemoro; en la ficha de Movimientos Migratorios figura como “Carlos Fernández López Valdemoro”, al mismo tiempo que apunta como otra posibilidad “Carlos Baldomero Fernández López”. Ya en el año 1935, se había inventado un nombre de “guerra” que utilizaría para encubrir su paradero: “el chorpatélico nombre de Jaime Rodríguez Diz. Estudiante de derecho”307.
La necesidad de encontrar un nombre definitivo, sonoro, fácil de recordar y que, al mismo tiempo, esté cargado de significado y simbolismo, lleva a Carlos Fernández
303 J. Alameda, op. cit., pág. 71.
304 J. de Lucas,Puertas que se cierran: Europa como fortaleza, Barcelona, Icaria,1996, pág. 53.
305 C. Blanco Aguinaga, Ensayos sobre la literatura del exilio español, México, El Colegio de México,
2006, pág. 23.
306 C. Blanco Aguinaga, op. cit., pág. 24. 307Christian de Paepe, op. cit., COA 167.
96 López Valdemoro, a nombrarse a sí mismo, adoptando el seudónimo de José Alameda308.Él mismo nos cuenta el proceso que siguió para encontrar un nombre que pareciera real: “mi negocio fallido estuvo en la avenida Juárez, frente a la Alameda, a unos metros también del cine Alameda y el comercio de junto era la platería Alameda…Me acordé de la Alameda de Hércules en Sevilla, donde vivieron ‘El Gallo’, ‘Gallito’ y ‘Chicuelo’…La cosa iba bien, mi presunto apellido tendría incluso simbolismo, como enlace de dos puntos tan lejanos y tan cercanos”309. Su nuevo apellido estaba cargado de simbolismo, uniría dos puntos lejanos geográficamente y próximos en la emoción, cordón umbilical entre su infancia y su madurez, su pasado y su futuro, entre España y México. En cuanto a la elección del nombre propio, pensó en los nombres de la “época de oro” del toreo: Rodolfo, José o Juan (Gaona, Gallito y Belmonte). Rodolfo, le pareció que estaba tan fijado en la memoria, tan situado, que en cuanto se pronunciara no se podría pensar más que en Gaona. Respecto a Juan pasaba lo contrario, era demasiado genérico. Sin embargo, José era un punto de equilibrio.
“El 30 de noviembre de 1941, a las nueve de la noche, el entonces locutor Eduardo Orvañanos anuncia por primera vez a José Alameda”310.
A partir de aquel momento usará el seudónimo José Alameda para sus intervenciones en la radio, y en la mayor parte de las crónicas taurinas en prensa, sin embargo, firmará con su verdadero nombre los artículos relativos a otros temas, como política, entrevistas a políticos, pintura, música, dándose la paradoja que a veces en el mismo periódico, según el tema que trate aparecerá con su verdadero nombre o con el seudónimo. Si bien, Carlos adopta el seudónimo de José Alameda para una actividad concreta, los toros, la popularidad que va adquiriendo a través de la radio y posteriormente de la televisión, hace que el público lo identifique exclusivamente por el seudónimo, convirtiéndose en su identidad pública, por lo que progresivamente firmará todos sus textos como José Alameda. Es más, este será el nombre que figurará en los homenajes y en las noticias que den sobre él.
5.3.2. Radio Mil
Ricardo Hinojosa, hombre bien relacionado con los empresarios de la época, es nombrado gerente de la estación de radio XEOY-AM. Esta cadena fue inaugurada en
308 Convenimos con G. Genette que “el seudónimo es una actividad poética, tal como una obra. Si sabes
cambiar de nombre, sabes escribir”, en G. Genette, Umbrales, México, Siglo XXI, 2001, pág. 49.
309 J. Alameda, op. cit., págs. 71-72. 310 J. Alameda, op. cit., pág. 72.
97 febrero de 1941, en el 42 fue rebautizada por el nuevo concesionario, Guillermo Salas Peyró, con el nombre de Radio Mil y, posteriormente, pasaría a formar parte del Núcleo Radio Mil (NRM), llegando a ser uno de los grupos radiofónico más importantes del país. Hinojosa le propone a José Alameda que vaya a trabajar con él. José acepta y comienza a trabajar en el grupo fundador del departamento de redacción, dirigido en aquellos momentos por el poeta zacateco Roberto Cabral del Hoyo311 (1913 -1999), el
cual también había trabajado en sus comienzos en la pequeña estación XEBZ. En la
XEOY, Radio Mil, los críticos taurinos eran Alameda y Mihura, que compartían los
programas el “aperitivo taurino” y la crónica de la corrida en el “ruedo del aire” los domingos por la noche.
A los pocos meses y por un breve periodo, Alameda, trabajó en The Sidney Ross Company, donde hizo sus primeros trabajos para la estación XEW, “mucho antes de que mi voz pasara por sus micrófonos”312. Su labor consistía en redactar el programa de
radio “Confesiones de Agustín Lara”, donde ayudado por su imaginación creaba el origen de las canciones del reconocido actor, cantante y compositor mexicano conocido como el Flaco de Oro. Esta experiencia le sirvió de aprendizaje y cuando se fue Cabral del Hoyo en 1943, Alameda volvió a Radio Mil como jefe del departamento de redacción.