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CONSIDERACIONES PARA LA INTERPRETACIÓN DE LAS ESCALAS DE CONTENIDO Y SUPLEMENTARIAS

Escalas de contenido del MMPI-A

Como se describe en el manual del MMPI-A (Butcher et al., 1992), las escalas de contenido del MMPI-A se elaboraron considerando un proceso de cinco etapas. La primera etapa, o preliminar, consistió en identificar los reactivos de las escalas de contenido del MMPI-2 que fueran apropiados para la adaptación al MMPI-A. La segunda etapa radicó en depurar las escalas de contenido del MMPI-A agregando o eliminando reactivos específicos diseñados para mejorar la confiabilidad de las escalas. La tercera etapa consistió en revisar de manera exhaustiva el contenido de la escala, a fin de garantizar que cada uno de estos reactivos fuera pertinente en relación con el constructo o variable medido por esa escala. La cuarta etapa conllevó una depuración estadística adicional de las escalas, lo cual supuso eliminar los reactivos que mostraban las correlaciones más elevadas con las escalas de contenido, además de la escala de contenido en la que se había calificado inicialmente el reactivo. La etapa final consistió en elegir descriptores narrativos para cada una de las escalas de contenido mediante la combinación de la investigación empírica e inferencias lógicas basadas en el contenido de los reactivos de la escala.

De las 15 escalas de contenido del MMPI-A, 11 se superponen en gran medida con las escalas de contenido del MMPI-2 en términos de los constructos y la pertenencia de los reactivos. Por tal razón, a todas las escalas de contenido del MMPI-A las sigue el sufijo “A” para distinguirlas de sus homólogas del MMPI-2: Enajenación-Adolescentes (ENA-A), Aspiraciones limitadas-

Adolescentes (ASL-A), Problemas escolares-Adolescentes (ESC-A) y Problemas de conducta-Adolescentes (PCO-A).

Las escalas de contenido del MMPI-A al igual que sus homólogas en el MMPI-2, están compuestas exclusivamente de reactivos que tienen una validez aparente y son obvios en términos de la representación que tienen de la psicopatología. Por lo tanto, en las escalas de contenido del MMPI-A influyen con facilidad el deseo consciente o inconsciente del adolescente de subinformar o sobreinformar la sintomatología. Por estas razones, el intérprete del MMPI-A

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siempre debe evaluar con cuidado la validez del protocolo del instrumento antes de interpretar los resultados de las escalas de contenido.

Los descriptores de las escalas de contenido fueron obtenidos empíricamente y han sido reportados tanto Williams, Butcher, Ben-Porath y Graham (1992) como archer y Gordon (1991). De manera similar a lo que sucede con otras escalas, en el MMPI-A, es posible considerar que las puntuaciones T ≥ 65 son elevadas en términos clínicos, en tanto que las puntuaciones T de entre 60 y 64 son marginalmente elevadas. Sin embargo, en contraste con las escalas básicas del MMPI-A, poco se sabe acerca del significado correlacional de las puntuaciones bajas en las escalas de contenido del MMPI-A y, por lo tanto, este capítulo no ofrece interpretaciones sobre las puntuaciones bajas para las escalas de contenido. A continuación se presenta una descripción breve de cada una de las 15 escalas de contenido desarrolladas para el MMPI-A.

Escala de ansiedad-adolescentes (ANS-A)

Esta escala consta de 21 reactivos relacionados con síntomas de ansiedad, aprehensión y rumiación. Los adolescentes que generan puntuaciones elevadas en la escala ANS-A manifiestan confusión, problemas para concentrarse y dificultades para mantenerse en la tarea. También informan dificultades para dormir y de pesadillas frecuentes. Estos adolescentes llegan a tener la sensación de que “pierden el control” de su vida y sienten que algo terrible o espantoso está a punto de suceder. Las chicas adolescentes que generan elevaciones en esta escala suelen manifestar baja resistencia y cansancio, abuso por parte de los compañeros, pensamientos obsesivos, ansiedad y timidez, en tanto que los chicos con puntuaciones T elevadas manifiestan problemas para concentrarse, tristeza, depresión y posibles ideas suicidas.

