La anterior presentación de los métodos de interpretación de escala única y de tipo de código de dos puntos se concentró en brindar información generada a partir de las escalas clínicas básicas del MMPI-A. Anteriormente se presentaron los métodos de interpretación de los tipos de código de escala única y de dos puntos y en general la información de describió a partir de las escalas clínicas básicas del MMPI-A. Sin embargo, el instrumento contiene muchas más escalas estándar y subescalas que se pueden utilizar, pero que requieren una integración cuidadosa durante su proceso de interpretación. Así mismo, este proceso de integración se ve complicado por la observación de que existe un alto grado de interrelación o superposición entre las 69 escalas y subescalas que componene el MMPI-A. Parte de la razón de que las correlaciones sean significativas se refiere a la superposición de reactivos que aparecen en más de una escala. Esta redundancia estructural explica porque una gran cantidad de intercorrelaciones resultan significativas. La escalas del MMPI-A también están altamente correlacionadas, debido a que los constructos que subyacen a cada una de las escalas son amplios y muy similares. Por lo tanto,
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la relación entre los grupos de escalas del MMPI-A puede ser debido, tanto al contenido de los reactivos compartidos, como a la disposición compartida en la superposición de los reactivos. Por ejemplo, la alta intercorrelación que se encuentra entre la escala básica 1(Hs) del MMPI-A y los resultados derivados de la puntuación de la escala de contenido SAU-A (r ≥ .90) refleja tanto un importante nivel de confiabilidad de los reactivos compartidos como un enfoque común de medición. En contraste, otras escalas del MMPI-A que parecen medir, al menos por su nombre, constructos similares, no generan niveles altos de intercorrelación. Por ejemplo, la escala clínica básica 2 (depresión) y la escala del contenido DEP-A, ambas del MMPI-A, sólo tienen una correlación moderada (r = .54) en el caso de los hombres de la muestra normativa); además es evidente que el significado del constructo al evaluar estas variables es sustancialmente distinto. Por lo tanto, las escalas y subescalas del MMPI-A plantean un reto importante en términos de la integración de todos estos datos, a fin de proporcionar un resumen general respecto al funcionamiento psicológico del adolescente.
El mejor método estadístico disponible para simplificar, a un menor número de dimensiones las 69 escalas y subescalas del MMPI-A, lo representa el análisis factorial como una aproximación de la validación del instrumento. Se han realizado análisis factoriales con el MMPI y el MMPI-A, tanto en el nivel de los reactivos como de las escalas, pero son estos últimos los que tienen repercusiones particularmente importantes para las prácticas de interpretación. Los resultados de los análisis factoriales de las escalas del MMPI-A indican que casi toda la varianza en las puntuaciones naturales de las escalas y subescalas se relaciona con ocho dimensiones subyacentes. Estas dimensiones estructurales ofrecen información muy importante y útil, que permite hacer inferencias relativas a la génesis del funcionamiento psicológico del adolescente. Una de las principales ventajas de este método es que permite una evaluación completa de dicho funcionamiento y, a la vez, elimina las distinciones bastante arbitrarias que se dan en la clasificación común de las escalas del MMPI-A (en categorías de escalas básicas, de contenido y suplementarias o subescalas Harris-Lingoes e Is). La perspectiva estructural proporcionada por los resultados del análisis factorial confirma que el MMPI-A es un instrumento altamente interrrelacionado, que refleja una amplia gama de dimensiones subyacentes sobre el funcionamiento psicológico y la psicopatología. Las ocho dimensiones factoriales desarrolladas para el Resumen Estructural del MMPI-A se basaron originalmente en análisis factoriales realizados por Archer, Belevich y Elkins (1994) con la muestra normativa del MMPI-A; en forma más reciente, Archer y Krishnamurthy (1997b) replicaron los hallazgos de los análisis factoriales en muestras clínicas.
Archer y Krishnamurthy (1994) han proporcionado una amplia serie de correlatos empíricos para cada uno de los factores del Resumen Estructural basada en datos de los 1,620 adolescentes de la muestra normativa del MMPI-A y en una muestra adicional de pacientes adolescentes internos (también detallada en Archer, Krishnamurthy & Jacobson, 1994). Estos correlatos se basan en información derivada de autoinformes de los adolescentes, calificaciones de los padres, calificaciones del personal y los problemas que presentan los adolescentes en los centros de atención para pacientes internos.
Es importante señalar que el Resumen Estructural del MMPI-A se usa como un recurso para que el experto que requiere interpretar el instrumento, pueda integrar eficazmente las principales dimensiones al describir el funcionamiento psicológico del adolescente. Para la interpretación, el clínico debe localizar sólo aquellos factores de las escalas y subescalas en las que se observan en más de la mitad de las escalas, la presencia de ese indicador (es decir, T > 60 o T < 40, como se explica en el capítulo 3), lo cual indica que al describir el funcionamiento del adolescenete se
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debe enfatizar en el reporte la importancia de esa dimensión. Además es conveniente afirmar que, cuanto mayor es el porcentaje de las escalas o subescalas dentro de un factor porque se observan con un nivel de significancia, mayor es la influencia de ese factor en particular, porque proporciona una descripción integral del adolescente en relación a esa dimensión. Por lo tanto, para la utilización del Resumen Estructural del MMPI-A, a continuación se proporcionan dos de los principales lineamientos que se deben considerar:
• La mayor parte de las escalas y subescalas dentro de un factor deben de presentar niveles de significancia en el puntaje T (T > 60 o T < 40), para poner de relieve en el proceso de interpretación la importancia de ese factor.
• Cuanto mayor es el porcentaje de las escalas o subescalas dentro de un factor porque se encuentra con un nivel de significancia, se debe destacar en la interpretación, el valor de esa dimensión.