El Banco reafirma su compromiso de ayudar a los países clientes y a la comunidad internacional a combatir la pandemia de VIH/SIDA
En 2005, en su Programa de Acción Mundial sobre el VIH/SIDA para respaldar la respuesta mundial, regional y nacional al SIDA, el Banco estipuló claramente que la lucha contra esta enfermedad es una prioridad de salud internacional (Banco Mundial 2006g). La pandemia pone en peligro el desarrollo económico en muchos países, especialmente en África. En este caso, también, los recientes compromisos financieros y políticos concertados para combatir el VIH/SIDA abren nuevas oportunidades, así como nuevos desafíos. Gran parte del nuevo financiamiento está destinado a ampliar el acceso a la terapia antirretroviral. Para fines de 2005, el número de personas que recibían esa terapia en los países de ingreso bajo y de ingreso mediano ascendía a 1,3 millones, o tan sólo un 20% de las personas que necesitan tratamiento (ONUSIDA 2006). El Anexo H contiene una síntesis de la visión del Banco respecto de la contribución que debe realizar el sector de SNP para combatir la pandemia de VIH/SIDA.
Medidas orientadas a intensificar y mantener la prevención y el tratamiento
La intensificación sostenible de la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA depende de que los sistemas de salud puedan: superar los obstáculos al
Consecuencias para las intervenciones y los programas prioritarios
en la esfera de salud, nutrición y población 91 financiamiento de la salud que cada vez son más preocupantes y establecer el
marco de incentivos para los prestadores de servicios que sea adecuado para lograr resultados, así como resolver los estrangulamientos de la oferta a través de mejoras de eficiencia y ampliación de la oferta, especialmente en los países de ingreso bajo. También depende de la capacidad de la comunidad internacional para cumplir sus promesas. El Banco mantiene su compromiso de financiar intervenciones para combatir el VIH/SIDA, en respuesta a los pedidos de los países y en forma conjunta con proyectos, programas y servicios integrados de análisis y asesoramiento para fortalecer los sistemas de salud.
Obstáculos al financiamiento de la salud
Algunas características de la asistencia para el desarrollo destinada a salud que son pertinentes a la lucha contra el VIH/SIDA causan cada vez más preocupación: la volatilidad y predominancia de los compromisos concertados a corto plazo por la comunidad internacional; el aumento de las distorsiones del financiamiento; las ineficiencias en la asignación, y la necesidad de encontrar medidas eficaces para crear espacio fiscal para la SNP en general y para combatir el VIH/SIDA en particular.
• Volatilidad y predominancia de los compromisos a corto plazo. El volumen de los fondos de ADS que reciben los países varía ampliamente de un año a otro. Este factor plantea dificultades a los ministerios de salud y de hacienda al momento de realizar una planificación a largo plazo.
• Distorsiones del financiamiento. La fragmentación de la asistencia de los donantes destinada a salud distorsiona el financiamiento y plantea dificultades a los gobiernos en lo que respecta al financiamiento de los requerimientos sistémicos en materia de personal, supervisión, capacitación, gestión y mantenimiento y ampliación del acceso a la terapia antirretroviral.
• Ineficiencias en la asignación. Habida cuenta de la gran afluencia de financiamiento para la lucha contra el VIH/SIDA, surgen dudas respecto de si los fondos se utilizan de manera tal de obtener el máximo beneficio neto. El financiamiento destinado a prevención no ha aumentado en forma similar. Aparentemente, la terapia antirretroviral ayuda a prevenir así como a tratar las infecciones por VIH; no obstante, las intervenciones preventivas podrían poner mayor coto a las nuevas infecciones por VIH y son más eficaces en función de los costos (Hogan y cols., 2005; Salomon y cols., 2005; Bertozzi y cols., 2006). ¿Sería posible destinar algunos fondos a gastos más adecuados y equitativos en prevención?