Escala de obsesividad-adolescentes (OBS-A)

La escala consta de 15 reactivos, los cuales se califican en la dirección de verdadero. Esta escala contiene reactivos relacionados con la ambivalencia y la dificultad para tomar decisiones, rumiación y preocupación excesivas, y la incidencia de pensamientos intrusivos. Los datos empíricos revelan que a los chicos que generan elevaciones en esta escala puede describírseles como ansiosos y dependientes, con niveles elevados de inadaptación; en tanto que las chicas es más probable que tengan antecedentes de ideas o señales suicidas.

Escala de depresión-adolescentes (DEP-A)

Esta escala consta de 26 reactivos relacionados con la depresión y la tristeza, la apatía, la baja energía y una moral pobre. Los adolescentes que generan elevaciones en esta escala a menudo se sienten insatisfechos con su vida e infelices. Presentan constantes pensamientos de autodevaluación y se sienten sin esperanzas o apáticos respecto a su futuro. Manifiestan sentimientos de soledad y abatimiento, y posibles ideas suicidas. Las evidencias empíricas han relacionado las elevaciones en la escala DEP-A con una incidencia mucho más elevada de ideas suicidas en las chicas y con mayor frecuencia de intentos de suicidio en los chicos.

Escala de preocupación por la salud-adolescentes (SAU-A)

La escala comprende 37 reactivos, 23 de los cuales también aparecen en la escala clínica básica 1 del MMPI-A. Los adolescentes que generan elevaciones en esta escala de contenido confirman

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síntomas físicos en diversos ámbitos, entre los que se hallan problemas gastrointestinales, neurológicos, cardiovasculares, sensoriales, respiratorios y dermatológicos. Asimismo, se sienten enfermos y poco saludables, y tienden a preocuparse por su salud. A los adolescentes que generan elevaciones en esta escala sus padres los describen como chicos temerosos de la escuela y con numerosos problemas o dolencias de orden físico; además, los describen como ansio- sos y preocupados, propensos a los accidentes, poco independientes, temerosos, perfeccionistas y con tendencia a experimentar culpa. Se informa que las chicas que generan elevaciones en esta escala tienen problemas con el peso, pocos o ningún amigo, así como al experimentar frecuentemente cansancio y fatiga.

Escala de enajenación-adolescentes (ENA-A)

Esta escala contiene 20 reactivos seleccionados para identificar a los adolescentes que son aislados y retraidos interpersonalmente y que mantienen una distancia emocional considerable con los demás. Por lo común, estos adolescentes se sienten pesimistas respecto a las interacciones sociales y tienden a creer que los demás no los entienden o que son indiferentes con ellos. Las chicas que generan puntuaciones elevadas en la escala ENA-A suelen ser retraídas socialmente e irritables, y tienen grupos de compañeros mucho más pequeños; en tanto que los chicos que reportan puntuaciones elevadas manifiestan deficiencias en las habilidades sociales y bajo nivel de autoestima.

Escala de pensamiento delirante-adolescentes (DEL-A)

Esta escala consta de 19 reactivos relacionados con la incidencia de experiencias extrañas o inusuales, las cuales comprenden alucinaciones auditivas, visuales u olfatorias. Los adolescentes que generan elevaciones en esta escala creen que algo puede estar mal en su mente y los demás los perciben como extraños. También suelen tener ideas paranoides, como la creencia de que los demás conspiran en su contra o los quieren controlar. Los datos empíricos indican que las puntuaciones elevadas de la escala DEL-A se relacionan con la incidencia de experiencias sensoriales extrañas y síntomas psicóticos. Además, las puntuaciones elevadas en el caso de las chicas se relacionan con la incidencia de alucinaciones, bajo control emocional y un pobre reconocimiento de la realidad; en tanto que las puntuaciones elevadas en el caso de los chicos se relacionan con luchas, dificultades legales, alucinaciones y un pobre reconocimiento de la realidad. Asimismo, los chicos que se encuentran en centros de tratamiento y obtienen puntuaciones elevadas en la escala DEL-

A son más propensos a mostrar experiencias extrañas e inusuales.

