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CONDICIONES DE LA OFRENDA (16:1–2)

1. Espiritualmente obligatoria.

2. Parte de la práctica de todas las iglesias. 3. Sistemática.

4. Metódica.

5. Proporcionada, sin mezquindad. 6. Universal, de parte de cada uno.

[P. 266]

Pablo quería evitar que se recogieran ofrendas cuando él llegara. Una ofrenda apresurada nunca podría ser tan abundante como la que se recogiera semana a semana, aparte de la situación tensa que produ- ciría el apuro. Por otro lado, el sentido fraternal y espiritual se profundizaba en un esfuerzo continuado y  metódico.4

2Es interesante notar que el intento de tener todo en común no fue repetido.

3No es de extrañar que la costumbre haya surgido en el mundo gentil, ya que los judíos deberían de tener muy arraigado el carác-

ter sagrado del sábado.

Además Pablo incluye otra precaución. Ellos debían designar a algunas personas para que se ocup aran de llevar ese dinero a Judea. Notemos que la elección debía partir de la iglesia de Corinto y que tenía que ser más de una persona. Podría haber habido varias razones para que Pablo recomendara más de una persona. Seguridad en el camino si aparecían ladrones; evitar la tentac íon de tomar dinero; comunión en el camino; evitar dudas o rumores de que no todo el dinero haya llegado.

Define claramente el lugar al que debía llevarse el donativo (3b), y que a estos hermanos se los debía con- firmar por escrito, “por carta”. Y si era necesario—tal vez por las divisiones que afligían a la iglesia—el mismo apóstol estaba dispuesto a formar parte del grupo que fuera con aquella ayuda. Con mucho sentido práctico, Pablo se daba cuenta de que los asuntos de dinero deben manejarse con doble cuidado. Siempre es preferible que no sea una sola persona, por confiable que sea, quien tenga el manejo exclusivo de las ofren- das de los creyentes, y quienes lo hagan deben tener el respaldo de todos. Asimismo, parece haber una insi- nuación de que el apóstol sólo intervendría “si fuere propio”, si había alguna razón que lo indicara y que ellos aceptaran. El carácter espontáneo y generoso de una ofrenda del pueblo cristiano no debe ser perturba- do por un manejo descuidado y que dé lugar a malos entendidos, sospechas y aun episodios dolorosos—algo que ciertamente no ha faltado a lo largo de la historia de la iglesia.

2. PLANES DE PABLO (16:5–9)

lré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar.Y podrá ser 

que me quede con vosotros, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir.7 Porque no quiero veros 

ahora de Paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor to permite.8 Pero estaré en Efeso hasta 

Pentecostés; 9  porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios.

[P. 267]

El propósito de visitarlos ya había sido anunciado por P ablo, inclusive como algo de cierta urgen- cia (4:18, 19). Por supuesto, ellos no eran los únicos a los que el apóstol quería ver, aunque es posible que los corintios—como muchos de los que tienen crisis—se consideraran casi los únicos,5sobre todo porque las

iglesias de Macedonia (Tesalónica, Filipos, Berea) al parecer no tenían problemas apremiantes. Pablo men- ciona aquí una posibilidad que consistía en viajar por tierra, repitiendo su primer recorrido por la zona. Pero en 2 Co. 1:15, 16 podemos ver que también pensó en viajar por mar, cruzando el Egeo, para it después a Macedonia. Había muchas cosas que considerar y quizá había en Corinto algunos que estaban ansiosos, y  hasta puede ser que quienes no querían que viajara allí—lo cual el apóstol con altura aquí no menciona. Sea como fuere, declara que le es necesario ir a Macedonia (v. 5b); al menos, debía atender allí el tema de la ofrenda que ha tratado en el trozo anterior.

Con prudencia, dice que “podrá ser” que se quede un tiempo con ellos. Sin duda, la situación lo había re- comendable, Pero había que poner muchas cosas en la balanza. Los antiguos trataban de no viajar por mar en invierno porque no era seguro; si Pablo pasaba ese tiempo en Corinto, los hermanos de Judea debían espe- rar más tiempo la ayuda que necesitaban. La decisión no era fácil y en realidad era sabio no tomar decisiones antes de ver cómo transcurría el viaje y cómo se desenvolvía la situación en Corinto. Uno de los motivos de las variantes era su deseo de ir con alguno de ellos. Es lo que significa la expresión “para que vosotros me encaminéis”.6Tal ayuda podría ser de consejos, dinero o compañía, ya que su intención era ir de Corinto a

 Jerusalén con la ofrenda.

Si el recorrido del viaje era Efeso-Macedonia-Corinto-Jerusalén, ellos podían tener la impresión de que sólo les visitaba porque le quedaba “de paso”, y Pablo se apura a aclarar que no era así. Asimismo, esto indica su decisión de no hacer una estada demasiado breve. Sea por su sincero deseo de compartir con ellos, sea por la suspicacia de los lectores, deja clara su intención de estar con ellos “algún tiempo” (v. 7b). Esta prudencia en la expresión es subrayada con la frase “si el Señor lo permite” (v. 7c). Los corintios debían entender que, en última instancia, Dios permitía que los planes fueran concretados.

Había asimismo otra situación que contemplar. El estaba entonces en Efeso, ciudad donde había tenido  grander luchas (15:32), Pero también grandes resultados. Por eso planeaba estar “hasta Pentecostés” (v. 8)

para aprovechar la “puerta grande y eficaz” (v. 9) que se le había abierto en

[P. 268]

aquella ciudad.7Se re-

fería a oportunidades para predicar, que salían de lo común y que prometían una abundante cosecha, a pesar de que “muchos son los adversarios” (v. 9b). (Estos incluían a los fabricantes de recuerdos del templo de Di- ana, como nos consta en el relato del libro de los Hechos.) Precisamente por eso la presencia de Pablo era más necesaria en Efeso. Su dificultad para una decisión le impedía definir claramente sus planes: ¿qué debía

5Ver 1 Co. 10:13.

6“Ustedes podrán ayudarme en mi viaje a donde tenga que ir después” (V.P.). 7El relato nos consta en Hch. 19 y ratifica todo lo que Pablo dice aquí.

atender: una gran posibilidad evangelística o una iglesia llena de problemas? El quería estar en ambas part es  y confiaba que el Señor le dirigiera (v. 7b), así como que los corintios entendieran el problema.