• Necesidad de encontrar medidas eficaces para crear espacio fiscal. Los grandes aumentos del gasto público para combatir el VIH/SIDA o las iniciativas de salud que establecen compromisos de gastos futuros deben ser analizados
en el marco de la capacidad del gobierno para aportar recursos provenientes de los ingresos corrientes y futuros. Esta cuestión plantea un grave obstáculo en los países de ingreso bajo. El problema se agrava si los gastos elevados se financian a través de empréstitos, que a su vez generan la necesidad de ingresos adicionales para atender el servicio de la deuda y podrían menoscabar el crecimiento económico general.
Aumento de la eficiencia y, en caso de ser necesario, ampliación de la capacidad de oferta
El Banco contribuirá a:
• Aumentar la eficiencia. Incrementar el financiamiento no basta; es preciso establecer un nexo entre los fondos adicionales y el mejoramiento de la eficiencia de los sistemas de salud, como se analiza a lo largo de esta estrategia.
• Ampliar la capacidad de oferta. El Banco mantiene su compromiso de respaldar los esfuerzos de los países para fortalecer la oferta de los sistemas de salud a través de inversiones en infraestructura (por ejemplo, clínicas, hospitales y adquisición de equipos médicos), toda vez que sea necesario.
Contribución del Banco al financiamiento de la lucha contra el VIH/SIDA
El Banco contribuirá al financiamiento de los sistemas de salud y de programas para combatir el VIH/SIDA a través de diversas medidas:
• Respaldo para incrementar el financiamiento previsible a largo plazo. Ante una solicitud formulada por un país concreto, el Banco asume el compromiso de obtener financiamiento de los asociados mundiales y/o aumentar el financiamiento previsible a largo plazo que proporciona para el sector de salud y la lucha contra el VIH/SIDA.
• Creación de espacio fiscal y reducción de las distorsiones. El Banco trabajará a nivel intersectorial con los países clientes, el FMI y los asociados mundiales a fin de ayudar a los países a formular medidas que permitan incrementar la capacidad de absorción, reducir los efectos negativos de las crisis fiscales y crear el espacio fiscal necesario para intervenciones de SNP necesarias, entre ellas la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA.
• Intensificación de la rendición de cuentas. El Banco promoverá la adopción de procesos de presentación de informes presupuestarios y financieros que contengan y se ajusten a las opiniones de las partes interesadas fundamentales dentro del país. El Banco respaldará los esfuerzos que emprendan los países clientes para mantener medidas concretas orientadas
Consecuencias para las intervenciones y los programas prioritarios
en la esfera de salud, nutrición y población 93 a proteger los intereses de los pobres, los grupos vulnerables y los grupos
marginados, entre ellos, las personas que subsisten con VIH/SIDA, a fin de intensificar la rendición de cuentas e incrementar la representación de los habitantes.
• Nuevos tipos de financiamiento. El Banco aportará su capacidad financiera, técnica y de convocatoria a los países que soliciten ayuda para crear sistemas de financiamiento de la salud que promuevan la rendición de cuentas, la eficiencia y la protección financiera. Esta labor conforma el marco para financiar medidas de prevención, atención y tratamiento del VIH/SIDA a nivel nacional. Ante una solicitud formulada por un país concreto, el Banco también probará métodos nuevos propuestos y formulados por los propios países con respecto a su propio financiamiento destinado a SNP y a la lucha contra el VIH/SIDA.
Para intensificar y mejorar la eficacia de las intervenciones de SNP, entre ellas, el tratamiento y la prevención del VIH/SIDA, es fundamental fortalecer los sistemas de salud. Como se expone a lo largo de la presente estrategia, el Banco ha asumido el compromiso de poner más empeño y mejorar su capacidad para ayudar a los países clientes a fortalecer los sistemas de salud, en el marco de sus ventajas comparativas. El Banco procurará aumentar la capacidad de los sistemas para prestar servicios respecto de todo el espectro de intervenciones para combatir enfermedades a las que los países clientes hubieren asignado prioridad. El VIH/SIDA, el paludismo, la tuberculosis, la salud maternoinfantil, la salud sexual y reproductiva y las intervenciones en materia de micronutrientes ocupan un lugar preponderante en los programas de la mayoría de los países clientes, especialmente los países de ingreso bajo.