Escala de enojo-adolescentes (ENJ-A)

La escala consta de 17 reactivos importantes en relación con los problemas para el control de la ira. Los adolescentes que generan elevaciones en esta escala son irritables, rezongones e impacientes, y sus problemas relacionados con el enojo pueden llegar a la agresión física. En general, sienten la necesidad de romper cosas, iniciar peleas y llegan a meterse en problemas por sus arrebatos. También se exaltan mucho y son agresivos.

Los datos empíricos empíricas indican que los chicos adolescentes que producen elevaciones en la escala ENJ-A tienen problemas con el consumo de drogas, síntomas de hiperactividad y antecedentes de amenazas y agresión; en tanto que las chicas que reportan elevaciones en

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esta escala tienen más probabilidades de presentar antecedentes de ausentismo escolar, desafío y desobediencia, enojo, malas relaciones con los padres, agresiones y comparecencias ante los tribunales. Además, estas chicas tienen más probabilidades de vestirse en forma provocativa y mostrar una conducta promiscua.

Escala de cinismo-adolescentes (CIN-A)

La escala comprende 22 reactivos, y los adolescentes que generan elevaciones altas se les describe como cínicos, desconfiados y sospechan de los demás. Suelen creer que todos son manipuladores y egoístas, por lo que esperan que los demás mientan, engañen y roben. En los datos empíricos sobre esta escala, las puntuaciones elevadas de las chicas se relacionan con la incidencia de abuso sexual y relaciones deficientes con los padres, y el profesional que suele atender a estas adolescentes suele percibir en ellas una actitud resistente y negativa. Sin embargo, en el caso de los chicos, las investigaciones han establecido pocos correlatos significativos relacionados con elevaciones en esta escala. En general, cabría esperar que tanto chicos como chicas con elevaciones en la escala

CIN-A se muestren reservados y sospechosos de las motivaciones de los demás, así como muy

hostiles y poco amistosos en las relaciones interpersonales.

Escala de problemas de conducta-adolescentes (PCO-A)

Esta escala se compone de 23 reactivos desarrollados para identificar a los adolescentes que reportan una variedad de áreas problemáticas, como impulsividad y conductas arriesgadas y antisociales. Es probable que los adolescentes que generan elevaciones en esta escala cuenten con antecedentes de infracciones legales o suspensiones escolares, y también que reciban diagnósticos de trastorno de conducta. Se caracterizan por no percibir problema alguno, en tratar de darle la vuelta a las leyes y aprovecharse de los demás. Entre los problemas conductuales es posible encontrar hurto, robo en tiendas, mentir, destrucción de propiedad ajena e insultar.

Según evidencias empíricas, los chicos que obtienen puntuaciones elevadas en PCO-A presentan problemas de robo, ausentismo escolar, uso de drogas, dificultades legales, abuso del alcohol y conductas agresivas. Las puntuaciones elevadas de las chicas en esta escala se han relacionado con una alta incidencia de huidas de casa, ausentismo escolar, desafío y desobediencia. El profesional que trata a las chicas que presentan puntuaciones elevadas en esta escala considera que ellas tienen múltiples problemas conductuales, relacionados con el mentir, ser impredecibles, mostrarse irritables y con mal humor, así como engañar y con problemas para controlar la ira; además, a estas chicas se les percibe como provocadoras, impulsivas e impacientes.

Escala de baja autoestima-adolescentes (BAE-A)

Esta escala consta de 18 reactivos útiles para identificar a los adolescentes que tienen baja autoestima y poca confianza en sí mismos. Los adolescentes que generan elevaciones en esta escala se sienten ineptos e inútiles, así como menos capaces y competentes que los demás. Reconocen muchos defectos y fallas reales e imaginarios en sí mismos, y con frecuencia no son capaces de identificar en ellos ningún ámbito de fortaleza o destreza. Las evidencias empíricas han relacionado las puntuaciones elevadas entre los chicos con habilidades sociales deficientes, pasividad, culparse a sí mismo o autocríticarse y una incidencia elevada de ideas suicidas. Entre las chicas, las puntuaciones elevadas en la escala BAE-A se han relacionado con depresión, baja autoestima, retraimiento social, cansancio y fatiga.

