3. Precavida audacia
3.1. La República
El golpe de estado del general Primo de Rivera en el año 1923 fue el primer acontecimiento político que Carlos vivió como actualidad y que le hizo tomar conciencia de eso que llamaban “política. Y creo que no sólo yo. Salvo algunos profesionales de la cosa pública, España estaba adormecida a ese respecto y entonces empieza a despertar. Como España es así, aceleró el proceso, de tal modo que nos fuimos directos, casi sin estación de paso, a desembocar en la segunda república”103. El
fin de la Dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) puso ante la monarquía la realidad de una situación ya insoluble, porque el deterioro del sistema había alcanzado a la misma institución que lo presidía. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 el electorado de las ciudades se manifestó, con abrumadora mayoría, a favor de una República, que sería proclamada dos días después. El fin de la Dictadura fue seguido, pues, del fin de la monarquía parlamentaria. Carlos recuerda en sus Memorias cómo supo aquel catorce de abril de 1931 que se había proclamado la Segunda República Española “que vino un poco inesperadamente, esta es la verdad –todos esperábamos un proceso de resistencia, que no hubo en la monarquía-. Iba yo con Gregorio Marañón Moya, compañero en la facultad de Derecho, por el Paseo de Recoletos hacia la Cibeles, cuando advertimos uno de aquellos motines que por entonces eran frecuentes en Madrid. Nos detuvimos un momento, para ver qué pasaba. […] Por una ventana del Ministerio de Marina […] había aparecido una bandera, roja, amarilla y morada…-Es la bandera de la República- dijo Gregorio- me voy, ya nos veremos… y desapareció como por escotillón. No lo he vuelto a ver”104.
Su padre, Luis Fernández Clérigo, se presentó a las elecciones del 28 de junio de 1931 por la circunscripción de Madrid (provincia)105, en la candidatura republicano- socialista, siendo elegido en la primera vuelta Diputado por Acción Republicana por
102 J. Alameda, La pantorrilla de Florinda y el origen bélico del toreo, México, Grijalbo, 1980, pág. 20. 103 J. Alameda, Memorias, op. cit., págs. 29-30.
104 J. Alameda, op. cit., pág. 51.
105Datos obtenidos en el Buscador histórico de Diputados. Congreso de los Diputados.
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/SDocum/ArchCon/SDHistoDipu/SDBus cHisDip [Consultado: 18 de diciembre de 2013].
42 71.841 votos106. Participando activamente en los debates del proyecto de la Constitución, aprobada en diciembre del mismo año107. Permaneció en el cargo desde el 7/7/1931 (fecha de alta) al 9/10/1933 (fecha de baja). Junto a él, también en primera vuelta, serán elegidos los republicanos Eugenio Araúz Bayardo, Clara Campoamor y Rodríguez, y Victoria Kent Siano, y los socialistas: Antonio Fernández Quer, Amós Acero Pérez y Mariano Rojo González.A lo largo de la legislatura ocupó importantes cargos. El 24 de diciembre del 31 fue nombrado director general de los Registros de Industria y Comercio108. Asimismo, también fue ministro de justicia interino durante la ausencia del titular Álvaro de Albornoz Limiñana, del veintiocho de mayo de 1932 [BOE 29/05/1932] al 1 de junio del mismo año [BOE 03/06/1932].La proclamación de la República nació en medio de una inmensa alegría popular, siendo la depositaria de los anhelos de regeneración y de las esperanzas democratizadoras de buena parte de los españoles de la época109. Lo significativo es que Carlos ni en sus Memorias, ni a lo largo de su obra literaria, destaque este momento político tan crucial en la historia de España, más si tenemos en cuenta que era hijo de una relevante personalidad en la política republicana: su padre fue diputado en dos de las tres legislaturas, llego a ser secretario de Azaña e incluso vicepresidente de las cortes españolas en la legislatura del 36-39.
Su actitud distanciada respecto a la política, marcada por este silencio, deja claro cuál es su posición en los acontecimientos políticos de la vida española, siendo un demócrata y un liberal y un republicano no parece ni siquiera implicarse emocionalmente, ni su obra literaria, salvo algunas pinceladas, reflejan nada de los acontecimientos que se vivieron en España y que al final lo obligaron a abandonar el país. No quiere ser protagonista, ni siquiera se sitúa como un espectador activo que exprese sus opiniones y observaciones. Lo realmente llamativo en Carlos es que tenga una actitud activa de negar o no reflejar una situación tan crucial aun habiendo estado su vida personal y familiar en acontecimientos políticos tan significativos, o si fuera una actitud inconsciente,parecería, como diría Carlos Castilla del Pino,una “alucinación negativa” sobre todo lo que tenga que ver con la política, el poder y el momento
106 Acción Republicana era una agrupación progresista fundada por Manuel Azaña en 1925, con el
nombre de Acción Política. En 1930 se constituyó como partido político asumiendo el nombre de Acción Republicana. Entre sus señas de identidad, destacaban el autonomismo, el laicismo, el compromiso con la reforma agraria y la reforma del ejército.
107 Véase ABC del 14 y del 18 de noviembre de 1931.
108 Publicado en el periódico ABC (Madrid) del 24 de diciembre de 1931, pág.18.
109Véase Julián Casanova, Historia de España. Vol. 8. República y Guerra Civil, Crítica/Marcial Pons,
43 histórico que le tocó vivir. Sea como fuere, está obviando, consciente o inconscientemente, todo un periodo que fue trascendental en su vida. Esta postura ante hechos relevantes y dolorosos será una constante en su vida.
Por otra parte, también es cierto, como señala Dámaso Alonso refiriéndose a su generación: “lo primero que hay que notar es que esa generación no se alza contra nada […] no tiene tampoco un vínculo político. Ninguno de estos poetas se preocupaba entonces de cuáles fueran las ideas políticas de los otros; varios hasta parecían ignorar que hubiera semejante cosa en el mundo”110. Una vez más, encontramos que en lo que
cuenta Carlos de su vida es más importante lo que no dice que lo que dice, esto convierte al lector en parte fundamental de su relato llevándolo a hacerse multitud de preguntas, a las cuales no siempre encuentra respuesta.