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Del consenso sobre los problemas a la acción coordinada a nivel de los países

No sólo se ha logrado un consenso en cuanto a los desafíos, sino que también se han adoptado algunas medidas para aumentar la eficacia de la ayuda para la salud y simplificar la nueva arquitectura mundial para la salud mediante la armonización de los procedimientos de los donantes y la convergencia de los sistemas nacionales. La Declaración de París es un punto de referencia clave para aumentar la eficacia de esta ayuda; en efecto, los principios y las metas de esta Declaración ofrecen una plataforma para incrementar la eficacia de la ayuda en general y, en este sentido, también sirven para encauzar los esfuerzos destinados a aumentar la eficacia de la ayuda para el sector de la salud en particular.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), en colaboración con el Fondo Mundial, los donantes bilaterales y otras instituciones internacionales, se ha comprometido con la armonización de los procedimientos y la alineación de los sistemas nacionales en lo que concierne al VIH/SIDA mediante la aplicación de los “Tres Principios”, a saber: un marco acordado de acción sobre el VIH/SIDA para coordinar el trabajo de todos los asociados; una autoridad nacional de coordinación de la lucha contra el VIH/SIDA, con un mandato multisectorial amplio, y un sistema nacional acordado de vigilancia y evaluación del VIH/SIDA.

Tras el acuerdo sobre los “Tres Principios”, se estableció el “Grupo Mundial de Trabajo (GTT) sobre la Mejora de la Coordinación en materia de SIDA entre las Instituciones Multilaterales y los Donantes Internacionales”. En junio de 2005, el GTT presentó un plan para coordinar en mayor medida la respuesta frente al VIH/SIDA en el que formulaba recomendaciones concretas a los gobiernos asociados, al sistema de las Naciones Unidas y al Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria (aunque no a los donantes bilaterales). En particular, el GTT recomendó que se elaborara un instrumento para la rendición de cuentas —semejante a una tarjeta de evaluación— a fin de examinar el desempeño de los asociados nacionales en relación con el objetivo de dar una respuesta vigorosa frente al VIH/SIDA y del apoyo prestado por los asociados internacionales conforme a las recomendaciones del GTT. El programa ONUSIDA está utilizando la tarjeta de evaluación en varios países.

En respuesta a las deficiencias de la ayuda, a los problemas relacionados con la eficacia de la ayuda y a las insuficiencias en el suministro de bienes públicos mundiales para la salud, las partes interesadas de este sector han desarrollado una serie de métodos novedosos de financiamiento, entre los que cabe citar: el Mecanismo de financiamiento internacional para la inmunización (MFIIn), los compromisos anticipados de mercado y el Servicio Internacional de Adquisición de Medicamentos (UNITAID)58(antes denominado Mecanismo

internacional para la compra de medicamentos). El programa innovador de financiamiento es un componente importante de un enfoque más sólido y orientado a la obtención de resultados de la ayuda al desarrollo. Esto es particularmente cierto si se tienen en cuenta sobre todo los efectos imprevistos que han producido en los mercados la ayuda imprevisible, en especial en relación con los productos farmacéuticos y las vacunas que necesitan los países más pobres.

El Foro de Alto Nivel consistió en una serie de tres reuniones celebradas en 2004 y 2005 entre los principales donantes y cerca de 20 países con el objeto de examinar las ya mencionadas cuestiones relativas a la eficacia de la ayuda. El Foro también sirvió para reforzar la cooperación entre la OMS, el Banco Mundial, el FMI, los donantes bilaterales, las asociaciones mundiales para la salud y otros organismos de las Naciones Unidas y contribuyó a crear un consenso sobre las acciones destinadas a impulsar la agenda de la salud.

De los donantes que cumplan sus promesas de aumentar la asistencia para el desarrollo de aquí a 2015, muchos querrán invertir en la salud. La creación de una arquitectura eficaz de la ayuda para la salud, es decir, de una estructura que produzca resultados positivos, demostrará que “la ayuda funciona” y contribuirá a obtener más recursos para este sector y probablemente para los demás; por el contrario, una arquitectura ineficaz tendría un efecto negativo en este sentido. Uno de los principales desafíos consiste en demostrar que existe una vinculación entre el programa para aumentar la eficacia de la ayuda y la consecución de mejores resultados en este ámbito. La Declaración de París hace hincapié en que es necesario alcanzar un grado cada vez mayor de armonización y alineación y, a tal efecto, establece un riguroso proceso de seguimiento y de rendición de cuentas. Ahora bien, la Declaración no hace responsables ni a los donantes ni a los países socios de los resultados en materia de desarrollo que se obtengan en el sector de salud o en otros sectores.

Otro aspecto del programa de armonización y convergencia en la esfera de la salud que debe impulsarse es el de la gestión de la complejidad, esto es, el reconocimiento de que la diversidad puede contribuir a obtener resultados y de que el sector de salud cuenta con una gama de asociados que operan de formas muy diferentes. Como parte del programa de acciones que deberán emprenderse tras la celebración del Foro de Alto Nivel, se adoptarán una serie de medidas nacionales cuyo objeto es elaborar instrumentos destinados a reforzar la mutua responsabilidad de los donantes y los países asociados. La comunidad sanitaria mundial adoptará las primeras medidas en este sentido, pero lo que se persigue es que estos esfuerzos, cuya finalidad es garantizar la alineación de las estrategias y las metas en el ámbito de la salud y otros objetivos de desarrollo, no queden limitados a este sector exclusivamente.

ANEXO D

156

Marco de resultados de la Estrategia

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