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Escala de aspiraciones limitadas-adolescentes (ASL-A)

Esta escala se compone de 16 reactivos y es útil para identificar a los adolescentes que tienen pocas metas educativas o de vida, es decir, no son aplicados, tienden a postergar las cosas y se rinden con rapidez al enfrentar una tarea difícil o frustrante. Además, no les gusta estudiar o leer, les desagrada la ciencia y dejan que los demás les resuelvan los problemas siempre que es posible. Resulta curioso, pero las evidencias empíricas han relacionado las puntuaciones elevadas en la escala ASL-A con bajas calificaciones y un nivel de participación bajo en las actividades escolares. Entre los chicos, las puntuaciones elevadas en esta escala se asocian con una incidencia alta tanto de dificultades legales y arrestos como de ausentismo escolar y huidas de casa. Mientras que las chicas con puntuaciones elevadas en esta escala tienen más probabilidades de mostrar una actitud desafiante y resistente, ser provocadoras sexualmente, así como de responder a las dificultades con frustración y enojo.

Escala de incomodidad en situaciones sociales-adolescentes (ISO-A)

Esta escala consta de 24 reactivos, 16 de los cuales aparecen en la escala clínica básica 0 del MMPI-A. Los adolescentes que generan elevaciones en ISO-A suelen ser introvertidos, tímidos y sentirse incómodos en las situaciones sociales. No les agrada tener personas a su alrededor, evitan de manera activa los sucesos sociales y se les dificulta interactuar con los demás. Las evidencias empíricas demuestran que tanto chicos como chicas con puntuaciones elevadas en esta escala suelen experimentar aislamiento e incomodidad sociales. Entre las chicas, las puntuaciones elevadas se han relacionado con depresión, trastornos alimentarios, retraimiento social, apatía, fatiga, timidez evitar la competencia con sus compañeros. Entre los chicos, las puntuaciones elevadas en ISO-A se han asociado con una mayor incidencia de ansiedad y nerviosismo, pensamientos suicidas y un bajo nivel de participación en las actividades escolares.

Escala de problemas familiares-adolescentes (FAM-A)

Esta escala comprende 35 reactivos relacionados con la presencia de conflictos y discordias familiares sustanciales. Los adolescentes que generan elevaciones en esta escala tienen riñas frecuentes con sus familiares, manifiestan poco amor o comprensión dentro de la familia y se sienten incomprendidos y castigados injustamente por sus parientes. Es posible que estos adolescentes quieran huir o escapar de su casa y familia, y tal vez perciban que ésta es física o emocionalmente abusiva. La discordia familiar, los celos, la culpabilización y la ira caracterizan a los patrones de comunicación dentro de estas familias.

Las evidencias empíricas han asociado las puntuaciones elevadas en FAM-A con una incidencia alta de huida de casa y abuso físico en el caso de los chicos, y una incidencia alta de abuso sexual en el caso de las chicas. Además, a los chicos que obtienen puntuaciones elevadas se les percibe como poco independientes, resentidos y ansiosos respecto a su futuro; y a las adolescentes es más probable que se les perciba como chicas sexualmente provocadoras y promiscuas, enojonas, pesadas y escandalosas. También suelen huir con mayor frecuencia de casa.

Escala de problemas escolares-adolescentes (ESC-A)

Esta escala consta de 20 reactivos relacionados con dificultades en el ambiente escolar. A los adolescentes que generan elevaciones en esta escala no les gusta la escuela y probablemente

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manifiesten muchos problemas académicos y conductuales; tal vez también experimenten retrasos en su desarrollo o dificultades de aprendizaje. Estos adolescentes suelen molestarse por cosas que suceden en la escuela y es posible que tengan antecedentes de ausentismo y suspensiones disciplinarias. Tienden a evitar la participación en actividades académicas o deportivas y perciben la escuela como una pérdida de tiempo.

La evidencia empírica se ha relacionado a las puntuaciones elevadas en la escala ESC-A con diversos problemas académicos y conductuales, entre los que destacan bajas calificaciones, reprobación en los cursos, acciones disciplinarias, así como periodos de prueba y suspensiones. Las chicas que presentan elevaciones en esta escala tienen antecedentes de mal aprovechamiento académico y reprobación, ausentismo escolar, tienen dificultad para el aprendizaje y se muestran desafiantes, en tanto que los chicos con puntuaciones elevadas en ESC-A tienen más pro- babilidades de tener una historia de dificultades de orden juridico, abuso de drogas, peleas y de huidas de casa.

