3 — Algunas dinámicas en el acto de enseñar
4. Concepto del alumno sobre su situación.
¿Cuál es el conocimiento previo del alumno en el aspecto que está en estudio?
Generalmente, cuanto más conocimiento tiene una persona en un área
específica, más interés tendrá en estudiar al respecto. Por ejemplo, una persona que no sabe nada de electrónica se aburrirá completamente en una conferencia sobre ese tema, mientras que otra con un buen fondo en el asunto puede entusiasmarse con la misma conferencia. Algunas personas de la escuela dominical quizá muestran poco interés en estudiar la Biblia porque los maestros aún no les han dado un verdadero fundamento de conocimiento bíblico (estudiaremos el tema en el capítulo 11). La falta de conocimiento puede ser una de las causas de la falta de interés.
¿Cuál es la actitud del alumno hacia el tema en cuestión?
¿Será que el alumno cree que el material es algo anticuado y obsoleto? ¿Cree que la Biblia presenta cosas que ocurrieron hace mucho y que no tienen relación con la vida actual? ¿Cree el alumno que el estudio de la escuela dominical es sólo un tema para conversar o que es realmente un elemento de guía para su vida?
Los alumnos que interactúan en la enseñanza están más abiertos al aprendizaje. Sienten que están ante algo real, que se trata de su problema. En el capítulo 8 estudiaremos cómo hacer que el estudio sea algo personal en su ubicación en la vida o por algún otro medio. El aprendizaje tiene lugar en mejor forma cuando el alumno se identifica con la situación en estudio.
Factores que dependen del acto de aprender
Estos factores tienen su origen tanto en el maestro como en el alumno, pero también debemos considerar algunos factores inherentes en el acto mismo de aprender.
Espíritu de la clase
A falta de un término mejor, mencionamos esto como “espíritu de la clase”. Pareciera que los miembros aprenden mejor cuando hay un fuerte espíritu de grupo y lealtad entre los miembros de la clase. ¿Tiene cada uno de los
miembros de la clase la sensación de que pertenece a ella? ¿Es aceptado cada miembro de la clase por todos los demás? ¿Se ha desarrollado un espíritu fuerte de ser algo “nuestro”?
¿Ocurre que los conflictos entre los miembros del grupo obstaculizan la edificación de un fuerte espíritu de clase? Los conflictos pueden provenir de antipatías personales que han surgido entre los alumnos fuera de clase. Pueden ser provocadas por diferencias sociales o por situaciones económicas. Sea lo que fuere que cause las diferencias o distinciones entre los miembros puede llegar a ser una barrera para el aprendizaje.
¿Hay voluntad de la clase para asumir actitudes en grupo? A menudo, una persona está más dispuesta a dedicarse a una tarea o un proyecto difícil cuando puede hacerlo como miembro de un grupo que como individuo.
¿Prevalece un espíritu de libertad y democracia en la clase? ¿Se sienten libres los miembros para expresar sus opiniones honestas o se sienten censurados por otros en cuanto a sus puntos de vista? Esta libertad no es algo fácil de lograr. Por ejemplo, una clase puede estar procurando determinar cuál es el curso cristiano de acción en una situación en que se está actuando mal. Algunos de los miembros pueden llegar a la conclusión de que para ellos tal o cual criterio es el más elevado o cristiano y entonces adoptan una actitud de “más santo que tú” hacia aquellos que llegan a una conclusión diferente. Esto puede ser una influencia perjudicial y divisiva en cualquier grupo de aprendizaje. La libertad de expresar las propias ideas honestas sin temor es algo esencial para una enseñanza efectiva. De otro modo, los miembros simplemente contestarán las preguntas del maestro de la forma que éste espere y los demás acepten.
¿Existe en la clase un espíritu de autoridad adecuado para equilibrar ese espíritu de libertad? Esto tiene una importancia especial cuando se trata de gente joven. El hecho de que una clase tenga espíritu de libertad y democracia no significa que el maestro abdique de su posición. El maestro no debe ser tan permisivo como para que la clase le pase por encima. Nadie respeta a un maestro de ese tipo. Es visto como el líder de la clase que no sólo da guía y dirección en el acto de enseñar sino que también pone el control. Debe haber suficiente autoridad en la clase para que los alumnos entiendan que están buscando una visión espiritual y una verdad cristiana, lo que es una empresa seria e importante.
Aula
Los factores físicos, si bien no son necesariamente determinantes, a menudo son influencias importantes en el acto de aprender. ¿Hay ventilación adecuada? Si no es así, los alumnos pueden volverse desatentos y adormilados, y su capacidad de aprender se reducirá notoriamente.
Un equipo adecuado es esencial en toda aula. Como mínimo cada clase debe tener un pizarrón, un tablero de anuncios y mapas adecuados. No basta con que todo esto esté en cada aula, sino que además debe ser usado y usado bien. Debe haber sillas cómodas. A algunas clases les agrada tener mesas en las que apoyar sus Biblias. Una mesa también puede servir cuando los alumnos deben tomar notas si se toma en serio la enseñanza.
El arreglo de las sillas en la clase también tiene importancia. Los arreglos tradicionales ubicando al maestro en el frente y a los alumnos en hileras generalmente llevan a una situación en la que el maestro domina la clase. En muchos casos, el maestro será el único o casi el único que hable mientras que los alumnos permanecen como recipientes pasivos.
Si no, las sillas pueden ser arregladas en un círculo. El maestro ocupa su lugar en el círculo como miembro responsable del grupo. En este arreglo, todos están enfrente de todos. Nadie está en una posición que es naturalmente de dominio. Este arreglo alienta la conversación no sólo entre el maestro y los alumnos sino también entre los mismos alumnos.
Tamaño de la clase
¿Cuál es el número máximo que debe haber en una clase? Esto varía de acuerdo con las diferentes edades o etapas de la vida. En ciertos grupos, hay mucha discusión actualmente sobre el valor relativo de las clases de adultos grandes o pequeñas. Los que favorecen las más grandes enfatizan la
que, si bien la promoción de la fraternidad es importante, no es el propósito primario de una clase de escuela dominical; lo es el aprendizaje. Este ocurre mejor cuando el alumno recibe atención individual. Hay principios muy serios en lo educativo que indican que la clase pequeña, aun con adultos, se adecua mejor para la enseñanza y al aprendizaje. Sin embargo, aquí nuestro propósito no es discutir si es mejor la clase grande o la pequeña, sino señalar algunas de las dinámicas sobre el tamaño de la clase que afectan el aprendizaje.
Tres factores que dependen del acto de enseñar 1. Espíritu de la clase
2. Aula