Escala de rechazo al tratamiento-adolescentes (RTR-A)

Esta escala consta de 26 reactivos útiles para identificar a los adolescentes que se muestran defensivos al inicio del tratamiento, las cuales se derivan de una apatía y abatimiento concernientes a su capacidad para cambiar o de la sospecha y desconfianza generales hacia la ayuda ofrecida por los demás (sobre todo los profesionales de la salud mental). Es posible que a estos adolescentes les incomode realizar cambios significativos en su vida, o quizá sientan que trabajar con los demás en un proceso de cambio es inútil y un signo de debilidad. No creen que los demás sean capaces de entenderlos o cuidar de ellos, y manifiestan una falta de disposición general a conversar acerca de ámbitos problemáticos. Tal vez no se sientan capaces de planificar su propio futuro y por ello se muestran renuentes a aceptar la responsabilidad de los sucesos o resultados negativos en su vida.

Es importante señalar que las puntuaciones elevadas en RTR-A no por fuerza pronostican resultados psicoterapéuticos malos, sino que indican la presencia de mecanismos defensivos al inicio del tratamiento que se relacionan con actitudes y creencias negativas. Hasta ahora en la evidencia empírica se ha asociado a las puntuaciones elevadas de la escala RTR-A en los chicos con relaciones deficientes con los hermanos y una tendencia a amenazar físicamente a los compañeros; en tanto que las puntuaciones elevadas entre las chicas se han relacionado con una mala coordinación y movimientos físicos extraños. Sin embargo, habrá que esperar investigaciones cuidadosas que arrojen correlatos clínicos más útiles y significativos de esta escala en relación con diversos procesos de tratamiento y la valoración de sus resultados.

Escalas suplementarias del MMPI-A

En contraste con las numerosas escalas suplementarias del MMPI-2, el MMPI-A presenta una serie de seis escalas suplementarias, tres de la cuales se adaptaron del MMPI original, en tanto que las tres restantes se desarrollaron de manera específica para el MMPI-A. En contraste con las escalas de contenido del MMPI-A, todas las escalas suplementarias se convirtieron en valores de puntuación T lineal a partir de la variación del puntaje T. En forma similar a las escalas de contenido del MMPI-A, todas las escalas suplementarias cuentan con una “zona gris o sombreada” que denota las elevaciones de rango extremo que se dan entre las puntuaciones T de 60 a 64, inclusive. De manera semejante a las escalas de contenido del MMPI-A, las escalas

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suplementarias exigen una aplicación completa de este inventario y no pueden calificarse si la aplicación se detiene después de los primeros 350 reactivos.

Escala alcoholismo de MacAndrew revisada (de adolescentes) (MAC-A)

Las primeras tres escalas suplementarias que aparecen en el perfil de las escalas de contenido y suplementarias se orientan hacia el problema del abuso de sustancias y la MAC-A es la primera de las escalas. MacAndrew fue quien creó originalmente en 1965 la Escala de Alcoholismo

MacAndrew (MAC) para el MMPI, al contrastar y comparar las respuestas a los reactivos

de 300 varones alcohólicos con las de 300 pacientes psiquiátricos del género masculino. Antes del desarrollo del MMPI-A, esta escala recibió gran atención en las investigaciones respecto a su uso con adolescentes. En general, estos estudios muestran que las puntuaciones elevadas en la MAC se relacionaban con niveles elevados de abuso de sustancias, como alcohol y otras drogas entre los adolescentes. La escala se revisó para el MMPI-2 y el MMPI-A, proceso en el cual se eliminaron cuatro de los reactivos originales y se reemplazaron con otros reactivos más útiles para discriminar a los individuos con y sin antecedentes de abuso de sustancias. La escala

MAC-A del MMPI-A está integrada por 49 reactivos, en los cuales las puntuaciones elevadas

indican una mayor probabilidad de que el adolescente sea similar a otros adolescentes que tienen antecedentes de problemas de alcohol o droga. Además de indicar el consumo y abuso de diversas